EL
FASCISMO, EL MIEDO, EL TERROR,
EL ODIO Y VENEZUELA (I)
Andrés
García Montes
El miedo, el terror, el odio, el engaño, la calumnia, la mentira,
etc. siempre han sido las armas
predilectas de las pequeñas élites sociales que han detentado el poder en las sociedad humana desde que el
proceso evolutivo se tragó a la forma de sociedad conocida como La Comunidad Primitiva,
dando paso a la Sociedad Esclavista,
la que al cumplir su etapa cedió el paso a la Sociedad Feudal, la que al
envejecer y perder la capacidad de dar respuestas adecuadas a las necesidades
de la sociedad que creó, fue sustituida por la Sociedad Capitalista.
Estos tres últimos tipos de sociedad tienen la característica de ser dirigidas
por élites sociales ínfimas, con relación al resto de la sociedad, las que
mediante el dominio del aparato del estado han ejercido el poder imponiendo sus
deseos, intereses, privilegios y formas de vida a las mayorías sociales, formas
que han prevalecido gracias a la imposición del engaño, la mentira, el terror,
el miedo, los prejuicios, el odio, etc., que estructuran su modelo cultural. Así
se explica que ínfimas minorías se hayan impuesto y hayan gobernado a amplias
mayorías a lo largo de muchos siglos y lo que es peor, que aun sigan teniendo
vigencia y llaman a este insulto a la inteligencia “Democracia, Libertad,
Estado de Derecho” y otras lindezas y lo que es aun mas inconcebible, que esas
mayorías lo crean y así lo llamen,
Era necesaria la introducción anterior para crear en el lector el
debido choque psicológico y colocarle dentro del contexto de esta realidad.
Dentro de las luchas que ha librado la humanidad para imponer el
Sistema Social Capitalista, el hecho más emblemático es la Revolución
Francesa de 1789. La emergente burguesía necesitaba el apoyo
del pueblo francés, para vencer al feudalismo y al absolutismo del rey Luis XVI
y recurrió a los principios de libertad, igualdad, fraternidad, solidaridad,
inviolabilidad de los derechos ciudadanos e individuales, etc. Con ello logra
la incorporación de las grandes masas a la lucha, con lo que obtiene el poder,
pero una vez conseguido el mismo e
impuesto el sistema a nivel mundial, debido en gran parte a la expansión del
colonialismo europeo, siempre han encontrado causas y motivos, unas veces para
desconocerlos, otras para justificar su no aplicación, otras para reconocerles
a medias, pero siempre actuando en su nombre, lo que le ha permitido
evolucionar hasta nuestros días con las características expuestas. Lo que no
admite discusión es que en una sociedad donde existan las gigantescas
desigualdades que todos conocemos, las obscenas injusticias que a diario
ocurren, una minoría cuya grosera abundancia los corrompe y prostituye hasta el
extremo de destruir su condición humana, frente a unas mayorías que anhelan lo
que los primeros botan a la basura, producto de sus atroces miserias, una
sociedad que admite que mientras el que crea la riqueza que es el que trabaja,
viva con profundas e inconcebibles limitaciones, una pequeña élite de parásitos vivan en un mar de privilegios botando y
derrochando los recursos que los trabajadores crean con su trabajo, su
dedicación y su esfuerzo, entre otras atrocidades, pueda haber democracia,
libertad, derechos humanos, igualdad, solidaridad y otros sofismas que conforman
un insulto a la inteligencia.
Lo que si ha existido y existe es una hábil manipulación de estos
principios que sin llegar a aplicarlos juegan con ellos, pues si hay paz,
tranquilidad, progreso, hay un acercamiento a esos principios, si existen algunas
nubes de tormenta se restringen, pero si la tormenta amenaza y mas si hace
estragos, entonces se suprimen y el miedo, el terror, el odio, la represión,
sustituyen a los sofismas anunciados.
Estimé necesario hacer las aclaraciones que anteceden, ante la
creencia muy generalizada de que el fascismo es algo diferente al capitalismo.
Esta imagen recibió gran difusión en el proceso de desarrollo de la
II Guerra Mundial donde se hizo creer que
las únicas bestias, criminales, asesinas y brutales eran los fascistas Hitler y Mussoline al que les
unió posteriormente un fascista bueno, Franco, a cuyo infernal trío se
enfrentaron las heroicas “ Democracias Occidentales”, Inglaterra, Estados
Unidos y Francia, y gracias a su entrañable amor a la democracia y a la libertad
sin medir costos ni sacrificios, su valiente actitud libró al mundo de la
bestia fascista y la “ Democracia” salió victoriosa para bien de la humanidad.
Que la Unión
Soviética haya puesto la mitad de los muertos, que haya
tomado el inexpugnable Berlín, que haya provocado el suicidio de Hitler, que hayan sido los primeros en ganarle una batalla
decisiva al invicto ejército alemán en Stalingrado y
que solo después de esta derrota los casi invencibles ejércitos alemanes
comenzaran a retroceder en todos los frentes, no tiene importancia, pues la
dictadura de las hordas proletarias, junto a los ignorantes y miserables
campesinos y la chusma general de un pueblo atrasado, no puede disputarle el
honor de vencedores a los honorables parásitos de las “ Democracias
Occidentales”.
