Por la vía del diálogo civilizado
En los últimos editoriales
y comentarios hemos subrayado que, al
igual que la lluvia fina va calando poco a poco, en Canarias cada vez está más extendida
la necesidad de desprenderse del yugo que atenaza al pueblo desde la conquista.
Un pueblo que vivía tranquilo, con su estructura y libertad, y que tras sufrir
un sangrante atropello, fue casi exterminado. Decimos bien, casi exterminado,
pues quedó una semilla, transformada en la civilización actual en un
sentimiento de recuperación de la soberanía ante el sometimiento al poder
político y administrativo español. De la sumisión a Madrid o, peor, a los
caprichos y despotismos políticos a unos partidos que nos son ajenos […]
El miedo a
represalias, delaciones, prisiones y, en algún momento, al garrote vil o al
pelotón de fusilamiento, impidió durante mucho tiempo, gracias a monarquías
absolutas sucesivas, repúblicas, nefastas dictaduras, el estricto silencio
impuesto por Franco y, ahora, a una saducea democracia, impidió, decimos, que
este sentimiento se convirtiera en una expresión libre y feliz de un pueblo que
vio cómo las corazas y armas de hierro de los conquistadores eran superiores a
las utilizadas por los guanches en su defensa, pobres infelices que sólo
disponían de palos y piedras.
Lamentamos tener que
escribir de estas cosas, pero queremos que Canarias recupere por la vía
pacífica su soberanía ante cualquier opresor; por la vía del diálogo civilizado
con la capital de
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Hoy nos motiva la propia limitación de nuestras aguas, cuestión a la
que se ha referido en numerosas ocasiones nuestro colaborador dominical Ramón
Moreno, y que recientemente abordaba en las páginas de este periódico el
presidente de
No cabe duda de que el
Derecho Internacional Marítimo concede a Marruecos unos derechos sobre el mar,
pero éstos se regularían de una u otra forma dependiendo de si Canarias es un país soberano o una colonia de un Estado europeo.
Partiendo de esta premisa, ¿por qué Canarias es una región o una autonomía? ¿A
cuenta de qué?
Las Islas quieren
conservar su lengua, cultura..., pero también desean desarrollar una estructura
derivada de su propia naturaleza y que a sus habitantes se les conozca en el
mundo como canarios, no como españoles, porque no están en España, en el
Continente europeo.
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EXISTE UN PELIGRO, que se exacerbó en los primeros años de
Tal y como apuntan los
mejores analistas, el único modo de evitar este riesgo es que Canarias recupere
y detente su soberanía, pues ningún país soberano puede ser absorbido por otro.
El mundo,
No se trata de un
chantaje al Estado, como ha sugerido el diputado regional socialista y
secretario de Política Autonómica, Santiago Pérez, en una de sus divagaciones
mentales. Ni tampoco se puede ceñir sólo esta demanda a CC. Detrás de la misma
se encuentran muchísimos canarios, todos, cuyo principal anhelo es el de ser
libres.
Quizás Santiago Pérez
debería recordar o saber, tal y como escribió el pasado jueves en EL DÍA Juan
Jesús Ayala, que "el derecho de autodeterminación es hoy no sólo una norma
de derecho internacional, sino también un derecho humano que los Estados están
obligados a respetar. Así se expuso en
"Por lo tanto –coincidimos
plenamente con Ayala– no puede ni debe ser motivo de escándalo que los pueblos,
Canarias lo es si así lo decide y lo cree conveniente, puedan ejercer cuando
les plazca ese derecho fundamental. Y con ello lo que se pondrá de manifiesto
no será nada del otro mundo, sino, simplemente, qué tipo de relación política
se pretende con el Estado español, cuál con
También debería hacer
memoria Santiago Pérez, porque como afirma Juan Jesús Ayala, "es bueno a
veces recordar la historia, sobre todo la del PSOE, que en su momento se
definió como autodeterminista, defendiendo a ultranza
la libre determinación de los pueblos que integran el Estado español".
Incluso su correligionario
Pascual Maragall –así nos lo recordó el pasado martes
en las páginas de este rotativo el alcalde de Santa Cruz, Miguel Zerolo– manifestó lo siguiente en su toma de posesión como
presidente de
En este sentido,
recomendamos el último párrafo del artículo de Juan Jesús Ayala: "Porque
los pueblos no han caído en la desmemoria y lo que hay que hacer, si sus
pretensiones un día son estas o aquellas, es que ni se las estrangule ni se las
confunda. Lo que sería bueno para todos, ya que estamos hablando de libertad,
que es ni más ni menos, la piedra de toque y la más pura esencia de la
democracia".
Editorial de El Día,
27-04-2008