Canarias
despierta
La
reivindicación de la soberanía está en la calle
[…] la necesidad de
que Canarias decida por sí misma y no a través de terceros ubicados a casi
El debate está ya en
la calle y así lo hemos podido comprobar esta semana a través de varios
artículos publicados en diferentes medios de comunicación y las declaraciones
efectuadas por distintos dirigentes políticos. Ahora sólo falta que se
oficialice. Lamentamos que la evidencia ponga en un brete a algunos
plumillas que han mantenido una posición hostil a la hora de abordar este asunto,
pues temen perder las posesiones de su país de origen.
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Hay que viajar, hay que dialogar, pero no en el Parlamento de
Canarias, que no sirve para nada –a pesar de lo que nos cuesta–, sino con el
Gobierno central, "sottovoce", y a viva voz
en el Congreso. No para pedir sólo mayores competencias, sino para dejar claro
que Canarias quiere ser libre antes de que se cumpla
el plazo establecido por
¿Por dónde empezar? Lo
más lógico es que las primeras conversaciones se mantengan con el Gobierno de
España.
Si de verdad son
nacionalistas, Ana Oramas y José Luis Perestelo,
únicos diputados de CC en
Precisamente, sobre la
base de que Canarias está ubicada en un enclave estratégico –que es su mayor
fuente de riqueza–, la gente joven y los mayores con experiencia, pero no
anquilosados y viciados, deben trabajar para promover el progreso social y
elevar el nivel de vida de los habitantes del Archipiélago, dentro de un concepto
más amplio de libertad.
El trayecto a seguir
por aquellos que dicen representar a este pueblo es, insistimos, Madrid,
Bruselas y Nueva York. Todo lo demás es motivo de risa oculta, sardónica y
burlona por parte de aquellos que ven cómo los habitantes de Canarias se
esconden atemorizados, a pesar de que no comparten la política actual que se
está haciendo en el Archipiélago.
Incluso nos atrevemos
a decir que como la lógica acaba imponiéndose y mantener por más tiempo la
actual situación de dependencia a un Estado situado a
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DE MOMENTO, el presidente del Cabildo de El Hierro, Tomás Padrón,
o el alcalde de Santa Cruz de Tenerife, Miguel Zerolo,
han roto el velo que cubría hasta hace pocas fechas esta aspiración de
libertad. Para el primero, Canarias "tiene derecho a un autogobierno más
completo, al máximo autogobierno". A su juicio, "la independencia es
un derecho que tienen todos los pueblos y las Islas tienen las condiciones
propicias, porque tienen tradición de autogobierno y una personalidad
conformada por su geografía".
El regidor
chicharrero, por su parte, se muestra más partidario de estudiar a fondo el
modelo de Puerto Rico, Estado Libre Asociado a Estados Unidos, y advierte de
que "Canarias ha crecido, se ha consolidado democráticamente, pero también
es verdad que ahora, en un espacio internacional diferente, con un gran Estado
europeo y con una realidad territorial, cultural y social dispar, frente al
resto del territorio español, puede que sea la hora de hablar, no sé si de ser
un Estado Libre Asociado, pero sí de que el Archipiélago canario tiene identidad
propia suficiente para emprender un nuevo diálogo –sin histrionismos, pero sí
con la suficiente fuerza– con el Estado español".
También existen otras
voces como la del presidente del Gobierno canario, Paulino Rivero, que
encuadran las manifestaciones de Padrón y Zerolo
dentro de "situaciones coyunturales y anecdóticas de un momento
determinado, frases sueltas que no obedecen a los objetivos generales en los
que está centrado CC en estos momentos".
Respetando su opinión,
el señor Rivero debería reflexionar sobre la situación en la que ha quedado su
formación política tras las pasadas elecciones. Le recomendamos que lea el
artículo publicado el pasado miércoles en este periódico de nuestro colaborador
Enrique Martín Braun[1]. Tal
vez así cambie su juicio.
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El descenso paulatino
de Coalición Canaria se ha venido produciendo porque ni uno solo de sus sabios
nacionalistas sabe ni ha defendido lo que es el nacionalismo. Así de sencillo.
Veremos si de ahora en adelante seguirán siendo obedientes y sumisos o muestran
los colmillos de los rabiosos. De los que sí saben lo que es un país soberano y
lo que es la libertad.
Editorial de El
Día, 20-04-2008