EFEMÉRIDES DE LA NACIÓN CANARIA

UNA HISTORIA RESUMIDA DE CANARIAS

CAPITULO IV (XI)

 

PERIODO COLONIAL, DÉCADA 1491-1500

 

  Guayre Adarguma *

 

  1496 Julio 23. Soria. Incitativa a las justicias del Reino, especialmente a las del Puerto de Santa María, para que den cumplimiento de justicia a Francisco Gorvalán, vecino de Sevilla, que reclama el importe de los seis esclavos que le correspondieron en la conquista de Tenerife junto al gobernador Alonso de Lugo. Dichos esclavos le fueron embargados a instancias de los mercaderes Guillermo del Blanco y Nicolao Angelato, que argumentaban pertenecerles por tener parte en dicha conquista, ante lo que Francisco de Gorvalán pidió que fueran vendidos por las justicias del Puerto de Santa María y puesto su importe en depósito, lo que hicieron con cinco de ellos, ya que el otro fue tomado por Guillermo del Blanco. Obispo de Astorga. Alcocer. Yllescas. Oropesa. (E. Aznar; 1981)

 

1496 Julio 23. Soria.  Francisco Gorvalán. Yncitativa. Don Fernando e doña Ysabel, etc. A todos los corregidores, asystentes, alcaldes e juezes e justicias qualesquier, ansy de la cibdad de Sevilla como de todas las otras cibdades e villas e logares de los nuestros regnos e señoríos, e a cada uno e qualesquier de vos a quien esta nuestra carta fuere mostrada, salud e gracia. Sepades que Francisco Gorvalán, vecino de la dicha cibdad de Sevilla, nos fizo relación, etc., diziendo: que ha que bive con el govemador Alonso de Lugo quatro años e medio, por que le diese por cada un año nueve mill maravedís de salario, que montan quarenta mill e quinientos maravedís, según paresce por un conoscimiento, firmado de su nonbre e de ciertos testigos, que ante nos hizo presentacon; e diz que le devía más el dicho gobernador otros quinze mill maravedís que él diz que avía gastado, por él y por su mandado, en cosas a él necesarias e conplideras, según que paresc;ía por una carta cuenta que él tenía; e que como quiera que por él muchas veces por él le avían Seydo pedidos todos los dichos maravedis, que nunca los avía querido pagar ninguna parte alguna dellos, en lo qual diz quél avía rescibido e rescibía mucho agravio que e daño; e nos suplicó e pidió por merced que sobre ello proveyésemos, mandándole dar nuestra carta para qualesquier personas que algunas contías de maravedíes le deviesen, que las toviesen enbargados en sy, fasta quél fuese pagado de lo que ansy el dicho governador Alonso de Lugo le devía, o como la nuestra merced fuese. E nos tovímoslo por bien: por que vos mandamos a todos e a cada uno de vos en vuestros logares e jurediciones que luego veades lo susodi cho, e llamadas e oydas las partes a quien toca e atañe, breve e sumariamente, non dando lugar a luengas nin dilaciones de malicia, solamente la verdad sabida, fagades e administrades al dicho Francisco Gorvalán entero conplimiento de justicia; por manera que la él aya e alcance, e por virtud della non tenga causa nin razón de se nos más venir ni enbiar a quexar sobre ello. E los unos nin los otros, etc. Dada en Soria, a veynte e tres días de jullio de noventa y seys años. = Johannes, episcopus astori'Sensis. = J ohannes, doctor. = Gundisalvus, licencatus.=Petms, doctor. =Yo Alonso del Mármol, etc.

 

1496 Julio 25. Uno de los Capellanes de la secta católica que acompañó al invasor Alonso Fernández de Lugo en la Conquista de esta Isla Chinet (Tenerife), llamóse Rui Blás, y asistió como tal Capellán a la solemne misa de ocupación que se celebró en el improvisado altar del Realejo alto el día 25 de julio de 1496, al firmar algunos de los notables guanches el Pacto de paz con los invasores.

