No nos sirven estos políticos

 

… esa auténtica política pura requiere nuevos políticos. Los actuales no nos valen porque están podridos. Después de tantos años sin otro oficio, holgazanean en sus poltronas sin más interés que subirse el sueldo mientras el pueblo sufre el embate de una dura crisis económica.

 

LIBRES nacieron en su día los guanches, y libres eran hasta que unos despiadados conquistadores les arrebataron su tierra por la fuerza de las armas. Con violencia destruyeron su organización social y familiar. Sin escrúpulos fueron masacrados, vendidos muchos como esclavos y paseados algunos por las Cortes europeas para que reyes y nobles pudiesen observarlos como quien ve a unos animales exóticos capturados en tierras lejanas.

Ese fue el ignominioso destino que le dieron a nuestros aborígenes los adelantados de Castilla. Los guanches, como decimos, sufrieron un genocidio pero no fueron exterminados por completo. De los que sobrevivieron descendemos los canarios de hoy. Nuestra sangre se mezcló con la de españoles y portugueses, y también con la de otros europeos, para configurar nuestra actual idiosincrasia. Somos la suma de muchos pueblos y, en consecuencia, ciudadanos cosmopolitas dispuestos a entendernos con cualquier ser humano del resto del mundo. La emigración, esa triste diáspora a que nos han impulsado las dificultades de seis siglos de historia en los que no hemos sido dueños de nuestro destino, ha puesto de manifiesto que un canario es capaz de triunfar en cualquier lugar del planeta. No podemos negar la evidencia de lo que somos. Estamos unidos a España por el idioma, la cultura y las relaciones comerciales, si bien en los siglos pasados éstas fueron más intensas con Inglaterra, Portugal, los Países Bajos y otras naciones del Viejo Continente que con la Península. Sin embargo, esos lazos con la metrópoli no nos obligan a ser españoles. Porque aunque algunos personajes que se proclaman a sí mismos como auténticos canarios estén enamorados de la españolidad, no somos españoles sino ciudadanos sometidos por los españoles a una situación colonial. Nuestro afán es la soberanía y la consecución, sin demora, de un puesto digno como pueblo libre en los foros internacionales. Lo ha escrito con claridad nuestro colaborador Ramón Moreno Castilla: no podemos perder el tiempo en discutir si somos españoles de segunda y queremos serlo de primera; sencillamente, no queremos ser españoles sino canarios. Una opinión que compartimos íntegramente.

Sólo el respeto que le debemos al pueblo guanche nos impone luchar sin descanso en pos de nuestra libertad. Pero no una lucha violenta, como ocurre en el País Vasco y que nosotros lamentamos, pues ese territorio sí forma parte de España, sino ideológica. Repudiamos la violencia porque violentamente nos conquistaron. Queremos un debate inteligente y pacífico con el Gobierno español, para que Madrid asuma sin prórroga un planteamiento inevitable: la soberanía de este Archipiélago. Un planteamiento, como decimos, al que jamás podemos renunciar como canarios por respeto a nuestros aborígenes. Sin embargo, existe otro motivo que obliga al Gobierno español a asumir ese nuevo estatus que nos corresponde como pueblo libre y soberano. La resolución 1.514 de las Naciones Unidas establece que en el año 2010 deben estar descolonizados todos los territorios que aún permanecen sometidos por algún yugo colonial. Es una resolución que España, como país miembro de la ONU, firmó en su día. Por lo tanto, en el caso de no cumplirla iría contra una norma internacional. Sólo es necesario que nuestros políticos, y de manera especial aquellos que militan en una formación nacionalista, planteen esta reivindicación en Madrid. Así le prestarían un gran servicio al pueblo que, cuando los eligió como parlamentarios, depositó en ellos su confianza. Si siguen practicando la "política pura", en cambio, sólo serán merecedores de nuestro repudio y el de los canarios auténticos. Porque, ¿qué hemos de entender como "política pura"? ¿El pasteleo continuo con quienes nos invadieron hace más de medio milenio? ¿El mendigueo perpetuo de subvenciones, ayudas y otros apaños para que sigamos contentos como ínfimos vasallos de los españoles?

El principal cometido de los tres representantes nacionalistas en Madrid –una diputada, un diputado y un senador– es recordarle al Gobierno español que debe cumplir, y hacerlo sin demora, una resolución internacional. La auténtica "política pura" consiste en conseguir que podamos ser nosotros mismos; que gocemos de nuevo de esa libertad que tuvimos antes de la sangrienta conquista, porque libres nacimos y libres éramos. Un logro que también le haría justicia a nuestros martirizados guanches. Ahora bien: esa auténtica política pura requiere nuevos políticos. Los actuales no nos valen porque están podridos. Después de tantos años sin otro oficio, holgazanean en sus poltronas sin más interés que subirse el sueldo mientras el pueblo sufre el embate de una dura crisis económica. Son bastante ilustrativas al respecto las palabras de Cristina Tavío, vicepresidenta primera del Parlamento de Canarias y presidenta del PP en Tenerife. Reconoce Tavío que la subida de sueldos de los diputados isleños ha sido una medida impopular, aunque a veces hay que adoptar medidas impopulares. ¿Qué pecado hemos cometido los canarios para que doña Cristina Tavío, persona apreciada en esta Casa, se permita tratarnos con tanto cinismo? Aunque al menos ella se ha dignado decir algo. Peor es el silencio, vergonzoso y vergonzante, del presidente de la Cámara autonómica. Antonio Castro, como siempre, las mata callando. Ni una palabra ante esta ignominiosa subida de emolumentos. Igual que hacía cuando, en su papel de consejero de Obras Públicas, favorecía a su isla –algo comprensible, si bien no admisible– […].

LOS CANARIOS merecemos una Administración formada por políticos serios, competentes para resolver nuestros problemas del presente y a la vez afrontar con garantías los retos del futuro. Necesitamos jóvenes ejecutivos, economistas, técnicos, profesionales cualificados. Hombres y mujeres que amen a su tierra más que a su bolsillo; que no se suban el sueldo en épocas de penuria y luego tengan la desvergüenza de, o no decir nada, o argumentar que se trata de una inevitable medida impopular. Hombres y mujeres capaces de plantear, con la cabeza muy alta y la dignidad de los guanches, que este pueblo nació libre y quiere volver a ser libre porque se siente capaz y con recursos suficientes para afrontar su destino sin complejos. Hombres y mujeres que vayan a Madrid no a mendigar para que el Estado español les devuelva unas migajas de las riquezas que ha recaudado en Canarias y se ha llevado de las Islas, sino a plantear, sin medias palabras, que sólo nos sentiremos satisfechos cuando podamos administrar lo que siempre ha sido nuestro. En definitiva, hombres y mujeres que sean auténticos canarios y no advenedizos que acuden a la capital del Reino para practicar la "política pura", doblegados como siervos incapaces de romper sus cadenas.

Extracto del Editorial de El Día, 29-06-2008