LA EDUCACIÓN EN CANARIAS

Álvaro Martín Corujo *

No pretendo con estas cuatro letras nada más que expresar mi opinión acerca del conflicto en el que estamos embarcados, justamente, 25.000 docentes en Canarias.

Por un lado constato el deterioro sufrido por la educación en estos años de gobiernos nacionalistas y no nacionalistas. Constato la poca sensibilidad y la poca altura de miras de la clase política que no parece estar pendiente sino de todo lo que no sean los problemas reales de los ciudadanos. Constato que no era el momento de irse de “Visita oficial a Cuba” intentando dar una falsa imagen de “normalidad”, porque así se lo habrán dicho los asesores y porque solo se piensa en clave electoral. También para dar la imagen de “duro” que no se amilana porque la educación esté tan mal en Canarias y no afrontar su corresponsabilidad, como nosotros llevamos haciendo hace muchos años.

No se analiza que la educación tiene muchos problemas que durante muchos años los docentes llevamos denunciando y advirtiendo que íbamos con la “proa al marisco”. Todos los principios de curso denunciamos la falta de profesorado, la cada vez más pronta iniciación de las clases sin tiempo material de realizar una buena organización, para que luego funcione perfectamente durante todo el curso; denunciando el que no se cubren las bajas del profesorado, al que se sigue criminalizando por enfermarse, la falta de medios materiales, la falta de consideración social, etc.

Nuestra canción continúa durante todo el curso. Denunciamos también las cada vez más difíciles condiciones de trabajo con nuestros alumnos, los cada vez más recargados horarios que impiden una actuación coordinada con los mismos, las cada vez más altas ratios, lo difícil que es en el día a día luchar contra la crisis general de valores de nuestra sociedad, de la que todos formamos parte, pero que parece que no todos tenemos que actuar para superarla. Denunciamos el acoso en las aulas que sufren nuestros alumnos y que desde la Consejería se quieren solucionar con “observatorios” y con “teléfonos” y no con más medios y más medidas reales de atención a la diversidad, como es disminuir las ratios para mejor poder atender todos los problemas, mayor número de profesionales en las escuelas (orientadores, psicólogos, trabajadores sociales, etc.), mayor apoyo a las AMPAs,…

Todas estas denuncias con datos y comunicadas en prensa y a los padres, intentando crear conciencia social desde una posición de absoluto compromisos por nuestros alumnos y alumnas.

Constato ese deterioro acentuado por la carta de la consejera (publicada en los Medios de Comunicación, con fondos públicos, el pasado 9 de noviembre) que ha hecho aflorar un sector de la sociedad que parece odiar lo que hacemos y lo que somos. Fíjense bien que he dicho parece. Ese odio que no es, bajo mi punto de vista, sino frustración por constatar las condiciones sociales en las que se encuentra nuestra nación canaria y que no parece importar nada a la clase política: deterioro ambiental (campos de golf, abandono del sector Primario, abuso de infraestructuras, macro aeropuertos, macro puertos, deterioro de la naturaleza, especulación urbanística, …), deterioro moral (corrupción política y económica, insolidaridad de la clase empresarial (RIC), abandono de lo nuestro, manipulación informativa, pleito insular, …).

Por otro lado, fruto de ese desencanto general, de esa desmoralización, de ese “no me muevo porque para qué”, “todo está atado y bien atado”, “con su pan se lo coman”,… empieza a cundir entre el profesorado el desanimo y la falta de ilusión. Nuestra profesión requiere de unas altas dosis de ilusión y empuje que, poco a poco, van siendo minados por esta forma de trabajo de la Consejería de no asumir ninguna responsabilidad y querer cargarnos a nosotros con todas las culpas de los males del sistema educativo, promoviendo una ruptura social impropia de gestores públicos, de personas de bien, de gente que se supone quieren a nuestra tierra y a sus ciudadanos, que no se merecen algunos gobernantes (no quiero caer en el mismo error de generalizar). Existe una falta de memoria histórica que impide darse cuenta de que el profesorado hace muchos años que emprendió el camino de la mejora y del compromiso por la Escuela Pública Canaria, y hemos sido punteros en muchas actuaciones. Somos gente de bien preocupada por el futuro de nuestro pueblo y lo demostramos con los hechos.

No señores y señoras del Gobierno de Canarias, así no. Mucho talante tiene que cambiar, un poco más de humildad y de respeto hacia el trabajo que cada canario, en el día a día, realiza para quitar adelante su familia y en nuestros caso, también a nuestros alumnos y alumnas.

Soluciones: la primera cambiar la forma de pensar. Tendría que ser esta: “Estoy en lo público con vocación de servicio hacia mis conciudadanos y abomino del poder y de la corrupción. Debo luchar por nuestra tierra para que las nuevas generaciones vivan con más dignidad y con más conciencia crítica, con buenos valores, aquellos que ya nuestros padres y madres, con menos cultura nos inculcaban. Tenemos que hacer labor preventiva, hay que invertir en educación, en salud, en tantas cosas que luego harán de este pueblo una nación libre y solidaria. Todo eso tiene que ser por lo que  me recuerden (a mi cargo político electo) mis conciudadanos y no por otras cosas innombrables”.

Santa Cruz de La Palma a 25 de noviembre de 2007.

   

    * Maestro de Educación Física en el CEIP Gabriel Duque Acosta.

    Miembro del Secretariado Insular de STEC-IC en La Palma.