Soberanía, libertad y decencia
“A buenas horas mangas verdes”, titulamos nuestro
editorial del jueves último, al comentar las buenas intenciones de Ana Oramas sobre el relevo generacional en el nacionalismo
canario. ¿Se refiere la alcaldesa de
Manifestábamos hace unos días, y lo reiteramos hoy,
que CC tuvo la oportunidad en su momento de abrir puertas y ventanas a los
nuevos aires que necesita esta tierra, hoy en día asfixiada por la hediondez de
la podredumbre. Sin embargo, no lo hizo porque primaron los intereses
mercantilistas de quienes han accedido a la política no para servir al pueblo,
sino para servirse del pueblo. Para esquilmarlo, ya sea con la rapiña más
descarada o con gestos infames perpetrados a cara descubierta, como esa vergonzosa
subida de sueldos de los parlamentarios autonómicos. A día de hoy, “sus
señorías” siguen sin dar marcha atrás en esa medida. Aquí, como en el refrán
de santa Rita, lo que se da no se quita, y más si es uno mismo quien se otorga
un dinero extra, cuando miles de familias canarias están a punto de perder sus
viviendas porque no pueden pagar las hipotecas. He aquí el mejor ejemplo de
cómo se sirve a un pueblo. Cuánta bajeza; cuánta miseria moral. Y no sólo
moral. Nos preguntamos si
Naturalmente, la podredumbre no afecta de manera única
a CC. La padecen, asimismo, los partidos estatales, fieles cumplidores de las
consignas de Madrid para perpetuar nuestra situación colonial. No obstante, son
los nacionalistas canarios los primeros llamados a limpiar su casa. Si
realmente son nacionalistas, debería moverles a ello el amor que dicen tener
por su tierra. Nada mejor para llevar a cabo esta tarea que rodearse de personas
nuevas. Gente, lo hemos manifestado en innumerables ocasiones pero lo
reiteraremos cuantas veces sea necesario, con las manos limpias y la cabeza
llena de ideas innovadoras. Mucho nos tememos, en cambio, que no va por ahí la
propuesta de Ana Oramas en cuanto a la renovación.
Esa aludida reforma del nacionalismo es del todo inútil si no tiene por
objetivo el que Canarias alcance su libertad como pueblo no más allá del año
2010, fecha establecida por las Naciones Unidas -eso también lo reiteraremos
todo lo que haga falta- para que no quede ni una sola colonia en todo el mundo.
Lejos de esa noble y fructífera intención, sospechamos que la propuesta de Ana Oramas es una monserga para ganar tiempo. Es decir, para
continuar engañando al pueblo. Soberanía, libertad y decencia deben ser las
máximas aspiraciones del nuevo país canario. ¿Es eso lo que se busca con este
relevo? Si es así, que lo diga claramente la señora Oramas.
Y en caso contrario, mejor sería que no siguiese jugando con las más nobles
intenciones de los canarios.
Por otra parte, que no se engañe la alcaldesa y
diputada. Ni ella ni Paulino Rivero están en el secreto de lo que le conviene a
Canarias. Los designios de estas Islas no los conocen ellos, sino el pueblo.
Que no nos vengan con cuentos sobre lo que nos conviene, o la velocidad
adecuada para alcanzar esa irrenunciable condición de país soberano. Un proceso
en el que tampoco cabe un referéndum de autodeterminación, porque no hay nada
que determinar. Este Archipiélago era un territorio libre y estaba poblado por
personas libres antes de la brutal conquista, seguida por un inmisericorde
genocidio, que perpetraron las tropas españolas y los mercenarios de baja ralea
que acompañaban a los adelantados de Castilla. Esas ansias del pueblo canario
por recuperar sin más dilaciones el estatus de nación soberana anidan en el
pecho de cualquier patriota auténtico. No obstante, el temor infundido
durante siglos por los colonizadores, por los usurpadores de nuestra libertad,
ha impuesto un amargo silencio. Ese temor sigue amordazando a muchos canarios.
Existe miedo a las sanciones, al encarcelamiento e incluso a la exclusión
social y laboral -una especie de fusilamiento moral- con el que las fuerzas
colonizadoras mantienen a raya a quienes osan alzarse y levantar la voz contra
la injusticia de nuestra colonización; incluso contra quienes manifiestan que
estamos obligados a conseguir la soberanía simplemente por respeto a la
memoria de nuestros antepasados guanches.
Este miedo impuesto es uno de los impedimentos para
que avancemos hacia la libertad. El otro es la falsa idea, propagada también
por las fuerzas políticas de
No piensan así, desde luego, los amantes de la
españolidad de estas Islas. Da igual. Antes o después, el Gobierno de Madrid
deberá cumplir un acuerdo internacional que suscribió en su día, cual es la
resolución de descolonización de
Extracto Editorial
de El DIA, 31-08-08