EFEMÉRIDES
DE
UNA HISTORIA RESUMIDA DE CANARIAS
PERIODO COLONIAL, DÉCADA 1481-1490
Guayre Adarguma
*
1487 Marzo 31.
Córdoba (f. 60). lncitativa al conde de Cifuentes don Juan de Silva, alferez
mayor, del Consejo y asistente de Sevilla, para que entienda en la petición de
Martín de Fonseca, que demanda a Juan de Lugo que le devuelva la obligación de
los 32.000 maravedís que le fió para el flete de un navío enviado a la
conquista de Gran Canaria, pues ha entregado un arnés de guerra y otras cosas,
valoradas en 20.000 maravedís, más cosas y heredades en Gran Canaria y se le
ha obligado a vender 13.000 maravedís en bienes muebles, superando así la
cantidad del préstamo, a pesar de lo cual se le han embargado 16.000 maravedís
que le son debidos en Sevilla. Don Alvaro. Andreas. Decanus hispalensis.
(E.Aznar; 1981)
1487
Marzo 31. Córdoba (f.63). lncitativa
al obispo de Canaria, para que determine en la petición de Juan Ramírez,
vecino de Sevilla, que reclama ciento noventa cabras que le han sido embagadas,
junto a ropas y cueros, por Fernando Alvarez, canónigo de
1487
Julio 13. Real sobre Málaga (f.76).
Carta ordenando a doña Inés Peraza ya su hijo Fernando Peraza, señores de
Lanzarote, Fuerteventura, Gomera y Hierro, que dejen pacer en dichas islas los
ganados que pertenecen al obispo, por donación hecha a su antecesor don Juan de
Frías, que paguen los diezmos y primicias, y no se entrometan en las cosas de
esa iglesia y clérigos. El Rey y
1487
Agosto 9. Burgos (f.238). Incitativa
al alcalde Fernando de Mazuelo y a Pedro de Celada, vecinos de Burgos, a petición
de Juana Sánchez, para que apremien a Bernaldino de Valladolid, su yerno, a
rendir cuentas de lo que en su nombre ha cobrado en el arcedianazgo de Alava de
la bula de Canaria, cargo que tuvo el difunto Ochoa Pardo, su marido.
Condestable. Ruiz de Cuero. Gundisalvus. Franciscus. (E.Aznar; 1981)
1487
Septiembre 24. Córdoba (f.66). Orden a Pedro de Esquivel, veinticuatro de
Sevilla, para que sentencie el pleito que está pendiente entre doña Inés de
Peraza y la citada ciudad por el lugar de Villamartín, en el que es juez
comisario, y para que obligue a los letrados solicitados por doña Inés de
Peraza a que la ayuden. Don Alvaro. Johannes. Andreas. Antonius. Mármol.
(E.Aznar; 1981)
1487
Marzo 20. Córdoba (f.103). Orden al
ayo del Príncipe para que ejecute la sentencia dada a favor de Alonso Martínez
de Bonilla, vecino de Jerez de la Frontera y le sean devueltas treinta y seis
vacas preñadas y un caballo que le tomó Pedro de Vera, jurado de dicha ciudad,
quien fue condenado por el corregidor de la ciudad Juan de Robles a entregar el
caballo y las vacas, con partos y postpartos, y a pagar las costas, sentencia
que fue confirmada en apelación por el Adelantamiento de Andalucía y los
oidores de la audiencia del rey, y de la que sólo se ha cumplido lo tocante a
las vacas, faltando por restituir los partos, postpartos y el caballo, más las
costas. Episcopus Yspalensis. Andreas. Johannes. Antonius. Juan Alonso del
Castillo. (E.Aznar; 1981)
1488.
La experiencia con los sucesos anteriormente no le sirvió a aquel mancebo
soberbio y rencoroso para modificar su actitud hacía sus indefensos vasallos.
Cuando se consideró seguro en su dictatorial gobierno de la isla, volvió a
repetir con más crudeza si cabe, sus actos de despotismo, de arbitrarias
rapacidades y de ruines venganzas. Arrastrado por sus vicios y no contento con
su mujer, violaba a cuantas jóvenes destacaban en la isla por su gentileza y
hermosura. Entre éstas destacaba una llamada Iballa, sacerdotisa que habitaba
en Guahedún en unas cuevas del mismo nombre, la cual Peraza quería hacer
victima de sus livinidosos deseos. (Ver efeméride 1487)
El
viejo Pablo Hupalupu, hombre mascota y adivino, al que tenían por favorecido de
espíritus superiores, advertido de la ofensa que el tirano meditaba convocó a
sus parientes y amigos más próximos en un islote cerca de Tagualache, que
después sería conocido por La Baja del secreto, y acordaron poner los medios
necesarios para impedir este nuevo ultraje.
