VENEZUELA Y SU REVOLUCION,

FRENTE AL MIEDO, AL ODIO Y LA MENTIRA

 

Andrés  García  Montes

 

   Necesario es salirle al paso al cambio de estrategia que la derecha mundial, en cabezada por el imperio estadounidense, ha venido desarrollando, tanto en el ámbito interno como en el externo, en su desesperado empeño por ahogar el vigoroso despertar de la izquierda mundial, mediante la destrucción del exitoso ejemplo que representa la Revolución Bolivariana en Venezuela, que no solo se ha venido consolidando en toda América Latina, sino que ya es perceptible como sus tentáculos están siendo percibidos en todo el atormentado Tercer Mundo, cuyo éxito, aunque parezca paradójico, tiene su mejor aliado en la estructural e indetenible crisis en que inevitablemente ha desembocado el Sistema Social Capitalista, que ya comienza a sembrar pánico en los llamados Países del Primer Mundo, no obstante de la maraña institucional que éstos han creado para ir arrojando sus crisis sobre las espaldas de los pueblos del mal llamado Tercer Mundo.

 

   Como ya he dicho en otras oportunidades, el método menos costoso, tanto en el campo económico como en el político, para curarse del terrible dolor de cabeza que representa la Revolución Bolivariana a esa reacción mundial, es crear las condiciones ambientales en el campo interno que les permita la excusa de alegar ingobernabilidad, lo que le brindaría en bandeja de plata al imperio gringo el alegato de que la democracia en Venezuela está en peligro, motivo por el cual, en cumplimiento de lo pautado en la Carta Democrática de la Organización de Estados Americanos (OEA), conformarían un ejército mancomunado de los países miembros e invadirían al país para traernos y garantizarnos su democracia.

 

   El logro del objetivo señalado es lo que ha determinado, en términos generales, la estrategia que hemos visto hasta ahora, al tratar de crear convulsiones en el campo interno, mediante mentiras, calumnias, exageraciones, divisiones, odios viscerales, especulaciones, acaparamientos de productos básicos para crear descontento y sentidos de rechazo (leche, azúcar, harina, aceite, etc.), todo esto se ha venido estrellando contra su incapacidad de convocatoria, sin negar algunos avances que comienzan a preocupar. En el campo internacional la estrategia se ha venido centrando en el líder del proceso, el presidente Chávez, a través de crear una imagen negativa, presentándole como un dictador, tirano, déspota, inhumano, bestia, inculto, etc. Como es fácil deducir, es la preparación del ambiente para que en ese campo se vea como una bendición la intervención y sustitución de ese monstruo.

 

   Me conformaría con la milésima parte de los dólares gastados en esa bestial campaña. Pero ante los reiterados fracasos en Venezuela por crear las propicias condiciones internas, deciden aprovechar las elecciones  donde el pueblo venezolano votaría la legalización de las reformas constitucionales y cubrir con ese manto un intento decisivo para crear las condiciones que les permitieran aplicar la mencionada Carta Democrática de la OEA. Para ello, ante la incapacidad de convocatoria interna, este vacío lo llenaron con delincuentes de barrios y urbanizaciones, obedientes al pago en dólares, numerosos sicarios nacionales y extranjeros dispuestos a cualquier cosa por dinero y, para cerrar, se estiman en mas de 10,000 paramilitares venidos de Colombia. El cuadro lo completó el presidente de Colombia al quitarse la máscara y retirar al presidente Chávez del intercambio humanitario, solo a unos días de las elecciones del dos de diciembre, pues había que abrir la frontera para la agresión. Con este montaje creían sus autores garantizar la desestabilización, pues mientras los niños litres de las Universidades privadas ponían los gritos y los insultos y el alboroto en la calle, el grupo de delincuentes pagados eran los que iban a actuar y crear el caos.

 

   Todo estaba listo, la señal del inicio del festín era cuando a media noche el Consejo Nacional Electoral  (CNE), con mas del 80% de las actas escrutadas, cuyos resultados serían irreversibles, diera por triunfador al SÍ, o sea, a Chávez. La oposición, vale decir esa derecha mundial, después de una campaña, sistemática y obsesiva, señalando al CNE como una institución dominada por el gobierno, difundir que se estaba cocinando un gigantesco fraude, darle mucha publicidad a amañadas encuestas donde su NO estaba sobrado. Saldría  a vociferar el  fraude y a defender sus supuestos derechos. Esta era la tarea destinada a los niños litres, mientras la tarea para crear el caos la desarrollaría los delincuentes bien pagados y entrenados. Eso y no otra cosa es lo que se estaba jugando el dos de diciembre del año 2007.

