El debate sobre la soberanía va “in crescendo”
en Canarias
Cada día que pasa crece el debate sobre la necesidad de cambiar el marco
de las relaciones entre Canarias y España, y plantearse si no ha llegado el momento
de dar un salto hacia adelante en busca de un horizonte de soberanía para las
Islas. Cada cual expone el problema con sus argumentos, a su manera, incluso
hay quien, desde dentro del nacionalismo, reniega de esas aspiraciones para
conformarse con ampliar competencias de autogobierno dentro de
Afortunadamente, otros
políticos, analistas y articulistas de la prensa isleña no lo ven así. Para
nuestro colaborador Ramón Moreno, por ejemplo, Canarias necesita
y reclama un puesto "en el concierto de las naciones del planeta".
Sólo así, argumenta, "este pueblo será libre y soberano para escribir su
propia historia y ser dueño de su futuro, sin tutelas ni dictados de ningún
tipo".
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También encuentran las fuerzas nacionalistas que intentan confluir en la
soberanía otro obstáculo en su camino: el desprestigio al que intentan
someterlas políticos que un día no muy lejano estuvieron militando en las
mismas filas. El ejemplo más claro está en
Pero razones para
iniciar el camino que trascienda el actual e inservible Estatuto de Autonomía
no faltan y si esta visión del futuro de Canarias tiene, como decimos,
detractores y encuentra actitudes tibias en quienes debería suscitar adhesiones
entusiastas, también hay quien no desfallece a la hora del argumento y la
exposición serena para convencer a sus compañeros de que otra Canarias, más
libre y soberana, es posible. Entre estos últimos, citaremos a Juan Manuel
García Ramos, quien, domingo tras domingo, trata de convencer a sus lectores de
que hablemos "de estas cosas". Y pone un ejemplo: si
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Pero no se trata de perder el tiempo con discusiones teóricas. Desde el
principio, hay que dejar claro el fin que se persigue y los pasos intermedios.
Y no se trata de independentismo, sino de soberanía. De llegar a ser ante el
mundo, con reconocimiento legal, lo que ya somos de hecho y por naturaleza:
canarios de Canarias. ¿De dónde nos viene el gentilicio de españoles si no
estamos en España y sólo pertenecemos políticamente a ella como resultado de
una anexión conseguida por las armas? ¿Por qué cuestionan el periodista, el
oficinista, el arquitecto... la necesidad de que seamos nosotros mismos, no lo
que otros nos han dicho que tenemos que ser?
La plena libertad es
un derecho inalienable para un pueblo, y eso sólo se puede conseguir mediante
el ejercicio pleno de su soberanía. Incluso aunque luego decida libremente
mantener una serie de vínculos con el país que ha sido antes su metrópoli. Es
una aspiración justa y cargada de lógica, que se basa en la razón y hasta en el
derecho de propiedad. Las Islas Canarias son atlánticas y, en todo caso,
geográficamente, pertenecerían al continente africano. Bien es cierto que
geológica mente esto no es así, según dicen los expertos.
Por otra parte, la
soberanía es, según pasa el tiempo, más necesaria para Canarias dada la actitud
anexionista de su vecino africano, Marruecos. Este país considera que las aguas
que se encuentran entre el Sahara que ocupó en 1975 y el archipiélago canario
le pertenecen en su totalidad, mientras España no quiere llegar a un acuerdo,
trazando la mediana entre la costa del continente y el extremo oriental de las Islas,
alegando que Canarias no es un Estado. A nadie se le ocultan las veleidades
expansionistas del país magrebí, que podría alegar en el futuro que Canarias es
una colonia y que, al estar más próxima a su territorio que a cualquier otro,
le corresponde ostentar la cosoberanía. Una
pretensión en la que podría ayudarle su poderoso y estrecho aliado
estadounidense, cuyo presidente acaba de imponer a Europa occidental la
independencia de Kosovo de Serbia sin que nadie haya
movido un dedo por impedirlo. Un presidente que no es, precisamente, un buen
amigo de España en estos momentos. En resumen, no es descabellado pensar que
cualquier día nos enteremos de que por ahí fuera han decidido sin consultarnos
que los canarios seamos marroquíes y españoles al mismo tiempo.
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La soberanía
vendrá más pronto que tarde por la justicia que se debe al pueblo que fue
conquistado, masacrado y dominado; por la lógica y por el inaplazable
cumplimiento de
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Hay que hablar ya
fuerte y claro con Madrid, Nueva York y Bruselas. Lo que se trate en el
Parlamento de Canarias es una estupidez política. ¿Por qué Los Verdes tienen
tan fácil acceso a esas capitales, sobre todo a Bruselas?
·
El ministro
Corbacho ha dicho: "Espero que ahora no empiece la discusión sobre los
efectos jurídicos, porque ser o no ser una nación es un tema de
sentimientos". Y nosotros decimos: sí señor.
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El Gobierno y el
Parlamento canarios deben tratar antes estos dos asuntos con prioridad.
Editorial de El Día,
4-05-2008