Canarios, no ultraperiféricos
¿Qué
hace Paulino Rivero en Bruselas hablando de ultraperiferias? Los canarios no
somos ultraperiféricos. Somos, simplemente, canarios. ¿Son ultraperiféricos
los ciudadanos de Cabo Verde[1]?
No; de ninguna manera. Son personas residentes en un país libre que, como tal,
posee su representación en
Debe
comprender el presidente de nuestro Gobierno autonómico, alguien a quien
queremos en esta Casa, que mientras seamos "periféricos", jamás nos
tomarán en serio en ningún foro. Únicamente cuando nos presentemos como
canarios con todas las consecuencias, nos respetarán allá donde vayamos. Es lo
que ocurre con los habitantes de Malta, y con los de Cabo Verde, y con los de
cualquier territorio que antes haya estado colonizado por una nación europea;
que haya sido un pueblo secuestrado, como nos ocurre a nosotros ahora. A un
"periférico" se le recibe con tolerancia y benevolencia, pero no con
admiración. Urge, por lo tanto, superar de una vez la etapa mendicante de los
últimos años. Ese marchamo de ultraperificidad que nos han concedido en la
capital europea nos asemeja, ya lo hemos dicho otras veces, a los procuradores
en Cortes saharauis que acudían a Madrid, en la época del franquismo, como
representantes de una provincia española. La realidad era distinta. Aquellos
hombres nunca fueron españoles, sino africanos pertenecientes a un territorio
colonizado. En la capital recibían un trato amable, pero no porque se tuvieran
en consideración las pocas peticiones que hacían. Si constituían el centro de
atención para los otros procuradores y autoridades de la dictadura, era por su
carácter de personas singulares. En definitiva, eran visibles por su rareza.
Lo
mismo puede ocurrirnos a los canarios si Paulino Rivero insiste en la tesis de
la ultraperificidad. Un yerro que ya cometieron Adán Martín y Lorenzo Olarte.
Reaccione, presidente; todavía está a tiempo. El que vaya a Bruselas nos
parece muy bien, pero para reclamar la soberanía inaplazable que le corresponde
a esta tierra. El concepto de ultraperiferia es una variante de la españolidad
para perpetuar nuestro cautiverio. No caigamos en la trampa. Que no lo hagan
nuestros políticos. Insistimos: no cometamos el mismo error.
*
* *
Creemos
oportuno recuperar unas ideas expresadas por Miguel Zerolo Aguilar, político
ejemplar acosado por quienes buscan el desprestigio de nuestros prohombres,
recogidas en un artículo publicado hace una semana en este periódico.
"Canarias, a lo largo de su historia, disfrutó de importantes cuotas de
autonomía que no poseyeron otros pueblos en España", manifiesta el
alcalde de Santa Cruz. Compartimos por completo esta afirmación. "Las
Islas llegaron a tener moneda propia, fiscalidad diferenciada y autonomía para
ejercer el comercio internacional, lo que llevó parejo cierto grado de
relaciones internacionales propias", añade, con mucho acierto, Miguel
Zerolo. Resulta ilógico que desde Madrid, y con el apoyo de algunos canarios
que secundan la voluntad de los españoles, se nos niegue ahora un estatus
diferente que siempre hemos poseído. Canarias, al no formar parte de un
territorio continental –como sí le ocurre a las demás regiones españolas–,
ha contado desde siempre con elementos que le son ajenos a otros territorios. Es
el momento, por lo tanto, de dar el paso decisivo y recuperar lo que siempre nos
ha pertenecido. Nuestras aspiraciones legítimas de ser un pueblo libre no caben
en
***
*** ***
Coincidimos
también con lo dicho por Álvaro Morera, presidente del Centro de
Estudios Imazighen y miembro del Congreso Nacional de Canarias, respecto al
resurgir del debate nacionalista[2].
Estamos de acuerdo en que hasta ahora hablar de soberanía era un tabú; un tema
propio de personas radicalizadas. Nada más lejos de la realidad. Es cierto que
el nacionalismo canario se encuentra en pleno debate. Es el momento, a nuestro
entender, de hablar sin cortapisas. Soberanía. Ese es nuestro objetivo y
nuestro anhelo. Y lo es precisamente ahora, cuando se acerca el plazo dado por
las Naciones Unidas para que se lleve a cabo la descolonización de los pueblos
que aún no han logrado su libertad. Coincidimos con Morera Felipe cuando
manifiesta que en Canarias, y en contra de lo que argumentan algunos, siempre ha
habido conciencia nacionalista.
También
es exacta la apreciación de Álvaro Morera cuando dice que "el PP parece
pro canario en la oposición, y el PSOE restringe la canariedad cuando
gobierna". A los hechos nos remitimos: ambos partidos se deben a una
obediencia central.[…]
***
*** ***
Decíamos
en nuestro comentario del viernes que estas Islas siempre han sido
ricas por sus recursos naturales. Recursos a los que cabe añadir nuestra
envidiable posición geoestratégica. Estas condiciones nos permitirían ser un
país dueño de su territorio y respetado en el mundo, sin esa tontería de la
ultraperiferia a que nos referíamos al principio. Urgen, por lo tanto, que sean
los hombres y mujeres válidos de Canarias quienes tomen las riendas de nuestras
instituciones políticas. Ha llegado el momento de relevar a los dirigentes
actuales, incapaces de conseguir que el Archipiélago adquiera, por una parte,
la libertad que le fue arrebatada hace seis siglos por la fuerza de las armas, y
por otra el esplendor alcanzado por territorios no tan favorecidos debido a su
situación en el mundo como nosotros. ¿Por qué no podemos estar los canarios,
por ejemplo, a la altura de Singapur[3]
y Hong Kong[4]?
***
*** ***
El
proceso descolonizador español estuvo paralizado a lo largo de
casi todo el siglo XIX, hasta que volvió a reactivarse con la independencia de
Cuba y Filipinas en 1898. El paso siguiente hubiese sido que Canarias recuperase
también su categoría de nación soberana. No fue así. Desde entonces han
trascurrido más de cien años. Es el momento, tanto por motivos históricos
como porque así lo ha establecido
Editorial
de El Día,
18-05-2008