 

Al hacerse más tarde el reparto como botín de guerra de las tierras usurpadas entre los invasores conquistadores, se le agració al clérigo católico esclavista Rui Blás con una Data en Icod; consistente en las tierras que se sitúan en la cordillera que por el Occidente cierra el Valle de Icod, que aun conservan el nombre de aquel Sacerdote, y entonces se prolongaban hasta la orilla del mar, donde hoy está la finca de la Coronela.

 

Dicho Rui Blas, que primero fué Cura de la Iglesia de San Pedro de Daute y más tarde de la de San Marcos de Icod, dejó sus bienes a su sobrino Pedro de Aguiar, que también vino a la Conquista de esta Isla, y era natural de Portugal y hermano de Alfonso Yanes, clérigo presbitero también de la secta católica, y casó en 1cod, donde se estableció, con María Pérez de Guzmán, hija de Rui Díaz de Matos, y Catalina Pérez. Este matrimonio fué tronco de numerosa descendencia criolla, que enlazó con las familias de colonos de Guillén, Roxas, Luis de las Socas, Timudo del Castillo, Molina de Fonseca, León, Linch, Huerta y otras.

 

1496 Julio 27.  Fecha más probable del primer establecimiento estable de europeos en Eguerew  (hoy San Cristóbal de La Laguna ). Escogida por los colonos como  fecha oficial de celebración de la ocupación del territorio usurpado a sus primitivos moradores guanches.

 

La supuesta fundación de la actual ciudad de La Laguna    (Isla de Tenerife) por los europeos, no deja de ser una de las tantas falacias históricas sostenidas por los cronistas e historiadores dominados por un etnocentrismo exacerbado. Tal como hemos venido repitiendo hasta la saciedad, no se puede fundar lo que ya está fundado, por consiguiente, si exponemos los hechos con honestidad y veracidad histórica no podemos hablar de fundaciones propiamente dichas en las Islas, y sí de asentamientos europeos. Hace unos años, por 1996, se desató en los municipios tinerfeños una especie de “fiebres fundacionales”, casi todos querían celebrar el quinientos aniversario de su “fundación”. La epidemia fundacionalista adquirió tal virulencia que se llegó a temer que incluso los barrios y algunas modernas urbanizaciones turísticas pretendieran celebrar el quinientos aniversario de su “fundación”.

Es indudable que las poblaciones suelen situarse en aquellos lugares que reúnen las condiciones idóneas para el desarrollo de la vida cotidiana, en el caso de la población autóctona de Tenerife es decir el pueblo guanche, las condiciones estaban determinadas por la abundancia de pastos, aguas y terreno fértil, estas condiciones se daban de manera óptima en la zona de La Jardina , la que posteriormente pasaría a denominarse Eguerew o La Laguna , la cual estaba habitada por núcleos de población guanche, concretamente en los sitios del Brunku, (El Bronco o Lomo Largo) Sejeita (San Roque) Jardina o Hardina (En el hoy barrio de Jardina) Venju o Wenhu (Hoy Las Canteras-Las Mercedes). Lomo de La Concepción e incluso existió un templo santuario guanche en la zona de Los Rodeos, en los alrededores de donde nace el Barranco de Chamarta, (Chamattu o barranco de la mujer) dicho templo fue destruido por unas obras de ampliación de la pista de rodadura del aeropuerto. El resto del territorio, es decir la laguna propiamente dicha y la vega que la circundaba, eran lugar sagrado para todos los guanches hasta el punto de que tenían paso franco por la misma todos los menceyatos de la isla incluso en tiempos de guerra entre ellos, ya que consideraban el lugar como la morada de los espíritus de sus antepasados que habían sido justos en vida, siendo por tanto lugar sagrado. Quizás esta consideración de valle sagrado fue lo que motivó a Benchomo y sus aliados a dar la batalla- suicidio-ritual a los españoles en los campos de Eguerew. Es posible que la Santidad del lugar determinara  la aptitud tomada por los guerreros de Güímar aliados de los españoles, los cuales contemplando el desarrollo de la lucha desde la Montaña de la Mina no osaron intervenir en la misma hasta que la victoria se decantó a favor de los invasores, aptitud que en el futuro sería nefasta para los güimareros, pues el adelantado no fue remiso a la hora de hacerles víctimas de su venganza, esclavizando a gran parte de ellos, como ya había hecho cuando sufrió la derrota de Acentejo, a pesar de los pactos de paz y ayuda suscrito entre el menceyato de Güímar y el gobernador de Tamaránt (Gran Canaria) Pedro de Vera.

