LA EMIGRACIÓN Y SU TRASCENDENCIA EN LA HISTORIA
DEL PUEBLO CANARIO (IV)
Andrés García Montes
Después de demostrar la presencia guanche en
España en número muy superior al admitido hasta ahora, con un protagonismo muy
superior al ignorado y ocultado y que, por razones ya expuestas, poderosos
intereses tratan de mantener en el silencio y el olvido, vamos a exponer su
importancia y trascendencia en América, también ocultada y confundida al
desconocer en la historia imperante su condición de país conquistado y
colonizado y meternos en consecuencia en el mismo apestoso saco colonial donde
se nos ha venido dando el calificativo de españoles, confundiéndonos como
tales, lo que ha venido generando un total desconocimiento de nuestra condición
de pueblo colonizado y subyugado por el mismo amo colonial, lo que constituye
un amplio y voluminoso reto al pueblo canario en el desafío de escribir nuestra
verdadera y auténtica historia.
La presencia canaria en América se sabe no
solo cuantiosa, sino que el papel jugado en la conformación y consolidación de estas patrias ha sido mas
que importante decisiva, no se me acuse de chouvinista,
pues es una verdad que no por ser desconocida su particular condición de ser
nativos de un territorio conquistado y colonizado, deja de ser una
incuestionable verdad, tal como trataremos de demostrar en los trabajos que me
he propuesto hacer, a pesar que como es obvio, solo tocaré tangencialmente tan
amplio y complejo tema.
Como es bien conocido, las penurias
demográficas de los reinos ibéricos, entre ellos el Reino de Castilla, era tan
grande que llegó al extremo de considerar que la llamada Reconquista (expulsión de los mahometanos de la Península
Ibérica) duró casi ocho siglos, porque al no tener los
cristianos capacidad de poblar los espacios conquistados y tener que regresar a
la retaguardia a organizarse de nuevo para proseguir la conquista, los
mahometanos volvían a ocupar parte o todas las tierras perdidas. De allí el
principal interés en la anexión de Canarias y la lucha entre Castellanos y
Portugueses por la anexión de nuestro archipiélago para incorporar nuestros
aborígenes fisiológicamente muy parecidos, a su escasa población y su
utilización como carne de cañón en la población de las tierras conquistadas e incorporación
a sus ejércitos y, como si fuese poco, la ruptura del equilibrio del poder
entre las dos potencias ibéricas Castilla y Portugal, dándole a la primera la
hegemonía que le facilitó conformar lo
que hoy es España.
La hipótesis que antecede determina que
conquistadas y anexadas las Canarias, su población es convertida por Castilla
en el elemento humano repoblador mas importante de que dispuso la Corona. Los que serán
conducidos primeramente a los territorios conquistados a los mahometanos en la península
y luego a los territorios americanos a medida que avanzaba la conquista de este
continente.
Que esto fue así, lo demuestran los
siguientes hechos: Para la temprana fecha de 1493, comienza la castellanización
de El Caribe, pues como es bien sabido la conquista de América comenzó por
estas islas, para luego proseguir por tierra firme. Desde esta fecha se
comienza a llevar pobladores canarios a dichas islas, para 1519, se dio por
concluida la anexión de estas islas y para 1520, se comienza la conquista del
continente, para 1528, ya se había generalizado la salida de gente del
Archipiélago Canario para poblar las amplias tierras del Continente Americano,
donde el traslado de familias insulares fue una inmigración considerable. Así,
los canarios fueron poblando las Antillas, la Nueva España,
la Nueva Granada,
parte de lo que hoy es Venezuela, etc., desde luego, en las limitadas porciones
que la realidad demográfica permitía.
Ya para finales del siglo XV la industria
del azúcar alcanza su mayor auge en Canarias, llegándose a conocer nuestras islas
con el apelativo de las “Islas Dulces“, ya en el segundo viaje de Colón se dice
que los canarios introducen el cultivo de la caña dulce en la isla La Española (Santo
Domingo y Haití), y ya para 1530 El Caribe era otro productor de azúcar, donde
todo el procesamiento de su cultivo y producción era desarrollado por canarios
y que luego, como es bien conocido, toda la zona se convierte en el primer
productor de azúcar hasta nuestros días. También los canarios introducen
algunas variedades de plátanos. El lugar geográfico que ocupa Canarias le hacía
punto obligado de toque tanto de ida, como de regreso, al Nuevo Mundo. Millares
Torres cita al primer escritor que escribió un libro sobre El Nuevo Mundo.
López de Gómara diciendo: que no quedó una sola embarcación con destino al
Nuevo Mundo que no pasara por Canarias. Para 1614 se decía que había más canarios
en América que en Canarias. Que la falta de trabajadores en las islas era muy
crítica lo denota el hecho siguiente: Para 1653 un barco negrero con destino a
América hizo escala en la Gran Canaria
para equiparse de agua y víveres, lo que le permitió vender su mercancía
conformada por unos 200 esclavos a los esclavistas isleños a muy buen precio.
