EFEMÉRIDES DE LA NACIÓN CANARIA

UNA HISTORIA RESUMIDA DE CANARIAS

CAPITULO III (VI)

PERIODO COLONIAL, DÉCADA 1481-1490    

Guayre Adarguma *

 

1487 Marzo 31. Córdoba (f. 60). lncitativa al conde de Cifuentes don Juan de Silva, alferez mayor, del Consejo y asistente de Sevilla, para que entienda en la petición de Martín de Fonseca, que demanda a Juan de Lugo que le devuelva la obligación de los 32.000 maravedís que le fió para el flete de un navío enviado a la conquista de Gran Canaria, pues ha entregado un arnés de guerra y otras cosas, valoradas en 20.000 maravedís, más cosas y heredades en Gran Canaria y se le ha obligado a vender 13.000 maravedís en bienes muebles, superando así la cantidad del préstamo, a pesar de lo cual se le han embargado 16.000 maravedís que le son debidos en Sevilla. Don Alvaro. Andreas. Decanus hispalensis. (E.Aznar; 1981)

   

1487 Marzo 31. Córdoba (f.63). lncitativa al obispo de Canaria, para que determine en la petición de Juan Ramírez, vecino de Sevilla, que reclama ciento noventa cabras que le han sido embagadas, junto a ropas y cueros, por Fernando Alvarez, canónigo de la Iglesia de Rubicón, pues le fueron dadas en pago de sus servicios por el difunto don Juan de Frías, obispo que fue de Canaria, y ha pagado los diezmos de lo que se han multiplicado. El valor de dichas cabras a los tres meses, momento en que le fueron entregadas, era de quince maravedís cada una, en la isla de Fuerteventura. Don Alvaro. Rodericus. Andreas. Decanus Ispalensis. (E.Aznar; 1981)

 

1487 Julio 13. Real sobre Málaga (f.76). Carta ordenando a doña Inés Peraza ya su hijo Fernando Peraza, señores de Lanzarote, Fuerteventura, Gomera y Hierro, que dejen pacer en dichas islas los ganados que pertenecen al obispo, por donación hecha a su antecesor don Juan de Frías, que paguen los diezmos y primicias, y no se entrometan en las cosas de esa iglesia y clérigos. El Rey y la Reina. Álvarez de Toledo. Rodericus. (E.Aznar; 1981)

 

1487 Agosto 9. Burgos (f.238). Incitativa al alcalde Fernando de Mazuelo y a Pedro de Celada, vecinos de Burgos, a petición de Juana Sánchez, para que apremien a Bernaldino de Valladolid, su yerno, a rendir cuentas de lo que en su nombre ha cobrado en el arcedianazgo de Alava de la bula de Canaria, cargo que tuvo el difunto Ochoa Pardo, su marido. Condestable. Ruiz de Cuero. Gundisalvus. Franciscus. (E.Aznar; 1981)

 

 1487 Septiembre 24. Córdoba (f.66). Orden a Pedro de Esquivel, veinticuatro de Sevilla, para que sentencie el pleito que está pendiente entre doña Inés de Peraza y la citada ciudad por el lugar de Villamartín, en el que es juez comisario, y para que obligue a los letrados solicitados por doña Inés de Peraza a que la ayuden. Don Alvaro. Johannes. Andreas. Antonius. Mármol. (E.Aznar; 1981)

 

1487 Marzo 20. Córdoba (f.103). Orden al ayo del Príncipe para que ejecute la sentencia dada a favor de Alonso Martínez de Bonilla, vecino de Jerez de la Frontera y le sean devueltas treinta y seis vacas preñadas y un caballo que le tomó Pedro de Vera, jurado de dicha ciudad, quien fue condenado por el corregidor de la ciudad Juan de Robles a entregar el caballo y las vacas, con partos y postpartos, y a pagar las costas, sentencia que fue confirmada en apelación por el Adelantamiento de Andalucía y los oidores de la audiencia del rey, y de la que sólo se ha cumplido lo tocante a las vacas, faltando por restituir los partos, postpartos y el caballo, más las costas. Episcopus Yspalensis. Andreas. Johannes. Antonius. Juan Alonso del Castillo. (E.Aznar; 1981)

 

