El imperio y la mentira
Fidel Castro Ruz
Reagan fue el creador de
Cuando llegó a Cuba la noticia el 30 de
marzo de 1981 de que se había producido un atentado contra Reagan,
con disparos de un arma de pequeño calibre le enviamos un mensaje expresándole
nuestra condena al hecho. Una bala de plomo calibre 22 se alojó en uno de sus
pulmones, causándole riesgos y sufrimientos personales. El mensaje está
contenido en la conversación que por instrucciones precisas sostuvo el entonces
ministro de Relaciones Exteriores, Isidoro Malmierca,
con Wayne Smith, Jefe de
A continuación párrafos literales de la
conversación entre ambos:
"ISIDORO MALMIERCA: Hemos procedido
a convocarle y recibirle por encargo expreso del Presidente Fidel Castro. Él me
pidió que le explicara, primero, nuestro reconocimiento por la información que
usted nos ofreció a través del director Joaquín Más sobre el atentado que
sufrió el presidente Reagan. Por otra parte queremos,
también en nombre del Presidente Fidel Castro, expresarle cuánto lamentamos
este hecho y también nuestra esperanza, nuestros votos de que el presidente Reagan pueda recuperarse de este atentado lo más pronto
posible.
"WAYNE SMITH: Muchas gracias.
"ISIDORO MALMIERCA: Hemos estado
recibiendo informaciones acerca de la atención médica que le está siendo
ofrecida. Inicialmente usted también recibió información de que parecían más
sencillas las consecuencias del atentado, pero parece que es más grave, que
está siendo sometido a una intervención quirúrgica.
"WAYNE SMITH: Sí. Nosotros tenemos la impresión de
que fue operado ya, pero la operación dicen ahora por radio que la empiezan
ahora, es probable que salga, digamos, dentro de una hora. Es decir, una
operación de 3 horas no es nada sencillo y más en un hombre de 70 años. Dicen
que no hay peligro. Yo interpreto eso como que no habrá peligro inmediato. Pero
en un hombre de 70 años una operación de 3 horas es seria. Pero dicen que su
situación no es grave, que es estable. Esperamos que todo salga bien. Agradezco
sus votos y el interés y el mensaje del Presidente Fidel Castro.
"ISIDORO MALMIERCA: En Washington
también el señor Frechette se dirigió a
"WAYNE SMITH: Muchas gracias. ¡Dios
mío! Es difícil esto. El Presidente Kennedy fue asesinado en Dallas y parece
que el responsable del atentado a Reagan es de
Dallas. Vive ahora en Colorado, pero es de Dallas. No sé qué...
"ISIDORO MALMIERCA: Yo leí en unos
cables que había nacido cerca de Denver, a
"WAYNE SMITH: Yo no sé. Uno de mis
cónsules aquí en
"ISIDORO MALMIERCA: Dicen que son
tres hermanos, hijos de un hombre que se dedica a negocios de petróleo.
"WAYNE SMITH: Su papá, sí. Él es un
tipo de 22 años, que era estudiante en la universidad de Yale,
pero que había dejado sus estudios hace poco. Tal vez es un resentido, un joven
que ha fracasado, que actuó por sentimiento. Hablando con toda franqueza, me
alegro que sea un tipo como él y no, digamos, un puertorriqueño o algo así, que
podría provocar implicaciones políticas.
"ISIDORO MALMIERCA: Las
especulaciones sobre motivaciones políticas para hacer eso.
"WAYNE SMITH: Sí, eso podría
innegablemente permitir estimular, alentar interpretaciones políticas. Un joven
blanco, de Colorado, Texas; es muy difícil hacer interpretaciones políticas.
"ISIDORO MALMIERCA: Ha habido
incluso ya algunas informaciones de la policía que dicen que es un hombre que
actuó solo, sin vinculación con otros grupos...
"WAYNE SMITH: Sí, debe haber sido
un loco o fanático, acercarse tanto al Presidente... Bueno, fue capturado
enseguida. Sacó su pistola y disparó...
