Andrés
García Montes
En entrega anterior presentábamos la hipótesis
de cómo la población guanche jugó decisivo papel en la hegemonía del Reino de
Castilla en
Cuando se trata de investigar sobre temas no
solo silenciados, sino ocultos y enterrados por poderosos intereses que tratan
con ello de ocultar la pestilente basura que les baña y por si fuese poco, el
oxido del tiempo transcurrido que contribuye a hacer mas hermético el manto que
le cubre. La mejor vía para su investigación y clarificación es seguir las
huellas que en ese proceso de desarrollo histórico, el fenómeno en
investigación, va dejando. Afortunadamente nuestros aborígenes con una cultura
milenaria, han ido dejando sus huellas ayudado por los prejuicios socio–culturales
de los criminales comerciantes y conquistadores, no olvidemos que en muchas
oportunidades, éstos, los confinaban en espacios definidos con expresa
prohibición de salir de los límites asignados durante largos periodos, lo que
le permitía practicar y conservar muchos de sus usos, costumbres, hábitos, en
otras palabras, su cultura.
A esas huellas nos vamos a referir para
demostrar o al menos justificar nuestras afirmaciones, pues no pretendemos que
aquí comienza y termina la verdad de los hechos, pero si afirmamos con todo el
derecho, que esta es la posible verdad, mientras no se demuestre lo contrario.
La belleza poético-literario con que el
profesor Bartolomé J. Báez comienza una de sus numerosas charlas titulada
“Presencia Guanche “, me induce a comenzar por allí.
“Ando buscando la pista de unos 3
o 4 millones de guanches que se
han perdido y nadie sabe donde están. Gruesa cantidad que, dicho así, sin más,
aparte de lucir como una exageración desmedida, pudiera tener la apariencia de
empresa sencilla. Pero no es fácil. Se hace necesario puntualizar un poco mas
el problema para que se pueda comprender…”.
El profesor Báez sigue señalando los tres
aspectos que le dieron connotación a España, los que ocurrieron en el siglo XV,
la conclusión de
Después de aclarar que todo esto ha sido silenciado prosigue: “…
no hay que nombrar la soga en casa del ahorcado… y la presencia canaria en la
península tiene la fea marca de la violencia esclavista y la explotación del
hombre por el hombre, que teniendo como autores a señalados personajes de ayer,
y de hoy, se ha cubierto con un velo de prudencia.
No obstante –prosigue– y desde la sosegada perspectiva de 500
años por medio, yo creo que la presencia guanche en suelo peninsular tiene tal
importancia que vale la pena sacarla a luz… incluso si para ello, se ha de
escarbar un poco de basura.”.
Esa montaña de pestilente basura a que se refiere el profesor
Báez, no ha podido ocultar y menos enterrar las huellas que ese proceso ha ido
dejando, son los gritos del silencio y las denuncias que la historia pregona
sobre las injusticias, los abusos, los crímenes y atrocidades, las lágrimas,
sufrimientos y dolores de las víctimas que el sepulcro y la hedionda basura que
le cubre, no ha podido ni podrá asesinar, ni callar. La mejor demostración, no
la única, la encontramos en el folclore. Como es bien conocido y admitido que
la más importante manifestación cultural que nuestro pueblo aborigen deja a la
posteridad es el Baile del Canario, con características muy propias y
singulares que le distinguen y le hacen notable en su estilo. Así el profesor
Báez afirma refiriéndose a nuestros aborígenes llevados a diferentes partes de
Europa y luego a América. “ Son estos canarios de la gran diáspora los que con
El Canario repartieron por el mundo el canto y el baile de sus ancestros, que
en
Después de este ligero paseo señalando huellas y posibles caminos que aclaran el inicio de nuestra
condena histórica de pueblo emigrante, pasamos a narrar otros hechos que
coinciden y guardan mucha relación con
lo dicho.
Por razones obvias la caza de guanches en los siglos XIII y XIV
no tiene documentación y se pierde en el oscuro baúl de la historia. Sabemos
que las primeras islas conquistadas no presentaron gran resistencia por que su
diezmada población, producto de la cristianísima labor de los cazadores de
esclavos no podía hacerlo, así Lanzarote, Fuerteventura y El Hierro ostentan el
poco envidiable título de ser las primeras en ser anexadas, ello nos permite
saber con mayor precisión que el trasiego de guanches a
Como es bien conocido la penuria demográfica de los reinos
cristianos en
Otro aspecto muy significativo es que a estas gentes de “baja calidad”
se les confinaba al reducido espacio de
una demarcada zona, por un plazo de 25 años y aun después de ese encierro de un
cuarte de siglo, para poder salir tenían que tener una aprobación o licencia.
