Estados Insulares más pequeños que Canarias

 

Francisco P. De Luka  (*)

 

   Asombrados estamos ante los furibundos ataques que está recibiendo El Día por sus patrióticos editoriales y por la publicación del Anteproyecto de República Federal por parte de Antonio Cubillo, líder del CNC (a debatir y discutir democráticamente) desde determinados sectores periodísticos de Tenerife y Tamarant. Si exceptuamos el inadmisible pleito insular, perniciosa anemia que sufre la confraternización isleña, estimamos como positivo el salto cualitativo de un medio de difusión que ha dado cabida en sus páginas a todo el espectro ideológico nacionalista e independentista canario sin cortapisas de ningún tipo. ¿Es lo que interesa, o no? ¿No debe ser nuestro pueblo, secularmente despistado en las lides políticas, máxime en temas de índole reivindicativa nacional,  el destinatario ideal del justo caudal de indignación?

  

  ¿Dónde está la tan cacareada libertad de expresión por parte de los que critican? ¿Dónde el derecho al debate? ¿Por qué no se pueden nombrar los conceptos de soberanía, independencia, identidad, autodeterminación o colonia sin que se lleven las manos a la cabeza ciertos sectores, además de determinados “progresistas” de la sociedad isleña que sí deberían de dar ejemplo de democracia participativa después de haber luchado durante décadas contra el franquismo. No lo entendemos. Son fundamentalmente los que pertenecen al Partido que en la Metrópoli española, distinta y distante, gobiernan con los independentistas catalanes y allí nadie dice nada. Ni tampoco en Euskalerría se atreven a cuestionar a los nacionalistas abertzales. Ni en Galicia. ¿Qué pasa en Canarias? Aparte del incuestionable status colonial que padecemos, leif motiv principal de las particulares reacciones que aquí se generan, ¿es que no tenemos derecho ni siquiera a plantear nuevos caminos para rescatar al Archipiélago de la angustiosa situación en que vive: presupuestos insuficientes, exhaustivo y minucioso control político desde Madrid, paro, inmigración descontrolada, etc.? Es una verdadera presión psicológica la que se está ejerciendo sobre el pueblo de este desgraciado y septenario país, separado geográfica, étnica y culturalmente de esa Metrópoli y con más derechos que nadie a decidir su destino, después de más de 500 años de colonialismo encubierto por más que lo disfracen de “comunidad autónoma”. ¿Por qué subsisten, por ejemplo y entre otros, estos dos estados isleños sin problemas económicos de ningún tipo en los que el turismo, controlado por sus respectivos gobiernos, es una de sus principales fuentes de riqueza?:

 

- Malta: República mediterránea de 316 km2 y 360.000 habitantes, miembro de la UE. [1]

 

- Islas Maldivas, República del sur de Asia, de 298 km2, con 2.000 islas e islotes, de 270.000 habitantes repartidos en 199 de dichas islas. Más fraccionados imposible. [2]

¿Por qué no Canarias, de 7.500 km2 de extensión y con una población de más de un millón y medio de habitantes? [3] ¿Cúal es el problema? ¿Por qué se cuestiona a priori la posibilidad de reflexionar o de debatir en un clima pacífico de absoluta normalidad?  

    

 

[1] Malta

 

[2] ISLAS MALDIVAS

 

[3] Islas de África

 

 

Mapa de  Europa con  sus Regiones Ultraperiféricas

 

 

(*) publicada la esencia del escrito en El Día del 24-10-2007.