Esta plenamente documentado que el lugar de Eguerew ( La Laguna ) estaba habitado por una población autóctona, especialmente el lugar que después se denominaría como Lomo de La Concepción , y Chikaika (Los Rodeos) además de los enclaves más arriba reseñados. Por consiguiente, insistimos en que no existió tal fundación y sí el asentamiento de una población foránea que desplazó con violencia a la primitiva guanche que ocupaba el territorio.  

Conseguido el dominio militar por parte de las tropas invasoras de la mayor parte de la isla de Chinet (Tenerife), el general jefe de las tropas invasoras Alonso de Lugo, decide poner los cimientos del primer asentamiento europeo estable en la isla. Para ello decidió, de acuerdo con su plana mayor, establecerlo en una llanura situada en la zona de La  Jardina.

 

Este territorio abarca toda la llanura comprendida al poniente de la sierra de Sejeita-Brunku, Gallardina, la actual Jardina y Venju o Wenhu, al sureste el actual Rodeo de la paja al sur Barranco de Guajara, Montaña La Mina , y Chicaica. La elección del lugar estuvo motivado por la abundancia de agua pastos, y un suelo prácticamente llano y fértil, disponibilidad en los alrededores de gran cantidad de árboles para la construcción y para leña,  además de estar estratégicamente situado para las posteriores correrías por el interior del país para llevar a cabo las razzias de hombres y ganados, al tiempo que está lo suficientemente alejado de la costa, para evitar cualquier asalto por sorpresa de otros piratas  y esclavistas europeos especialmente portugueses desde el mar.

Desde esta base de operaciones, les era mucho más fácil a los castellanos realizar las penetraciones hacia el interior donde estaban situados los bandos que habían sido de guerra, para depredar los ganados y tratar de capturar a los guanches que aún se mantenían insumisos (alzados) y en lucha abierta contra los conquistadores.

 

Estos reductos de resistencia guanche se mantuvieron en armas  durante más de sesenta años después de que los españoles dieron de manera unilateral por finalizada la conquista de la isla. Por otra parte, debemos considerar que estas facciones de alzados, jamás se rindieron a los conquistadores, manteniéndose por inercia una especie de tregua  indefinida, por lo cual podríamos considerar que la isla de Chinet (Tenerife) aún continúa en guerra con Castilla.

 

En los albores de la conquista, los recursos económicos que los invasores podían extraer de la isla eran bastante limitados, siendo los desgraciados guanches supervivientes de las masacres castellanas la mayor fuente de ingresos económicos con que contaba Alonso Fernández de Lugo para hacer frente a las innumerables deudas  que había contraído con los mercaderes que le habían financiado los cuantiosos gastos de la invasión y conquista. Careciendo Alonso de Lugo de los más mínimos principios morales no dudó un ápice en urdir los más fútiles pretextos que le sirvieran para tratar de aprisionar y esclavizar a cuantos guanches le era posible, tanto los considerados cómo de paces como a los de los bandos de guerra, no dudando en asesinar a cuantos se le resistían e incluso a aquellos que no le eran útiles económicamente, especialmente los ancianos.

 

Posteriormente,  los apresados eran vendidos en los mercados de esclavos de Sevilla, Valencia o Barcelona, constituyendo la más importante fuente de ingresos económicos para los mercenarios participante en la conquista. Ante algunas tímidas protestas que hicieron llegar a la corte castellana algunos guanches horros por los criminales métodos empleados por Alonso de Lugo, éste trató de camuflar estas operaciones de razzia, enmascarándolas irónicamente como “Operaciones de limpieza” contra los contingentes guanches no sometidos, denominados por los conquistadores irónicamente como bandidos y ladrones de ganados.

 

El villorrio que en un principio fue la ciudad de La Laguna , además de estar a distancia más que prudente del desembarcadero de Añazu n Chinet (Santa Cruz de Tenerife), estaría protegido de los posibles ataques por mar, de otros portadores de la “cultura europea”.