 

   Pero sorpresa, el primer boletín del CNE, con mas del 80% de las actas escrutadas, da por ganador, por muy escaso margen, al NO. Inmediatamente después de este hecho, cuando aun faltaba por escrutar actas pertenecientes a las zonas mas alejadas y aisladas, donde el predominio de Chávez es indiscutible, el presidente dirige una alocución al país reconociendo la victoria de la oposición.

 

   El amable lector puede llegar a la conclusión que crea conveniente, pero lo que queda claro es que el presidente Chávez, con esta sabia y visionaria decisión, desmontó de un solo manotazo toda la estrategia hábil y minuciosamente montada por esa derecha mundial dirigida por los gringos y a un costo de centenares de millones de dólares, evitando un baño de sangre a la noble sociedad venezolana y afianzando esta Revolución. Al menos por ahora, pues no somos tan ingenuos como para descartar la conspiración y la lucha que la reacción proseguirá.

 

   Este revés obligó a los enemigos de la Revolución Bolivariana a cambiar de estrategia, al menos en el  contenido del veneno de sus mensajes. Como lo indica la mas elemental lógica, ese cambio debe estar adaptado a la estructura que tienen montada. Ya no pueden seguir pregonando que Venezuela es un campo de concentración Stalinista, pues la feroz dictadura Castro–Comunista de Chávez tiene al país sumido en la mas espantosa miseria. Pues ¿cómo explicar que los vuelos a Venezuela y desde Venezuela, están llenos de vacacionistas y gentes de negocios?, ¿Cómo dar una lógica respuesta a que un sanguinario dictador permita elecciones y reconozca la victoria de sus adversarios?, ¿Cómo explicar que un feroz y sanguinario déspota sirva exitosamente de intermediario en una gestión humanitaria?, ¿De qué forma explicar el acelerado crecimiento económico reconocido por instituciones internacionales, si el hambre la miseria y la represión es la constante?.

 

   Su mensaje, tanto en el campo interno como externo, ahora está dirigido a uno de los problemas sociales que desde hace mucho tiempo es de alta preocupación colectiva, heredado de una situación  que paulatinamente se fue agravando a lo largo de los 40 años que el régimen adecocopeyano, con su servilismo y adhesión a los intereses del amo gringo, provocaron. Baste algunos datos: Una deuda externa de mas de 40 mil millones de dólares, contraída cuando el país recibía una verdadera lluvia de dólares en la crisis energética de la década del setenta, y cuyo servicio se tragaba cerca del 40% del presupuesto nacional, la pobreza llegó a rondar mas del 70% de la población; con toda premeditación y alevosía se producía exceso de petróleo para mantener los precios casi a costo de producción, 7 dólares el barril, para justificar la privatización de Petróleos de Venezuela Sociedad Anónima, (PDVSA), a precio de gallina flaca, a las transnacionales norteamericanas; un déficit de viviendas que alcanzaba mas de tres millones  de unidades, centenares de miles de niños sin escuela, unas tasas de desempleo entre el 15 y el 20%, entres otros males, lo que generó los conocidos estallidos sociales en febrero de 1987 y luego los alzamientos militares de 1992. A no dudarlo, un intento de poner en práctica la privatización de PDVSA, hubiese desatado una guerra civil. Pero lo mas delicado era que a la imperiosa necesidad de cambios y transformaciones, vale decir de evolución y desarrollo que exigía la Sociedad Venezolana, ésta se obstaculizaba e impedía a través de la represión mas feroz y violenta, como quedó demostrado en la década de los 60 y 70 del pasado siglo con miles de asesinados, torturados, desaparecidos y encarcelados. Como es bien conocido, la respuesta que da la sociedad, al obstaculizar su normal evolución y desarrollo, es la inseguridad jurídica, la delincuencia, la multiplicación de los delitos, en otras palabras, la violencia, al no recibir respuestas adecuadas a los problemas que la falta de cambios y adecuación de las instituciones a las nuevas situaciones genera.

 

   Esta nefasta herencia que arrastra la Revolución Bolivariana y que es la que le da vigencia, pues la Revolución nace y se hace necesaria porque hay crisis, ante el justo anhelo de su pueblo de resolver  o al menos minimizar este terrible flagelo que hoy se quiere presentar como una creación de la Revolución, como medio para incrementar el miedo, el terror, el odio, exagerando el número de delitos y la crueldad de los mismos, para crear sentidos de rechazo al proceso.

