Vuelven los auténticos patriotas

Ante la desidia de los nacionalistas "oficiales" por proclamar ante el mundo el absurdo de que estas Islas sean consideradas españolas, vuelven a la primera línea de la reivindicación política patriotas que estaban olvidados. Antonio Cubillo, Manuel Díaz Hernández, Miguel Ángel Díaz Palarea, Francisco Pablo DeLuca y tantos otros a los que se había arrinconado por su "oficiosidad" son, en estos momentos, los verdaderos paladines para conseguir nuestra soberanía. De todos ellos podemos decir que están muy por delante de esos nacionalistas "oficiales", que cobran pero no hacen nada o, como mucho, se dedican a la política pura en Madrid, para regocijo de los colonialistas españoles que les echan unas migajas cuando bailan al son que ellos les marcan, igual que un artista de circo le da un pececillo a la foca cuando realiza bien su número y aplaude el público. Qué pobre imagen ofrecen del noble pueblo canario estos políticos, que para mayor desvergüenza han sido elegidos bajo las siglas de una coalición que se denomina a sí misma nacionalista.

Afortunadamente, Cubillo, Díaz Hernández, Díaz Palarea y DeLuca no están solos en esta lucha pacífica para recuperar nuestro estatus de pueblo libre y ocupar el lugar que nos corresponde en la historia. Cada vez son más los canarios que tienen clara la idea de que la españolidad de este Archipiélago surgió de un genocidio y del vano intento del conquistador por erradicar al pueblo canario de la faz de la tierra. Los guanches fueron masacrados, esclavizados, exhibidos en las cortes europeas como animales exóticos, pero no aniquilados totalmente. Su legado más importante es lo que hoy conocemos como el alma canaria; un sentimiento que sigue vivo entre nosotros.

Simplemente este hecho hace imprescindible que recuperemos nuestra soberanía. Pero también están ahí las apetencias de Marruecos, empeñado en anexionarnos como parte de su territorio o, en caso de no conseguir esta pretensión, pactar con España la cosoberanía de Canarias. Algo parecido a lo que pretende hacer con Ceuta y Melilla, y que sólo es cuestión de tiempo que consiga ante el débil Gobierno de Madrid. Esa debilidad española, unida al tradicional desinterés, cuando no desprecio, que siente España por esta colonia, incrementa notablemente el peligro de que pasemos de las manos de un amo a las de otro. Lo ha dicho de manera magistral nuestro colaborador, y experto mundial en Derecho Marítimo, Ramón Moreno Castilla en su artículo del último domingo: "Porque, bien pensado, Canarias sí es una circunstancia, no especial, ¡sino especialísima! por múltiples motivos: economía dependiente y subvencionada, mercado cautivo, aparato productivo en manos foráneas, descapitalización galopante por la acción depredadora de los operadores financieros españoles etcétera, etcétera, que la han convertido en un verdadero "Patrimonio de la Humanidad" al ostentar, con todo merecimiento, ¡"el récord guinness" del colonialismo mundial!, para mayor escarnio y oprobio del pueblo canario, que no se inmuta ni parece importarle. Pero, volviendo al tema que nos ocupa, debemos insistir en el hecho de que Marruecos, junto a otros países, defendió ardorosamente en el seno de la Tercera Conferencia del Mar el principio de equidad, al que se oponía España y los países que daban la primacía a la equidistancia". … "La adopción de esta fórmula mixta responde exactamente a los designios del Estado marroquí de lograr una delimitación supuestamente equitativa de los espacios marítimos situados entre Marruecos y el Archipiélago canario, que permitía a este país apropiarse de mayores extensiones que las que le correspondería con el procedimiento estricto del sistema de la mediana".

Sin embargo, los cínicos nacionalistas oficiales no explican nada de esto. De ellos podemos afirmar que siguen engañando al pueblo. Pero basta con que uno de los patriotas citados manifieste ante los foros internacionales que somos una colonia, y que no queremos seguir dependiendo de nuestros colonizadores, para que se inicie el proceso de nuestra liberación nacional. Han de ser ellos, pues los nacionalistas oficiales no quieren la soberanía. Tal vez la rechazan por incordiar a Zerolo, por rencor al pueblo canario -del que viven- o por su entrañable amor a la españolidad. ¿Es que no han leído nuestro editorial del domingo? ¿Cómo vamos a querer a los españoles, si cometieron un genocidio con nuestros antepasados? Una actitud que en modo alguno significa romper las relaciones culturales y comerciales con España y Europa. Queremos conservar esos vínculos, pero no la odiosa sumisión que nos impusieron tras una sangrienta conquista.

Aunque no lo crean los timoratos y amantes de la españolidad, Canarias puede ser una de las naciones más importantes del mundo pese a su pequeñez, debido a su envidiable situación estratégica. Solo necesitamos que nuevas personas, capaces de barrer la putrefacción actual, se hagan cargo de nuestro gobierno como pueblo.

Editorial El Día, 8-07-2008