Es la hora de Canarias

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A lo largo de los últimos meses, EL DÍA ha recogido en sus páginas el Anteproyecto de Constitución de la República Federal Canaria elaborado por el abogado Antonio Cubillo, con el objetivo del autor de abrir un debate sobre el futuro del Archipiélago. Hace una semana, en nuestro suplemento La Prensa, Francisco P. De Luca, vicepresidente del Centro de Estudios Imazighen de Canarias, destacaba "la trascendencia política" que supone la publicación del citado anteproyecto en este periódico, "el medio de comunicación de masas más importante del Archipiélago", pues "promueve automáticamente la sensibilización del auténtico nacionalismo latente en nuestro pueblo". A su juicio, "las reacciones, a favor o en contra, desencadenan un positivo debate en el seno de las conciencias, debate que debe tener como meta el proponer, discutir por la vía democrática, modificar, sugerir y, en suma, vectorizar en la dirección correcta, sin perder nunca de vista el objetivo principal".

Un debate al que también se sumaba el pasado domingo, en su artículo "¿Cambiará algo en el año 2008?", nuestro colaborador Ramón Moreno, al exponer de forma abierta, y creemos que muy acertada, la necesidad de que en Canarias se replanteen muchas ideas establecidas. En su opinión, "el noble pueblo canario, que ha escrito páginas gloriosas en otras latitudes, contribuyendo con su denodado esfuerzo y laboriosidad al desarrollo de los países a los que tuvo que emigrar –en la mente de todos–, comprometiéndose en algunos casos en lograr su independencia; hoy, en pleno siglo XXI, no puede, por imperativo legal, escribir su propia historia, protagonizar su futuro y ser dueño de su destino. ¡La cuestión radica en el perverso entramado político-jurídico en el que nos tienen atrapados!"

Al igual que Moreno, también en EL DÍA nos preguntamos "¿de qué valen nuestros anhelos, las ilusiones, los buenos deseos, las ansias de mejorar y prosperar en la vida, si luego nos tropezamos con barreras infranqueables y obstáculos insalvables, impuestos para seguir manteniendo la insostenible españolidad de Canarias? ¿Hasta cuándo vamos a seguir soportando el ignominioso y subyugante coste de la españolidad? ¿Es que el pueblo canario no es ya lo suficientemente adulto para arreglárselas solo? ¿Cuánto tiempo más va a durar la perniciosa tutela de esa Madre Patria, egoísta y acaparadora? ¿Por qué ese demoníaco afán colonizador que ha subvertido el orden natural y antropológico de este pueblo, impidiendo su devenir histórico?".

"A partir de esta sangrante realidad, y conscientes de que nosotros, los canarios, somos las víctimas, los interrogantes se suceden: ¿se puede tolerar que un gran porcentaje de la población canaria esté en el umbral de la pobreza (ver informes de Cáritas), con toda la riqueza que produce nuestra tierra? ¿Si Canarias no generara ingentes recursos económicos, cómo se explica entonces que cada día se abra una nueva oficina de bancos, cajas de ahorro, aseguradoras, etcétera? ¿Es que todos estos operadores económicos-financieros son ONG? ¿Puede resistir por más tiempo nuestra economía el continuo drenaje de recursos al que estamos sometidos implacablemente? ¿No se está descapitalizando Canarias? ¿Qué se piensa hacer para impedir la constante avalancha de foráneos que nos invaden, y que reclaman cínicamente su condición de canarios, con todo lo que ello implica? ¿De qué va ese proyecto de multiculturalidad que está detrayendo fondos de partidas ya presupuestadas y asignadas a otras necesidades acuciantes de la sociedad canaria, para emplearlos en no se sabe qué planes de integración? ¿La caridad bien entendida no empieza por uno mismo? ¿Hasta qué extremos vamos a seguir siendo el paraíso político y el edén solidario (¡y el prostíbulo!) de esta parte del Atlántico? A propósito, ¿qué se está tramando con los yacimientos de hidrocarburos localizados en aguas canarias, tema del que ya no se habla? ¡Mucho cuidado con ese asunto!"

Nada de incitaciones a la violencia, ni siquiera a la rebeldía, como recordamos en nuestro Comentario del pasado martes, simple y llanamente el cuestionamiento de "verdades" oficiales y su sustitución por constataciones a pie de calle. […]

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Para concluir, por hoy, queremos recordar que continúan los comentarios sobre las relaciones de España y Marruecos y que, dentro de las conversaciones que mantienen ambos países, vuelven a cobrar protagonismo las pretensiones del Reino alahuí sobre Canarias, lo que podría convertir a las Islas en una víctima imprevista. El Archipiélago sólo logrará ser respetado, y ser dueño de sus aguas y tener autoridad sobre las mismas, si consigue la soberanía, es decir, ser un país soberano. Todo ello, por supuesto, con el apoyo de España.

(*) Extracto del Editorial del periódico El Día, 20-01-2008