"ISIDORO MALMIERCA: ¿Brady murió?
"WAYNE SMITH: No.
"ISIDORO MALMIERCA: Decían que
había muerto.
"WAYNE SMITH: Sí. Hubo informes de
que sí, que había muerto, pero últimamente han dicho que no, que está muy
grave, pero no se murió. Me imagino que si hubiera sido de calibre 45 sí era de
muerte, pero calibre 22 tiene ciertas posibilidades... Pero parece que recibió
la bala en la cabeza, evidentemente en la cabeza... Eso no es nada bueno, no
hay muchas esperanzas.
"ISIDORO MALMIERCA: Un balazo en la
cabeza, de cualquier calibre, es algo muy grave.
"WAYNE SMITH: Brady
está muy grave. Podría quedar vivo pero sería un vegetal.
"ISIDORO MALMIERCA: Lamento que
nuestra entrevista haya sido provocada por un hecho tan lamentable.
"WAYNE SMITH: Le agradezco sus
votos. Enviaré inmediatamente un cable avisando a mi gobierno de nuestra
conversación. Le ruego que transmita al Presidente Fidel Castro mi
agradecimiento.
No hago comentario alguno. La versión de
Malmierca, redactada inmediatamente después del
encuentro, habla por sí misma. Wayne Smith es hoy un firme luchador contra el bloqueo y las
agresiones a Cuba.
Pero no concluye aquí la historia de
nuestra conducta hacia el Presidente de un país que desde los días de Einsenhower elaboró cientos de planes para eliminarme
físicamente.
Una información entregada muy
confidencialmente en el verano de
El atentado se produciría en fecha muy
próxima cuando Reagan visitara Carolina del Norte,
como parte de la campaña para reelegirse en el cargo.
La información estaba completa; daba
nombres de los implicados en el plan; día, hora y lugar donde sería el
magnicidio; tipo de armamento que poseían los terroristas y dónde guardaban las
armas; además de todo eso, el centro de reunión de los elementos que estaban
planificando la acción y un breve relato de lo que habían conversado en dicha reunión.
La entrega de la información se realizó
en un encuentro con Muller en un edificio situado en
la calle 37 y
Se le trasladaron todos los detalles
conocidos, garantizando quedara bien claro lo más importante, como era los
nombres de los involucrados, lugar, hora y tipo de armamento que se utilizaría
por estos.
Al final del intercambio, nuestro oficial le comunicó que
había recibido instrucciones del gobierno de Cuba de hacerlo con urgencia, y
que lo habíamos seleccionado por conocer que era un profesional en los
problemas de seguridad.
Muller leyó lo que había
escrito para asegurarse de que no había alterado nada y que estaban todos los
elementos importantes.
Preguntó por la fuente, se le dijo era
segura. Planteó que el servicio secreto tendría necesidad de entrevistarse con
los funcionarios cubanos. Se le contestó no había inconveniente en hacerlo.
Aproximadamente a las cuatro y media de
la tarde de ese día, los agentes del Servicio Secreto se reunieron con la
representación cubana.
La entrevista se llevó a cabo en el
apartamento 34-F, situado en el piso 34 de un complejo de edificios nombrado Ruppert Towers, que se encuentra
en la calle 92 entre Tercera y Segunda Avenida, en la parte alta de Manhattan.
Los agentes eran dos hombres jóvenes,
blancos, pelados bien bajo, vestidos de traje. Su objetivo era principalmente
chequear lo que Muller les había trasladado, pues
traían en sus manos copia del cable que este les había enviado. Al comprobar el
contenido del cable se les aseguró no faltaba nada.
Los agentes del Servicio Secreto querían
conocer quién había dado la información y cómo esta había llegado a nuestro
poder. Se les respondió lo mismo que se le había dicho a Muller.
También se interesaron en saber si era posible alguna ampliación, y se les dijo
que si llegaba algo nuevo se les trasladaría de inmediato.
Ellos dieron su tarjeta y pidieron se
les llamara directamente si se conocían otros datos adicionales, plantearon no
era necesario hacerlo por medio de Muller.
