España continúa con su nefasta imagen ante África

 

Francisco P. De Luka

 

No cabe duda de que la imagen de España sigue depositada en el trasfondo de la Historia. Lo está desde que el incipiente Imperio puso sus garras en América, previo paso por Canarias, practicando un verdadero genocidio. Más tarde, Europa padeció el dominio de Carlos V y Felipe II  y en la propia Metrópoli los judíos y moriscos supieron de la crueldad de la Inquisición, allá por los siglos XVI y XVII. Ya en nuestro continente el colonialismo español instauró junto a Francia, a principios del siglo pasado, el Protectorado de Marruecos, cuyo pueblo sufrió la guerra química utilizada en el Rif entre 1921 y 1925. Para qué seguir. La prepotencia y la superioridad ejercidos sobre los pueblos y naciones dominadas fueron, y son, de sobra conocidos…

 

Ahora, a principios del siglo XXI, siete hijos de España, miembros de una Compañía Aérea junto con nueve colegas franceses de una pretendida ONG, pretenden engañar al mundo alegando buenas intenciones en el canallesco intento de secuestro y rapto de 103 niños tchadianos que iban a ser enviados a Europa. Las acusaciones que ha formulado contra los europeos el presidente de Tchad,  Idriss Déby, son muy graves: secuestro y tráfico de niños. No eran niños huérfanos, ni estaban enfermos, ni heridos, a pesar de los vendajes que con toda la mala intención les fueron colocados para hacer creer lo contrario. Desde la extracción de órganos, hasta la pederastia, pasando por adopciones ilegales con negocio por medio son motivo de escándalo mundial en el que se ven envueltos, además de los nueve franceses, los siete españoles miembros de la tripulación del avión fletado por la ONG francesa. Ahora resulta que son inocentes y no sabían nada de lo que ocurría. Rápidamente, el gobierno francés, se ha apresurado a condenar a los miembros de la ONG y a mostrar su solidaridad con los niños en una entrevista telefónica del ministro de Exteriores, Bernard Kouchner, con el presidente del Tchad, posterior a un primer contacto del presidente Sarkozy con el mandatario africano. 

 

El fiscal tchadiano acusa a los españoles de complicidad en el secuestro y fraude, con fuertes penas que incluyen trabajos forzados, además de la exigencia del presidente de la República de que se cumpla la ley sin ninguna contemplación.

 

Es indignante que a la desgracia que ya tiene el país del Sahel, uno de los del llamado “cinturón del hambre”, se una este deleznable hecho. ¿Cómo un canario, por ejemplo, que viaje a nuestro continente puede ocultar su rubor al enseñar su pasaporte en algún puerto o aeropuerto? ¿Todavía quedan por ahí compatriotas isleños que se sienten españoles sin que se les caiga la cara de vergüenza? ¿Todavía, cuando uno ve la imagen por TV del joven congoleño que en Febrero pasado sufrió en Barcelona un ataque racista que le partió de un puñetazo por detrás las vértebras del cuello dejándolo parapléjico en una silla de ruedas? ¿Todavía quieren seguir algunos perteneciendo a semejante país en el que los autores de tal salvajada siguen en libertad aún conociendo la policía su identidad?  

 

Otro de los hechos graves es la anunciada visita de los reyes españoles a los enclaves coloniales de Sebta y Mililia el próximo día 5 de noviembre. La reacción del gobierno marroquí y del Partido nacionalista Istiqlal (independencia) no se ha hecho esperar, inmediatamente fue llamado a consultas por tiempo indefinido el embajador Omar Azziman. Por su parte, el portavoz del gobierno, Jalid Naziri, señala que la pelota está en el campo español, en un claro mensaje de la responsabilidad en que incurre España. La decisión de la retirada del embajador parte personalmente del monarca marroquí, que está muy indignado con su “hermano” español. De lamentable, poco conciliadora y de provocativa es calificada la visita real a dos territorios ocupados que fueron arrancados por la fuerza de las armas al sultanato del norte en el transcurso del siglo XV e incorporados a la Corona española entre mediados y finales del siglo XVI, convertidas posteriormente en guarniciones militares fortificadas. La pretendida “españolidad” de estos dos territorios marroquíes es señalada en su esencia con evidente chulería por los medios de comunicación de la Metrópoli: ”Allá se va sí o sí. No hay vuelta de hoja. Ni negociaciones, ni ostias. Eso es España, joder”.

Si a esto se une la pretensión del juez Garzón de investigar las crueles torturas ejercidas por el Régimen marroquí contra militantes saharauis, la tensión puede aumentar al máximo por lo que se considera en el país maghrebí como una injerencia extranjera en un tema de integridad territorial intocable. No obstante, en Canarias se alzan cada vez más las voces de familiares y amigos que reclaman en justicia la misma acción investigadora, a fin de aclarar la muerte violenta de los pescadores canarios del “Cruz del Mar”, entre ellos un niño de 14 años, supuestamente por parte del Polisario.   

 

Mientras tanto, la vicepresidenta del gobierno español argumenta que pese al grave incidente diplomático las relaciones con Marruecos son “muy buenas” y que las aguas volverán a su cauce. En contraposición al optimismo hispano se preparan grandes concentraciones pacíficas de protesta en todo el país, principalmente en el antiguo Protectorado español, con gente procedente de Tanja, Tetuán, Nador, Al Hoceima y otras zonas del Rif en el entorno de las fronteras de los dos territorios ocupados, además de un boicot comercial a los productos españoles. Es justo y necesario rebelarse contra los últimos restos del colonialismo que desgraciadamente aún subsisten en nuestro continente e islas adyacentes, como Canarias y Reunión, por ejemplo.