 

Por otra parte, se garantizaban la comunicación marítima con la isla de Tamaránt (Gran Canaria) manteniendo un destacamento de guarnición en la torre de tapias que los conquistadores habían levantado en la bahía de Añazu, (Santa Cruz) asegurando así una salida  para los despojos obtenidos, consistentes en ganados (Ovejas, Cabras y Cerdos,) orchilla, pieles (cordobanes) y sobre todo la mercancía más valiosa, el -para ellos- ganado humano, compuesto por los esclavos guanches, la mayoría mujeres y niños, tal como está registrado en los archivos de las casas de contratación de Sevilla, Valencia y Barcelona.

 

Otras razones que pudieron haber influido en la elección del lugar, además de las apuntadas eran la excelente situación defensiva que proporcionaba el lugar rodeado de atalayas, las de Sejeita (San Roque), Montaña La Mina , y Lomo del Púlpito, desde donde se puede otear la costa desde la Punta de Anaga hasta el valle de Güímar, y desde La Punta de Anaga hasta Tacoronte, por la zona Norte, y una exuberante vegetación que unido a la humedad reinante durante casi todo el año,  posiblemente hiciera recordar al general Alonso de Lugo  los paisajes y clima de Galicia, cuna de su ascendencia.

 

La fecha exacta del primer asentamiento europeo en Eguerew ( La Laguna ) es desconocida. Aun sin terminar de conquistar la isla, el capitán de los invasores, Alonso Fernández de Lugo, se ve obligado a desplazarse a Castilla para dar cuenta a los reyes del estado en que se encontraba el negocio de la conquista de la isla, pues se le agotaba él último de los plazos concedidos por estos para culminar la misma. En este viaje se hizo acompañar por algunos notables indígenas, apresados durante el acto de las “paces” de Taoro (Los Realejos), no estando demostrado de manera fehaciente el que éstos fuesen todos o parte de los nueve menceyes que gobernaban la isla al tiempo de la penetración castellana, tal como afirman algunos historiadores.

 

El vicario de la secta católica, Fernán García, cuando llega a la isla en 1496, dice que había dos ó tres casas pajizas en La Laguna. Estas casas estaban situadas en un promontorio dotado de una fuente. Este embrión de poblado estaba dirigido, como hemos dicho, por Fernando de Trujillo (el Teniente viejo). Éste, en acuerdo con el resto de los “regidores”, habían decidido crear allí la villa, posiblemente sin el consentimiento del futuro adelantado. Una de las primeras obras que acometieron fue la construcción de un recinto, empleando para ello tapias de madera, para celebrar en él los oficios religiosos católicos y al mismo tiempo servía como lugar de reunión de los regidores e incluso como almacén de pertrechos (algunos cronistas afirman que el futuro adelantado cargó sobre sus propios hombros, algunos de los maderos para la edificación, afirmación que, como mínimo, peca de ingenua dada la mentalidad castellana de la época, en que cualquier supuesto noble sentía terror ante cualquier trabajo manual, excepto el de cortar cabezas. Además, por esas fechas, como hemos dicho, el capitán de la conquista estaba de viaje por Castilla). Este primitivo y rudimentario templo, estaba situado a la distancia de un tiro de piedra del actual de La Concepción , posiblemente en el espacio que hoy ocupa la calle de La Cordera y próximo al solar donde Alonso de Lugo tuvo su primera choza, parte del cual esta ocupado por una modesta casa terrera que algunos autores confunden con la primitiva casa de Alonso Fernández de Lugo.