1488. La experiencia con los sucesos anteriormente no le sirvió a aquel mancebo soberbio y rencoroso para modificar su actitud hacía sus indefensos vasallos. Cuando se consideró seguro en su dictatorial gobierno de la isla, volvió a repetir con más crudeza si cabe, sus actos de despotismo, de arbitrarias rapacidades y de ruines venganzas. Arrastrado por sus vicios y no contento con su mujer, violaba a cuantas jóvenes destacaban en la isla por su gentileza y hermosura. Entre éstas destacaba una llamada Iballa, sacerdotisa que habitaba en Guahedún en unas cuevas del mismo nombre, la cual Peraza quería hacer victima de sus livinidosos deseos. (Ver efeméride 1487)

 

El viejo Pablo Hupalupu, hombre mascota y adivino, al que tenían por favorecido de espíritus superiores, advertido de la ofensa que el tirano meditaba convocó a sus parientes y amigos más próximos en un islote cerca de Tagualache, que después sería conocido por La Baja del secreto, y acordaron poner los medios necesarios para impedir este nuevo ultraje.

 
Puestos de acuerdo lo conjurados con Iballa, decidieron que esta diera una cita al fogoso Peraza, en la cueva de Guahedún donde le recibiría acompañada de una vieja parienta que estaba en el secreto y, a una señal convenida apresarían al tirano. Hernán Peraza, no tardó en acudir a la llamada de la bella Iballa, haciéndose acompañar de un paje y un escudero, sin sospechar de la celada que se le preparaba, entró solo encueva, en cuanto traspasó la puerta de ésta, comenzaron a oírse unos silbidos en los alrededores siendo esta la señal de los conjurados para pasar a la acción. Inmediatamente cercaron la colina donde se ubica la cueva y, deteniendo al paje y al escudero, creyeron asegurada su venganza. Iballa para disipar cualquier sospecha de su complicidad en el acto, instó al tirano a que se disfrazara de mujer y huyera antes de que sus parientes llegaran a la cueva. Ante la imprevista sorpresa, turbado por la situación el galán acepto ponerse unas sayas y una toca; pero la vieja, que seguía los acontecimientos gritó a los suyos: “Ese que va vestido de mujer” Peraza que la oyó, retrocedió y despojándose de las ropas femeninas, tomó la adarga y sacando su espada se adelantó con animo decidido hacía los asaltantes. En lo alto de la cueva estaba apostado un pariente de Iballa llamado Pedro Hautacuperche, quien al ver salir a Peraza le arrojó su banot con tal fuerza y puntería que le atravesó el pecho matándolo en el acto. Al verle caer los sublevados ajusticiaron también al paje y al escudero, fieles servidores de los desmanes de su señor.

 

Al ver consumada su venganza, los sublevados gritaron: “Ya se quebró el gánigo de Guahedum”, aludiendo a que con aquel acto, quedaba roto cualquier pacto que hubieran mantenido con la casa de Peraza, pactos que acostumbraba sellar bebiendo leche de un gánigo.

 
Enterada del suceso Beatriz de Bobadilla se encerró con sus hijos y algunos servidores fieles en la torre, no sin antes despachar un barca a Gran Canaria en demanda de nueva ayuda al gobernador genocida Pedro de Vera. Mientras los gomeros deseando reconquistar totalmente su independencia pusieron cerco a la torre dirigidos por Hautacuperche, éste dio pruebas de un valor sin cuento en el asalto a la torre, recogiendo en el aire las saetas que desde las troneras les disparaban los defensores, precisamente uno de estos alardes fue aprovechado por dos de los defensores, mientras uno amagaba con disparar, otro situado en un nivel más bajo le atravesó el pecho con un dardo, cayendo así el héroe gomero.

 
Pedro de Vera teniendo en cuenta lo rentable de su anterior intervención a favor de los Peraza, y conociendo bien la ruta a La Gomera, preparó concienzudamente la expedición genocida y de saqueo. Llevaba consigo cuatrocientos hombres mercenarios veteranos de “”La Santa Hermandad”” de Sevilla que gozaban de justa fama por despiadados y sanguinarios insaciables. Dos meses después del ajusticiamiento de Hernán Peraza, que había tenido lugar en noviembre de 1.487, Pedro de Vera desembarca en San Sebastián al frente de sus feroces tropas. Los gomeros atrincherados en los lugares más inaccesibles de la isla hacían frente a los continuos ataques de los españoles causándoles numerosas bajas. Vera, ante los pocos avances que conseguía en la operación de castigo que se había prometido tan fácil como la llevada a cabo anteriormente, desesperaba en su campamento, por ello, optó por recurrir una vez más al engaño, conociendo la bondad y credulidad de los isleños, ideo un ardid propio del canalla que era. Pretextado la celebración de unas exequias por el difunto Hernán Peraza, mando a pregonar al son de trompetas y tambores, anunciando que aquellos isleños que no concurriesen serían considerados como autores o cómplices del ajusticiamiento. Engañados por el pregón, muchos gomeros que no estaban comprometidos con el alzamiento acudieron a la iglesia el día señalado por el pérfido Vera. Una compacta multitud de mujeres, hombres y niños, con el afán de probar su inocencia, se dirigieron a la villa y según se iban acercando al templo el general los acorralaba en lugar apartado y cuando juzgó inútil todo disimulo, los declaró prisioneros, sin oír sus justas protestas ni sentir el menor remordimiento por su criminal acción.