Puestos de acuerdo lo conjurados con Iballa, decidieron que esta diera una cita
al fogoso Peraza, en la cueva de Guahedún donde le recibiría acompañada de
una vieja parienta que estaba en el secreto y, a una señal convenida apresarían
al tirano. Hernán Peraza, no tardó en acudir a la llamada de la bella Iballa,
haciéndose acompañar de un paje y un escudero, sin sospechar de la celada que
se le preparaba, entró solo encueva, en cuanto traspasó la puerta de ésta,
comenzaron a oírse unos silbidos en los alrededores siendo esta la señal de
los conjurados para pasar a la acción. Inmediatamente cercaron la colina donde
se ubica la cueva y, deteniendo al paje y al escudero, creyeron asegurada su
venganza. Iballa para disipar cualquier sospecha de su complicidad en el acto,
instó al tirano a que se disfrazara de mujer y huyera antes de que sus
parientes llegaran a la cueva. Ante la imprevista sorpresa, turbado por la
situación el galán acepto ponerse unas sayas y una toca; pero la vieja, que
seguía los acontecimientos gritó a los suyos: “Ese que va vestido de
mujer” Peraza que la oyó, retrocedió y despojándose de las ropas femeninas,
tomó la adarga y sacando su espada se adelantó con animo decidido hacía los
asaltantes. En lo alto de la cueva estaba apostado un pariente de Iballa llamado
Pedro Hautacuperche, quien al ver salir a Peraza le arrojó su banot con tal
fuerza y puntería que le atravesó el pecho matándolo en el acto. Al verle
caer los sublevados ajusticiaron también al paje y al escudero, fieles
servidores de los desmanes de su señor.
Al
ver consumada su venganza, los sublevados gritaron: “Ya se quebró el gánigo
de Guahedum”, aludiendo a que con aquel acto, quedaba roto cualquier pacto que
hubieran mantenido con la casa de Peraza, pactos que acostumbraba sellar
bebiendo leche de un gánigo.
Enterada del suceso Beatriz de Bobadilla se encerró con sus hijos y algunos
servidores fieles en la torre, no sin antes despachar un barca a Gran Canaria en
demanda de nueva ayuda al gobernador genocida Pedro de Vera. Mientras los
gomeros deseando reconquistar totalmente su independencia pusieron cerco a la
torre dirigidos por Hautacuperche, éste dio pruebas de un valor sin cuento en
el asalto a la torre, recogiendo en el aire las saetas que desde las troneras
les disparaban los defensores, precisamente uno de estos alardes fue aprovechado
por dos de los defensores, mientras uno amagaba con disparar, otro situado en un
nivel más bajo le atravesó el pecho con un dardo, cayendo así el héroe
gomero.
Pedro de Vera teniendo en cuenta lo rentable de su anterior intervención a
favor de los Peraza, y conociendo bien la ruta a La Gomera, preparó
concienzudamente la expedición genocida y de saqueo. Llevaba consigo
cuatrocientos hombres mercenarios veteranos de “”La Santa Hermandad”” de
Sevilla que gozaban de justa fama por despiadados y sanguinarios insaciables.
Dos meses después del ajusticiamiento de Hernán Peraza, que había tenido
lugar en noviembre de 1.487, Pedro de Vera desembarca en San Sebastián al
frente de sus feroces tropas. Los gomeros atrincherados en los lugares más
inaccesibles de la isla hacían frente a los continuos ataques de los españoles
causándoles numerosas bajas. Vera, ante los pocos avances que conseguía en la
operación de castigo que se había prometido tan fácil como la llevada a cabo
anteriormente, desesperaba en su campamento, por ello, optó por recurrir una
vez más al engaño, conociendo la bondad y credulidad de los isleños, ideo un
ardid propio del canalla que era. Pretextado la celebración de unas exequias
por el difunto Hernán Peraza, mando a pregonar al son de trompetas y tambores,
anunciando que aquellos isleños que no concurriesen serían considerados como
autores o cómplices del ajusticiamiento. Engañados por el pregón, muchos
gomeros que no estaban comprometidos con el alzamiento acudieron a la iglesia el
día señalado por el pérfido Vera. Una compacta multitud de mujeres, hombres y
niños, con el afán de probar su inocencia, se dirigieron a la villa y según
se iban acercando al templo el general los acorralaba en lugar apartado y cuando
juzgó inútil todo disimulo, los declaró prisioneros, sin oír sus justas
protestas ni sentir el menor remordimiento por su criminal acción.