 

La pérdida ó ausencia de muchas cédulas de repartimientos, son un obstáculo para  concretar la fecha del primer asentamiento europeo, pues las primeras conservadas son de principio del siglo XVI. Serra, considera el asentamiento de los primeros conquistadores europeos y algunos isleños auxiliares en  la actual ciudad en 1496,  coincidiendo con la ausencia de Lugo en Castilla. Señala que las primeras pobres y desordenadas viviendas se levantan bajo el mandato del teniente Fernando de Trujillo, conocido como el Teniente Viejo. La realidad es que la mayoría de las viviendas ocupadas por los invasores pertenecían a los guanches que moraban en el lugar, construyendo los castellanos algunas pobres chozas cubiertas de hiervas secas en el lugar que después se denominaría Lomo de la Concepción , sitio que contaba con una excelente fuente de agua además de estar bordeado en su lado norte por la laguna propiamente dicha. Por su parte, fray Alonso de Espinosa pretende concretar más la fecha del primer asentamiento europeo y nos dice que tuvo lugar el 20 noviembre de 1497. Indudablemente Espinosa se refiere a los inicios de la villa de abajo, pues ya por esas fechas Lugo había regresado de Castilla portando la real cedula que le autorizaba para el reparto de las tierras, aguas, heredades casas y cuevas depredadas a los guanches, así como crear asentamientos, iglesias, conventos etc.

 

Fue en estas fechas precisamente cuando Alonso de Lugo hizo nombramientos de los primeros regidores. No obstante, la toma de decisiones arbitrarias y dictatoriales fue una constante en la vida de Lugo, lo que, unido a su muy personal concepto de la moral y guiando sus actuaciones conforme a sus intereses inmediatos, y en ocasiones conforme a su estado de ánimo o capricho, gobernó la isla como hacienda propia, llegando incluso en muchas ocasiones a desobedecer las ordenes reales.

 

Lentamente, fueron surgiendo chozas y barracones de manera desordenada alrededor del modesto templo católico de La Concepción , tomando el lugar el aspecto de un campamento provisional, más preparado para resistir un posible ataque de los guanches que para desarrollar una vida urbana normalizada.

   

 Este poco atractivo aspecto ofrecía la incipiente Villa de La Laguna , cuando -el ya Adelantado- Alonso de Lugo, hacía Abril-Mayo de  1497, regresa de Castilla, investido de poderes reales para repartir tierras, casas y heredades, nombrar regidores, justicias y alcaldes, mercedes éstas concedidas por real cédula expedida el 5 de Noviembre de 1496. El Adelantado considerando poco decoroso el aspecto que ofrecía la villa, para la supuesta calidad de su persona y para los designios que para sí mismo se había propuesto, como dueño absoluto de la isla (pues los monarcas quedaban -y quedan- lejos), decidió trasladar la villa a unos terrenos más llanos y con mayor disponibilidad de agua, situados próximos al barranco de Araguy, -posteriormente de la Carnicería , del Rey  ó del Drago- pues por todos estos nombres es conocido el barranco de La Jardina , mandando construir sus casas en el solar que hoy ocupa el convento de las monjas Catalinas, frente a la plaza de San Miguel ó del adelantado, más conocida popularmente como Plaza de Abajo.

 

El Cabildo, es decir el Adelantado, siguiendo su política en beneficio del crecimiento de la nueva villa, promulgó varias disposiciones tendentes a conseguir sus objetivos, algunas de las cuales reproducimos por considerarlas de interés para una mejor comprensión del periodo de que estamos  tratando. En 28 de Enero de 1499, toma el siguiente acuerdo: ”Este dicho día Diego Hernandes e 2 se asentaron por vecinos para que dentro de quinze días primeros siguientes darán fiadores tales que, dentro de aquí al Agosto, darán fechas sus casas aquí en la vylla de San Cristoval, so pena de xm mrs. Para los reparos de los caminos desta ysla.”

 

En reunión del 21 de Julio de 1499, se tomó otra disposición sobre el mismo tema:“: Y asy mesmo ordenaron e mandaron que por cuanto muchas vezes se a mandado y pregonado que cada uno de todos los vecinos desta ysla hagan casas en esta villa y muchos dellos non las han fecho, que dende mañana se les manda que de oy fasta en todo el mes de Agosto primero que verná  hagan casas o las enpiecen a hazer, so pena quel que no las heziere o enpeçare en el dicho tiempo  yncurrirá en pena de dos mill mrs. Para las obras públicas.”