De nuevo ese juez justo e incorruptible que se llama historia
dicta su implacable veredicto e impone la verdad sobre las mentiras y sofismas
que inventan los miserables intereses de los que se creen dueños de la verdad y
de la historia. El desarrollo histórico de estos últimos 60 años demuestra que la
II Guerra Mundial fue un enfrentamiento que
genera el propio sistema, para resolver sus cíclicas crisis de superproducción
y asegurar el derecho exclusivo a las potencias coloniales a robar y saquear más
y mejor las riquezas de los mas débiles, en otras palabras; es la continuación
de la expansión colonial europea dentro de las modificaciones que su proceso
evolutivo ha ido introduciendo, las potencias coloniales europeas, Inglaterra y
Francia al que se le unió su alumno mas
aventajado Estados Unidos de América, E.U.A. no
admitían ni toleraban que Alemania e Italia dos países que habían alcanzado un
elevado desarrollo, participaran en el reparto de la torta colonial, que
representaba algo mas que el robo y el saqueo de las materias primas a las
colonias y seudocolonias, pues ellos también
representaban los indispensables mercados para el consumo de sus manufacturas,
así Italia y Alemania se ahogaban con su producción industrial, al no poder
penetrar los mercados cautivos que las potencias coloniales controlaban. Esto,
unido a la crisis de superproducción que
ejercía su peso desde comienzos de la década del treinta con la bien conocida
depresión, terminaron creando las condiciones para el holocausto que ocurrió.
Es cosa bien conocida como los vencedores se repartieron el mundo
y como en España no solo dejaron al fascismo vivito y coleando, sino que lo
protegieron, pues el fantasma de la
Revolución Bolchevique y sus posibles
influencias en Europa y el mundo, les asustaba, Franco garantizaba que eso no
ocurriría en España, donde el caduco y agotado feudalismo no podía prolongar su
existencia sin la feroz y bestial represión fascista. La Guerra Fría
y la fuerte presión del bloque socialista le obligaron a entender a los
vencedores que si seguían ahogando a los vencidos, negándoles los mercados y
materias primas, esos pueblos no tendrían otra salida que la revolución, para
evitarlo, fueron cediendo, terminando dándoles el derecho cuya negativa
contribuyó a generar la II Guerra
Mundial, así surgió la
Organización Mundial del Comercio, la libre
competencia, el libre mercado, y otros acuerdos internacionales. Como bien
puede apreciarse acuerdos entre ellos, los poderosos, que han culminado en la realidad
de nuestros días, donde el grupo de los siete G7, centralizan el poder y
ejercen el monopolio, siendo los causantes centrales de la compleja y dramática
crisis que tiene a la humanidad caminando al borde del precipicio y cuya
capacidad para solucionarlo o siquiera minimizarlo, es casi nula; tal como lo
denota el ligero esbozo que sigue: Haciendo abstracción del conjunto de
necesidades insatisfechas de al menos las dos terceras partes de la humanidad y
de la fuerte crisis financiera, entre otros fuertes males que conforman la
crisis en gestación, nos vamos solamente a referir a la contaminación y al
acelerado agotamiento de los recursos del planeta.
La voracidad consumista del capitalismo de nuestros días,
determina el consumo de millones de toneladas de todo tipo de bienes en el
mundo, cuya fabricación devora millones de toneladas de petróleo, carbón, gas,
que incrementan la contaminación ambiental con todo su bagaje de consecuencias,
a lo que se le agrega el consumo de millones de toneladas de hierro, cobre,
estaño, y otros metales, millones de toneladas de madera y otros materiales de
construcción, miles de millones de litros de agua apta para el consumo humano.
La sociedad capitalista se ha convertido
en un monstruo cuyo gigantesco apetito no encuentra satisfacción.
El enloquecido consumismo ha impactado al conjunto de las fuerzas
productivas y se ha convertido en factor necesario e indispensable en la vida
del capitalismo mundial, o sea; La Sociedad Capitalista
ya no puede vivir sin el enajenado y frenético consumo, éste es cuestión de
vida o muerte. Una baja en el consumo provocaría una crisis de imprevisibles
alcances. A costa de cualquier precio el sistema tiene que garantizarse la
producción que sacie ese delirante consumo de bienes y servicios, pues sin ello,
el sistema se paralizaría y ello representa la muerte de la Sociedad Capitalista.
Pero lo dicho trae una consecuencia que encima de catastrófica no
tiene solución, el vertiginoso ritmo de producir todo tipo de bienes de consumo para saciar ese enloquecido
mercado, decreta el agotamiento acelerado de los recursos del planeta y nuestra
tierra no tiene capacidad para crear en corto tiempo los millones de toneladas
de petróleo, carbón, hierro, estaño y demás metales, tampoco madera y demás
materias primas indispensables para producir los bienes de consumo que esta
sociedad devora y despilfarra diariamente en proporciones gigantescas,
incluyendo la vital e indispensable agua dulce. ¿Qué nos dice esta
contradicción sin posible solución para el sistema?, no hace falta ser un superdotado para
comprender que la organización y forma de vida que ha impuesto el Sistema
Social Capitalista a la sociedad en su conjunto, ha agotado su vigencia y la
humanidad está ante el reto sin otra salida de cambiar el sistema social o
perecer. Pues de seguir transitando este camino, llegará el momento en que los
países capitalistas mas desarrollados terminen agotando o reduciendo al mínimo
los recursos indispensables para la existencia de la humanidad, lo que por
fuerza generará, conflictos, enfrentamientos, guerras, revoluciones, disputas,
por controlar los escasos recursos, lo que solo representará, alargar la
agonía.
Pienso que la humanidad aun está a tiempo de evitar la
catástrofe, pero el tiempo apremia, la estructuración de la crisis camina a
gran velocidad y el punto de no retorno se aproxima peligrosamente.
Continuará…