El lunes siguiente pudimos conocer que
el Buró Federal de Investigaciones había detenido a un grupo de personas en
Carolina del Norte a las que se les hacían varias acusaciones, ninguna de ellas
—como es de suponer— relacionadas con un atentado al Presidente Reagan, quien viajó a dicho Estado poco después como parte
de la campaña por la reelección al cargo de Presidente.
Antes de que transcurrieran cuatro o
cinco días de la detención, a fines de esa propia semana, Muller
llamó por teléfono a
Alguna prensa norteamericana menciona un
diario íntimo de más de 700 páginas de apuntes personales de Reagan, desde su toma de posesión hasta la entrega del
mando a Bush (padre), tratando de hacer ver que su
gobierno no fue tan agresivo contra Cuba.
Sin embargo, según cuentan, Robert McFarlane, entonces Subsecretario
de Estado subordinado a Alexander Haig, afirmó en sus
memorias: "De todos los gobiernos que han lidiado con Fidel Castro desde
1959, el de Reagan parecía el menos adecuado para
dialogar con el régimen comunista de Cuba".
Tal vez Reagan
experimentó algún agradecimiento tanto por nuestra preocupación cuando sufrió
el atentado en 1981, como por el aviso que le salvó la vida ante un peligro
inminente, y lo agradeció a través de Robert C. Muller.
Reagan fue quien
suscribió con Cuba el primer acuerdo migratorio, pero no podía escapar de su
entorno, porque otros más a la derecha todavía que él lo eliminaban
físicamente, como hicieron con Kennedy después que conoció el terrible riesgo
de una guerra termonuclear. Reagan sin duda cambió su
política hacia Cuba en un año electoral, incumplió el acuerdo suscrito que fijó
la entrega de hasta 20 mil visas por año para viajes seguros, al otorgar menos
de mil, y mantuvo la llamada Ley de Ajuste que tantas vidas cubanas ha costado.
El 11 de septiembre del 2001 en el
vecino país se produjo un verdadero caos. Durante mucho tiempo los aeropuertos
tenían prohibido realizar aterrizajes. Un incalculable número de vuelos con
pasajeros estaban en el aire. Eran las noticias que se transmitían por los
medios de difusión masiva de Estados Unidos. Se informaba de miles de víctimas
en Nueva York, entre personal que trabajaba en las Torres Gemelas, bomberos y
visitantes. También se habló de personas que iban en un avión de pasajeros
lanzado contra el Pentágono. Ofrecimos el envío de sangre segura procedente de
donantes habituales si se necesitaba en algún caso. La donación de sangre es
una tradición de
Coincidió casualmente con el día en que
habíamos convocado a las 6:00 de la tarde a casi 15 000 estudiantes de nivel
superior y graduados universitarios, con motivo de la reinauguración de la
escuela "Salvador Allende", donde 3 599 jóvenes comenzarían estudios
superiores para prepararse con métodos nuevos y probados a fin de ejercer como
maestros de primaria.
Hoy se cumplen seis largos años de aquel
doloroso episodio. En la actualidad se conoce que hubo desinformación
deliberada. No recuerdo haber oído hablar ese día de que en los sótanos de esas
torres, en cuyos pisos superiores radicaban bancos de multinacionales junto a
otras oficinas, había depositadas alrededor de 200 toneladas de barras de oro.
La orden era disparar a muerte contra todo el que intentara penetrar hasta el
oro. Los cálculos sobre estructuras de acero, impactos de avión, cajas negras
encontradas y lo que estas revelaban, no se ajustan a los criterios de
matemáticos, sismólogos, especialistas en información
y especialistas en demolición, etcétera, etcétera. Lo más dramático es la
afirmación de que posiblemente nunca se conozca lo que verdaderamente ocurrió.
Consta sin embargo que varias personas que viajaban de New
Jersey a San Francisco, conversaron con familiares
cuando ya la nave aérea estaba bajo el control de individuos ajenos a su
tripulación normal.