Para 1677, solo en la isla de La Gran
Canaria y según censo de la época, había 6,468 personas entre
negros y mulatos. En 1675, la corona
condiciona el comercio de Canarias con América a la implantación de familias
canarias en el Nuevo Mundo. A partir de esta fecha se desarrolla y consolida
una política de migración dirigida por la corona e implementada solo para Canarias
y que se prolongó por casi todo el siglo siguiente, lo que incrementaría la población
isleña en las zonas más vulnerables. Producto de esta política es la conocida Real
Cédula del 25 de abril de 1678, en la cual se condicionaba que Canarias solo
podía enviar al Nuevo Mundo 500 toneladas de mercancías que fuesen producto de
la tierra, pero por cada 100 toneladas despachadas tenía que enviar cinco
familias de un mínimo de cinco miembros cada una, esta cuota de sangre se
duplicó, cuando en una de las numerosas modificaciones que sufrió esta Real
Cédula, la de 1718 le permitió enviar 1000 toneladas de mercancía con la
expresa condición de duplicar el envío de emigrantes.
Para fines del siglo XVI, se quejan los
canarios de la ruina económica de las islas por la intensa despoblación que
sufren. Según datos históricos a la isla La Española se llevaron esclavos blancos hasta el
1534, los únicos esclavos blancos que para la fecha tenía La Corona, eran los guanches.
Para 1663 y según Real Cédula del 6 de mayo, se envían 800 familias
canarias a poblar la Isla La
española, se supone que ello fue provocado por el peligro que los franceses se
apoderaran de ella, pues para la fecha ya ocupaban lo que hoy es Haití, si eso
fue así, lo mas probable es que la existencia de Santo Domingo mucho le deba a
este hecho. Es bien conocido como la
Corona para impedir que los portugueses siguieran avanzando
hacia el Rió de La Plata
desde lo que hoy es Brasil, enviaron unas cincuenta familias canarias a lo que
hoy es el Uruguay para parar ese avance, los que terminaron fundando lo que hoy
es la ciudad de Montevideo. Lo mismo pasó con un fuerte contingente de canarios
enviados a la llamada Nueva España, hoy Estados Unidos de América, para impedir
que los colonialistas ingleses avanzaran hacia el sur, los que terminaron
fundando lo que es hoy San Antonio de Texas. También para 1778 y con el mismo
propósito de impedir el avance de los ingleses hacia el sur, un contingente de
canarios fue enviado a lo que hoy es Luisiana y el sur de Nueva Orleáns. Como
testigos de esa realidad, ese contingente de descendientes de aquellos
canarios, aun hoy conservan la lengua y el folklore de las islas. Son muchas
las demostraciones de ese pasado que desde el silencio grita su existencia.
Como es lógico suponer, las numerosas
embarcaciones y expediciones con destino al Nuevo Mundo que obligatoriamente
tocaban nuestros puertos, donde además de agua, víveres y otros pertrechos,
reclutaban también soldados, individuos y familias, para colonizar territorios,
todo esto se hizo sin registros, lo mismo que hizo mas de una vez la metrópoli,
haciendo imposible establecer siquiera en forma estimada el número de canarios venidos a América. De
allí los datos que hemos dado como simples referencias para que el lector pueda formarse su propia imagen.
Sin embargo, a pesar de lo dicho, hay
incógnitas que se alzan frente al lector que parece no tener una explicación
aceptable. Quizá la mas importante de ellas es, ¿cómo explicar que una región
tan pequeña, ínfima si se quiere, como nuestro archipiélago, tuvo la capacidad
de enseñar e imponer algo tan complejo y exigente como el idioma en todo un
continente?, no parece aceptable y posible, que una región tan reducida y como
si fuese poco, después de ver fuertemente reducida su población por los grandes
contingentes de la misma llevada a repoblar en buena parte de la Península
Ibérica, tuviese capacidad de parir tantos hijos que realizaran
la hazaña tan difícil y compleja como es la de lograr que todo un amplio y
extenso continente se exprese no solo en la misma lengua, sino que la pronuncie
en una forma determinada y específica. Esto parece no tener lógica, ni
explicación al menos convincente, lo que nos obliga a analizar el hecho
histórico no solo en toda su extensión, sino con la debida detención y
profundidad. Veamos:
Los dos componentes blancos en la
repoblación de la
América de habla Hispana fueron los españoles y los canarios,
se sabe con certeza que los blancos de otras regiones siempre fueron muy
escasos. Los españoles fueron importantes en el gobierno, pero escasos en la
población, todo indica que las penurias demográficas que padecía España no
permitía otra cosa, sin embargo, el componente blanco en la población de la
colonia era significativo, pues para
1810, representaba el 16,7% de la población de México, un millón de los seis
millones de habitantes que tenía para esa fecha, en Venezuela el 25,5% de la
población de 204,000 de los 800,000 habitantes que tenía el país, los datos que
se tienen indican que en el resto del imperio esos eran los porcentajes, sin
