No hay otra solución
Madrid, Bruselas, Nueva York/España, UE, ONU
[…]En los días
posteriores a las elecciones hemos oído hablar de rehabilitación, recuperación
o refundación de CC. No son conscientes de que a un muerto no se le resucita,
salvo que lo suban a un caballo emulando al Cid Campeador. No es suficiente con
la reflexión y el trabajo, como con buena intención afirma Paulino
Rivero, que ahora se ha quedado huérfano. No nos parece mal que lo intente,
pero no olvide lo que le acabamos decir: a un muerto no se le resucita.[…]
Pero antes empezaremos
a oír hablar de la letanía del Estatuto de Autonomía, la policía canaria y un
sinfín de cosas raras con las que nuestros políticos se distraen y, a su vez,
ganan mucho dinero. Con este comportamiento provocan que el pueblo deteste la
política y a los políticos, tal y como recordaba cierto general español, y no
es conveniente darle a éste la razón.[…]
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La solución para que Tenerife recobre la importancia política que
tenía y le corresponde recuperar es dejarse de tonterías políticas e ir a lo
esencial, a lo que es una aspiración y un derecho del pueblo: la soberanía.
Desde su conquista quedó impregnado este anhelo en el alma y pueblo canarios,
conviviendo con el peninsular mercenario, su conquistador. A cada uno hay que
darle lo suyo, lo que le pertenece: volver a ser libres, soberanos y con
representación en el mundo. No un híbrido de español y canario, españoles de
segunda clase, alejadísimos del continente europeo y a muy pocos kilómetros del
africano.
El canario debe estar
libre de cualquier opresión, ser dueño de su ser, con su identidad, con
gobierno, jefes y mandos propios, nativos o no, pero con su propia política y
administración. No puede vivir obligado a sufrir desprecios y desplantes
propios de quien gobierna con despotismo un virreinato. ¡Que no, que no venga a
visitarnos ninguna figura como si fuera a inspeccionar el estado de sus fincas,
a hablar con sus medianeros o aparceros, que no son propietarios, claro!
Si tenemos asiento y
bandera en
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Don paulino rivero, ¿por qué
encerrarse en el Parlamento de Canarias otra vez con los devaneos sobre el
Estatuto de Autonomía, la policía autonómica y la disputa de sedes? Viaje usted
a Madrid, sí –qué ingenua equivocación apelar al virrey Saavedra– y, en lugar
de mendigar gracia, exija diálogo con firmeza y los puños sobre la mesa y
exponga nuestras razones y reivindicaciones para demostrar nuestra indignación
porque queremos ser libres, que es lo queremos ser. La esclavitud fue abolida
hace años y ningún entramado político-jurídico puede ni debe evitar que
volvamos a ser libres. No olvide a sus antepasados, don Paulino –El Sauzal, su
patria chica, es un vivero de pruebas del pasado que nos robaron–, que vivimos
en una tierra con dos millones de habitantes y con recursos suficientes que
ahora están en posesión de España.
Viaje también a
Bruselas y Nueva York, porque Madrid, Bruselas y Nueva York es la "hoja de
ruta" para alcanzar nuestro destino en 2010. Don Paulino Rivero, no olvide
los versos del tinerfeño universal Nicolás Estévanez
y Murphy. Se los recordamos: "Mi patria no es el
mundo/ mi patria no es Europa/ mi patria es de un almendro/ la dulce, fresca e
inolvidable sombra". Como podrá comprobar, el autor del poema pudo, pero
no mencionó en ningún momento a España porque siempre añoró la patria canaria.
No nos defraude y defienda nuestras inmensas ansias de libertad y soberanía.
Otra vez: viaje a
Madrid, Bruselas y Nueva York las veces que haga falta para conseguir la
soberanía antes de 2010. Todo lo demás es pura basura política y lo sabe el
pueblo que así lo va diciendo por todas las esquinas, menos en las de Las
Palmas y sus medios de comunicación dominados, claro, la gran beneficiada. Y no
se asuste, no pedirá nada del otro mundo. Sólo pide una rehabilitación, sin
duda alguna mejor que la de CC. Con más grandeza.
Pida justicia, libertad
y soberanía para el pueblo canario.
Extracto del Editorial de
El Día, 16-03-2008