Analizando el impacto de aviones
similares al proyectado contra las torres, caídos por accidente en ciudades
densamente pobladas, se concluye que ningún avión se estrelló sobre el
Pentágono y que sólo un proyectil pudo generar el orificio geométricamente
redondo que en dicha instalación creara el supuesto avión. Tampoco aparece
pasajero alguno que allí pereciera. Nadie en el mundo tenía dudas sobre las
noticias recibidas de un ataque al edificio del Pentágono. Fuimos engañados al
igual que los habitantes del resto del planeta.
Al hablar en
[...] El acto no pensábamos suspenderlo,
ni podía suspenderse, a pesar de la tensión internacional creada por los
acontecimientos. Imagino que muchos los conozcan; pero, en esencia,
consistieron en que, aproximadamente a las 9:00 de la mañana un Boeing, de los
grandes, se estrella directamente contra uno de los dos edificios de las
famosas torres de Nueva York, uno de los más altos del mundo, que tiene dos
alas. Como es natural, aquello se incendia con todo el combustible de uno de
esos grandes aviones; empiezan a ocurrir escenas tremendas, y 18 minutos
después otro avión, también de una empresa aérea norteamericana, ataca y se
estrella directamente contra la otra ala de la torre.
Unos minutos más tarde, otro avión se
estrella contra el Pentágono. Llegan noticias, en medio de cierta confusión, de
una bomba frente al Departamento de Estado y otros hechos alarmantes, aunque he
mencionado los más importantes.
Evidentemente el país había sido víctima
de un violento y sorpresivo ataque, inesperado, inusitado, algo verdaderamente
insólito, que dio lugar a escenas impresionantes, en especial cuando ardían las
dos torres y, sobre todo, cuando ambas se desploman, con sus 100 pisos, sobre
otras edificaciones próximas, y se conocía que allí trabajaban decenas de miles
de personas en diversas oficinas que representan numerosas empresas de variados
países.
Era lógico que aquello produjera una
conmoción en Estados Unidos y en el mundo, las bolsas de valores comenzaron a
derrumbarse, y por la importancia política, económica, tecnológica y el poder
de Estados Unidos, el mundo hoy estaba conmovido con aquellos acontecimientos
que fue necesario seguir durante todo el día, a la vez que por nuestra parte se
mantenía la atención sobre las condiciones y las circunstancias en que se
realizaría este acto.
Por tanto había dos temas: la escuela y
su importantísimo curso, y la catástrofe de tipo político y humano que se había
producido allá, especialmente en Nueva York.
[...] Hoy es un día de tragedia para
Estados Unidos. Ustedes saben bien que aquí jamás se ha sembrado odio contra el
pueblo norteamericano. Quizás, precisamente al sentirse Cuba plenamente libre,
con patria y sin amo, por su cultura y por su falta de complejos, sea el país
donde se trate con más respeto a los ciudadanos norteamericanos. Nunca hemos
predicado ningún género de odios nacionales, ni cosas parecidas al fanatismo,
por eso somos tan fuertes, porque basamos nuestra conducta en principios y en
ideas, y tratamos con gran respeto —y ellos se percatan de eso— a cada
ciudadano norteamericano que visita a nuestro país.
Además no olvidamos al pueblo
norteamericano que puso fin a la guerra de Viet Nam con su enorme oposición a aquella guerra genocida; no
olvidamos al pueblo norteamericano que, en un número superior al 80 por ciento,
apoyó el regreso de Elián a nuestra patria; no
olvidamos cuánto idealismo, perturbado muchas veces por el engaño, porque —como
hemos dicho muchas veces— para llevar a un norteamericano a que apoye una causa
injusta, una guerra injusta, primero hay que engañarlo, y el método clásico
utilizado en la política internacional de ese enorme país es el método de
engañar primero, para contar después con el apoyo de la población. Cuando
sucede a la inversa y su pueblo descubre que algo es injusto, por su tradición
de idealismo, se opone a aquello que ha estado apoyando, muchas veces causas
muy injustas, convencido de que lo que apoyaba era justo.
