Y
a los narcotizados por el miedo infundido
EL DÍA es el periódico
de más lectores en Canarias, con destacado margen sobre el que le sigue. Bien es
cierto que ese diario que nos sigue está en la "gran", y se edita en
una ciudad que es una "tirijala", donde su
distribución y venta resultan fáciles. Por lo tanto, se trata de un mérito
diluido.
Algún lector se ha
dirigido a nosotros para indicarnos aspectos repetitivos en nuestra línea
editorial. Tiene razón. Somos repetitivos porque es preciso insistir en la
necesidad de alcanzar el estatus de país libre. Resulta imperioso meter en la
cabeza de los canarios, inclusive utilizando una broca si fuese necesario, la
idea de que, por geografía y por la enorme distancia que nos separa de
Por otra parte,
también podemos perder definitivamente nuestras riquezas si las siguen
explotando a su antojo los dirigentes españoles de Madrid, como ocurre hoy en
día. Y ocurre por culpa de nuestra vergonzosa condición de colonia. Porque
seguimos siendo una colonia. La verdad es lo que es y nadie puede negar una
verdad tan evidente como esta.
También debemos ser
repetitivos mientras resulte necesario en ese otro aspecto ya señalado de la
riqueza potencial de Canarias. Nuestro futuro puede ser tan prometedor como nos
atrevamos a soñar. Eso sí, con la condición ineludible de que sean otras
personas las que rijan nuestro destino. Necesitamos gente nueva con las manos limpias,
que no desprenda el olor a política podrida como el que sale del actual
Parlamento de Canarias. Ese futuro llegará cuando podamos explotar los recursos
canarios con entera libertad, como si realmente fueran nuestros porque
realmente lo son, y no de los políticos y ministerios de Madrid que nos tienen
bajo su yugo desde hace seis siglos. ¿Hasta cuándo vamos a seguir así?
Por otra parte, hemos
de insistir en que no nos vale el actual Estatuto de Canarias, ni su reforma.
La única transformación útil para esta tierra es convertir dicho texto legal en
un instrumento de transición pacífica ¡siempre estaremos en contra de todo tipo
de violencia! hacia una nación canaria soberana. Ese Estatuto insistimos: el
único válido, debe recoger el proceso de traspaso de poderes entre
No menos importante es
repetir que debemos devolverle a los guanches la dignidad que les fue robada. Hasta que llegue
ese momento, nuestros nobles antepasados no podrán descansar en la paz eterna
sin revolverse en sus tumbas. ¡Ay, la memoria histórica! Al respecto, queremos
llamar la atención de nuestros lectores sobre dos de las miles de obras que se
han escrito sobre la realidad de los guanches y la
masacre que sufrieron. Nos referimos a "Los guanches
que sobrevivieron y su descendencia", y a "Nombres propios guanches; historia y leyenda". Es autor de ambas el
profesor José Luis Concepción, de cuya docta pluma también han salido más de
cien publicaciones sobre los aborígenes canarios. De forma concreta, en
"Nombres propios guanches", José Luis
Concepción destaca el caso de Sasa, una niña de cinco
años vendida en Valencia en 1497, así como los de Itahisa
y Cathaysa, niñas de seis y siete años también
vendidas en Valencia en 1494. El destino de estas desvalidas criaturas,
arrancadas de su tierra y de su familia por los despiadados españoles que las
martirizaron, no fue tan hermoso como sus nombres.
¿Les basta esta
deleznable trata de esclavos, esta infinita crueldad de los viles
conquistadores de esta tierra, a los amantes de la españolidad de Canarias?
¿Les basta a los pusilánimes para abandonar su indolencia? ¿A qué esperan? ¿A
qué esperan también los políticos que aseguran ser nacionalistas, pero que sólo
van a Madrid para, en un impoluto ejercicio de la política pura, ocuparse de
los asuntos de Ávila o Murcia, pero no de la libertad de su tierra y la
vindicación del genocidio de sus antepasados? Qué asco político nos dan los
unos y los otros