Tan pronto Vera tubo a los desgraciados y estupefacto gomeros, desarmados y a su alcance, condeno a muerte a los varones mayores de quince años procedentes de los distritos de Orone y Agana, y, a fin de que la ejecución fuese más rápida y ejemplar, a los que no ahorcaba o pasaba a cuchillo los colocaba en lanchas, y atados los brazos a la espalda, los echaba al mar en sitios bastante alejados de la costa. Las mujeres y los niños fueron vendidos en España, y algunos que habían conseguido ser desterrados a Lanzarote, el patrón del navío que los llevaba llamado Alonso de Cota, los arrojó en alta mar siguiendo las ordenes de Vera.

 
Este horrible genocidio, para mayor escarnio, tuvo su simulacro de juicio en La Gomera, por el cual Pedro de Vera aprovechó para continuar su orgía de sangre, implicando en el alzamiento a los gomero que residían en Tamarán (Gran Canaria), en declaraciones arrancadas a los desgraciados que sometió a horribles torturas. De regreso a Guiniwadad (Las Palmas) el feroz genocida, hizo prender en una noche a todas las familias gomera que moraban en la isla condenando a muerte a los hombres y a perpetua esclavitud a las mujeres y niños. La hecatombe fue de tal magnitud que obligó a intervenir al obispo católico Fr. Miguel de la Serna, con lo cual consiguió que Pedro de Vera acelerara la muerte de los desdichados, además de recibir la promesa de Vera de que si no cesaba en sus protestas le podría en la cabeza un casco calentado al rojo vivo.

 
Cuando Vera dejó la gobernación de Gran Canaria, en diciembre de 1489, fue recibido por los reyes de España con cariñosa solicitud y marcada benevolencia, a pesar de que tenían pleno conocimiento de los horribles crímenes cometidos por el carnicero, no solo no lo recriminaron, sino que lo destinaron a la tala de la Vega de Granada, y luego en el sitio de la ciudad. Con actitud tomada por los monarcas quedó en entredicho la supuesta política proteccionista de los reyes católicos hacía los canarios.

 
El Obispo católico en Canarias al ver mermado de manera alarmante el número de sus ciervos y por consiguiente sus diezmos, por la acción depredadora de Pedro de Vera y Beatriz de Bobadilla, interpone recurso antela corona castellana alegando que los gomeros vendidos tanto por Pedro de Vera y sus factores como por Beatriz de Bobadilla, eran cristianos, por lo cual no podían ser vendidos.


Por tanto, el Obispo exigió la intervención de la corona a favor de los esclavizados gomeros, ésta que tenía entre manos los planes para la invasión y saqueo de América, además del continente y, por consiguiente era vital el mantener las cordiales relaciones que hasta el momento sostenía con el Pontífice Romano, verdadero árbitro en la distribución de las nuevas tierras a esquilmar y por las que litigaban las coronas de Castilla y Portugal, accedió a los requerimientos del obispo, ordenando la puesta en libertad y regreso a las islas de los esclavos gomeros vendidos por Pedro de Vera y Beatriz de Bobadilla. Como la situación creada no era fácil de resolver mediante un decreto, la mayoría de los desdichados gomeros esclavizados tuvieron suerte diversa.

 

Los que tuvieron la oportunidad de regresar a su patria, tuvieron que pasar por una serie de vicisitudes de las cuales nos ocuparemos en el capitulo correspondiente.