Por eso nosotros —que sabemos no el
número exacto, pero que hemos visto escenas impresionantes de sufrimientos y
posibles víctimas— hemos sentido dolor profundo y tristeza por el pueblo
norteamericano, fieles a la línea que hemos seguido siempre.
No andamos adulando a gobiernos, ni
pidiendo perdones, ni favores, ni se alberga en nuestros pechos ni siquiera un
átomo de temor. La historia de
[...] Nuestra reacción ha sido la que
dije, y quisimos que nuestro pueblo viera las escenas y contemplara la
tragedia. Y no hemos vacilado en expresar públicamente nuestro sentimiento.
Aquí mismo está una declaración que se entregó a la prensa internacional
alrededor de las 3:00 de la tarde, elaborada tan pronto se conocieron los
hechos; mientras tanto, nuestra televisión estaba enfrascada en la divulgación
de los acontecimientos. Sería comunicada a nuestro pueblo en el noticiero de la
noche.
Me adelanto aquí algunos minutos para
hacerles conocer
"El Gobierno de
[...] "No es posible olvidar que
nuestro pueblo ha sido víctima durante más de 40 años de tales acciones,
promovidas desde el propio territorio de Estados Unidos.
"Tanto por razones históricas como
por principios éticos, el Gobierno de nuestro país rechaza y condena con toda
energía los ataques cometidos contra las mencionadas instalaciones y expresa
sus más sinceras condolencias al pueblo norteamericano por las dolorosas e
injustificables pérdidas de vidas humanas que han provocado dichos ataques.
"En esta hora amarga para el pueblo
norteamericano, nuestro pueblo se solidariza con el pueblo de Estados Unidos y
expresa su total disposición a cooperar, en la medida de sus modestas
posibilidades, con las instituciones sanitarias y con cualquier otra
institución de carácter médico o humanitario de ese país, en la atención, cuidado
y rehabilitación de las víctimas ocasionadas por los hechos ocurridos en la
mañana de hoy."
Aunque no se sepa si son 5 000, 10 000,
15 000, 20 000 las víctimas, se sabe que solo en los aviones que fueron
estrellados contra las torres, o contra el Pentágono, viajaban cientos de
pasajeros, y ofrecimos lo que podíamos si hiciera falta.
Ese es un país que tiene un gran
desarrollo científico, médico, recursos; pero hay momentos en que pudiera hacer
falta sangre de un grupo, plasma —cualquier otro producto que nosotros podamos
donar lo haríamos gustosamente—, o apoyo médico, o de personal paramédico,
porque sabemos que muchos hospitales tienen déficit de determinados técnicos y
profesionales. En fin, lo que queríamos era expresar nuestra actitud y nuestra
disposición con relación a estos trágicos acontecimientos.
[...] Los secuestros aéreos, método
inventado contra Cuba, se convirtieron en una plaga universal, y fue Cuba la
que al fin y al cabo resolvió ese problema cuando, después de advertirlo
reiteradamente, devolvimos a Estados Unidos a dos secuestradores; es doloroso,
eran ciudadanos cubanos, pero los habíamos advertido, vinieron y los enviamos,
cumplimos la palabra pública; pero nunca, ni siquiera después nos dieron
noticias para sus familiares. Tienen su modo de actuar. Nadie sabe. Sé que los
condenaron a 40 años, y aquello fue lo que puso fin al secuestro de
aviones."
[...] Ninguno de los actuales problemas
del mundo se puede resolver por la fuerza, no hay poder global, ni poder
tecnológico, ni poder militar que pueda garantizar la inmunidad total contra
tales hechos, porque pueden ser acciones de grupos reducidos difíciles de
descubrir.
Es muy importante saber cuál va a ser la
reacción del gobierno de Estados Unidos. Posiblemente vengan días peligrosos
para el mundo, no estoy hablando de Cuba. Cuba es el país que más tranquilo
está en el mundo, por diversas causas: por nuestra política, por nuestras
formas de lucha, por nuestra doctrina, nuestra ética, y, además, compañeras y
compañeros, por la ausencia total de temor.