 

Seis meses más tarde, el cabildo retoma el tema aumentando las sanciones: “...Asy mesmo ordenaron e mandaron que por cuanto ay ordenança que los vecinos desta ysla puedan hazer pez en los montes della, condicionalmente que hagan que todos se hiezen casas, que los que no las han fecho luego la a la ora pongan mano en hazellas luego y no hagan pez hasta haber fecho las casas, so pena que la que heziere la avía perdido y asy mesmo lo que tiene fecho estará de manifiesto hasta que esté fecha la casa, y la que ha vendido y está en la tierra que le harán bolver los dineros y asy mesmo ser obligado de poner cada uno ocho cientos sarmientos, los cuales pongan en este presente año, y demás y aliende de todo lo sobredicho pagarán cada uno dos mill mrs. de pena.”

 

Continua en similares términos el acuerdo tomado el 6 de Abril de 1500, en esta ocasión también con la obligación de sembrar viñas: “”...Yten ordenaron y mandaron que todos los onbres de trabajo que hazen pez, asy a soldada como de cualquier manera, que sea obligado de hazer su casa e viñas ni más ni menos que los vecinos, so las penas contenidas, y las casas sean obligados de las hazer desde oy fasta en todo el mes de mayo promero que verná, y las viñas que cesguesten y cerquen las tierras para que se pongan al ynvierno venidero, so la dicha pena contenida.”

 

Para ordenar esta nueva fase de construcción de la futura villa, y para imprimirle su sello personal, en un deseo de distinguirla de la antigua villa de arriba, auspiciada por su lugarteniente Fernando de Trujillo, ordenó trazar las calle a cordel, promovió la construcción de un nuevo templo católico -el de los Remedios, actual Catedral- y para incentivar el crecimiento del nuevo núcleo de población, dictó varios pregones prohibiendo la construcción de nuevas casas en la villa de arriba, e incluso la reparación de las existentes, así como que se efectuase ningún tipo de comercio en la misma, bajo severas penas para quienes incumpliera estas disposiciones. El cabildo en sesión de fecha 24 de Abril de 1.500, tomó el siguiente acuerdo: “...Yten ordenaron y mandaron que no sea osado ninguno de vender en la Vylla de Arriba ninguna cosa,  pan ni vino ni carne ni pescado ni caça ni lienço ni paño ni otra cosa ninguna, so ( pena) que perderá todo lo que vendiera y pagará dos mill (mars.) de pena para los reparos de la ysla.”

 

A pesar de estas disposiciones el crecimiento de la población en la villa de abajo es lento, llegando en alguna ocasión a peligrar la consolidación del incipiente villorrio, lo que obliga al Adelantado disponer mediante pregón que todos los vecinos de la isla, tuviesen casa abierta en la nueva villa, esta medida tuvo poco éxito, pues a pesar de que muchos vecinos recibieron los solares que al efecto se distribuyeron, éstos preferían establecerse en  sus tierras de labor, no sólo para controlar las labores propias de la nuevas plantaciones sino quizás como una manera de escapar al férreo control que, tanto el adelantado como los regidores, ejercían sobre los colonos y primeros  moradores europeos, transformando los solares recibidos en huertas y corrales para los ganados, repartiéndose  incluso a algunos guanches de paces, solares en el lugar que después sería la calle real, como ejemplo veamos la data concedida a Antón de Tegueste y Bastián de San Clemente: 50 pasos de tierra de solar en que fagais dos casas los cuales solares vos dos en la villa de arriba que lindan con Fernando de Tacoronte e por delante la calle real, (hoy calle de San Agustín) a los que el repartidor añade sendos caices  de Tierra, fechado el 9 de Julio de 1506. En cuanto a los guanches esclavos les asignó unos míseros solares de cuatro o cinco metros de frente agrupados todos en lo que hoy es la Calle Maya , al objeto de tenerlos estrechamente controlados. Esta situación  de carencia de interés por parte de los vecinos y nuevos pobladores, para asentarse en la villa, motivó la promulgación de nuevos pregones conminatorios a los colonos  para que construyesen sus viviendas en la Villa de Abajo.

