Es la hora de
Canarias
(*)
A lo largo de los últimos meses, EL
DÍA ha recogido en sus páginas el Anteproyecto de Constitución de
Un debate al que
también se sumaba el pasado domingo, en su artículo "¿Cambiará algo en el
año 2008?", nuestro colaborador Ramón
Moreno, al exponer de forma abierta, y creemos que muy acertada, la
necesidad de que en Canarias se replanteen muchas ideas establecidas. En su
opinión, "el noble pueblo canario, que ha escrito páginas gloriosas en
otras latitudes, contribuyendo con su denodado esfuerzo y laboriosidad al
desarrollo de los países a los que tuvo que emigrar –en la mente de todos–,
comprometiéndose en algunos casos en lograr su independencia; hoy, en pleno
siglo XXI, no puede, por imperativo legal, escribir su propia historia,
protagonizar su futuro y ser dueño de su destino. ¡La cuestión radica en el
perverso entramado político-jurídico en el que nos tienen atrapados!"
Al igual que Moreno,
también en EL DÍA nos preguntamos "¿de qué valen nuestros anhelos, las
ilusiones, los buenos deseos, las ansias de mejorar y prosperar en la vida, si
luego nos tropezamos con barreras infranqueables y obstáculos insalvables,
impuestos para seguir manteniendo la insostenible españolidad de Canarias?
¿Hasta cuándo vamos a seguir soportando el ignominioso y subyugante coste de la
españolidad? ¿Es que el pueblo canario no es ya lo suficientemente adulto para
arreglárselas solo? ¿Cuánto tiempo más va a durar la perniciosa tutela de esa
Madre Patria, egoísta y acaparadora? ¿Por qué ese demoníaco afán colonizador
que ha subvertido el orden natural y antropológico de este pueblo, impidiendo
su devenir histórico?".
"A partir de esta
sangrante realidad, y conscientes de que nosotros, los canarios, somos las
víctimas, los interrogantes se suceden: ¿se puede tolerar que un gran
porcentaje de la población canaria esté en el umbral de la pobreza (ver
informes de Cáritas), con toda la riqueza que produce nuestra tierra? ¿Si Canarias
no generara ingentes recursos económicos, cómo se explica entonces que cada día
se abra una nueva oficina de bancos, cajas de ahorro, aseguradoras, etcétera?
¿Es que todos estos operadores económicos-financieros son ONG? ¿Puede resistir
por más tiempo nuestra economía el continuo drenaje de recursos al que estamos
sometidos implacablemente? ¿No se está descapitalizando Canarias? ¿Qué se
piensa hacer para impedir la constante avalancha de foráneos que nos invaden, y
que reclaman cínicamente su condición de canarios, con todo lo que ello
implica? ¿De qué va ese proyecto de multiculturalidad que está detrayendo
fondos de partidas ya presupuestadas y asignadas a otras necesidades acuciantes
de la sociedad canaria, para emplearlos en no se sabe qué planes de integración?
¿La caridad bien entendida no empieza por uno mismo? ¿Hasta qué extremos vamos
a seguir siendo el paraíso político y el edén solidario (¡y el prostíbulo!) de
esta parte del Atlántico? A propósito, ¿qué se está tramando con los
yacimientos de hidrocarburos localizados en aguas canarias, tema del que ya no
se habla? ¡Mucho cuidado con ese asunto!"
Nada de incitaciones a
la violencia, ni siquiera a la rebeldía, como recordamos en nuestro Comentario
del pasado martes, simple y llanamente el cuestionamiento de
"verdades" oficiales y su sustitución por constataciones a pie de
calle. […]
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Para concluir, por hoy, queremos recordar que continúan los
comentarios sobre las relaciones de España y Marruecos y que, dentro de las
conversaciones que mantienen ambos países, vuelven a cobrar protagonismo las
pretensiones del Reino alahuí sobre Canarias, lo que
podría convertir a las Islas en una víctima imprevista. El Archipiélago sólo
logrará ser respetado, y ser dueño de sus aguas y tener autoridad sobre las
mismas, si consigue la soberanía, es decir, ser un país soberano. Todo
ello, por supuesto, con el apoyo de España.