Nada nos inquieta, nada nos intimida.
Sería muy difícil fabricar una calumnia contra Cuba, no lo creería ni el que la
inventara y patentizara, es muy difícil; y Cuba no es hoy cualquier cosa en el
mundo, tiene una posición moral muy grande y una posición política muy sólida.
[...] Los días próximos van a ser tensos
dentro de Estados Unidos, empezarán a emitir opiniones no se sabe cuánta gente.
[...] Les sugeriríamos a los que dirigen
el poderoso imperio que sean serenos, que actúen con ecuanimidad, que no se
dejen arrastrar por raptos de ira o de odio, ni se lancen a cazar gente
lanzando bombas por todas partes.
Reitero que ninguno de los problemas del
mundo, ni el terrorismo, se pueden resolver por la fuerza, y cada acción de
fuerza, cada acción disparatada del uso de la fuerza, en cualquier parte,
agravaría seriamente los problemas del mundo.
El camino no es la fuerza ni la guerra.
Lo digo aquí con toda la autoridad de haber hablado siempre con honradez,
poseer convicciones sólidas y la experiencia de haber vivido los años de lucha
que ha vivido Cuba. Sólo la razón, la política inteligente de buscar la fuerza
del consenso y la opinión pública internacional puede arrancar de raíz el
problema. Creo que este hecho tan insólito debiera servir para crear la lucha
internacional contra el terrorismo; pero la lucha internacional contra el
terrorismo no se resuelve eliminando a un terrorista por aquí y otro por allá;
matando aquí y allá, usando métodos similares y sacrificando vidas inocentes.
Se resuelve poniendo fin, entre otras cosas, al terrorismo de estado y otras
formas repulsivas de matar, poniendo fin a los genocidios, siguiendo lealmente
una política de paz y de respeto a normas morales y legales que son
ineludibles. El mundo no tiene salvación si no sigue una línea de paz y de
cooperación internacional.
[...] Nosotros hemos demostrado que
podemos sobrevivir, vivir y progresar, y todo lo que aquí se muestra hoy es
expresión de un progreso sin paralelo en la historia. No se progresa solo
produciendo automóviles, se progresa desarrollando inteligencias, impartiendo
conocimientos, creando cultura, atendiendo a los seres humanos como deben ser
atendidos, que es el secreto de la enorme fuerza de nuestra Revolución.
No tiene salvación el mundo por otras
vías y me estoy refiriendo en este caso a las situaciones de violencia.
Búsquese la paz en todas partes para proteger a todos los pueblos de la plaga
del terrorismo. Hay otra terrible plaga que se llama, por ejemplo, SIDA; otra
que mata a decenas de millones de niños, adolescentes y personas en el mundo
por hambre, por enfermedades y por falta de asistencia y medicamentos.
Hay en el terreno político ideas
absolutistas, pensamiento único que se le trata de imponer al mundo, y
promueven rebeldías e irritaciones por todas partes.
No se salva este mundo —y ya esto no
tiene que ver con el terrorismo— si continúa desarrollándose o aplicándose este
orden económico y social injusto que conduce al mundo a la catástrofe, a un
camino del cual no podrían escapar los 6 200 millones ni los futuros hijos de
los habitantes que hoy tiene este planeta, que está siendo cada vez más
destruido y conducido a la pobreza, al desempleo, al hambre y a la
desesperación. Lo demuestran las masas en distintos lugares ya históricos, como
Seattle, Québec, Washington, Génova.
Ya los más poderosos líderes de la
economía y de la política mundial no pueden casi reunirse; la gente tiene cada
vez menos miedo, está sublevada, lo que puede apreciarse en todas partes. Yo
acabo de estar en Durban, provincia de África del Sur, y vi
allí a miles de personas pertenecientes a las Organizaciones No
Gubernamentales; se ve crecer como espuma el descontento en el mundo. [...]
¡Qué enorme diferencia entre la conducta
del gobierno de Cuba y la del gobierno de Estados Unidos! ¡
Fidel
Castro Ruz
Septiembre 11 del 2007