 

El 24 del mismo mes y año, los regidores, deciden arremeter de nuevo contra la Villa de Arriba, promulgando una ordenanza que tiene tintes de ultimátum, pero que los pobladores tomaron tan poco en serio como habían venido haciendo con las anteriores, veamos la disposición: “...Yten  ordenaron y mandaron que ninguna persona de ninguna condición que sea osado de hazer casa en la Vylla de Arriba ni hagan ninguna cosa en las que tyenen fechas en las adobar, so pena que ge lo derrocarán todo lo que hizieren y le llevarán dos mill mrs. de pena, y las casas que ovyeren de hazer que las hagan desde el espital de Santespiritus hazia el logar de Abaxo, so la dicha pena.”

 

Con este dato podemos demarcar el perímetro de la villa de abajo, que abarcaba por el Suroeste desde la actual calle de Sol y Ortega, Plaza de la Catedral y calle de Miralejos, hoy de San Juan, hasta el barranco de Chamarta, en este lugar denominado de San Juan, por el Norte, la Laguna y por Este el barranco de Araguy o de Las Carnicerías

 

Si la obsesión del adelantado, y por consiguiente de sus regidores, de crear la Villa de Abajo, a golpes de decretos y duras sanciones son manifiestas, no lo es menos el interés puesto en que esta no fuese destruida por el fuego. Las primeras viviendas construidas tenían la techumbre de paja y rastrojos por lo que no eran infrecuentes los incendios, los cuales eran temibles debido a la gran cantidad de maderas y techumbres de paja empleadas en las construcciones. Esta situación motivó el que en las cesiones del cabildo se abordase el tema dictándose normas preventivas, no carentes la habitual crueldad propia en los invasores, llegándose incluso a sancionar con la pena de muerte las posibles infracciones que pudieran cometerse en la materia, tal como queda reflejado en las disposiciones que fueron promulgadas antes del mes de abril de 1497: “...y condición que sea no sea osado de pegar fuego de un cabo a otro en...../casa a otra so pena de cientaçotes e cualquiera que pusiera fuego / si heziere algund dapño que muera por ello”.

 

1496 Agosto? Soria. Incitativa al corregidor de Jerez para que determine en la petición de Jerónimo de Herrera, cambiador, vecino de Sevilla, que reclama 178.000 maravedís, valor de las espadas, alpargatas, capotes y camisas entregadas por mandato de Pedro de Estopiñán, contador del duque de Medina Sidonia, a Bartolomé de Estopiñán, vecino de Sanlúcar, capitán de la expedición enviada hace dos años por dicho duque a la conquista de Tenerife, de lo que recibió obligación ante escribano de Bartolomé de Estopiñán, comprometiéndose a pagar dicha cantidad y someterse a la jurisdicción de Sevilla, y promesa con conocimiento de pago de su hermano Pedro de Estopiñán, quien al ser requerido para cumplir dicho conocimiento hizo prenderle en la fortaleza de Sanlúcar hasta que renunció a la obligación, y robarle violentamente el conocimiento, forzándole además a otorgar una obligación de 70.000 maravedís al duque de Medinasidonia, cantidad que. debía a un cuñado suyo, deudor del duque, aunque todavía no se habían cumplido los plazos de su deuda. Episcopus astoricensis. Johannes. Antonius de Yllescas. Malpartida. Castillo. (E. Aznar; 1981)

1496. Nombrado gobernador de Gran Canaria, Lope Sánchez de Valenzuela pasó por la "isla" para recoger a García de Burgos, nombrado escribano de las "cosas de Berbería" y a María de Almunycar, interprete, quizá la morisca que fue lavandera en la Torre de Santa Cruz de la Mar Pequeña , en 1496. Habiendo ofrecido el "reino de Vutata", en el Cabo de Aguer, vasallaje a la Católica , fueron a recibirlo en Tagaoz. (L.A. Toledo)

1496. Sucede en el obispado de Canarias  don Diego de Muros, natural de la villa de Muros de Noya, en Galicia (España), de la cual tomó el apellido, siendo deán de Compostela al ser elevado a la dignidad de obispo de Canarias. Cuando llegó a Wniniwada (Las Palmas) se hallaba ya conquistada la isla de Chinet (Tenerife,) en cuyo repartimiento se le asignaron ciertos terrenos que luego donó a las iglesias de la Concepción de Eguerew ( La Laguna ,) Puerto de Añazu (Santa Cruz) y Santiago del Realejo.