Tan pronto Vera tubo a los desgraciados y estupefacto gomeros, desarmados y a su
alcance, condeno a muerte a los varones mayores de quince años procedentes de
los distritos de Orone y Agana, y, a fin de que la ejecución fuese más rápida
y ejemplar, a los que no ahorcaba o pasaba a cuchillo los colocaba en lanchas, y
atados los brazos a la espalda, los echaba al mar en sitios bastante alejados de
la costa. Las mujeres y los niños fueron vendidos en España, y algunos que habían
conseguido ser desterrados a Lanzarote, el patrón del navío que los llevaba
llamado Alonso de Cota, los arrojó en alta mar siguiendo las ordenes de Vera.
Este horrible genocidio, para mayor escarnio, tuvo su simulacro de juicio en La
Gomera, por el cual Pedro de Vera aprovechó para continuar su orgía de sangre,
implicando en el alzamiento a los gomero que residían en Tamarán (Gran
Canaria), en declaraciones arrancadas a los desgraciados que sometió a
horribles torturas. De regreso a Guiniwadad (Las Palmas) el feroz genocida, hizo
prender en una noche a todas las familias gomera que moraban en la isla
condenando a muerte a los hombres y a perpetua esclavitud a las mujeres y niños.
La hecatombe fue de tal magnitud que obligó a intervenir al obispo católico
Fr. Miguel de la Serna, con lo cual consiguió que Pedro de Vera acelerara la
muerte de los desdichados, además de recibir la promesa de Vera de que si no
cesaba en sus protestas le podría en la cabeza un casco calentado al rojo vivo.
Cuando Vera dejó la gobernación de Gran Canaria, en diciembre de 1489, fue
recibido por los reyes de España con cariñosa solicitud y marcada
benevolencia, a pesar de que tenían pleno conocimiento de los horribles crímenes
cometidos por el carnicero, no solo no lo recriminaron, sino que lo destinaron a
la tala de la Vega de Granada, y luego en el sitio de la ciudad. Con actitud
tomada por los monarcas quedó en entredicho la supuesta política
proteccionista de los reyes católicos hacía los canarios.
El Obispo católico en Canarias al ver mermado de manera alarmante el número de
sus ciervos y por consiguiente sus diezmos, por la acción depredadora de Pedro
de Vera y Beatriz de Bobadilla, interpone recurso antela corona castellana
alegando que los gomeros vendidos tanto por Pedro de Vera y sus factores como
por Beatriz de Bobadilla, eran cristianos, por lo cual no podían ser vendidos.
Por tanto, el Obispo exigió la intervención de la corona a favor de los
esclavizados gomeros, ésta que tenía entre manos los planes para la invasión
y saqueo de América, además del continente y, por consiguiente era vital el
mantener las cordiales relaciones que hasta el momento sostenía con el Pontífice
Romano, verdadero árbitro en la distribución de las nuevas tierras a esquilmar
y por las que litigaban las coronas de Castilla y Portugal, accedió a los
requerimientos del obispo, ordenando la puesta en libertad y regreso a las islas
de los esclavos gomeros vendidos por Pedro de Vera y Beatriz de Bobadilla. Como
la situación creada no era fácil de resolver mediante un decreto, la mayoría
de los desdichados gomeros esclavizados tuvieron suerte diversa.
Los
que tuvieron la oportunidad de regresar a su patria, tuvieron que pasar por una
serie de vicisitudes de las cuales nos ocuparemos en el capitulo
correspondiente.
1488. Tras la rebelión de los Gomeros de 1488 Pedro Aguachiche fue
transportado junto a doscientos gomeros más a la isla Tamaránt (Gran Canaria).