 
1488. Tras la rebelión de los Gomeros de 1488 Pedro Aguachiche fue transportado junto a doscientos gomeros más a la isla Tamaránt (Gran Canaria). El invasor y genocida al servicio de Castilla Pedro de Vera Mandó apresar a todos, y ordenó ahorcar a los hombres, y vender a las mujeres y los niños como esclavos. Aguachiche fue subido en la horca, y por el peso que ya soportaba ésta por los otros que se encontraban allí, calló al suelo. Pedro de Vera ordenó entonces que lo ahogaran al día siguiente, y así lo tiraron con las manos y los pies atados. Cuenta la crónica de Marín de Cubas que, antes de la llegada del barco a puerto, ya se encontraba allí Aguachiche sano y salvo. Pedro de Vera ordenó que fuera ahogado de nuevo al día siguiente, y nuevamente Aguachiche consiguió liberarse, alegando nuevamente de manera astuta que se había librado gracias a la "intervención" de Santa Catalina. A partir de aquí Aguachiche pasó al servicio de Alonso Fernández de Lugo, y participó en la conquista de La Palma y Tenerife.  

1488. Los Reyes Católicos, por carta de comisión, de Murcia, a 23 de julio de 1.488, urgen a Fray Antón Cruzado, de la secta de los franciscanos (O.F.M)., custodio de Sevilla, a que haga «pactos de paces» con los bandos guanches de Chinet (Tenerife) y Benehuare (La Palma), para convertirlos y así asegurarlos; a la vez prohíbe a las autoridades de europeas de las islas hacer a tales guanches mal ni daño alguno. Prohibición que como era habitual fue desatendida por los mercenarios invasores.

 

1488. Fernán Peraza, hijo de Inés Peraza (viuda de Diego García de Herrera) y autodenominado señor de La Gomera y Ecero (Hierro), es muerto en Gomera por los guanches rebelados contra sus violencias y esclavizaciones.

 

Beatriz de Bobadilla, viuda de Fernán Peraza, junto con Pedro de Vera, genocida y gobernador de Tamarán (Gran Canaria), quien fue a la Gomera en su ayuda, dominan el alzamiento y, en venganza, matan a muchos guanche especialmente mujeres y niños y esclavizan a otros muchos guanches cristianos de la isla, mujeres, mozos y niños, que venden en Andalucía e Ibiza.  

1488 Julio 23. Recluta en Galicia de algunos “Ilustres” soldados para la conquista y  “civilización” de las islas de  Benahuare ( La Palma ) y Chinet (Tenerife):

«Doña Ysabel, Por La Graçia De Dios Reyna De Castilla E De Leon, De Aragon..., Sepades Que Después Que Yo Mandé Conquistar La Isla De La Gran Canaria, E Por La Graçia De Señor Se Ganó E Los Infieles Dellas Se Convirtieron A Nuestra Santa Fee Catolica, Yo, Entendiendo Ser Cumplidero E Serviçio De Dios E Mio E En Acreçentamiento De Nuestra Santa Fee Católica, He Mandado Conquistar Las Islas De Tenerife E La Palma , Que Están En Poder De Los Infieles, E Para Ello E Enviado Mis Gentes E Capitanes Que Están En La Dicha Conquista ; E Porque Las Dichas Yslas Non Se Pueden Ansy Enteramente Acabar De Ganar E Reducir Los Infieles Dellas A Nuestra Santa Fee Sin Que Pueda Ir E Vaya Más Gente Para La Dicha Conquista ; E Acatando Cuanto Nuestro Señor Diós Sería Servido Que Los Dichos Infieles Sean Convertidos A La Dicha Nuestra Santa Fee O Sean Lançados De Las Dichas Islas;... E Por Cuanto Yo Soy Informada Que En El Eryno De Galicia Ay Alguna Personas Que Han Fecho E Cometido Algunos Delictos De Diversas Calidades E Salteamiento De Iglesias E Monasterios E Otros Excesos Que Se Ha Fecho, Por Lo Cual Han Caydo E Incurrido En Diveras Penas Çeviles E Creminales... Por La Presente De Mi Propio Mutuo E Çierta Ciencia E Poderío Real Absoluto,... Podades Acordar E Acordades Co Ellos, E Cada Uno De Ellos, Que Vayan A Servir Por Sus Personas A Las Dichas Yslas, E Con Cuanta Hayan De Yr, E A Su Costa, Al Dicho Serviçio A La Dicha Conquista De Las Dichas Islas, Por El Tiempo E Tiempos Que A Vos Bien Visto Fuere, Con Tanto Que Non Puedan Ser Menos De Seys Meses, Contados Desde El Dia Que Se Presentaren Ante Pedro De Vera, Mi Gobernador E Capitán De Las Dichas Yslas, E Ante Michel De Moxica, Mi Receptor En Ellas, Fasta Ser Conplido Dicho Tiempo; E Prometer E Segurar En Mi Nonbre Que Las Tales Personas Que Asy Sirvieren En Las Dichas Islas(Borrón) Staren El Dicho Tiempo, A Su Costa Como Dicho Es,... Sean E Serán Por Mi Perdonados De Todos E Cualesquier Crímenes E Excesos E Delictos E Robos E Fuerças E Muertes De Ome E Salteamientos De Caminos E Quebrantamientos De Iglesias E Monasterios E Otros Cualesquier Delictos,... Dada En La Çibdad De Murcia, A XXIII Dias De Jullio, Año Mill E Quatroçientos E Ochenta E Ocho Años.- Yo El Rey E Yo La Reyna.= »

