Y sin embargo se mueve
–¿De dónde es usted?
–De ultraperiferia
–Y eso, ¿qué
es? ¿Dónde queda?
–Pues allá
lejos. En una variante de la españolidad de los canarios
Cuenta la leyenda que al momento de retractarse de sus enseñanzas,
Galileo pronunció en voz baja: "E pur si muove", es decir, "Y sin embargo se mueve".
Ese mismo paralelismo ocurre hoy en Canarias. A pesar de todas las opiniones
que se vierten sobre soberanía y españolidad, hay un movimiento por el profundo
sentir de que el pueblo canario existe y urge devolverle lo que le fue robado
por la fuerza de las armas.
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En los últimos tiempos son
muchas las opiniones vertidas en relación a la soberanía de Canarias, a la que
algunos llaman independencia, razonadas y pacíficas, para que este estatus se
alcance antes de 2010, tal y como recoge
Sin embargo, nunca se
había hablado tan claro y de forma tan sensata como lo hizo el pasado domingo
en EL DÍA el ex dirigente del Partido Nacionalista Canario (PNC) Manuel Díaz
Hernández[1],
médico retirado que, entre otras cosas, advertía de que "la peor mordaza
es la ignorancia de la propia historia para reducir el pensamiento
crítico", a la vez que mostraba su preocupación por "la escasa
conciencia nacional que hay en las Islas y cómo se estigmatizan los conceptos
nacionalistas canarios desde el imperialismo español".
A su juicio, la
propuesta de Estado Libre Asociado planteada por algún dirigente de CC como
fórmula para que Canarias pueda decidir por sí misma "es un juego
semántico que no conduce a nada" y, en este sentido, abogaba por un futuro
en el que las Islas se constituyan en una república democrática y federal.
En la citada
entrevista, Manuel Díaz recordaba que "los canarios fueron invadidos
canallescamente con los procedimientos más crueles, matándolos y poniéndoles un
cepo en el cuello. Luego, la mordaza pasó a las mentes".
En este sentido, el ex
dirigente del PNC aseguraba que "el colonialismo empezó en Canarias,
fuimos la primera colonia de España y del mundo. Esto hoy se ignora y hasta se
niega". Es más, señalaba que "los canarios siguen sin saber que su
territorio fue conquistado en una guerra contra un pueblo que defendía el
nacionalismo naturalista", y apuntaba que "todos los pueblos se han
descolonizado menos Canarias. Somos los primeros y los últimos. Pero este estatus
no puede ser eterno. Los canarios no conocen ni su propia posición. He oído en
el Parlamento que somos frontera sur de Europa. ¡Pero si Europa no es
transcontinental, termina en Gibraltar!".
En parecidos términos
se manifestaba también hace una semana nuestro colaborador Ramón Moreno[2]
al afirmar que Canarias es "la primera y última colonia de España, que
sirvió de base logística para la conquista de América (territorios que hace
mucho tiempo se independizaron, formando parte, como Estados soberanos, de la
comunidad internacional) y que, desgraciadamente quedó rezagada de ese proceso
descolonizador".
Ahora lo que toca es
elegir la fórmula que más nos conviene para lograr la soberanía. El Estado
Libre Asociado podría ser una opción, al igual que
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No podemos obviar que hace
cinco siglos el pueblo canario fue masacrado utilizando armas de hierro, fuego
y corazas contra palos y piedras. Los conquistadores se enfrentaron a unas
islas habitadas por un pueblo pacífico y patriarcal que pudo haber sido
enseñado, pero nunca masacrado y esclavizado, como demuestran los libros en los
que se recoge hasta el precio de su venta.
Contamos estas cosas
con el temor de que se nos mal interprete, pues pasados tantos siglos hemos
llegado a sentir cierto afecto por los españoles, aunque siempre ha predominado
el sentimiento de exterminio que nos produjeron. Ahí están los poemas y cantatas,
incluso en tiempos más recientes la popular canción, animando a luchar a los
canarios, de Los Sabandeños, a quienes suponemos
nacionalistas de verdad, no de marca y por motivos económicos. Todas estas
cuestiones nos llevan a preguntarnos por qué los que nacen hoy en Canarias son
considerados españoles.
El mestizaje que se
produjo después de la conquista entre guanches y españoles fue forzado y no
justifica la desaparición de la sangre de nuestros antepasados. Y, sobre todo,
del sentimiento y alma canaria; aspectos todos ellos de un pueblo que tenía sus
costumbres y fue forzado a perder su lengua, sus nombres propios y a aprender
el castellano y la historia y lista de reyes godos y visigodos, y hasta el más
insignificante nombre de los pueblos de
¿Por qué los españoles
tienen que ser superiores y sentirse dueños de estas islas, de estas tierras,
al igual que sus políticos se sienten también virreyes (Mariano, José Luis, Pepiño, Ángel, Gaspar, Alfredo...) si son de allá lejos, de
donde acaba el Plus Ultra?
Nuestra denominación
en el mundo es ridícula porque nadie se cree que estando donde estamos podamos
ser españoles. ¿Acaso los franceses de Quebec no son
considerados canadienses y no franceses? Hablaríamos más extensamente de estas
cuestiones, pero siguiendo el consejo de Federico García Lorca
en su poema "La casada infiel" del Romancero gitano, la luz del
entendimiento nos hace ser muy comedidos.
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Ya nadie en Tenerife cree en el
Parlamento de Canarias. Ya nadie cree en el Gobierno de Canarias como Ejecutivo
autónomo, porque esto no es una autonomía continental, es un archipiélago, no
una región política. Un archipiélago que quiere ser un país libre, algo que es
una aspiración justa y divina. Hay que empezar ya, sin demora, el diálogo con
Madrid, Bruselas y Nueva York para lograr la soberanía por la vía pacífica e
inteligente.
Exhortamos a los
partidos nacionalistas a que dejen de pedir más autonomía, más competencias y
más transferencias en el Congreso y vayan preparando el calendario para
alcanzar la soberanía plena para Canarias.
Busquemos políticos
en las Islas capaces de llevar a cabo esta negociación con Bruselas y Nueva
York. Toda la política de subordinación, cobardía y desprecio le produce nauseas
al pueblo canario y, sobre todo, al de Tenerife.
No nos dirigimos a
los diputados elegidos por los partidos estatales porque sabemos que aman la
españolidad y son incapaces de comprender nuestras demandas, las del pueblo
canario.
Oramas, Perestelo, Belda... enseñen los dientes en Madrid y dejen
claro que hoy en día, vivimos en un mundo de libertad, no de sometimiento y
esclavitud. Canarias es una colonia se mire por donde se mire y no hay
sentimiento de españolidad creíble, porque es falso en origen, por sí mismo.
Editorial El Día, 11 mayo
2008
[1]El
nacionalismo es consustancial a la propia naturaleza de los pueblos
[2] Un
'maternalismo' mal entendido