De
Ramón Moreno
Castilla
Sí, porque hay que
establecer la diferenciación: esa España mesetaria,
de toros y pandereta, distinta y distante, artificiosamente cohesionada
territorialmente, desde los Reyes Católicos en 1492, llamada eufemísticamente
"Península" (cuando en realidad,
Y ello, pese al
masoquista mimetismo con la metrópoli, demostrado de nuevo en las legislativas
españolas del pasado domingo [9-03-08], lo que requiere, en mi opinión, un
profundo estudio sociológico del comportamiento electoral y de la naturaleza
del voto de los canarios -asunto que dejaré en manos de los expertos-, y un
pragmático y riguroso análisis político que me propongo abordar seguidamente.
Con toda libertad de expresión e insobornable independencia de criterio, sin
ataduras ni servidumbres de ningún tipo, y desde mi más puro y acendrado
nacionalismo canario, del que soy un claro e inequívoco exponente.
En primer lugar, y
como era evidente -todo apuntaba en esa dirección-, se ha consolidado el feroz
bipartidismo PSOE-PP (169 y 154 escaños, respectivamente) en detrimento de las
formaciones autonomistas -caso CC/PNC- y de los
partidos nacionalistas PNV, ERC, y la propia IU. Y en segundo lugar, el
"cómodo" triunfo del PSOE, a sólo siete escaños de la mayoría
absoluta, ha sido posible gracias a los votos cosechados, precisamente, en los
llamados "territorios históricos", Euskadi y Cataluña; lo que pone de
relieve que, aparte del bipartidismo acaparador de esas fuerzas mayoritarias,
ha prevalecido, y sigue siendo hegemónico, el nacionalismo español que encarnan
tanto el PSOE, centro-izquierda, como el PP, centro-derecha, que se ha impuesto
a los nacionalismo periféricos, y que tanto perjudica a Canarias.
Porque ya se ha visto
-perplejo me he quedado-, que ese bipartidismo españolista se extrapoló también
a nuestro Archipiélago, que votó miméticamente a los
partidos citados, convirtiendo a la "franquicia" del PSOE que opera
en nuestro territorio (como falso "PSC", ¡que no está legalizado, ni
inscrito en el registro correspondiente!), en la primera fuerza política de
Canarias, seguida de los otros "franquiciados"
del PP relegando a CC/PNC, con sólo dos diputados, al
tercer y último puesto de ese ránking electoral. ¿Qué
es lo que ha pasado? Pues, sencilla y claramente, que más de cinco siglos de
implacable e inmisericorde colonialismo español, ¡que se dice pronto!, dan para
mucho.
Es la "necesaria
colaboración" que España precisa imperiosamente para seguir perpetuando
"sine díe" su presencia en Canarias. Así
hemos podido constatar que, aparte del enorme contingente de población foránea
española en nuestra tierra (Fuerzas Armadas, Policía, Guardia Civil, toda clase
de funcionarios y colonos en general), esos "apoyos internos" se han
traducido en que buena parte del electorado canario haya votado también en
"clave española" al PSOE y al PP; y el resto lo ha hecho "en
canario" -¡que no nacionalista!-, votando CC/PNC/PIL
y a NC/CCN, y de manera residual a grupúsculos
soberanistas, que siguen desunidos y fragmentados, para no variar.
Achacarle, no
obstante, la debacle de Coalición Canaria (pese a que se haya arropado con ese
"nacionalismo" difuso e indefinido del histórico PNC, venido a menos)
a esa bipolarización del voto, me parece, por lo pronto, un auténtico
despropósito y una vergonzosa huida hacia ninguna parte. Una lectura simplista
y encubridora del estrepitoso fracaso de CC -que ha ido perdiendo votos
progresivamente, elecciones tras elecciones-, y cuyas causas reales habría que
buscarlas en la propia génesis de ese proyecto pseudo nacionalista, con marcada
vocación insularista, que pretendía vertebrar una opción "netamente
canaria" para acceder a la escena política del Archipiélago y del Estado
español, con un planteamiento político eminentemente autonomista y pro español
("dentro de las nacionalidades del Estado español", han dicho
hasta la saciedad sus dirigentes), y con el nefasto "pleito insular"
de telón de fondo.
Una alternativa que se
nucleó a partir de
Ahora, ha resultado
que después de numerosos avatares, de todos conocidos, ese proyecto -ilusionante para unos, e impostor para otros- ha quedado
reducido, en la práctica, al fortín de ATI en Tenerife y al reducto de API en
¿Resucitará Coalición
Canaria de esa "muerte por inanición"? Los emplazo al próximo
domingo.