 

 1488. Estando el ballenel Santa María de Gracia, fletado por vecinos de Lepe, en el puerto de Tamaránt Gran Canaria, a punto de zarpar, se presentó Antonio Ollero, "maestro de hacer azúcar", con un criado. Pagados los pasajes, el maestre vizcaíno Martín de Arístidi, los recibió a bordo. Hombre útil Ollero, maltratado sin duda, pues de lo contrario no hubiese desertado, al saber Vera que se escurría, montó en cólera, culpando al maestre por admitir pasajero, sin exigir salvoconducto, "por simpleza o por codicia", mandando barco de armada, tras el ballenell. Habiendo entrado en Erbania (Fuerteventura), para hacer aguaje y completar la carga, lo capturó Rodrigo de Vera (hijo de Pedro). Decomisada miel, cera y azúcar, al declarar Arístidi no saber que Ollero, viajaba contra la voluntad del gobernador, quedaron libres barco y tripulantes. De regreso en Lepe, el armador, Francisco Pinzón presentó denuncia, rechazándola los justicias, porque al estar los testigos "muy lejos", no se podrían hacer las probanzas. (L. Al. Toledo)

1488. Gobernador de las tres islas mayores, Pedro de Vera prolongó la conquista de Chinet (Tenerife) y Benahuare (La Palma), para prolongar la comercialización de esclavos, ganados en "buena guerra". Pasaron los católicos por alto la irregularidad, pero la intuyeron las víctimas. Habiendo descubierto que los castellanos les provocaban, para justificar la represión, acordaron tomarles la delantera. Cierto día, "los vecinos e avitantes en las islas de Tenerife e la Palma", pidieron conversión a "nuestra santa fe católica e estar a mi obediencia, como súbditos e naturales.., conosciendo el yerro grande en que estaban".  

Imposible desoír tan sentida y pública petición, formulada por "islas de nuestra conquista", el 27 de julio de 1488, Fray Antón Cruzado, maestro de teología de la orden de San Francisco, fue nombrado cura de sus almas, presentándose con cortejo de clérigos. Que tanto Pedro de Vera como los Peraza, madre e hijo, recibiesen orden de respetar a los religiosos, permitiéndoles bautizar cuanto les viniese en gana, indica unidad del territorio.

Pedro de Vera se inmiscuyó en las islas de señorío, decretando levas en Titoreygatra (Lanzarote, Fuerteventura), Gomera y ecero (Hierro). Protestó Inés, en nombre propio y de su marido, siendo "amonestado" el gobernador, pero la cuestión no pasó a mayores, preocupando a los reyes la tendencia de los vasallos de la Peraza , manifestada a principios de 1484, de mudarse a " la Ysla de la Gran Canaria ". Libres los castellanos de trasladar su domicilio, dónde y cuándo les viniese en gana, los reyes aplicaron el "imperio absoluto", nueva modalidad del "propio motu", para prohibir a los vecinos de las islas menores, que "vos vades a vivir e morar... a la dicha Ysla de Grand Canaria", bajo amenaza de secuestro de bienes, quedando prohibido a Pedro de Vera recibirlos, porque estando las islas "cercanas a los moros, enemigos de la nuestra santa fe católica", de faltar la población cristiana, serían conquistadas. Es probable que los desertores acudiesen al realengo, al olor de las gangas, que siguieron a la conquista. No queriendo los soldados cobrar en esclavos, temiendo que se los secuestrase el obispo, Vera les pagó en propiedad inmobiliaria

Deseando regresar a la patria, vendieron por lo que les daban. Al quedar recluidos en sus islas los vasallos de la Peraza, desaparecieron los compradores, dirigiéndose los milites a la corona, en busca de solución. La respuesta, fechada en 1485, es modelo de desfachatez: si "non fallays quien las compre", se partirían casas y tierras, para que cada cual pudiese disfrutar de lo suyo. Así nos enteramos de que los canarios tuvieron casas de material. Y de que fueron expropiados. (L. Al. Toledo)

