Gargarismo con nuestros vinos
Antonio
Cubillo Ferreira *
Últimamente he leído
en diferentes periódicos de las Islas varios artículos hablando de nuestros
vinos canarios y de las posibilidades de unificar una posible denominación de
origen u otra posibilidad de denominación como "Vinos de calidad de
Canarias", para una hipotética conquista de los mercados europeos y otras
elucubraciones más, que sus autores saben que no es posible, porque nuestros
sabrosos vinos siempre están obligados a poner en sus marcas España y nunca
podrán, por ahora, poner Islas Canarias o República Federal Canaria. Cuando
llegue ese caso, si es posible, después del año 2010, cabría la posibilidad de
intentar introducirse en los mercados europeos, como están haciéndolo los vinos
americanos de Chile y de California, o los de origen africano, África del Sur,
Argelia, Marruecos o el mismo Túnez, y muchos restaurantes europeos podrán
señalar, como curiosidad, la existencia de vinos de
En Europa, desde 1996,
existe el Gran Jurado del Vino, creado por François Maus, que se reúne todos los años, siete u ocho veces, para
degustar y clasificar los mejores vinos y cosechas del mundo, especialmente en
Francia, Italia o Portugal. Los mejores especialistas en degustación vienen de
Francia, Portugal, Italia, Suiza, Holanda, Luxemburgo o Rusia y algunos de
América, predominando los grandes catadores portugueses para clasificar los Porto de cada año o del Duero portugués. Actualmente se
han reunido en Portugal en el hotel "Aqua
Pura", en el valle del Duero, y sus clasificaciones son muy importantes
para los restaurante europeos y, como es lógico, los
gobiernos europeos se juegan mucho en prestigio de sus productos vinícolas. Por
cierto, en cuanto a vinos españoles, de pasada citan los de Rioja, pero sin
darle importancia, ante los vinos franceses, Chablis,
Muscadet, Saumur, Tourene, Rieslin de Alsacia,
Burdeos, Borgoña, portugueses del Duero o los Oporto y Madeira, Fendant suizo, los vinos de Alemania, Franconia y Bade-Wutemberg, Austria y
Luxemburgo, los Frascati italianos o Traminer y los de Sicilia, los Furmint
yugoslavos y búlgaros o los Tokay de Balcanes, sin
olvidar los Mucats de Europa oriental.
En algunos
restaurantes de lujo europeos, sus menús tienen cartas de vinos africanos con
las marcas de Marruecos o Argelia, como los de Medea, Tlemcen, Mascara, Zaccar y Aín Bessem,
el Alicante de Oran o la zona de Annaba y Túnez, con su gran vino Magón, y, últimamente, la llegada de buenos vinos sudafricanos.
Los millones de africanos en Francia suelen escoger los vinos de nuestro
continente y así favorecer su importación y puede que algún día no muy lejano,
se puedan incluir los vinos canarios de
* Abogado