PROPUESTA DE ESTRATEGIA SINDICAL
PROPUESTA DE ESTRATEGIA SINDICAL.
INTRODUCCIÓN.
Cuando la clase obrera está confusa
y desorientada por culpa de las organizaciones políticas y sindicales del marco
institucional y por políticos corruptos que utilizan sus cargos públicos para
enriquecerse, malversa los fondos en proyectos innecesarios, pero que les
proporcionen pingues beneficios. Cuando la corrupción es patente, desde los
estamentos más altos hasta el más bajo, y está presente en toda la sociedad
canaria, es necesario que los trabajadores/as
busquemos vías de soluciones concretas. Son estos momentos de crisis y de
pérdida de valores en los que es necesario dar propuestas claras y
transparentes que afronten los problemas que padecemos. En este momento, es
necesario un nuevo discurso en que las palabras tengan verdadero contenido y
dejen de ser abstractas, es ahora cuando la verdadera alternativa política
cobra su auténtica dimensión y se pone a prueba la capacidad de sus dirigentes
y su justificación histórica.
Es
indudable que nuestra Nación Canaria, al igual que el conjunto de las naciones
del Mundo, se encuentra sumergida en esta crisis del sistema capitalista, pero
también es cierto que quien más la sufre son los países dependientes o semicoloniales como es nuestro caso, ya que el Fondo
Monetario Internacional y el Banco Mundial depende de las potencias del mal
llamado primer mundo, los cuales dictan los parámetros económicos y laborales
en su propio beneficio sin importarles mucho el hambre, la miseria, la pobreza
y otras lacras del sistema capitalista.
Este hecho unido a la dependencia de
siglos de colonización nos obliga a los revolucionarios a un cambio
y transformación de la sociedad, lo que determina la obligada presencia en las
instituciones, pero nunca a cualquier precio.
Actualmente nos gobierna Coalición
Canaria (con el beneplácito y apoyos de los partidos españolistas PP,
PSOE), partido burgués que se ha
aprovechado del legado nacionalista de izquierda, representado en su día por
Pueblo Canario Unido (PCU), (U.P.C.).
Nuestro objetivo como
revolucionarios son, por tanto, llevar a la clase obrera nuestra voz clara y
definida, enmarcada en la actual coyuntura política, propiciando un gran
acuerdo popular de base, en torno a un programa común para el cambio político y
la transformación de la sociedad. Acuerdo y programa que se inscriba en nuestra
visión estratégica de las alianzas y acuerdos de las fuerzas políticas que
apuestan por la liberación nacional dentro del MLNC.
Es necesario que los trabajadores/as nos organicemos en coordinadoras sindicales
unitarias para ofrecer alternativa al conjunto de la ciudadanía.
LAS COORDINADORAS SINDICALES
UNITARIAS.
Entre las líneas generales de la
política de los revolucionarios de Canarias, han de tener presente el abogar
por la unificación y creación de una central única de trabajadores canarios/as como representante y defensora de los intereses
de todos los trabajadores manuales, cooperativistas e intelectuales de la
ciudad y el campo, que se rija estrictamente por principios democráticos y
asamblearios, que tenga por meta la emancipación social de løs
trabajadores/as, que sea anticolonialista y
antiimperialista y eminentemente internacionalista.
Mientras en Canarias no existan las
condiciones dadas para la creación de una central de este tipo, los
independentistas de izquierdas se pronunciarán por la unidad de acción de las
organizaciones sindicales que hoy actúan, sin discriminaciones, pero que
reconozcan la lucha de clases y de liberación nacional y social como fuerza
motriz del avance del pueblo canario.
No se trata de crear ningún
sindicato más. Ya hay bastantes, incluso demasiados. La libertad sindical no
puede comprenderse como la aplicación del absurdo principio “a mayor número de
centrales sindicales y sindicatos autónomos, mayor libertad para los
trabajadores”. Este principio siempre fue contrario a los intereses de la clase
trabajadora.
Los militantes revolucionarios
independentistas de izquierdas deben, pues, actuar en los sindicatos siguiendo
el viejo principio de que debemos estar allí donde están las masas; contribuir a
la defensa de los trabajadores; Ser activos en el sindicato en el que cada
militante actúe, esforzándose en aplicar nuestra política sindical, que es
clara y concreta. Así trabajaremos los militantes de izquierdas en los
sindicatos con lealtad en concordancia con los principios de nuestra política,
o sea, que nos vean como en realidad somos.
