La
globalización es el enemigo número uno de la cultura amazigh"
Francisco-Pablo
De Luca
EL DÍA, S/C
de Tenerife
Mientras las distintas formaciones que se dicen nacionalistas en
Canarias buscan puntos comunes para converger en un futuro, para garantizar su
existencia, el vicepresidente del Centro de Estudios
Imazighen de Canarias, Francisco-Pablo De Luca,
remarca en esta entrevista que el concepto de nacionalismo está vigente en las
Islas desde antes de la conquista, principalmente en Tenerife y Gran Canaria.
¿Existía un
nacionalismo canario anterior a la conquista?
-A partir del siglo XIV, tras la llegada de los primeros europeos, se empieza a turbar la paz de las Islas y, en cierta medida, con el tráfico esclavista se va preparando el terreno y las condiciones para la futura conquista militar que tiene lugar a principios del siglo XV con la irrupción de Jean de Bethencourt en las islas orientales. Se observa en estas primeras incursiones, a partir de las informaciones de los cronistas de Le Canarien, que los isleños en general se resisten a perder su libertad, su cultura, su identidad y sus costumbres. Este concepto de nacionalismo podría aplicarse al hecho anterior a la conquista, durante y posterior a la misma, independientemente de la noción moderna de nacionalismo. A nuestro juicio sí hubo un sentimiento de nación, ya muy afianzado como colectivo resistente en los primeros tiempos después de la conquista de las Islas, a finales del siglo XV y principios del s.XVI. En las islas de Lanzarote y Fuerteventura, la debilidad poblacional y un cierto fraccionamietnto interno no constituían un obstáculo para sentirse nación, al igual que en las demás islas. Si tenemos en cuenta que nacionalismo es la preferencia o exaltación de la nación a la que se pertenece, y el derecho a practicar una política propia, en el pueblo canario, guanche, se dio esa suerte de defensa de la identidad, de las costumbres y de que se sabían cuerpo de una misma nación, un hecho que fue facilitado por la navegación que existía entre las islas, certificada esta última por el ingeniero italiano Leonardo Torriani a finales del s.XVI.
¿Ese concepto de nación lo tenía cada isla de forma individual?
-Si
estamos hablando de un entorno insular, cada isla es una nación. Se establece
así el concepto de nación isleña, de isla por isla. Si nos referimos a
Tenerife, es muy probable que existiera un concepto de nación tan desarrollado
como en Tamarant, con fuertes resistencias en ambas frente al invasor. Así
ocurrió igualmente en mayor o menor medida en el resto,
aunque en Tenerife se documenta la
alianza entre los distintos territorios de la isla y la defensa común en caso
de invasión foránea, el casus faederis.
Todos los menceyatos estaban en contacto a través de los caminos reales, además
de la compartición de los lugares de pastoreo de Las Cañadas, etc. Aunque,
durante la conquista, se dividieron en dos bandos: los del norte o de guerra
y los del sur o de paz, en función de la resistencia o de la colaboración
con los españoles, respectivamente. Esta división facilitó el proceso de la
conquista militar. No obstante, ellos tenían concepto de colectividad étnica y
se sabían, como dijimos más arriba, cuerpo de una misma nación. Igualmente,
conocían la existencia de las otras islas por la cercanía geográfica y es muy
probable que establecieran contactos entre sí. Por lo tanto, al existir estos
esporádicos contactos humanos entre las islas de Tenerife y Tamarant
(Gran Canaria), nos lleva a pensar que pudieran provenir de la misma zona
continental del norte de África, y que eran nación debido a que compartían la
misma lengua, hasta el punto de que se podían entender entre sí e incluso
servir de intérpretes para los europeos. Por ello, estamos hablando de una nación,
pero de una nación fragmentada por Islas y de la misma etnia y procedencia
continental. Es el caso, por ejemplo, de los traductores o “lenguas” Pedro y
Guillén Castellano, isleños de Tamarant que sirvieron de intérpretes a Fernández
de Lugo en 1494 al iniciar el proceso de conquista de Tenerife.
-¿Pero de dónde
parte la denominación nacional del pueblo canario?
-Pues
parte primero de Sabino Berthelot, y más tarde de
René Vernau, que a partir de la primera mitad del
siglo XIX empiezan a denominar a los habitantes de Canarias como guanches. La
palabra guanche estaba referida, desde el punto de vista lingüístico, a la
isla de Tenerife, y significa literalmente wa
n echched= "este del fatídico", refiriéndose al Teide, refugio
del guayota o “genio maligno”, en relación a las erupciones.
Significa pues, en cierta forma, “el (hijo) del volcán” Tanto Berthelot
como Vernau la extendieron, como hemos dicho, a todo
el Archipiélago. Ocurrió algo parecido con la palabra “canario”, en
principio el habitante de Gran Canaria (inicialmente en relación con la etnia
bereber canarii, sureste de Marruecos)
pero que después pasó a denominar a todo el Archipiélago canario.