 

   Esta es la bandera que la reacción ha tomado en sustitución de la que ya no puede utilizar, todo indica que esta decisión responde a planes bien diseñados, pues cuadran perfectamente, no solo en la difusión del miedo, el terror, el odio, sino que se presta para la exageración de la mentira, la maximalización del delito, etc., pero también para lo que es peor, pues en sus manos está el dirigir y utilizar los grupos de delincuentes que tenían preparados para las acciones del dos de diciembre. Así esa infraestructura en sus manos ya entrenada se encargará de incrementar la inseguridad y la monstruosidad de los delitos, lo que le proporcionará argumentos para sus mensajes cargados de odios viscerales, miedos y temores, dirigidos a crear descontento y rechazo al proceso revolucionario, lo cual va preparando el camino para el logro de sacar a Chávez, bien a través de unas elecciones o por un posible rechazo ante la persistencia y agudización de los problemas, pues a esta monstruosidad se le unirán otros problemas creados por esa oposición poderosa, como la especulación en los precios de productos básicos para la vida, el desabastecimiento por efectos del acaparamiento, las maniobras y abusos de los quinta columnas infiltrados en todo el aparato del estado, las corruptelas y los corruptos comprados con los dólares del amo Yanky, etc., etc.

 

   Así que a la grave situación de inseguridad heredada y que no puede resolverse de la noche a la mañana, se le va a unir las acciones de toda índole planificadas, organizadas y dirigidas por la poderosa derecha mundial a cuya cabeza marcha el imperio con su cuerpo bien entrenado y muchas veces probado, la CIA.

 

   La mejor demostración que esto seguirá ese camino es el buen resultado que obtuvieron en las elecciones del dos de diciembre, cuando explotaron el miedo, el terror, el odio, a través de la mentira y la calumnia, que ha institucionalizado mas de cien años de propaganda sistemática contra el socialismo y el comunismo. Al efecto, se apoyaron en esa campaña al presentar a la Revolución Bolivariana como un proyecto dirigido a privar a la población de sus bienes personales, en cuya campaña se les aseguraba que se les iba a quitar su casa, su vehículo, sus pequeños negocios, su ropa si tenía mas de tres mudas, sus zapatos si poseía mas de tres pares, que se les iba a obligar a admitir en su casa a otras personas si tenían habitaciones sobrantes, culminando esta maraña de mentiras y miedos con que sus hijos pasarían al control del estado, quien los adoctrinaría, y que sus padres no tendrían el derecho de ponerle el nombre. Llegó a circular la versión que en hospitales y clínicas ya no daban las constancias de nacimiento para impedir a los padres que les registraran.

 

   Estas mentiras y calumnias, surtieron un gran efecto, ya que sus propulsores tomaron en cuenta la composición social y el modelo cultural del pueblo venezolano, pues la clase media venezolana representa un 15% de la población, incluyendo los pequeños y medianos productores y comerciantes, quienes por ocupar puestos de dirección en empresas, administración pública, enseñanza en todos los niveles, etc., tienen una gran ascendencia entre el grueso de los trabajadores que laboran bajo su dirección, a lo que hay que sumar la generalizada ignorancia en aspectos políticos, ideológicos y evolutivos. La clase media está muy influenciada por el concepto de la pequeña propiedad y los prejuicios pequeño burgueses que centran especial atención en la propiedad personal, de allí el profundo efecto que en un alto porcentaje de la sociedad venezolana dejó sentir su influencia  en estas últimas elecciones y que puso de manifiesto lo efectivo que en la lucha que se libra tiene el miedo, el terror, el odio, la mentira, la calumnia, la amenaza, propaladas por los medios de comunicación bajo su control.

 

   Es cosa bien conocida como esas armas han venido a lo largo de la historia jugando papel fundamental en las guerras, desde la antigüedad. Baste saber como algunos ejércitos pintaban en sus escudos figuras terroríficas para impactar a sus adversarios; el fascismo se impuso en Alemania asustando a gran parte de ese pueblo con los “horrores de los bolcheviques“, según la versión de su fanatismo. Los ejemplos abundan, por eso, no debe sorprendernos que, a todo el montaje anunciado, el imperio norteamericano le sume una guerra de nervios que ha iniciado con el propósito de incrementar los miedos y los temores en el pueblo venezolano. Al efecto se anuncia que va  a activar la IV Flota del Caribe desmovilizada desde la década del 50 del pasado siglo, al mismo tiempo que tres altos personeros del gobierno de Estados Unidos, encabezado por la Secretaria de Estado, lanzan declaraciones amenazantes, dirigidas a Venezuela y a Cuba, que hacen presumir que estamos en la mira de una invasión. Coincido con algunos analistas que esto está dentro de la guerra que viene adelantando esa reacción, con el propósito de incrementar el miedo, el terror, los temores, zozobras y guerra psicológica, que marca la estrategia con miras a las elecciones de alcaldes y gobernadores que se efectuará para finales del presente año. Pues no hay condiciones para que el agotado Bush, emprenda una aventura de este calibre en el poco tiempo que le queda, con el fuerte peso que ejerce el rotundo fracaso en Irak, el repudio interno que supera el 70%, la caótica crisis del dólar, sufriendo ya los efectos de la recesión económica que se le viene encima, entre otros males y, por si fuese poco, una acción bélica contra Venezuela disparará el precio del petróleo a 150 o 200 dólares el barril, lo que no podrá soportar la economía mundial, y menos con la fuerte crisis del dólar. Este terrorista será loco, pero no suicida