Conscientes de que el número de
trabajadores sindicalizados en Canarias es muy reducido, según las
estadísticas, y que las centrales sindicales están influenciadas por
determinados partidos políticos y que, en la práctica, en parte sólo funcionan
como oficinas burocráticas de asesoramiento, abogamos por una mayor
participación en los órganos y por crear asambleas de trabajadores/as,
interviniendo en todas las áreas y luchas reivindicativas del sindicato.
No se pretende negar la acción
de las secciones sindicales ni relegar a un segundo plano a las centrales
sindicales, ni crear sindicatos sui generis al lado de ellas; sólo pretende
asegurar una representación más directa de loøs trabajadores/as en todas las cuestiones que atañen a su
actividad laboral, a su vida, a su presente y a su porvenir.
Una huelga, una manifestación, la
firma de un convenio o pacto colectivo, lo debe de decidir no una minoría, sino
la mayoría de los trabajadores/as.
Además, la acción conjunta de las
centrales sindicales y los órganos democráticos de løs
trabajadores/as potenciaría el empuje de la clase
obrera y su mentalización de clase. Esa es la razón y no otra por la que es
importante apoyar las Coordinadoras en lucha contra las burocracias
sindicales y para cubrir una necesidad vital de løs trabajadorøs: la defensa de sus intereses al quedar estos
huérfanos por su desconfianza hacia los sindicatos, su ineficacia o su
descrédito ante los ojos de los hombres y mujeres del trabajo.
En su acción sindical, es importante
formular, a la vez, una tabla de derechos y reivindicaciones a favor de løs trabajadores/as, entre los
que pueden destacarse los siguientes:
-
Revisión a fondo de la
actual legislación laboral, el Estatuto de los Trabajadores, La ley Básica de
empleo y otras, a fin de colocarla al compás de un proceso de moralización más
profundo, haciéndola más efectiva en cuanto a la defensa de los intereses y
derechos inalienables de løs trabajadores/as
y borrando toda la discriminación de la mujer y de la juventud.
-
Revisión, especialmente,
de la legislación sobre contrato de trabajo, contrato que debe entenderse
siempre por tiempo indefinido, si no se especifica lo contrario; pero poniendo
límite a los abusos de que son víctimas løs trabajadores/as eventuales, contratado por obra, tiempo
determinado o el famoso contrato por circunstancia de producción, modalidad que
da al patrón carta blanca para el despido; así como, el llamado “prestamismo” de los trabajadores, que debe ser prohibido.
Ningún trabajador podrá ser discriminado por razón de sexo, edad, estado civil,
raza, religión, ideología, afiliación política o sindical. El plazo de prueba
para løs trabajadores/as no
podrá exceder de dos semanas y de un mes para los técnicos, los cuales pasarán
a formar parte de la plantilla de la empresa a todos los efectos. El puesto de
trabajo estará de acuerdo con la capacidad profesional de cada uno. La
flexibilidad de plantillas y la contratación eventual no favorece la lucha
contra el paro, poniendo en peligro el puesto de trabajo.
-
Revisión de la
legislación sobre convenios colectivos entre løs trabajadores/as y løs empresariøs en el ámbito de la empresa; convenios
colectivos que serán elaborados, de una parte entre centrales sindicales con
representación cualificada en el ámbito industrial o geográfico que abarquen, y
por un número paritario de representantes del Comité de empresa y de delegados
de personal, de forma que løs trabajadores/as
tengan una participación directa en la confección de dichos convenios; y de
otra parte, las asociaciones de patronos de las grandes, medianas y pequeñas
empresas, de modo que no sean exclusivamente las primeras las que lleven la voz
cantante en detrimento de las segundas.