-En este sentido,
ahora que ha surgido el término guanche, parece que la gente no tiene claro qué
es lo amazigh...
-El
pueblo amazigh o los pueblos imazighen eran los que
habitaban en el norte de África antes de la llegada del Islam, en el siglo VII
después de Cristo. Los imazighen son pueblos de raza blanca que se diferencian
del resto de los pueblos africanos, y están separados por la frontera natural
del desierto del Sahara. Se puede decir que se limitan geográficamente entre el
oasis de Siwa, en la frontera libio-egipcia, hasta
la fachada atlántica y canaria, y desde el mar Mediterráneo hasta la curva del
río Níger. Estas poblaciones antiquísimas (de las que sus descendientes están
actualmente reivindicando su cultura a partir de las revueltas estudiantiles de
1980 en
-¿Por qué no se ha
estudiado la cultura amazigh en Canarias?
-Desde el siglo XIX han
existido investigadores en Canarias, tanto del país como extranjeros, que han
estudiado las conexiones de la lengua guanche y canaria en general con los
dialectos continentales, pero no ha habido un apoyo oficial sistemático por
parte de las instituciones canarias. Siempre fueron intentos de carácter
privado y voluntarista. Por esta razón, la cultura amazigh adolece de un plan
serio en el Archipiélago que pueda aportar las suficientes ayudas y
subvenciones y no está contemplada en los programas curriculares oficiales de
En el apartado de la
protección y conservación de los grabados líbico-bereberes de Canarias hay
que destacar la labor de
-Efectivamente. Parece
ser que hay una tendencia a eliminar las asignaturas optativas, entre las que
está
-¿Qué argumento
esgrimen para que se incluya esa asignatura en el programa educativo?
-No
es de recibo, por ejemplo, que los alumnos conozcan más al Cid Campeador que a
Bencomo o Tanausú. Muchos de ellos no conocen ni siquiera los barrancos de la
isla en la que han nacido. Son verdaderos vacíos educacionales que debemos
tener en cuenta porque no sólo debe existir una cultura integral, sino que
también se debe conocer la cultura del propio entorno. Creo que existe una
carencia muy acentuada de lo que es en esencia la cultura autóctona canaria.
-En este sentido, ¿cómo
calificaría la actuación de las instituciones canarias?
-Están utilizando
criterios “políticamente correctos”, primando los intereses económicos más
rentables, tanto políticos como culturales, estos últimos enfocados
principalmente a Europa. No se quieren “mojar” en relación a la
reivindicación de la cultura canaria autóctona, posiblemente por no indisponer
al patrón metropolitano. Deberían asumirla con naturalidad, tomarla más en
serio y profundizar en su enseñanza y divulgación. Aparte, existe un futuro
incierto para las disciplinas de Humanidades, Filosofía, Geografía e Historia,
etc, que están en la cuerda floja porque se está utilizando como patrón la
influencia positivista y mercantilista europea que es, a su vez, la que está
rigiendo y planificando los futuros estudios a todos los niveles académicos en
Canarias. No hay que olvidar que el Archipiélago no es solamente un territorio
geográficamente norteafricano, sino que también es un territorio que antropológica
y etnográficamente pertenece al norte de nuestro continente en muchos aspectos
y elementos culturales: desde los sones del folkore ancestral, el tajaraste
o el sirinoke, hasta la fogalera de la noche de San Juan, el Beñesmer,
el baño purificador de las cabras en el mar, pasando por el silbo gomero (por
cierto, felizmente salvado por el Cabildo de la isla), etc..
-¿Cómo afecta la
globalización mundial a la cultura amazigh?
-La globalización es
el enemigo número uno de la cultura amazigh. Amenaza en general a todos los
pueblos y a todas las culturas autóctonas. Por tanto se exige con mucho más
motivo, y en lugares apartados del planeta, la conservación de las costumbres y
las tradiciones populares.
Está clarísimo que la
globalización y las costumbres importadas de Norteamérica y de Europa anulan
la cultura autóctona canaria. Por esta razón reivindicamos que las
instituciones oficiales y el Gobierno de Canarias se impliquen en mayor medida
en la conservación de la cultura isleña, ya que es fundamental para mantener
la identidad canaria y mantener el sentimiento de nación. De lo contrario, en
pocos años desaparecerá junto con
el concepto del auténtico y legítimo pueblo canario, que es el objetivo que
persiguen los anti-nacionalistas y el sistema colonial.
-Reivindican una conservación de la cultura, critican que la globalización pretende acabar con los rasgos culturales canarios, pero ¿cuáles son los rasgos que se conservan?