1488 Enero 10. Zaragoza (f.182). Orden a una persona, cuyo nombre aparece en blanco, para que guarde y haga guardar las cartas ejecutorias dadas en el pleito seguido por doña Inés Peraza y su hijo Fernando Peraza contra el difunto Gonzalo de Zúñiga, por robo de una carabela, en el que éste fue condenado por el Ido. De Treviño, teniente de asistente a la sazón, apagar 250.000 maravedís, sentencia que confirmó en apelación al Consejo Real. Dicha ejecución fue concedida a Horencio Hernández, teniente de asistente de Sevilla por el alcalde Lobón, quien la llevó a cabo, en confirmación del alcalde mayor de las alzadas de dicha ciudad, por apelación de doña Maria de la Cerda , viuda de Gonzalo de Zúñiga, pero no dió posesión de los bienes rematados al adjudicatario Luís de Betancor  por oposición del Conde de Cifuentes don Juan de Silva, del Consejo y asistente de Sevilla, de lo que se quejaron doña Inés Peraza y Fernando Peraza, consiguiendo que se encargase a Pedro de Vergara, vecino de Sevilla, de la dicha ejecución, quien tampoco pudo cumplirla por negarse Andrés Gutiérrez de Murcia, secretario de Conde de Cifuentes, que actuó como escribano del proceso, a entregarle los autos del mismo, y contra quien se negó a proceder Juan Valde..., teniente de asistente de dicho Conde. El Rey y la Reina. Santander. Vascus couriensis. Alonso. Antonius. (E.Aznar; 1981)  

 

1488 Julio 20. Murcia (f.312). Carta a Diego de Medina, receptor de los bienes confiscados por delito de herética pravedad en Córdoba y su obispado, para que prosiga el pleito de Fernando Peraza, vecino de Sevilla, contra Luis de Mesa, por razón de una heredad que le dió, por el tesorero Ruy López, cobrándole más aranzadas de olivos de las que eran. Dicho pleito quedó inconcluso porque el dr. de León, que aceptó la carta de comisión dada para él y para el bachiller de Herrera, fue hecho prisionero por Luis de Mesa. Didacus. Antonius. Andrés. Vitoria. (E.Aznar; 1981)

 

1488 Julio 23. Murcia. Poder al custodia de Sevilla o a su comisario para entender en la conversión de la Grand Canaria.  

Don Fernando e doña Ysabel etc. Por quanto a nos es fecha relacion que los vecinos e avitantes en las yslas de Tenerife e La, Palma, conosciendo el yerro, gentelidad e ynfidelidad en que están, se quieren convertir a nuestra santa fe católica e estar a nuestra obediencia, como súditos e naturales, pues que las dichas yslas son de nuestra conquista; e anos pertenesce proveer de personas que les maestren e enseñen e enderecen las cosas de nuestra santa fe católica; e confiando de la vida e conciencia de vos el devoto religioso frey Anton Cruzado, maestro en santa teología, de la horden de san Francisco de oservancia, custodio de la custodia de Sevilla, y de qualquier otro custodio de la dicha custodia, y del comisario e que vos el dicho custodio para el dicho cargo fuere nombrado, que soys tal que guardaréys el servicio de Dios y nuestro e con toda deligencia entenderéys en la dicha conversión de los vecinos de las dichas yslas :

mandamos dar esta nuestra carta para vos. Por la qual vos damos poder cumplido para que vos, o el comisario que por vos fuere nombrado, vades alas dichas yslas de Tenerife y La Palma e a qualquier dellas, libre e seguramente, e a entender en la dicha conversión de los vecinos de las dichas yslas, y los convertir a nuestra santa fe católica; e trabajéys con ellos de los traer a nuestra obediencia, como lo deven estar nuestros súditos e naturales; e para que podáys con ellos capitular e concertar e asentar las cosas que a vos e a vuestro comisario paresciere que más cumple a servicio de Dios e nuestro, e lo más prestamente que pudierdes los traer e convertir a nuestra santa fe católica; e porque asy, ellos convertydos e tomados a nuestra santa fe católica, los podáys asegurar e aseguréys: que por nuestros capitanes ni gentes de armas ni por nuestro capitán ni capitanes de la Grand Canaria ni por Femand Peraza ni por doña Ynés, su madre, ni por sus gentes ni por otros ningunos ni algunos de nuestros  súditos y naturales no les serán fechos mal ni daño alguno. E para que cerca de lo susodicho podades asentar e asentades todo lo que c;erca de ello pareciere a vos e a vuestro comisario, lo qual vala e sea firme, como si por nos fuese asentado y mandado. Y mandamos a los nuestros capitanes e gentes darmas, e a Pedro de Vera, nuestro capitán de la Grand Canaria, e al dicho Femand Peraza e a doña Ynés, su madre, e a sus gentes e a nuestros capitanes de nuestra armada que guarden los seguros que vos el dicho comisario dierdes por el tiempo e con las condiciones que les otorgades, tomándose como dicho es los vecinos de las dichas yslas de La Palma e Tenerife christianos, so aquellas penas en que caen los que quebrantan seguro puesto e dado por su rey e reyna e señores naturales. Para lo qual todo que dicho es, con sus yncidenc;ias e dependencias, mergencias, anexidades e conexidades vos damos poder cumplido por esta nuestra carta. E los unos i los otros etc. Dada en la cibdad de Murcia, a XXIII días de jullio, año mill e quatroc;ientos e ochenta e ocho años. = Yo el Rey e Yola Reyna. = Yo Alonso de A vila, secretario etc. = En forma acordada, Rodericus, doctor .(A. Rumeu 1975:417)

