De la España real, a la España virtual

 

Ramón Moreno Castilla

Sí, porque hay que establecer la diferenciación: esa España mesetaria, de toros y pandereta, distinta y distante, artificiosamente cohesionada territorialmente, desde los Reyes Católicos en 1492, llamada eufemísticamente "Península" (cuando en realidad, la Península Ibérica la conforman también Portugal y la pequeña Andorra); la Europa meridional, otrora imperio y actualmente reino de "nacionalidades", es la España real, nunca mejor dicho. La "otra España", así considerada "constitucionalmente" y, en consecuencia, por "imperativo legal", los lejanos territorios insulares de ultramar, en otro continente, denominada por ello, región ultraperiférica (RUP) -¡perverso eufemismo de colonia!-, es la España virtual; esto es, Canarias. ¡Una monumental ficción político-jurídica que constituye el mayor anacronismo del siglo XXI! y que nos convierte en un caso paradigmático en la historia del colonialismo mundial, como así se refleja en la resolución 1.514 de Naciones Unidas, cuyo plazo de aplicación debe finalizar en 2010.

Y ello, pese al masoquista mimetismo con la metrópoli, demostrado de nuevo en las legislativas españolas del pasado domingo [9-03-08], lo que requiere, en mi opinión, un profundo estudio sociológico del comportamiento electoral y de la naturaleza del voto de los canarios -asunto que dejaré en manos de los expertos-, y un pragmático y riguroso análisis político que me propongo abordar seguidamente. Con toda libertad de expresión e insobornable independencia de criterio, sin ataduras ni servidumbres de ningún tipo, y desde mi más puro y acendrado nacionalismo canario, del que soy un claro e inequívoco exponente.

En primer lugar, y como era evidente -todo apuntaba en esa dirección-, se ha consolidado el feroz bipartidismo PSOE-PP (169 y 154 escaños, respectivamente) en detrimento de las formaciones autonomistas -caso CC/PNC- y de los partidos nacionalistas PNV, ERC, y la propia IU. Y en segundo lugar, el "cómodo" triunfo del PSOE, a sólo siete escaños de la mayoría absoluta, ha sido posible gracias a los votos cosechados, precisamente, en los llamados "territorios históricos", Euskadi y Cataluña; lo que pone de relieve que, aparte del bipartidismo acaparador de esas fuerzas mayoritarias, ha prevalecido, y sigue siendo hegemónico, el nacionalismo español que encarnan tanto el PSOE, centro-izquierda, como el PP, centro-derecha, que se ha impuesto a los nacionalismo periféricos, y que tanto perjudica a Canarias.

Porque ya se ha visto -perplejo me he quedado-, que ese bipartidismo españolista se extrapoló también a nuestro Archipiélago, que votó miméticamente a los partidos citados, convirtiendo a la "franquicia" del PSOE que opera en nuestro territorio (como falso "PSC", ¡que no está legalizado, ni inscrito en el registro correspondiente!), en la primera fuerza política de Canarias, seguida de los otros "franquiciados" del PP relegando a CC/PNC, con sólo dos diputados, al tercer y último puesto de ese ránking electoral. ¿Qué es lo que ha pasado? Pues, sencilla y claramente, que más de cinco siglos de implacable e inmisericorde colonialismo español, ¡que se dice pronto!, dan para mucho.

Es la "necesaria colaboración" que España precisa imperiosamente para seguir perpetuando "sine díe" su presencia en Canarias. Así hemos podido constatar que, aparte del enorme contingente de población foránea española en nuestra tierra (Fuerzas Armadas, Policía, Guardia Civil, toda clase de funcionarios y colonos en general), esos "apoyos internos" se han traducido en que buena parte del electorado canario haya votado también en "clave española" al PSOE y al PP; y el resto lo ha hecho "en canario" -¡que no nacionalista!-, votando CC/PNC/PIL y a NC/CCN, y de manera residual a grupúsculos soberanistas, que siguen desunidos y fragmentados, para no variar.

Achacarle, no obstante, la debacle de Coalición Canaria (pese a que se haya arropado con ese "nacionalismo" difuso e indefinido del histórico PNC, venido a menos) a esa bipolarización del voto, me parece, por lo pronto, un auténtico despropósito y una vergonzosa huida hacia ninguna parte. Una lectura simplista y encubridora del estrepitoso fracaso de CC -que ha ido perdiendo votos progresivamente, elecciones tras elecciones-, y cuyas causas reales habría que buscarlas en la propia génesis de ese proyecto pseudo nacionalista, con marcada vocación insularista, que pretendía vertebrar una opción "netamente canaria" para acceder a la escena política del Archipiélago y del Estado español, con un planteamiento político eminentemente autonomista y pro español ("dentro de las nacionalidades del Estado español", han dicho hasta la saciedad sus dirigentes), y con el nefasto "pleito insular" de telón de fondo.

Una alternativa que se nucleó a partir de la Agrupación Tinerfeña de Independientes (ATI) para formar primero las FRAIC, más tarde las AIC, y después la llamada "CoCa" (epíteto bastante acertado, por cierto, si consideramos que, en algunos aspectos, CC ha funcionado como un verdadero "cártel" de los negocios); y donde últimamente, el cainismo de algunos y las luchas fraticidas -de intereses y por el poder, que no de ideas e ideología- dio lugar al híbrido de NC, y a las "idas y venidas" de CCN. Y así… hasta nuestros aciagos días.

Ahora, ha resultado que después de numerosos avatares, de todos conocidos, ese proyecto -ilusionante para unos, e impostor para otros- ha quedado reducido, en la práctica, al fortín de ATI en Tenerife y al reducto de API en La Palma. La "tormenta tropical 9M", en forma de elecciones generales españolas, ha barrido literalmente del mapa político canario al resto de las formaciones, y donde ha quedado patente, una vez más, que Tamarán sigue siendo la "gran" asignatura pendiente del proyecto. O sea, que esa demagógica "voz canaria en Madrid" no sólo se ha quedado completamente muda (ya llevaba tiempo aquejada de una severa afonía), sino que la garganta -no profunda- de CC requiere de una urgente traqueotomía, para que al menos emita algún sonido gutural que, en todo caso, seguirá siendo ininteligible y baldío. Y es que, amigos míos, la indefinición política, sin ninguna ideología, un discurso embaucador y pretendidamente "nacionalista", que no ha sido tal, y la "prostitución política", producto de la "promiscuidad pactista" de CC, conchabándose en la metrópoli con unos y con otros, ha terminado pagándose muy caro.

¿Resucitará Coalición Canaria de esa "muerte por inanición"? Los emplazo al próximo domingo.

rmorenocastilla@hotmail.com