La caza: crisis o
falta de rumbo
Wladimiro
Rodríguez Brito
Estamos, con
toda seguridad, ante una situación económica y social nueva en la que el uso de
los recursos y la demanda de los mismos adquieren proporciones no conocidas por
Entremos en materia: hoy domingo se abre la veda para
la caza del conejo en la isla de Tenerife, comenzando con conflicto, ya que es
muy difícil gestionar en esta Isla los intereses y las necesidades de más de un
millón de personas que vivimos aquí, las actividades económicas que necesitamos
y los intereses de demandas de algo más de 10.000 cazadores que, en muchos
casos, entran en conflicto con los agricultores como gestores del suelo
rústico. Por parte del Cabildo, mediante el Consejo Insular de Caza, tenemos
que compaginar intereses de las partes y también hacer una lectura ambiental
para armonizar en el limitado suelo insular. Lamentablemente, nadie plantea
cómo aportar agua para los animales o mejorar pastos ante un año seco en el que
apenas tenemos manantiales que aporten una gota de agua.
Los agricultores se quejan del daño que conejos y
perdices hacen a los cultivos, sobre todo, en las zonas próximas al incendio
del pasado año: Valle Arriba, Santiago del Teide, Erjos, Icod del Alto, Tierras
de Mesa, etc., y también en las zonas de Arico y Fasnia son numerosas las quejas
por daños en los viñedos por las perdices.
Por otra parte, tenemos la valoración que hacen los
cazadores sobre la abundancia de conejos en
Hemos de insistir en la movilidad de los cazadores en
Por ello, hemos buscado diálogo permanente entre los
agricultores y los cazadores, puesto que ambos juegan en el mismo campo con
intereses encontrados, en unos casos, y en otros, cazador y agricultor es lo
mismo. Por otra parte, no es buena la generación de tensiones internas entre
cazadores, como es el caso de supuestos privilegios de una comarca de
Somos conscientes de que un colectivo tan amplio es
difícil homologarlo y resolver la cuadratura del círculo con intereses
encontrados en un territorio tan pequeño con 10.000 cazadores, 100.000 perros,
más de 20.000 armas de fuego, etc. A eso hay que añadirle la tensión socioeconómica
que vivimos todos, cazadores y no cazadores, en la que no es bueno que la
adrenalina suba porque alguien interprete que no se hacen las cosas con el
máximo de transparencia, sin discriminar ni por el lugar de nacimiento ni por
la situación económica.
Nuestra obligación y la del Cabildo es hacer el mejor
servicio posible a los cazadores dentro de la defensa del interés social y
ambiental de