Elogio del Hijo de
Puta
Comparto plenamente la siguiente reflexión del
escritor y periodista Carlos Martínez en cuanto al urgente y necesario
"replanteamiento" del insulto "hijo de puta", por otro más
exacto, más preciso, más contundente, que defina en toda su dimensión la
personalidad de ciertos personajes mezquinos, aberrantes, descerebrados, viles,
infames, abusadores, prepotentes, energúmenos, que nos ha tocado en
desgracia sufrir por la cantidad de desmanes, aberraciones, calamidades,
manipulaciones, acciones ilegales con total impunidad....
Confieso que yo, al igual que Carlos Martínez, también
he llamado "hijo de la gran puta" a tipejos como Bush,
Aznar, Jiménez Losanto,
José Manuel Soria... y otrøs tantøs
que no quiero recordar --por simple cuestión de higiene mental.
Propongo que hagamos una lista para elegir el adjetivo
más adecuado para definir a estos elementos y no usar más el tan respetable de
"hijo de puta".
Un saludo cordial y ánimos, porque como decía el
yanki Truman Capote:
"No te preocupes por la vida, no vas a salir vivo de ella".
Jose Almeida Afonso
* * *
Elogio del Hijo de Puta
Carlos Martínez
Lo reconozco,
muchas veces he llamado en conversaciones privadas e informales hijo de puta a Bush, a Aznar, a Jiménez Losantos y a otros muchos. Lo cierto es que es algo
instintivo, pero de inmediato me arrepiento. ¿Qué habrán hecho los hijos de
puta para que, además de la marginación social que sufren muchos de ellos,
tengamos que compararlos con esos personajes?
Quizá la mejor persona
que conozco sea un hijo de una mujer que ejercía la prostitución y desconoce
quien es su padre biológico. A pesar de que en el idioma castellano el insulto
más ofensivo que podamos proferir es probablemente “hijo de puta”, yo que tengo
un referente, entiendo que estamos equivocados, que de mi experiencia personal
tener por prostituta a una madre no hace que se sea ser mala persona,
quizá todo lo contrario.
Tras este insulto se
esconden siglos de clasismo y machismo. En primer lugar ¿es peor vender el
cuerpo para la satisfacción personal de otra persona que vender la
capacidad intelectual al servicio del dueño de un periódico? Extrañamente un
columnista, digamos, de
Las prostitutas sufren
una triple marginación por ser mujeres, pobres y sexualmente promiscuas.
No olvidemos que el sexo por dinero en otros ámbitos, por ejemplo el de la
realeza, esta bien considerado socialmente. El matrimonio por dinero o para
crear alianzas entre familias es algo más antiguo que la propia prostitución y,
según el antropólogo Marvin Harris,
está detrás del tabú del incesto.
Por ello, sin llegar a
los extremos de Carlo Fabretti,
que en estas páginas electrónicas de Rebelión hizo un alegato en
favor de la prostitución y que en su justificada defensa de las
trabajadoras del sexo pareciera que ensalzaba esta profesión, si que me
gustaría iniciar una humilde campaña para dejar de utilizar este insulto y
buscar otro que califique mejor a estos personajes.
Podíamos tomar ejemplo
de la derecha. Veamos: los medios españoles se refieren a Chávez como “gorila”
en un alarde de racismo y de envidia a su físico. Jimenez
Losantos o Aznar son más
pequeños y nada humanizados, incluso George Bush
tiene un parecido asombroso con la mona Chita. “Monos” yo no los llamaría,
porque ese término tiene un pequeño matiz de ternura.
Buscar algún tipo de
improperio que les equiparase con los chimpancés me parece una buena idea,
siempre que distingamos entre los “chimpancés comunes” (que serían ellos) y los
bonobos o chimpancés enanos, pues a pesar de que el
adjetivo “enano” les iría que ni al pelo, los bonobos
son los primates más cercanos genética y culturalmente al hombre. Al contrario
que sus primos los chimpancés comunes, que son muy agresivos, los pequeños bonobos resuelven los conflictos mediante las relaciones
sexuales, son polígamos y bisexuales. Para humanizarlos más aún, no tienen una
concreta época de celo, las hembras tienen doce períodos fértiles al año.
Vamos, que para un experimento farmacéutico que un servidor utilizaría (siempre
que fuese necesario) antes a Cesar Vidal a un
humilde bonobo.