Y sin embargo se mueve


–¿De dónde es usted?

–De ultraperiferia

–Y eso, ¿qué es? ¿Dónde queda?

–Pues allá lejos. En una variante de la españolidad de los canarios

 

Cuenta la leyenda que al momento de retractarse de sus enseñanzas, Galileo pronunció en voz baja: "E pur si muove", es decir, "Y sin embargo se mueve". Ese mismo paralelismo ocurre hoy en Canarias. A pesar de todas las opiniones que se vierten sobre soberanía y españolidad, hay un movimiento por el profundo sentir de que el pueblo canario existe y urge devolverle lo que le fue robado por la fuerza de las armas.

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En los últimos tiempos son muchas las opiniones vertidas en relación a la soberanía de Canarias, a la que algunos llaman independencia, razonadas y pacíficas, para que este estatus se alcance antes de 2010, tal y como recoge la Organización de Naciones Unidas (ONU) en su Resolución 1514 (XV), Declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales. Opiniones cuyo principal argumento es que no puede haber ningún pueblo colonizado, aunque su situación se disfrace de trampas saduceas, contubernios judeo masónicos u otras tramas o estrategias políticas como estar incluido en una constitución, así, porque sí.

Sin embargo, nunca se había hablado tan claro y de forma tan sensata como lo hizo el pasado domingo en EL DÍA el ex dirigente del Partido Nacionalista Canario (PNC) Manuel Díaz Hernández[1], médico retirado que, entre otras cosas, advertía de que "la peor mordaza es la ignorancia de la propia historia para reducir el pensamiento crítico", a la vez que mostraba su preocupación por "la escasa conciencia nacional que hay en las Islas y cómo se estigmatizan los conceptos nacionalistas canarios desde el imperialismo español".

A su juicio, la propuesta de Estado Libre Asociado planteada por algún dirigente de CC como fórmula para que Canarias pueda decidir por sí misma "es un juego semántico que no conduce a nada" y, en este sentido, abogaba por un futuro en el que las Islas se constituyan en una república democrática y federal.

En la citada entrevista, Manuel Díaz recordaba que "los canarios fueron invadidos canallescamente con los procedimientos más crueles, matándolos y poniéndoles un cepo en el cuello. Luego, la mordaza pasó a las mentes".

En este sentido, el ex dirigente del PNC aseguraba que "el colonialismo empezó en Canarias, fuimos la primera colonia de España y del mundo. Esto hoy se ignora y hasta se niega". Es más, señalaba que "los canarios siguen sin saber que su territorio fue conquistado en una guerra contra un pueblo que defendía el nacionalismo naturalista", y apuntaba que "todos los pueblos se han descolonizado menos Canarias. Somos los primeros y los últimos. Pero este estatus no puede ser eterno. Los canarios no conocen ni su propia posición. He oído en el Parlamento que somos frontera sur de Europa. ¡Pero si Europa no es transcontinental, termina en Gibraltar!".

En parecidos términos se manifestaba también hace una semana nuestro colaborador Ramón Moreno[2] al afirmar que Canarias es "la primera y última colonia de España, que sirvió de base logística para la conquista de América (territorios que hace mucho tiempo se independizaron, formando parte, como Estados soberanos, de la comunidad internacional) y que, desgraciadamente quedó rezagada de ese proceso descolonizador".

Ahora lo que toca es elegir la fórmula que más nos conviene para lograr la soberanía. El Estado Libre Asociado podría ser una opción, al igual que la Commonwealth o la República Federal. Lo importante es concienciarse de que Canarias debe alcanzar la soberanía antes de 2010.

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No podemos obviar que hace cinco siglos el pueblo canario fue masacrado utilizando armas de hierro, fuego y corazas contra palos y piedras. Los conquistadores se enfrentaron a unas islas habitadas por un pueblo pacífico y patriarcal que pudo haber sido enseñado, pero nunca masacrado y esclavizado, como demuestran los libros en los que se recoge hasta el precio de su venta.

Contamos estas cosas con el temor de que se nos mal interprete, pues pasados tantos siglos hemos llegado a sentir cierto afecto por los españoles, aunque siempre ha predominado el sentimiento de exterminio que nos produjeron. Ahí están los poemas y cantatas, incluso en tiempos más recientes la popular canción, animando a luchar a los canarios, de Los Sabandeños, a quienes suponemos nacionalistas de verdad, no de marca y por motivos económicos. Todas estas cuestiones nos llevan a preguntarnos por qué los que nacen hoy en Canarias son considerados españoles.

El mestizaje que se produjo después de la conquista entre guanches y españoles fue forzado y no justifica la desaparición de la sangre de nuestros antepasados. Y, sobre todo, del sentimiento y alma canaria; aspectos todos ellos de un pueblo que tenía sus costumbres y fue forzado a perder su lengua, sus nombres propios y a aprender el castellano y la historia y lista de reyes godos y visigodos, y hasta el más insignificante nombre de los pueblos de la Península. ¿Cómo podemos sentirnos españoles y tener sentimiento de españolidad? ¿Cómo un pueblo que ha vivido amordazado y domeñado puede sentirse español? ¿Por qué? Es tan absurdo que tendríamos que rompernos el cráneo para que esa idea nos penetrase.

¿Por qué los españoles tienen que ser superiores y sentirse dueños de estas islas, de estas tierras, al igual que sus políticos se sienten también virreyes (Mariano, José Luis, Pepiño, Ángel, Gaspar, Alfredo...) si son de allá lejos, de donde acaba el Plus Ultra?

Nuestra denominación en el mundo es ridícula porque nadie se cree que estando donde estamos podamos ser españoles. ¿Acaso los franceses de Quebec no son considerados canadienses y no franceses? Hablaríamos más extensamente de estas cuestiones, pero siguiendo el consejo de Federico García Lorca en su poema "La casada infiel" del Romancero gitano, la luz del entendimiento nos hace ser muy comedidos.

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Ya nadie en Tenerife cree en el Parlamento de Canarias. Ya nadie cree en el Gobierno de Canarias como Ejecutivo autónomo, porque esto no es una autonomía continental, es un archipiélago, no una región política. Un archipiélago que quiere ser un país libre, algo que es una aspiración justa y divina. Hay que empezar ya, sin demora, el diálogo con Madrid, Bruselas y Nueva York para lograr la soberanía por la vía pacífica e inteligente.

Exhortamos a los partidos nacionalistas a que dejen de pedir más autonomía, más competencias y más transferencias en el Congreso y vayan preparando el calendario para alcanzar la soberanía plena para Canarias.

Busquemos políticos en las Islas capaces de llevar a cabo esta negociación con Bruselas y Nueva York. Toda la política de subordinación, cobardía y desprecio le produce nauseas al pueblo canario y, sobre todo, al de Tenerife.

No nos dirigimos a los diputados elegidos por los partidos estatales porque sabemos que aman la españolidad y son incapaces de comprender nuestras demandas, las del pueblo canario.

Oramas, Perestelo, Belda... enseñen los dientes en Madrid y dejen claro que hoy en día, vivimos en un mundo de libertad, no de sometimiento y esclavitud. Canarias es una colonia se mire por donde se mire y no hay sentimiento de españolidad creíble, porque es falso en origen, por sí mismo.

 

Editorial El Día, 11 mayo 2008

 

[1]El nacionalismo es consustancial a la propia naturaleza de los pueblos

[2] Un 'maternalismo' mal entendido