1488. Muere Hernán Peraza "el Joven", “Señor” de la isla, ajusticiado a manos de Hautacuperche. Comienza la llamada "Rebelión de los Gomeros". Vuelve a cebarse la represión de los españoles sobre los oriundos, siendo de nuevo el masacrador Pedro de Vera al mando de 400 soldados el que lleva a cabo estas acciones.

1488 Noviembre 25. Dentro de la organización social de los aborígenes gomeros, existía una institución que guarda total paralelismo con otra existente en el mundo bereber continental (Marruecos), relativa a los llamados "pactos o alianzas por colactación". De esta forma, Hernán Peraza estaba unido a través de un pacto con los bandos de Amulagua e Hipalán, y precisamente a este último pertenecía la joven Ibaila. Dicho pacto o alianza se realizaba mediante un ritual consistente en beber leche en un gánigo. Al mantener relaciones Hernán Peraza con una mujer de su propio bando, considerada según dicha alianza como su hermana, faltó no sólo al compromiso consuetudinario de la exogamia deshonrando a los bandos que lo habían acogido como hermano de sangre sino que además rompió el pacto establecido. Este hecho, además del despótico gobierno que realizaba el señor sobre la isla, determinaría la conjura, en la que participó Hupalupa, anciano encargado de vigilar el cumplimiento del pacto. Se decidió que Hautacuperche matara al traidor Hernán Peraza, aprovechando su visita a la cueva donde se encontraba Iballa, en Guahedum. Con su muerte, los gomeros alzados decían en su lengua "ya el gánigo de Guahedum se quebró", en señal de que el pacto se había roto. Sublevada la isla, con los gomeros sitiando a la señora Beatriz de Bobadilla en la Torre de los Peraza o del Conde, fue llamado a la isla Pedro de Vera, cruel y nefasto personaje que daría lugar a sangrientos episodios de la Historia de la colonia de Canarias. 

1488 Julio 23. Murcia (f.220). Poder a fray Antón Cruzado, de la Orden de San Francisco, maestro en Teología y custodio de la custodia de Sevilla, y a su comisario, para que entiendan en la conversión de los habitantes de Tenerife y La Palma, cuya conquista pertenece al rey. Ordenándose a Pedro de Vera, capitán de la Gran Canaria, y a Fernando Peraza y su madre doña Inés que guarden los seguros que el dicho comisario otorgase. El Rey y la Reina. A vila. Acordada: Rodericus. (E.Aznar; 1981)  

1488 Septiembre 22. Valladolid (f. 135). Incitativa al asistente de Sevilla, a petición de Gonzalo Yáñez Mealla, Juan de Valladolid, Alonso Fernández y Diego Rarnírez, vecinos de Lepe, para que deternline acerca de un valliner, llamado Santa María de Gracia, que les embargó Pedro de Vera, gobernador de las islas de Canaria, bajo la acusación de que el patrón Martín de Ariste, vizcaino, había sacado de las islas al maestro Antón Ollero y su criado. Don Alvaro. Andreas. Antonius. Sancius. Franciscus. Sánchez de Cehinos. (E.Aznar; 1981)

1488 Noviembre 20. Valladolid (f. 8). Confirmación a Bautista de Riberol, a pesar de su condición de genovés, de la venta de unas casas y heredades que para hacer un ingenio de azúcar le hicieron, ante Hernando de Ecija, escribano público de Gáldar, y Diego de San Clemente, escribano público de Gran Canaria, Juan Sánchez de Roldán y Francisco de Adeje, vecinos de Gáldar, que las recibieron de Pedro de Vera, gobernador de dicha isla, por su participación en la conquista, y merced para que pueda ser vecino de dicha isla. El Rey y la Reina. Santander. Don Alvaro. Antonius. Andrés. Franciscus. (E.Aznar; 1981)

 

1489. Fray Miguel López de la Serna, de la secta católica de franciscanos (O.F.M)., obispo de Canarias-Rubicón, va a la corte de Castilla a denunciar los crímenes y esclavizaciones efectuadas por Isabel de Bobadilla y Pedro de Vera.