 

Su primera diligencia fue celebrar sínodo en su Catedral, siendo el primero que tenía lugar en la colonia desde la creación de la diócesis.

 

Las constituciones aprobadas dan una idea exacta del estado moral de la colonia en aquella época y llevan la fecha de 23 de octubre de 1497. Mandábase en ellas abrir en cada parroquia libros de bautismos, expresando en cada asiento el día, mes y año, los nombres del bautizado y los de sus padres, abuelos y padrinos. Fundado en la poca gente que había en las islas y en la necesidad de disminuir los impedimentos de parentesco espiritual, se ordenaba que sólo asistiesen como padrinos una persona de cada sexo.

 

Se prohibían los desórdenes que llevaba consigo el derecho de asilo en los templos, y se prevenía a los párrocos, so pena de 4 florines de oro del cuño de Aragón, que remitiesen anualmente al obispo un padrón de los vecinos de su feligresía, Con nota expresiva de los que habían cumplido con el precepto pascual y de los que no lo hubiesen hecho, para lanzar a estos últimos del seno de la Iglesia como excomulgados. Disponíase, además, fijar en cada parroquia un pergamino en el cual estuviesen escritos para instrucción de los fieles los artículos de la fe, los sacramentos y mandamientos, los siete pecados mortales, las obras de misericordia, las virtudes cardinales y teologales, los dones del Espíritu Santo, los cinco sentidos y los casos reservados al obispo, que eran: homicidio voluntario, perjurio en juicio, procurar aborto, matrimonio clandestino, retención de diezmos y primicias y sentencia de excomunión.

 

En otra constitución, ordenaba que el cura de cada parroquia o su sustituto tuviese en su iglesia otro clérigo o sacristán docto que enseñase a los niños a leer, escribir y contar y les explicase la doctrina cristiana, la obediencia a sus padres y el ejercicio de las buenas costumbres, amonestando a los vecinos con la obligación en que estaban de enviar a sus hijos a la iglesia para recibir en ella esta instrucción primaria.

 

Prohibíase a los presbíteros, diáconos y subdiáconos y a los clérigos de órdenes menores llevar coletos, debiendo usar el cabello redondo hasta media oreja, hábito muy modesto y ropas ni muy cortas ni coloradas, ni verde claro, ni zapatos blancos, ni borceguíes, salvo con zapatos encima, ni cintos dorados, ni plateados, ni seda, excepto en los forros de los capirotes. No se permitía a los mismos llevar luto por nadie, ni dejarse crecer la barba más de un mes, y se les prevenía, inclusos canónigos y racioneros, aparte de sí las concubinas públicas.

 

Firman estas constituciones el mismo don Diego de Muros, bajo la rúbrica de Obispo Canariense y Rubicense, y los canónigos Pedro López y Alfonso Samarinas, autorizándolas el notario eclesiástico Alfonso de Esquivel.

 

Al año siguiente vemos al infatigable prelado dar principio a su visita pastoral, empezando por el Cabildo y siguiendo por Telde y Agüimes, cuyo señorío defendió con notable entereza de las invasiones de la jurisdicción real; trasladándose luego a Tenerife, recorriendo sus nacientes pueblos, deteniéndose algún tiempo en La Laguna y creando algunas iglesias parroquiales en sus principales centros de población.

 

1496?. 372-30.-Alo de Córdova, canario de la Grand Canaria. Un c. en Taoro enfrente de Tafuriaste en ese lomo q. vos teníades tomado y una cueva y un corral de cabras en que solía morar Juan Redondo, después de la conquista y una cueva q. vos teníades adobada abajo de la carnecería q. se llamaba Terereuite [una raya sobre la e] y esto vos doy por conquistador q. fueste de la dha. isla. Digo q. le do 6 f . y las dos cuevas de Tafuriaste. s. f.

 

* Guayre Adarguma Anez’ Ram n Yghanse

 

Diciembre 2007

 

bechomo@terra.es

 

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