Quien avisa no es traidor
Mucha letra impresa hemos podido observar en las dos últimas semanas
referida a los resultados arrojados por las urnas el pasado
9 de marzo. Y una buena parte de ella tenía como fin desentrañar los motivos
por los que Coalición Canaria ha sufrido un buen varapalo en dichos comicios.
Desde las propias filas de la formación nacionalista son muchos los que han
preferido escudarse en la dificultad de conseguir apoyos en unas elecciones en
las que los principales protagonistas de la contienda, PSOE y PP, atraían todas
las atenciones. Hay quien incluso ha tildado la situación de "colonización
mediática" y no sólo durante la campaña, sino en los cuatro años que ha
durado la legislatura. Una razón más, decimos nosotros, para defender a
aquellos medios de comunicación de las Islas, por desgracia pocos, tal vez uno
sólo, que saben anteponer ante todo su patriotismo, como ocurre con EL DÍA.
Sin embargo, también
hemos podido leer artículos en los que se admitía, sin ningún tipo de tapujos,
la necesidad de que CC se replantee "qué posición ocupa en estos momentos
en la sociedad isleña". Así lo manifestaba hace una semana, en su habitual
"Carta a Santa Cruz", Miguel Zerolo, quien
invitaba a sus compañeros de la organización nacionalista a "iniciar un
proceso de trabajo, de puesta en común, de ir más allá frente a los que abogan
por los puros mecanismos de gestión pública sin tener un apoyo político e
ideológico".
Lejos de llamar al
orden a los cargos públicos, como ha hecho alguno de sus correligionarios de
CC, demostrando una pobre capacidad de observación de la realidad política,
Miguel Zerolo ha preferido profundizar en los
problemas que afectan ahora mismo tanto a su formación como a las del mismo
ámbito ideológico y propone "reordenar el nacionalismo canario del siglo
XXI desde el ámbito de las ideas, de los conceptos, porque, con el paso de los
años, se ha ido abandonando esta cuestión; ya no importa, lo único que se dice
es somos nacionalistas como si eso, en sí mismo, significara algo sin un
trasfondo ideológico o unos objetivos políticos".
Pero sin duda, lo más
destacado del artículo del alcalde de Santa Cruz es la parte en la que expone
que "los canarios deben conocer qué nacionalismo necesitan estas islas,
qué modelo de nación queremos ser, qué papel debe jugar Canarias en el ámbito
del Estado español, qué camino hay que seguir para lograr mayores cotas de
autonomía, qué recursos debemos señalar como propios y cuáles como ajenos, qué
capacidad de decisión, en definitiva, queremos tener los canarios sobre
nuestras vidas en el Archipiélago".
"Canarias
–proseguía Zerolo– no necesita ondear banderas o
hacer sonar chácaras para decir que es diferente, con problemas particulares y
soluciones distintas a cualquier territorio no ya de España, sino de Europa. Ya
está bien de orquestar frases vacías que no llevan sino a la mofa o la
indiferencia. Es un paso complejo porque en Canarias persiste la idea de que de
determinadas cosas no se puede hablar, que eso mejor no tocarlo, que así
estamos bien, etcétera".
Un planteamiento
acertado y también valiente el del alcalde de Santa Cruz, que prefiere llamar a
las cosas por su nombre y no maquillarlas para no herir falsas e interesadas
susceptibilidades.
En la misma línea que
Miguel Zerolo se posicionaba el jueves día 13 otro de
nuestros habituales colaboradores, Juan Jesús Ayala, quien animaba a
"hacer una reflexión profunda, someterse a una catarsis decidida y, sobre
todo hay que hablar claro sobre la cuestión sin eludir ningún tipo de
consideración ni de responsabilidad". Es más, a juicio del presidente
insular del Partido Nacionalista Canario, para las distintas formaciones que
integran el actual nacionalismo en las Islas es "fundamental debatir sin
ningún tipo de cortapisas para ir al encuentro de un posicionamiento ideológico
común. Para ello se debe usar un lenguaje nacionalista diáfano, sin ambages y
circunloquios, que llame al pan pan y al vino vino".
A la pregunta ¿hacia
dónde debe ir el nacionalismo canario? Juan Jesús Ayala responde que
"simplemente, hay que ir hacia la construcción de Canarias como pueblo,
como nación. Si nos desviamos de ese camino no sólo vamos a desenfocar el
objetivo sino que perderemos el tiempo, y lo peor, perderemos votos".
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en esta casa hemos sido siempre bastante claros e incluso nos hemos adelantado a los
acontecimientos. Desde hace ya algún tiempo venimos advirtiendo a los
nacionalistas canarios, y más en concreto a la principal formación que los
representa, de que estaban errando el camino. Sus debilidades con Las Palmas,
en busca de no se sabe bien qué, las están pagando ahora en las urnas, tanto
allí como aquí. Ahora, una vez que se han tropezado con la dura realidad, se
están devanando los sesos sobre la posibilidad de refundar
el partido, cuando la solución es mucho más sencilla: reclamar la soberanía y,
mientras tanto, un estatuto provisional.
Por eso queremos
recordar al presidente del Gobierno de Canarias y máximo exponente de CC,
Paulino Rivero lo que le aconsejamos hace una semana: Don Paulino, no vuelva
a llamar a Las Palmas ni viaje jamás a Madrid para pedir clemencia; que los
tinerfeños y los canarios no sigamos siendo humillados, tratados como habitantes
de una colonia. Viaje con la frente bien alta, con orgullo, con dignidad, para
pedir que se nos devuelva nuestra identidad plena, lo que es nuestro, nuestro
territorio, nuestro mar y nuestro cielo, y lo que merecemos porque nos fue
arrebatado por la fuerza en el pasado: nuestra libertad y nuestra soberanía.
Que sintamos de nuevo nuestra alma canaria abierta a pleno pulmón en una patria
y un país canarios. Convénzase, don Paulino, no hay otra salida a la situación
actual. Todo lo demás es palabrería, politiqueo para justificar sueldos y, lo
que es peor, cobardía e indignidad. Seguimos confiando en usted, don Paulino, y
no olvide que le quedan dos viajes pendientes: uno a Bruselas y otro a Nueva
York.
Nos sorprende que aún
no haya tomado ninguna decisión en este sentido y siga esperando la llamada de
Zapatero.
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Nota de un ágrafo a un pretendido y pedante y hasta cómico erudito: la
palabra "soberanismo" no existe ni en el DRAE. El término
"soberanía", sí.
Editorial
de El Día,
23-03-2008