- Las condiciones de los convenios
colectivos de ámbito de empresa no podrán ser inferiores en ningún caso a las
formalizadas en ámbitos superiores. Deberán ser elaboradas entre los Comités de
empresa (con más de 50 trabajadores/as) o, en su
caso, Delegados de personal (empresas con menos de 50 trabajadores/as)
y el empresario. Los Comités de Empresa y los Delegados de personal han de dar
cuenta con regularidad de su gestión y actividad ante los trabajadores y
trabajadoras, gozando estos del derecho de revocación en cualquier momento, por
causa justificada. Los Comités de Empresa o Delegados de personal serán los
representantes oficiales de løs trabajadores/as
ante el empresariado, con derecho a intervenir en toda la vida laboral de la
empresa. Esta les proporcionará locales, tablones de anuncio y lo que necesiten
para el buen cumplimiento de sus funciones. Los miembros de los Comités de
Empresas y los Delegados de Personal no podrán ser despedidos por el
empresario, debiendo garantizar sus funciones de negociación, vigilancia y
control de una disposición especial de la Consejería de Trabajo y Seguridad
Social. Tanto los Comités de Empresas como los Delegados de Personal serán
elegidos en votación directa y libre por løs trabajadores/as, debidamente convocada, con el quórum y las
mayorías que se fijen por løs propiøs
trabajadores/as; ellos mismos establecerán un
estatuto por el que se regirán las elecciones, prestando especial atención a la
forma de promoción de candidatos y la confección de candidaturas, con plazo
suficiente para el conocimiento debido de løs trabajadores/as.
- Ningún miembro de la dirección de la
empresa podrá ser elector o elegible para los Comités o Delegados de Personal
ni estar presente en los debates, discusiones o recinto de votación, estos han
de ser imparciales en todo momento.
El proceso de democratización de la vida
política en Canarias ha de extenderse, por consiguiente, a las empresas y
centros de trabajo.
- Se reivindica la jornada de trabajo de treinta y cinco horas a la semana y la
semana de cinco días laborables, así como cuarenta y cinco días retribuidos
de vacaciones, sobre la base del salario real, que no podrán ser compensados
económicamente. La jornada será ininterrumpida, si
así lo desean los trabajadores, con un intervalo de 15 minutos para tomar café
cada dos horas y 30 minutos para comer, siempre que lo permita la actividad
industrial o comercial y sin menoscabo para ella.
- Se crearán comisiones mixtas, con
representantes de las centrales sindicales, Comités de Empresas, Delegados de
Personal, Asociaciones empresariales y Administración, para incrementar
automática, cada seis meses los salarios, si hubiera lugar a ello en
consecuencia con el coste de la vida.
- Es urgente una política económica que
corte lo antes posible la tendencia creciente al paro de la población canaria,
y en particular de los jóvenes; una política que genere puestos de trabajo y
estimule la inversión de capitales para generar trabajo; una política que
combata el sabotaje de la gran burguesía dirigido a doblegar por el hambre a
las masas trabajadoras y a frenar sus reivindicaciones.
- El subsidio de paro se acomodará al
salario real del trabajador/a y no podrá ser inferior
al mínimo interprofesional.
- El derecho a un salario igual (por igual
trabajo) para la mujer y el joven trabajador/a ha de
ser realidad en Canarias, para lo cual ha de desaparecer toda discriminación y
vestigio de desigualdad social.
- Tanto los jóvenes trabajadores, como los
adultos, tendrán derecho a la formación profesional, capacitándolos para la
actividad laboral y para la promoción y ascenso a todos los niveles de sus
respectivos oficios y empleos. Las empresas privadas y públicas tendrán la
obligación de dar toda clase de facilidades a aquellos trabajadores que
realicen estudios. Habrá disposiciones legales más exigentes y completas que
deberán de contribuir a crear condiciones de seguridad e higiene en las
empresas para reducir el número de accidentes de trabajo. Los sindicatos podrán
disponer de inspectores de trabajo con capacidad para demandar a las empresas
que incumplan la legislación vigente.
- La edad de jubilación deberá ser
establecida a los sesenta años para todos los trabajadores y las pensiones no
podrán ser inferiores al salario mínimo interprofesional. Todos los ciudadanos
tendrán derecho a una pensión.
-
El Gobierno Canario tiene
la obligación de proteger los intereses y derechos de løs
trabajadores/as y de favorecer el regreso a Canarias
de los emigrantes canarios, y protegerlos para su incorporación a la actividad
laboral en las Islas, conservando su derecho en cuanto a profesionalidad,
categoría y convalidación de estudios realizados en el extranjero, tanto para
ellos mismos como para sus hijos. En estos derechos estarán incluidos entre
otros, el puesto de trabajo, o, a su efecto el subsidio de desempleo, la
vivienda y los derechos adquiridos en materia de Seguridad Social.
Todos los trabajadores de Canarias tendrán
los mismos derechos y deberes.
¡POR
UNAS CANARIAS LIBRE Y SOCIALISTA!
¡INDEPENDENCIA
Y SOCIALISMO!