El invasor y genocida al servicio de Castilla Pedro de Vera Mandó apresar a
todos, y ordenó ahorcar a los hombres, y vender a las mujeres y los niños como
esclavos. Aguachiche fue subido en la horca, y por el peso que ya soportaba ésta
por los otros que se encontraban allí, calló al suelo. Pedro de Vera ordenó
entonces que lo ahogaran al día siguiente, y así lo tiraron con las manos y
los pies atados. Cuenta la crónica de Marín de Cubas que, antes de la llegada
del barco a puerto, ya se encontraba allí Aguachiche sano y salvo. Pedro de
Vera ordenó que fuera ahogado de nuevo al día siguiente, y nuevamente
Aguachiche consiguió liberarse, alegando nuevamente de manera astuta que se había
librado gracias a la "intervención" de Santa Catalina. A partir de
aquí Aguachiche pasó al servicio de Alonso Fernández de Lugo, y participó en
la conquista de La Palma y Tenerife.
1488. Los Reyes Católicos, por carta de comisión, de Murcia, a 23 de julio
de 1.488, urgen a Fray Antón Cruzado, de la secta de los franciscanos (O.F.M).,
custodio de Sevilla, a que haga «pactos de paces» con los bandos guanches de
Chinet (Tenerife) y Benehuare (La Palma), para convertirlos y así asegurarlos;
a la vez prohíbe a las autoridades de europeas de las islas hacer a tales
guanches mal ni daño alguno. Prohibición que como era habitual fue desatendida
por los mercenarios invasores.
1488.
Fernán Peraza, hijo de Inés Peraza (viuda de Diego García de Herrera) y
autodenominado señor de
Beatriz
de Bobadilla, viuda de Fernán Peraza, junto con Pedro de Vera, genocida y
gobernador de Tamarán (Gran Canaria), quien fue a la Gomera en su ayuda,
dominan el alzamiento y, en venganza, matan a muchos guanche especialmente
mujeres y niños y esclavizan a otros muchos guanches cristianos de la isla,
mujeres, mozos y niños, que venden en Andalucía e Ibiza.
1488
Julio 23.
Recluta en Galicia de algunos “Ilustres”
soldados para la conquista y “civilización”
de las islas de Benahuare (
«Doña Ysabel, Por
1488.
Estando el ballenel Santa María de Gracia, fletado por vecinos de Lepe, en el
puerto de Tamaránt Gran Canaria, a punto de zarpar, se presentó Antonio
Ollero, "maestro de hacer azúcar", con un criado. Pagados los
pasajes, el maestre vizcaíno Martín de Arístidi, los recibió a bordo. Hombre
útil Ollero, maltratado sin duda, pues de lo contrario no hubiese desertado, al
saber Vera que se escurría, montó en cólera, culpando al maestre por admitir
pasajero, sin exigir salvoconducto, "por simpleza o por codicia",
mandando barco de armada, tras el ballenell. Habiendo entrado en Erbania
(Fuerteventura), para hacer aguaje y completar la carga, lo capturó Rodrigo de
Vera (hijo de Pedro). Decomisada miel, cera y azúcar, al declarar Arístidi no
saber que Ollero, viajaba contra la voluntad del gobernador, quedaron libres
barco y tripulantes. De regreso en Lepe, el armador, Francisco Pinzón presentó
denuncia, rechazándola los justicias, porque al estar los testigos "muy
lejos", no se podrían hacer las probanzas. (L. Al. Toledo)
1488. Gobernador de las tres islas mayores, Pedro de Vera prolongó la
conquista de Chinet (Tenerife) y Benahuare (La Palma), para prolongar la
comercialización de esclavos, ganados en "buena guerra". Pasaron los
católicos por alto la irregularidad, pero la intuyeron las víctimas. Habiendo
descubierto que los castellanos les provocaban, para justificar la represión,
acordaron tomarles la delantera. Cierto día, "los vecinos e avitantes en
las islas de Tenerife e la Palma", pidieron conversión a "nuestra
santa fe católica e estar a mi obediencia, como súbditos e naturales..,
conosciendo el yerro grande en que estaban".