1489. Pasivo Pedro de Vera, Beatriz de Bobadilla permaneció sitiada "mucho tiempo", hasta que Inés, que estaba en Sevilla, hizo llegar la noticia a la corte. Mal ejemplo toda revolución popular triunfante, a 4 de marzo de 1489, los reyes ordenaron a Vera rescatar a "nuestra criada", señora de Gomera y Fierro, como tutriz de sus hijos. Aunque no lo necesitase, ampararía de paso a la Peraza , que "posee por suyas ciertas yslas, que son de las yslas de Canaria", para que sus vasallos "no se sustraigan a su obediencia". El gobernador se comportó, a la manera oficial de la época: "en vengança de la dicha muerte", hizo matar "a muchos vecinos de la Isla.. , y las mujeres, muchachos y niños y niñas cautivaron". Tras haber "tomado e prendido a todos los vecinos... e a sus mujeres e fijos", se repartió el lote con Beatriz: "metiolos en una nao e en sus navíos... De ellos perecieron y otros fueron vendidos.., dados e enajenados en nuestros reinos e señoríos e otros fuera dellos.

Cobrados 1.000 castellanos en oro y 500 quintales de orchilla, a dos castellanos quintal, por el gasto, Vera se reservó ambas partidas, dando "cautivos en pago de su sueldo, a "los escuderos e maestres de navíos e otras gentes, que fueron en lo suso dicho". Valorado el gomero o gomera, entre 7.500 y 10.500 maravedís, el obispo de Canarias y Málaga, que residía en la ciudad andaluza, quedó a cargo de la distribución, no olvidando el gobernador obsequiar a Isabel, con un camello y 9 esclavas y al Príncipe D. Juan, con tres cajas de conservas y una grande de azúcar. (L. Al. Toledo)

 

1489. Que unas islas volcánicas, pobladas por guanches,  padeciesen dos conquistas en toda regla, en poco más de una década, escapa a la lógica. Pero el hecho es que Alonso Fernández de Lugo, emprendería una segunda conquista de las Canarias, recién terminada la primera. Partícipe de la guerra de Vera, residente en Tamaránt (Gran Canaria), en 1489 era propietario de plantaciones de caña e ingenio y Alcaide en Algueres?. Mal pagador, le perseguían los acreedores, cuando fue llamado a Granada por los Católicos para participar en la toma de aquel reino. A 19 de febrero de 1492, le compensaron por los servicios prestados y el 1.400.000 de maravedís, que adelantó para la invasión y conquista de Benahurae (La Palma), con donadío en el Valle de Graxere, entre la villa de Galel y la costa[1], adjuntando licencia para tomar agua donde quisiera, destinada a regar 90 fanegadas de tierra de sembradura, aptas a plantación de caña dulce y frutales. El Alonso de Lugo azucarero, es para Bernáldez caballero sevillano "de noble generación, hombre pacífico y de muy buena condición y de sana conciencia, agudo y de buen corazón e ingenio, cuidadoso de ganar honra e de servir a Dios y a sus Altezas... en conquistar las gentes bárbaras e idólatras, ignorantes y enemigas de la fe cathólica". Mediador entre Pedro de Vera y los guanches, "porque con mucho amor los trataba e conquistaba"?, se le atribuye la iniciativa de la guerra: "quando vido tiempo conveniente, demandó a el rey e a la reyna, la conquista de Palma". (L.Al.Toledo)

 

1489 Enero 10. Valladolid (f. 331). Orden a Pedro de Ezequiel, veinticuatro de Sevilla, para que sentencie el pleito que está pendiente entre doña Ines de Peraza y la citada ciudad por el lugar de Villamartín, en el que es juez comisario, y para que obligue a los letrados solicitados por doña Ines de Peraza a que ayuden. Don Alvaro. Johannes. Andreas. Antonius. Mármol. (E. Aznar; 1981)  

 

* Guayre Adarguma Anez’ Ram n Yghasen