DESDE EL Guiniguada

 

LA EUROPA DE LAS 65 HORAS

 

Félix M. Arencibia

 

   La mañana se va sacudiendo los miedos nocturnos y emprende su camino perezosamente. Doramas Martín, extasiado e inconciente a la belleza de la naturaleza, reflexiona sobre la Europa que tantas expectativas desencadenó en muchos. Era la madre Europa de la democracia, la paridora del estado del bienestar. Esta misma, ahora se está convirtiendo en madrastra que se alarma que se realice un referéndum en Irlanda y que se haya votado en contra de los planes neoliberales de sus gobernantes. Esa misma que quiere implantar las 65 horas semanales, que sacrifica el bienestar abortando la jornada de las  ocho horas por la que tanto se ha luchado y por la que se ha dado incluso la vida. Doramas quiere compartir sus pensamientos a través de un correo con un amigo francés. Hola Pierre Camus:

 

   Me imagino que no estarás muy feliz con los últimos acontecimientos que se están produciendo en Europa. En especial con este anuncio de una jornada semanal de 65 horas, cuando en tu país se ha estado luchando por las 35 horas semanales. Parece que los neoliberales, como tu presidente, quieren cargarse de un golpe el estado de calidad de vida que en parte se ha vivido en Europa, especialmente en los países nórdicos. Eso de las ocho horas para trabajar, ocho para descansar y otras ocho para ocio y cultura: es un mito que se desvanece. Las políticas que encabezan Berlusconi, Sarkozy, Brown, Merkel… se están imponiendo. En general la Europa actual va por la línea más conservadora, auque algunos se disfracen de socialdemócratas o algo parecido, pues van a ser mayoría los que apoyen la jornada de 65 horas y otros se opondrán con la boca chica, presumo es el caso de España.

 

   Amigo Pierre, ya hace varios años que la madrastra Europa va asomando su peor perfil. Ejemplo claro lo tenemos de la constitución que quisieron imponernos de manera democrática y en la que aparecían ya claras sus intenciones neoliberales. España, que vivía una bonanza amparada por la burbuja inmobiliaria, votó favorablemente. Sin embargo, tu pueblo y otros de mayor  tradición democrática no se dejaron engañar y votaron en contra. Cuando los jerifaltes representantes de las multinacionales vieron que varios países se oponían a sus intenciones mercantiles, la retiraron. Sacaron luego algo, que ahora llaman tratado, en la que pretendían seguirnos imponiendo sus oscuros intereses. Democracia sí, pero nada que ponga en peligro sus negocios como se está demostrando con el caso de Irlanda. Así lo explicitaba claramente el presidente de Portugal Aníbal Cavaco Silva: No se debe de someter a referéndum acuerdos internacionales… La democracia se enflaquece y se utiliza sólo cuando les conviene a los fanáticos codiciosos. Los obreros del mundo tenemos que unirnos, como hacen ellos, para defender nuestros intereses practicando la solidaridad.

 

   Bueno amigo Pierre te voy a dejar con estos versos de nuestra poeta canaria Cecilia Domínguez Luis: “Y giraba la playa / y el recuerdo / y el silencio del alba, / y aquel rumor de nieve.”

 

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