España
continúa con su nefasta imagen ante África
Francisco
P. De Luka
No cabe duda de que la imagen de España sigue
depositada en el trasfondo de
Ahora, a principios del siglo XXI, siete hijos de
España, miembros de una Compañía Aérea junto con nueve colegas franceses de una
pretendida ONG, pretenden engañar al mundo alegando buenas intenciones en el
canallesco intento de secuestro y rapto de 103 niños tchadianos
que iban a ser enviados a Europa. Las acusaciones que ha formulado contra los
europeos el presidente de Tchad, Idriss Déby, son muy graves: secuestro y tráfico de niños. No eran
niños huérfanos, ni estaban enfermos, ni heridos, a pesar de los vendajes que
con toda la mala intención les fueron colocados para hacer creer lo contrario.
Desde la extracción de órganos, hasta la pederastia, pasando por adopciones
ilegales con negocio por medio son motivo de escándalo mundial en el que se ven
envueltos, además de los nueve franceses, los siete españoles miembros de la
tripulación del avión fletado por
El fiscal tchadiano acusa a
los españoles de complicidad en el secuestro y fraude, con fuertes penas que
incluyen trabajos forzados, además de la exigencia del presidente de
Es indignante que a la desgracia que ya tiene el país
del Sahel, uno de los del llamado “cinturón del
hambre”, se una este deleznable hecho. ¿Cómo un canario, por ejemplo, que viaje
a nuestro continente puede ocultar su rubor al enseñar su pasaporte en algún
puerto o aeropuerto? ¿Todavía quedan por ahí compatriotas isleños que se
sienten españoles sin que se les caiga la cara de vergüenza? ¿Todavía, cuando
uno ve la imagen por TV del joven congoleño que en Febrero pasado sufrió en
Barcelona un ataque racista que le partió de un puñetazo por detrás las
vértebras del cuello dejándolo parapléjico en una silla de ruedas? ¿Todavía
quieren seguir algunos perteneciendo a semejante país en el que los autores de
tal salvajada siguen en libertad aún conociendo la policía su identidad?
Otro de los hechos graves es la anunciada visita de
los reyes españoles a los enclaves coloniales de Sebta
y Mililia el próximo día 5 de noviembre. La reacción
del gobierno marroquí y del Partido nacionalista Istiqlal (independencia) no se ha hecho esperar, inmediatamente fue llamado
a consultas por tiempo indefinido el embajador Omar Azziman.
Por su parte, el portavoz del gobierno, Jalid Naziri, señala que la pelota está en el campo español, en
un claro mensaje de la responsabilidad en que incurre España. La decisión de la
retirada del embajador parte personalmente del monarca marroquí, que está muy
indignado con su “hermano” español. De lamentable, poco conciliadora y de
provocativa es calificada la visita real a dos territorios ocupados que fueron
arrancados por la fuerza de las armas al sultanato
del norte en el transcurso del siglo XV e incorporados a
Si a esto se une la pretensión del juez Garzón de
investigar las crueles torturas ejercidas por el Régimen marroquí contra
militantes saharauis, la tensión puede aumentar al máximo por lo que se
considera en el país maghrebí como una injerencia
extranjera en un tema de integridad territorial intocable. No obstante, en
Canarias se alzan cada vez más las voces de familiares y amigos que reclaman en
justicia la misma acción investigadora, a fin de aclarar la muerte violenta de
los pescadores canarios del “Cruz del Mar”, entre ellos un niño de 14 años,
supuestamente por parte del Polisario.
Mientras tanto, la vicepresidenta del gobierno español
argumenta que pese al grave incidente diplomático las relaciones con Marruecos
son “muy buenas” y que las aguas volverán a su cauce. En contraposición al
optimismo hispano se preparan grandes concentraciones pacíficas de protesta en
todo el país, principalmente en el antiguo Protectorado español, con gente procedente
de Tanja, Tetuán, Nador, Al
Hoceima y otras zonas del Rif en el entorno de las
fronteras de los dos territorios ocupados, además de un boicot comercial a los
productos españoles. Es justo y necesario rebelarse contra los últimos restos
del colonialismo que desgraciadamente aún subsisten en nuestro continente e islas
adyacentes, como Canarias y Reunión, por ejemplo.