Ello no era aplicable a los de raza superior, o sea, a los peninsulares.
Sabemos que esta fue una medida muy generalizada entre los esclavos y aunque el
profesor Báez señala solo a la región de
Campeta, es de deducir que fue para toda la región donde fue repoblada con esas
gentes de “baja calidad”.
El conocido historiador Antonio Domínguez Ortiz en su obra
“Andalucía Ayer y Hoy“, destaca que el siglo XV fue de franca recuperación
poblacional tanto para Andalucía como para Castilla. “… no son pocas las
poblaciones que entre 1430 y 1480 duplicaron su censo… - añadiendo – No es
posible achacar este fuerte incremento al solo impulso vegetativo; debió haber
también una corriente emigratoria”. Mas adelante al parecer sin proponérselo,
aclara la misteriosa “corriente emigratoria”, al decir, refiriéndose a otras
etnias y razas diferentes a la población autóctona de la región: “Otro elemento
humano era de muy difícil integración: los esclavos negros y berberiscos, de
los que llegó a haber en Andalucía mas de 25,000, tanto como en el resto de
España. Las dificultades que hallaban para contraer uniones regulares y las
penalidades propias de la vida servil frenaban el incremento y aun la simple
conservación de este grupo, que se hubiese extinguido de no renovarse
continuamente por el aporte de nuevos esclavos.”Lo que le permite al profesor
Báez arribar a la siguiente conclusión: “ Y como tanto por los resultados
étnicos como por la discriminación operante no fueron negros ni bereberes los de la milagrosa “corriente“ y como las introducciones se
limitaban a guanches, bereberes y
negros, no queda otra opción que la
guanche”.
Un dato que se impone en el tema que estamos tratando, está
referido a la nobleza implicada en la repoblación de Andalucía e integrados al
gran negocio de la esclavitud y por tanto, en la extracción de guanches y
conquista de Canarias. Esta linajuda estirpe estaba conformada por las joyas
siguientes: Condes de
Por último, por si acaso tuviésemos alguna duda de la doliente
realidad que estamos tratando, quiere referirme a la despoblación que nuestro
archipiélago sufrió en ese lapso, el profesor Báez mediante una compleja y bien
detallada operación matemática, estima que esta diáspora solo para Andalucía,
llegó a 256,358 personas en los dos siglos aproximadamente desde el siglo XV
al XVII. Yo quiero presentarlo en forma
más simple y comprensible. Todo indica que nuestro archipiélago tenía al menos
el doble de los habitantes que lo que nos dicen los conquistadores, quienes nos
hablan de
Con la debida consideración ruego al distinguido lector, a que
saque sus propias conclusiones, invitándole a que indague haber si queda algún
espacio para poner en duda o negar el bestial saqueo demográfico que sufrió
nuestro autóctono pueblo desde tiempos tan remotos.
He querido comenzar por aquí con el ánimo de llamar la atención
sobre el hecho que la presencia guanche en España va mucho mas allá de lo
admitido y su trascendencia reviste mucho mayor importancia que la admitida por
esa historia amañada y escrita por los mismos intereses que han mantenido y
mantienen a España caminando a la cola de Europa, no obstante de haber tenido
el oro y la plata usurpado a los pueblos americanos y a los canarios, con la vergonzosa
complicidad de las castas dirigentes locales, en una casi total ignorancia de
su historia,
Tomando en consideración que nuestra etnia se diferencia de la
peninsular y que la cultura de nuestro pueblo aborigen aun habiendo sido
reprimida y desconocida, rasgos fundamentales de ella superviven en su
descendencia, pues ningún imperio ha logrado fabricar a un colonizado a su
imagen y semejanza, apenas han logrado un híbrido que se ha formado del choque
de la cultura impuesta y la cultura autóctona, esta realidad la portan los
descendientes de nuestro pueblo en todo el amplio espacio a donde hemos ido,
fundamentalmente en España y América, lo que abre el camino con solo seguir sus
huellas. En próximos trabajos nos referiremos a esas huellas que ansiosas
esperan ser tomadas en cuenta.
Tucaras 05 - 02 -
2008. Venezuela.
Continúa…