embargo, no obstante su importancia, esto no ha sido explicado, pues a pesar de
su abundancia y sus visibles efectos, esto constata con la casi absoluta
ausencia documental de su emigración, pues está ligada a una emigración
clandestina que a lo largo de 500 años ha venido alimentando esa incesante
diáspora, que culmina con la emigración clandestina de finales de la década del
cuarenta e inicios de la del cincuenta del siglo XX, que hoy, medio siglo
después, se pretende dejar en el mas aberrante olvido, cubriéndole con ese
cochino manto de silencio que tanto daño nos ha venido haciendo en nuestra
memoria histórica.Causa dolor y repugnancia cuando
hoy se olvida la enorme cantidad de nuestros abuelos, padres y hermanos, que
para la fecha citada, llegaron en mas de cien veleros a las costas americanas
principalmente y casi exclusivamente a Venezuela, después de cruzar el Atlántico
muchos de ellos en peores condiciones
que Colón y sus navegantes y cuyas inenarrables aventuras, sacrificios y
penalidades, nada tienen que envidiar a las tragedias de los náufragos y que
venían en apariencia en forma voluntaria, pues nada se dice de las dantescas crisis creadas por un sistema
social injusto e incapaz, pero muy prolífero en la creación y protección de
asquerosas mafias que organizaban y protegían la criminal diáspora que en ese
conjunto de veleros protagonizaron este importante contingente del pueblo
canario que vivieron los horrores de esa aventura. Sabido es como las
autoridades coloniales en muchas ocasiones mandaban a la Guardia Civil a nuestras
costas a detener la locura, horas
después que el velero con su carga había zarpado. Pero no creamos que el
negocio de estos criminales terminaba aquí, la basura colonial no se conformaba
con tan poca cosa, el mejor negocio estaba en las remesas de dinero que los
emigrados enviaban. Un banco de Canarios llamado Santa Ella, ofrecía las mejores
tasas de cambio y el cobro mas módico por el servicio de transacción, eso era
una competencia que los ladroncitos de la Banca Colonial no
podían tolerar y -les llamo ladroncitos por que no alcanzan la categoría de
ladrones-, motivo por el cual decretaron la muerte del Banco Santa Ella. Esto es
historia, que hoy permanece cubierto por el hediondo manto del silencio, al
igual que el resto de nuestra verdadera y auténtica historia. No crea el
respetable lector que esto ocurrió únicamente en nuestra última oleada
emigratoria, no, esto solo fue la continuación de un ominoso pasado, pues el
terrible drama de la emigración siempre ha sido explotado por el colonialismo,
en eso siempre han sido muy expertos. La mejor demostración la expone nuestro
gran historiador Julio Hernández García en su monumental obra titulada “La Emigración de las Islas
Canarias en el Siglo XIX“, donde describe con lujo de detalles los célebres
contratos que solo existieron para los canarios y que los convertía en esclavos
del siglo XIX y principios del XX.
Volviendo a retomar el hecho de la numerosa
población blanca existente en el imperio colonial, dando por cierto que solo
España y Canarias proporcionaban esa población y sabiendo que los españoles
fueron importantes en el gobierno pero escasos en la población, no queda otra
opción que atribuir a Canarias ese contingente, pero surge la misma duda, ¿puede
una región tan pequeña y con las fuertes limitaciones ya dichas, proporcionar
la base de un contingente demográfico tan importante? Todo indica que es
imposible. La respuesta la proporcionan nuestros investigadores al exponer: “Esto
nos permite afirmar que el elemento humano canario se hace presente en América
por dos vías: una directamente desde Canarias, la otra a través del periplo
Canarias – Andalucía – América…”. Siendo así, bien puede asegurarse que el
canario ha sido en número de individuos el elemento humano de ultramar mas
introducido en América y tomando en cuenta su dispersión en el territorio americano
bien puede considerarse obicuo.
Al introducir en la repoblación americana a
los guanches y su descendencia llevados a la repoblación española y que sabemos que allí fueron a parar la mayoría de la
población del archipiélago antes y durante la primera etapa de la conquista
americana, se explica el que la llamada Habla Atlántica se haya impuesto en
todo el continente americano. Si a ello le sumamos que tanto en Canarias como
en la Península,
eran tratados como población colonizada, mirados con desprecio y tratados como
seres inferiores, rústicos, ignorantes, lo que generaba un trato despectivo,
racista, excluyente que les privaba de todo tipo de derechos, es lógico que se
sintieran descontentos y desarrollaran mecanismos de rechazo a ese medio. El
trato en América, aunque racista, excluyente y despectivo, no era tan opresor y
segregacionista, pues aquí disfrutaban de algunos derechos y libertades que
allá no tenían, es lógico, en consecuencia, que quisieran emigrar para América,
actitud que a la Corona
le convenía, pues en América por razones obvias, los necesitaba mas que en la metrópoli o en el Archipiélago.
Continúa…