 

   Para mi no es sorprendente que los estimados compatriotas que llegan a Canarias hablen barbaridades de lo que supuestamente ocurre en Venezuela. Dos aspectos son claves en estos patrones de conducta. Gran parte de ellos pertenecen a la clase media, la mas prejuiciado e influida por la propaganda del imperio y sus aliados, cuyos mensajes van dirigidos a anular su capacidad crítica y analítica que, unido  a la generalizada ignorancia en los tópicos históricos, evolutivos e ideológicos, son víctimas del encierro y castración que el Sistema Social Capitalista ha implementado a lo largo de estos últimos 60 años.

 

   El otro aspecto corresponde al medio ambiente. Cuando se llega a nuestras islas después de mucho tiempo, ante los cambios culturales ocurridos por ambos lados, y mas si se es descendiente, la primer lucha que se entabla es la de conquistar el espacio social en el medio donde se va a vivir, o sea; la lucha por ser aceptado y no rechazado, eso induce a que trate de adaptarse a la conducta, parecer y opinión, de la mayoría, a lo que hay que agregar que hay que justificar el por qué se emigró y no se quedó en su residencia.

 

   A mi juicio esto, entre otros aspectos, explica la conducta que muchos compatriotas adoptan cuado regresan, principalmente cuando van con ánimo de residenciarse.

 

   Como ya se aclaró, la inseguridad es un mal heredado del pasado, cuya causa principal es la obstrucción e impedimento del normal proceso de evolución y desarrollo de esta sociedad; en otras palabras, las viejas estructuras sociales desde mediados del siglo pasado ya no podían dar respuestas adecuadas al conjunto de necesidades que el normal crecimiento y evolución de la sociedad venezolana reclaman, ello provoca el nacimiento de nuevos problemas que se suman a los anteriores. así fue creciendo el desempleo, el hambre, la miseria, la delincuencia, la violencia, principalmente en las grandes ciudades y en sus abundantes y superpoblados barrios, la represión policial, la severidad de las leyes, la apertura de nuevas cárceles, en el mejor de los casos solo representan efímeros alivios, pues al atacar a las consecuencias y no a las causas los problemas no tienen solución. Como todo problema social es complejo y requiere de su tiempo para resolverse. Solo ahora el problema viene siendo atacado en sus causas, pues al rescatar la riqueza petrolera y orientarla en beneficio del colectivo, tratando de romper el terrible manto de la ignorancia y el analfabetismo, abriendo escuelas, liceos y universidades, ampliando el sistema de salud pública, fabricando casas y sistemas habitacionales, desarrollando la golpeada agricultura en un bien orientado intento de lograr la soberanía alimentaria, impulsando la creación de cooperativas para ampliar el mercado de trabajo e incrementar la producción de bienes de consumo, la creación de una amplia red de mercados y expendios de alimentos donde se adquieren éstos a precios mas accesibles, la apertura de muchas obras y construcciones públicas, como: carreteras, autopistas, puentes, vías férreas, metros y sistemas de transporte rápidos en las principales ciudades, vías de penetración en las zonas rurales, etc. En otras palabras, una mas racional y justa distribución de la riqueza en función del desarrollo del país.

 

   Pero como es fácil deducir, problemas tan complejos y de tan larga data, como el de la inseguridad, no se pueden resolver de la noche a la mañana y menos cuando entre esas nefastas herencias del pasado entran sistemas de justicia y económicos corrompidos, viciados, adversos al proceso revolucionario, enemigos de los cambios porque afectan sus intereses, mucho menos cuando esos adversarios son muy poderosos y alimentan, organizan y  utilizan ese flagelo  como arma política, como es el actual caso que vive la Revolución Bolivariana.

 

NOTA:

   Desearía estar equivocado, pero la atroz situación que desde hace décadas padece el sufrido pueblo colombiano, que sigue pagando muy caro el ser quizá el pueblo mas evolucionado de la América Latina, ha tardado demasiado en desbordarse a sus vecinos. Creo que la derecha mundial, dirigida por el imperio, se dedicará a efectuarlo, organizando los cuerpos de los bien entrenados sicarios, paramilitares y narcotraficantes. El  imperio y sus lacayos no perdonan ni descansan en sus agresiones. Este es un nuevo desafío que tiene que enfrentar la Revolución. Tengo fe que el pueblo venezolano afronte el reto como en otras oportunidades y demuestre, de nuevo, la verdad de la consigna tantas veces predicada. ¡El Pueblo Unido Jamás Será Vencido!..