¡Estatuto no, descolonización sí!

 

 Ramón Moreno *

 

Seguro que a nadie le sorprendió, lo que era la evidencia de un fracaso anunciado: el rechazo por parte del Congreso español, del Texto para la Reforma del llamado Estatuto de Autonomía de Cana­rias; que entre todos (CC/PP y PSOE) se lo cargaron, y él solo se inmoló. Frase recurrente que, no obstante, refleja bien a las claras todo lo sucedido en ese bochorno­so y sumiso trámite. ¿Para que sir­ve entonces, el ninguneado Parla­mento de Canarias si sus resolucio­nes no son vinculantes?

 

Era de esperar. Ya lo habíamos advertido. Pero, ¿que habría pasa­do si el PP gobernara a nivel del Es­tado y en Canarias se hubieran conchabado CC/PSOE? Pues, sin duda, tres cuartos de los mismo. A los partidos nacionalistas españo­les (PP y PSOE) que operan en nuestro Archipiélago con sendas franquicias de sus respectivas Ca­sos Centrales de Madrid, no les in­teresa ni les importa lo más míni­mo, que Canarias tenga más posi­bilidades de legítimo autogobierno, que permita nuestro efectivo desa­rrollo y mas cotas de bienestar. ¡Ese es el meollo del asunto!

 

O sea: ni Hacienda propia para que todas las empresas de fuera co­ticen aquí; ni gestión de Puertos y Aeropuertos -verdaderos pulmo­nes de nuestra actividad económi­ca- que por otra parte, son auténti­cos coladeros; ni Ley de Residencia que regule la avalancha de inmi­grantes -legales e ilegales- que nos siguen invadiendo; ni competen­cias en materia de Comercio Exte­rior, que nos permita acceder a otros mercados y estrechar relacio­nes con los países vecinos etcétera, etcétera. Ni tampoco, lo que es más grave aún, que Canarias deje de ser un encorsetado mercado cautivo, consumidor de excedentes comu­nitarios; y una denigrante y subyu­gada economía subvencionada, con el aparato productivo en manos foráneas, para que sigamos siendo dependientes y aquí no le­vantemos cabeza. ¡Que es de lo que se trata!

 

Por otra parte, quiero pensar -estando totalmente de acuerdo con la reivindicación- que ningún canario en su sano juicio, y con un mínimo de conocimientos sobre la materia, se haya creído lo que reco­ge el Texto Estatutario respecto a la delimitación de nuestros espa­cios marítimos y aéreo, y el recono­cimiento de las aguas interiores ca­narias, que hoy por hoy son aguas interinsulares.

 

En primer lugar, porque ni ese Estatuto -aunque se reforme cien veces- ni siquiera la Constitución española de 1978 -retocada otras tantas-, son en absoluto, instru­mentos político-jurídicos que per­mitan legalmente tal proceso delimitatorio. España no puede ser "sujeto de Derecho Internacional, por cuenta de Canarias", en tanto que territorio nacional en África que, subrayo, la legalidad interna­cional ya no contempla en pleno si­glo XXI. Máxime, cuando la propia ONU ha establecido que en el año 2010 finaliza el plazo para la desco­lonización en todo el mundo, lo que incluye, obviamente, a Cana­rias.

 

Y en segundo lugar, porque la institución, promulgación y delimi­tación de nuestros espacios maríti­mos, y el trazado de las correspon­dientes medianas con los Estados con aguas adyacentes con Cana­rias, solo será posible (¡que no que­pa la menor duda!), cuando sea­mos un Estado archipelágico, libre y soberano, como Cabo Verde; tal como establece la Parte IV, Artícu­los 46 al 54, del vigente Convenio del Mar, emanado de la Tercera Conferencia de las Naciones Uni­das sobre el Derecho del Mar, fir­mada en Montego Bay (Jamaica), el 10 de diciembre de 1982, y que España incorporó a su Cuerpo Le­gal el 14 de diciembre de 1997.

 

Por tanto, pretender por parte de CC y partidos afines, que con nuestro status actual se nos pueda aplicar el principio archipelágico, exclusivo y potestativo de los archi­piélagos ya constituidos en Esta­dos, y que forman parte por si solos de la Comunidad Internacional, no solo es una monumental falacia, si­no un canallesco e infame engaño masivo al pueblo canario. ¡No con­fundamos los deseos -que compar­to- con la realidad! Señores capitostes y acólitos de CC: ¡reconoz­can y asuman de una vez el eviden­te hecho colonial canario, y déjense ya de boberías y de seguir marean­do la pardela.

 

Y como no hay "mal que por bien no venga", digo con toda clari­dad: ¡no a ningún Estatuto de auto­nomía, y sí al Calendario de Desco­lonización! Ni RUP, ni REF, ni RIC, ni REA que tanto nos cabrea, ¡So­beranía! ¡Es la única salida posible!

 

Así que, totalmente agotado el modelo de relaciones Canarias-Es­tado español, y a la vista de todo lo expuesto anteriormente, se impo­ne, pues, el sentido común y el pragmatismo. Canarias ha dejado de ser ya un asunto interno de Es­paña, para convertirse en una cues­tión de Derecho Internacional, que compete al Comité de los 24 de Na­ciones Unidas.

 

Téngase en cuenta, que el Dere­cho Internacional está por encima y tiene primacía sobre el Derecho in­terno de los Estados e, inclusive, de los Organismos Supranacionales, como la Unión Europea. En conse­cuencia, debemos hacer votos para que se produzca el deseado gesto de magnanimidad de la tan ponde­rada ‘Madre Patria’, y que España, como Estado moderno, consecuen­te con su historia, y capaz de asu­mir sus responsabilidades, propicie la emancipación de su primera y úl­tima colonia para que los canarios podamos construir nuestro futuro en paz y prosperidad. Aunque soy consciente de las dificultades de to­da índole, que se esgrimirán desde las posiciones, cada día más fundamentalistas del nacionalismo espa­ñol, del que no se habla.

 

Y termino, con la frase final de mi artículo anterior[1]: "Quien tiene la capacidad de actuar, tiene la inelu­dible obligación de actuar"...

 

rmorenocastilla@hotmail.com