Pedro
de Vera se inmiscuyó en las islas de señorío, decretando levas en
Titoreygatra (Lanzarote, Fuerteventura), Gomera y ecero (Hierro). Protestó Inés,
en nombre propio y de su marido, siendo "amonestado" el gobernador,
pero la cuestión no pasó a mayores, preocupando a los reyes la tendencia de
los vasallos de
1488
Julio 23. Murcia. Poder al custodia de
Sevilla o a su comisario para entender en la conversión de
mandamos
dar esta nuestra carta para vos. Por la qual vos damos poder cumplido para que
vos, o el comisario que por vos fuere nombrado, vades alas dichas yslas de
Tenerife y La Palma e a qualquier dellas, libre e seguramente, e a entender en
la dicha conversión de los vecinos de las dichas yslas, y los convertir a
nuestra santa fe católica; e trabajéys con ellos de los traer a nuestra
obediencia, como lo deven estar nuestros súditos e naturales; e para que podáys
con ellos capitular e concertar e asentar las cosas que a vos e a vuestro
comisario paresciere que más cumple a servicio de Dios e nuestro, e lo más
prestamente que pudierdes los traer e convertir a nuestra santa fe católica; e
porque asy, ellos convertydos e tomados a nuestra santa fe católica, los podáys
asegurar e aseguréys: que por nuestros capitanes ni gentes de armas ni por
nuestro capitán ni capitanes de la Grand Canaria ni por Femand Peraza ni por doña
Ynés, su madre, ni por sus gentes ni por otros ningunos ni algunos de nuestros
súditos y naturales no les serán fechos mal ni daño alguno. E para que
cerca de lo susodicho podades asentar e asentades todo lo que c;erca de ello
pareciere a vos e a vuestro comisario, lo qual vala e sea firme, como si por nos
fuese asentado y mandado. Y mandamos a los nuestros capitanes e gentes darmas, e
a Pedro de Vera, nuestro capitán de la Grand Canaria, e al dicho Femand Peraza
e a doña Ynés, su madre, e a sus gentes e a nuestros capitanes de nuestra
armada que guarden los seguros que vos el dicho comisario dierdes por el tiempo
e con las condiciones que les otorgades, tomándose como dicho es los vecinos de
las dichas yslas de La Palma e Tenerife christianos, so aquellas penas en que
caen los que quebrantan seguro puesto e dado por su rey e reyna e señores
naturales. Para lo qual todo que dicho es, con sus yncidenc;ias e dependencias,
mergencias, anexidades e conexidades vos damos poder cumplido por esta nuestra
carta. E los unos i los otros etc. Dada en la cibdad de Murcia, a XXIII días de
jullio, año mill e quatroc;ientos e ochenta e ocho años. = Yo el Rey e Yola
Reyna. = Yo Alonso de A vila, secretario etc. = En forma acordada, Rodericus,
doctor .(A. Rumeu 1975:417)
1488.
Muere Hernán Peraza "el Joven", “Señor” de la isla, ajusticiado a manos de Hautacuperche. Comienza la llamada "Rebelión de los Gomeros". Vuelve a cebarse la represión de los españoles sobre los oriundos, siendo de nuevo el masacrador Pedro de Vera al mando de 400 soldados el que lleva a cabo estas acciones.1488 Noviembre 25
. Dentro de la organización social de los aborígenes gomeros, existía una institución que guarda total paralelismo con otra existente en el mundo bereber continental (Marruecos), relativa a los llamados "pactos o alianzas por colactación". De esta forma, Hernán Peraza estaba unido a través de un pacto con los bandos de Amulagua e Hipalán, y precisamente a este último pertenecía la joven Ibaila. Dicho pacto o alianza se realizaba mediante un ritual consistente en beber leche en un gánigo. Al mantener relaciones Hernán Peraza con una mujer de su propio bando, considerada según dicha alianza como su hermana, faltó no sólo al compromiso consuetudinario de la exogamia deshonrando a los bandos que lo habían acogido como hermano de sangre sino que además rompió el pacto establecido. Este hecho, además del despótico gobierno que realizaba el señor sobre la isla, determinaría la conjura, en la que participó Hupalupa, anciano encargado de vigilar el cumplimiento del pacto. Se decidió que Hautacuperche matara al traidor Hernán Peraza, aprovechando su visita a la cueva donde se encontraba Iballa, en Guahedum. Con su muerte, los gomeros alzados decían en su lengua "ya el gánigo de Guahedum se quebró", en señal de que el pacto se había roto. Sublevada la isla, con los gomeros sitiando a la señora Beatriz de Bobadilla en la Torre de los Peraza o del Conde, fue llamado a la isla Pedro de Vera, cruel y nefasto personaje que daría lugar a sangrientos episodios de la Historia de la colonia de Canarias.1488
Julio 23. Murcia (f.220). Poder a fray
Antón Cruzado, de la Orden de San Francisco, maestro en Teología y custodio de
la custodia de Sevilla, y a su comisario, para que entiendan en la conversión
de los habitantes de Tenerife y La Palma, cuya conquista pertenece al rey. Ordenándose
a Pedro de Vera, capitán de la Gran Canaria, y a Fernando Peraza y su madre doña
Inés que guarden los seguros que el dicho comisario otorgase. El Rey y la
Reina. A vila. Acordada: Rodericus. (E.Aznar; 1981)
1488
Septiembre 22. Valladolid (f. 135).
