DESDE
EL GUINIGUADA
EL
EURO Y OTROS ENGAÑOS
Félix
M. Arencibia
Siguen las
mansas lluvias dando brillo a los verdes de la tersa piel desnuda de nuestro
Archipiélago, en medio del colorido consumista navideño que alumbra las
alegrías forzadas de estas fiestas. Mirando a las cumbres, Doramas Martín
recuerda las quejas que le manifestaba el camarero de una churrería: “¡Antes de
lo del euro con 30.000 pesetas compraba comida para todo el mes, ahora tengo
que emplear más de la mitad de sueldo y no nos llega”! ¡Todo sube menos los
sueldos! Doramas quiere compartir con él un correo con esta reflexión. Hola
Carmelo:
Te doy la razón en lo de los salarios y lo de
los precios. Éstos hace tiempo que vienen subiendo. Lo del euro ha sido
utilizado como excusa para elevar los precios sin que nos diéramos apenas
cuenta. Han crecido sin parar desde
antes del año dos mil, pero de allí para acá ha sido más acelerado, sobre todo
la alimentación. Los que hemos estado sujetos a un sueldo, que casi nos han
congelado, lo hemos sufrido especialmente. Es cierto, aunque algunos no se lo
crean, que no hemos tenido mucha conciencia de valor del euro, que nos ha
costado adaptarnos. El salario que se nos ha hecho cada vez más corto, Carmelo,
es el que nos ha hecho ver la realidad, aunque nos seguimos perdiendo en el
menudeo. Los sucesivos gobiernos no han hecho nada para advertir a los
consumidores, han ejercido de colaboradores mudos.
De entre
todos los productos querido amigo los que más han crecido sin duda son los de
primera necesidad. Recuerdo que cuando se cambió la peseta por la nueva moneda,
un café valía sesenta pesetas y pasó a costar sesenta céntimos de euro (100
pesetas). Esto en mi pueblo, no te digo en algunas zonas de la capital y las
turísticas. Ahora existe otra nueva escalada de los precios: ¡A la leche
algunos le llaman el petróleo blanco! No ha sido sólo la leche sino el pan, las
verduras, frutas, carnes… A apretarse el cinturón toca a los de siempre porque
algunos necesitan ganar más o no han gestionado bien sus cuentas. Con lo del
cambio climático, que puede ser un gran negocio suculento para algunos, se
incrementan las plantaciones de cultivos para la producción de biocombustible. Este
parece ser uno de los factores que han trastocado los precios junto a las
restricciones que realizó en su momento
A pesar de todo la macroeconomía ha crecido en las últimas décadas y ha
proporcionado buenos dividendos a unos pocos. Mientras, la mayoría no ha
recibido el reparto justo de dichas riquezas y nos las vemos negras para llegar
a fin de mes. Cuando crece la riqueza no beneficia a todos: los ricos son más
ricos y aumenta el número de pobres. Aquí, en Canarias, no ha parado de crecer
el número de personas empobrecidas.
¡Esta es la lógica de este sistema injusto del que padecemos sus penurias y que
algunos bendicen con el bolsillo lleno! Bueno, te dejo Carmelo con unos versos
de nuestra poeta Pino Betancor:
“Íntima rosa, cálida ternura, / eres, palabra, nuevamente mía…”.
http://doramas1924.blogspot.com
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“¡Esta es la lógica de este sistema injusto del que padecemos sus penurias y
que algunos bendicen con el bolsillo lleno!”.