Reflexiones para ser libres
Como dice Cervantes en el Quijote: "Ladran, amigo Sancho, luego
cabalgamos". A pesar de los ladridos de algunos "perros", cuyo
origen preferimos obviar, pues nuestros lectores ya los conocen –y si no es así
no se pierden nada–, EL DÍA se mantiene en su
línea, defendiendo, no lo que de forma interesada algunos tildan como
independentismo o separatismo, sino el nacionalismo y la soberanía. Un estatus
que Canarias puede obtener algún día, tal vez pronto, aprovechando el mandato
de
Todo el mundo sabe que
España está en Europa, aunque ahora políticamente en la cola, y que Malta, una
isla menor que
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Los últimos acontecimientos, por no decir faenas, vividos en Las
Palmas, con la conformación de la nueva Ejecutiva Regional del Partido
Socialista Canario, han puesto de manifiesto, una vez más, el predicamento que tiene Tenerife en los partidos estatales establecidos en las
Islas. Personas de renombre de esta organización política, como por ejemplo
José Segura, José Vicente González Bethencourt o Antonio Martinón, han sido
minimizadas. Tenerife ha perdido fuerza, no tiene peso en el concierto de
Canarias. Por eso ya advertimos el pasado martes en nuestro Editorial que EL
DÍA sigue una línea nacionalista porque creemos que en estos momentos, y
desde hace siglos, es lo que le conviene a Canarias. Estimamos que, por no
tener suficiente fuerza esa ideología en la actualidad, –porque se la han
arrebatado arteramente los de enfrente– Tenerife y
otras Islas están bajo el dominio político de Las Palmas y sus dirigentes. Este
periódico quiere revertir esa situación de opresión, para que la armonía reine
entre los canarios de todo el Archipiélago. Insistimos en lo que hemos dicho en
otras ocasiones: aquí hay mucho nacionalista de diploma y manta esperancera, eruditos, teóricos y folclóricos, sí, pero
nada activos, sin un planteamiento serio a corto y medio plazo, que es la
soberanía, que es el sentimiento de la libertad, la esencia y aspiración del
ser humano que nació y vivió libre hasta que lo encadenaron.
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¿Qué es el nacionalismo? Un ideal político, que tiene una finalidad: llegar a
ser una nación, por la vía pacífica, política y diplomática. Canarias
–debe quedar claro desde ahora– no es una región o
una comunidad continental, sino un archipiélago propiedad de España, conquistado
por unas tropas mercenarias y acorazadas que casi terminan con todos los
nativos, mujeres y niños incluidos. ¿Por qué sigue viva el alma canaria a la
que tanto aludieron y cantan los escritores desde
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Algún periodista "peninsular" establecido aquí en
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Un estudio
encargado recientemente sobre nuestro
pensamiento y línea editorial arroja un resultado muy halagüeño por el apoyo
que prestan los canarios a la posición que defiende este periódico, aunque todavía hay sectores de la población que
viven con el temor de la represión y el miedo metido en el cuerpo por culpa
de determinados alcahuetes que están interesados, no sabemos bien por qué, en
que nada se mueva y sigan las cadenas de Madrid y de Las Palmas. Temor,
represión y engaño. Todo lo contrario a lo defendido por EL DÍA. Aquí sólo
hemos hablado de libertad, aunque algún "sabiondillo"
diga lo contrario en otro medio que, afortunadamente, tiene muy poca audiencia,
prácticamente fracasado, en quiebra. Esa libertad a la que nos referimos una y
otra vez no tiene por qué traer consigo la debacle económica o la invasión
extranjera que alegan algunos interesados catastrofistas. En primer lugar,
porque contamos con suficientes recursos económicos y podríamos utilizar, al
igual que han hecho otros países más pequeños, la tecnología europea y
oriental. En cuanto a nuestra protección, continuaremos bajo el manto protector
de España, Europa, América y África. ¿Por qué no podemos ser como Malta, Islas
Mauricio, Puerto Rico o Cabo Verde, por ejemplo, países con menores recursos
que los nuestros, cuya gente tiene identidad propia y es feliz porque no tiene
que soportar ya los caprichos o la bota política y administrativa opresora de
un amo? […]
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[…] ¿Y por qué no un Pacto de Soberanía Asociada, es decir, "un pacto
confederal de igual a igual en el que las instituciones de gobierno de
Puerto Rico tengan plena independencia para la dirección política interior y
exterior dentro de un espacio económico compartido, con moneda común, defensa
común y ciudadanía dual", como dice hoy en un artículo que publicamos Juan
Jesús Ayala? "Eso es lo moderno y lo necesario para un territorio como el
nuestro que, quiérase o no, cada vez importa menos a mucha gente que desde un
nacionalismo español confuso pretende que en esta fiesta de la política"
Canarias sea poco más o menos que un convidado de piedra.
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NO OLVIDEMOS los
canarios que vivimos en un enclave
estratégico, enclave en el que vivieron nuestros antepasados y lo harán los que
nos sigan; un país extraordinario que sólo aspira y quiere ser libre, ser
canario. Una Constitución como la actual española, que hemos respetado y
seguiremos respetando, no nos puede obligar a ser un pueblo oprimido ni a ser
distintos; no puede incluir lo que no le pertenece, como es el caso de
Canarias, territorio distinto y muy distante. Es más fácil cambiar un artículo
que obligar a un pueblo a que viva sometido.
Extracto del
Editorial de El Día, 28-10-2007