Incitativa al asistente de Sevilla, a petición de Gonzalo Yáñez Mealla, Juan
de Valladolid, Alonso Fernández y Diego Rarnírez, vecinos de Lepe, para que
deternline acerca de un valliner, llamado Santa María de Gracia, que les embargó
Pedro de Vera, gobernador de las islas de Canaria, bajo la acusación de que el
patrón Martín de Ariste, vizcaino, había sacado de las islas al maestro Antón
Ollero y su criado. Don Alvaro. Andreas. Antonius. Sancius. Franciscus. Sánchez
de Cehinos. (E.Aznar; 1981)
1489. Fray Miguel López de la Serna, de la secta católica de franciscanos
(O.F.M)., obispo de Canarias-Rubicón, va a la corte de Castilla a denunciar los
crímenes y esclavizaciones efectuadas por Isabel de Bobadilla y Pedro de Vera.
1489. Pasivo Pedro de Vera, Beatriz de Bobadilla permaneció sitiada
"mucho tiempo", hasta que Inés, que estaba en Sevilla, hizo llegar la
noticia a la corte. Mal ejemplo toda revolución popular triunfante, a 4 de
marzo de 1489, los reyes ordenaron a Vera rescatar a "nuestra criada",
señora de Gomera y Fierro, como tutriz de sus hijos. Aunque no lo necesitase,
ampararía de paso a
Cobrados
1.000 castellanos en oro y 500 quintales de orchilla, a dos castellanos quintal,
por el gasto, Vera se reservó ambas partidas, dando "cautivos en pago de
su sueldo, a "los escuderos e maestres de navíos e otras gentes, que
fueron en lo suso dicho". Valorado el gomero o gomera, entre 7.500 y 10.500
maravedís, el obispo de Canarias y Málaga, que residía en la ciudad andaluza,
quedó a cargo de la distribución, no olvidando el gobernador obsequiar a
Isabel, con un camello y 9 esclavas y al Príncipe D. Juan, con tres cajas de
conservas y una grande de azúcar. (L. Al. Toledo)
1489. Que unas islas volcánicas, pobladas por guanches,
padeciesen dos conquistas en toda regla, en poco más de una década,
escapa a la lógica. Pero el hecho es que Alonso Fernández de Lugo, emprendería
una segunda conquista de las Canarias, recién terminada la primera. Partícipe
de la guerra de Vera, residente en Tamaránt (Gran Canaria), en 1489 era
propietario de plantaciones de caña e ingenio y Alcaide en Algueres?. Mal
pagador, le perseguían los acreedores, cuando fue llamado a Granada por los Católicos
para participar en la toma de aquel reino. A 19 de febrero de 1492, le
compensaron por los servicios prestados y el 1.400.000 de maravedís, que
adelantó para la invasión y conquista de Benahurae (La Palma), con donadío en
el Valle de Graxere, entre la villa de Galel y la costa[1],
adjuntando licencia para tomar agua donde quisiera, destinada a regar 90
fanegadas de tierra de sembradura, aptas a plantación de caña dulce y
frutales. El Alonso de Lugo azucarero, es para Bernáldez caballero sevillano
"de noble generación, hombre pacífico y de muy buena condición y de sana
conciencia, agudo y de buen corazón e ingenio, cuidadoso de ganar honra e de
servir a Dios y a sus Altezas... en conquistar las gentes bárbaras e idólatras,
ignorantes y enemigas de la fe cathólica". Mediador entre Pedro de Vera y
los guanches, "porque con mucho amor los trataba e conquistaba"?, se
le atribuye la iniciativa de la guerra: "quando vido tiempo conveniente,
demandó a el rey e a la reyna, la conquista de Palma". (L.Al.Toledo)
1489
Enero 10. Valladolid (f. 331). Orden a
Pedro de Ezequiel, veinticuatro de Sevilla, para que sentencie el pleito que está
pendiente entre doña Ines de Peraza y la citada ciudad por el lugar de
Villamartín, en el que es juez comisario, y para que obligue a los letrados
solicitados por doña Ines de Peraza a que ayuden. Don Alvaro. Johannes.
Andreas. Antonius. Mármol. (E. Aznar; 1981)
* Guayre Adarguma Anez’ Ram n Yghasen