EL ESTADO DE DESECHO ESPAÑOL

 

Juan Fco. Díaz Palarea

 

Es un hecho incuestionable que la realidad política española está muy lejos de ser montesquiana; la separación de poderes está mas en el imaginario del españolito o españolita y en las bibliotecas desparramadas por su piel de toro, en donde los libros teóricos sobre el derecho o sobre el estado de derecho o teoría del estado están enmohecidos y llenos de carcoma por el poco uso que se les ha dado en la práctica y en la historia convulsa de una España siempre imperialista, reaccionaria y fascista, en donde los torquemadas, dictadores,  intolerantes o antidemócratas son legión.

 

El poder judicial no es sino una correa de transmisión del poder ejecutivo, y actúa siempre a trompicones; la tutela judicial efectiva es una entelequia o un engaña chiquillos o más un concepto jurídico indeterminado que una realidad aplicable por los tribunales cuando tienen que juzgar sobre política o políticos. Los fiscales anticorrupción son los primeros corruptos, manejados por un fiscal general que sigue órdenes del  gobierno español de turno que los utiliza a su antojo y contra sus adversarios políticos, ayudados por el cuarto poder también corrupto, plagado de periodistas partidistas o pancistas, que les hace el juego a los de su cuerda y que cierran filas o arremeten en sus medios respectivos contra los que no son de su color o bando. 

 

La Audiencia Nacional española, sigue siendo, a pesar de su disfraz, el Tribunal de Orden Público instaurado por uno de los caudillos que más tiempo, como no podía ser de otra manera, ha gobernado en esa España de coña o de pandereta. Uno de sus jueces estrellas y estrellado siempre ha actuado como mamporrero o carcelero, cuando se lo ha mandado el poder ejecutivo de turno, contra los que osan toser a eso que se ha dado en llamar la unidad de una España que va a estar desvertebrada for ever, en estado de bronca política permanente, y todo por culpa del nacionalismo castellano que siempre ha sido exclusivo y excluyente de cualquier otro legítimo nacionalismo que no sea el mismo, y así les va e irá a los españoles o españolas en su país, en donde  no existe en realidad un estado de derecho, sino más bien un estado de desecho.

 

Es un momento histórico importante para que el damnificado Pueblo colonial Canario tome las riendas de su destino y deje de pertenecer a ese estado español fascista o reaccionario, y se convierta, al socaire del derecho internacional, en un estado libre, en un estado archipielágico, en donde se instaure una verdadera democracia  y el  estado de derecho.

 

En el Archipiélago Canario, a 7 de abril de 2007.