-
Aparte de los elementos culturales antes apuntados, los rasgos antropológicos,
por ejemplo, distintos al tipo europeo: una alta proporción de pieles morenas,
ojos oscuros, aparte de los rasgos claros y pelirrojos (similares a las
poblaciones kabilias o rifeñas) o la mayor envergadura de los luchadores
canarios y, en fin, una serie de
elementos físicos que se distinguen a primera vista en una buena parte de
nuestra población. En las fiestas y romerías se distingue claramente al
canario, al amazigh insular, en esas chicas y chicos vestidos con el traje
tradicional de los maghos o
campesinos. Lógicamente ahora no se va por ahí con pieles, ni se vive en
cuevas o cabañas como los primeros pobladores, porque el elemento accesorio es universal
para todo el mundo. Y afortunadamente también se conserva el espíritu canario,
la forma de ser o de hablar, el mantener lo propio. Otros rasgos diferenciadores
que han pervivido, aparte del juego del palo, el folklore o la lucha canaria,
son los restos paleolingüisticos que queremos recuperar a través de la lengua
tamazight, aunque es difícil por la consolidación de la
lengua castellana. De todas formas, sin abandonar esta última, apostamos
por la paulatina recuperación de la lengua
vernácula como lengua amazigh insular, para irla incorporando en el futuro
cuando Canarias se convierta en un estado independiente.
-¿Pero de verdad
cree que hay suficiente terminología y gramática para construir una lengua?
-Hemos llegado a la
conclusión, demostrado ya anteriormente por diversos lingüístas tanto
canarios J. Alvarez Delgado) como extranjeros (D. J.Wolfel), entre otros, de que
la lengua que hablaban los guanches y los canarios del resto de las islas era la
lengua amazigh o bereber, la que hoy en día se
habla en el norte del continente africano. Los restos lingüísticos que
quedaron, representados en los miles de topónimos, los cientos de antropónimos
y las decenas de palabras comunes, han constituido la base de la cual hemos
partido, pero al haber desaparecido la lengua isleña con la colonización española
tenemos que basarnos en la estructura gramatical de la lengua tamazight actual,
hoy hablada por más de 25 millones de personas en varias regiones montañosas
de Argelia, sur de Túnez, Marruecos y
de los oasis libios.
Estudio genético
Durante la entrevista con EL DÍA, Francisco-Pablo De Luca hizo mención
al estudio de la investigadora del
departamento de Parasitología, Ecología y Genética de
Teniendo en cuenta que según el Dr. Rando (1998) el sub-haplogrupo U6
es de origen norteafricano, el estudio de Nicole Maca revela que en la población anterior a la conquista había un 92,3%
del componente genético U6A (procedente del
continente africano y de Canarias), mientras que el 7,7% restante correspondía al componente U6B1 (población específica de
Canarias). Con respecto a la población histórica del siglo XVIII,
la investigación de Nicole Maca refleja que el componente africano era del 50% (y dentro de
este el 8,59% U6B1 y el 91,41% U6A), el peninsular un 40% y el subsahariano un 10% (motivado por el tráfico
de esclavos negros). Por el contrario,
los registros genéticos que arroja el estudio de la población actual sitúan el componente norteÁfricano-aborigen
en el 50,2%, el 43,2% corresponde a población
peninsular (española y portuguesa), mientras que el 6,6% tiene que ver con la población subsahariana.
A
juicio de De Luca, este estudio viene a confirmar en cierta forma las
distintas procedencias desde el norte de África. Así, el Dr. Rando (1999)
apunta a la existencia de una sola oleada poblacional más antigua llegada por
sus propios medios a las islas orientales, antes de la mitad del primer milenio,
desde las cuales irían pasando de isla en isla hasta alzanzar las islas
occidentales. Es posible que estas primeras poblaciones más antiguas estuvieran
asociadas a la secuencia genética U6B1 específica de Canarias y hoy día (al
menos no registrada en la muestra continental) inexistente en el norte de África.
La emigración hacia las islas más occidentales, igualmente por sus propios
medios, pudo deberse a la aridez semidesértica de las islas orientales. Podrían
tratarse de poblaciones zenaga,
pastores nómadas procedentes del Sahara Central y Occidental y norte de
Mauritania, relacionados con el Neolítico Sahariano y la industria lítica:
mazos, molinos naviformes, esferoides y lascas. Estas poblaciones fueron
empujadas hacia el suroeste por los portadores de la cultura capsiense (protomediterráneos)
y huyendo de la desertización pasarían a Canarias.
Constituirían el tipo mechtoide (cro-magnon Áfricano) descendiente
del iberomauriciense de Mechta-Afalou, hoy prácticamente inexistente en el
Maghreb debido a la mayor influencia semita mediterranoide (robustos y gráciles)
y mínimamente reducida a la zona de Taforalt, en la frontera septentrional
argelino-marroquí. Esto explicaría la práctica ausencia del U6B1 en el norte
de África y su presencia en Canarias.
Por el contrario, el U6A, presentes en Canarias y en el norte de África,
se asociaría a poblaciones más recientes procedentes del Marruecos Central y
septentrional y resto del norte de
En conclusión, el estudio de
* Vicepresidente del centro de estudios imazighen de
canarias
Publicado
en El Día, 22-06-2008