El gravoso coste de la españolidad
Ramón
Moreno Castilla
En el
aparente motivo de esa "reprobación institucional" -con la falaz
excusa de los "ataques a Gran Canaria"- subyace la acción
colonialista de España, que no quiere, bajo ningún concepto, que se subvierta
"su orden constitucional" y acabar como sea con la línea editorial de
EL DÍA; único periódico canario (que además es el más vendido, ¡y leído!) que
defiende a ultranza y sin tapujos la soberanía de nuestra tierra, tras más de
seis siglos de insoportable colonialismo. ¡Esa es la verdadera y única razón!
Sí, porque esa pretendida y, a todas luces,
insostenible "españolidad de Canarias" de la que
"disfrutamos", más que ventajas y beneficios nos ha reportado
múltiples inconvenientes y una incalculable pérdida de renta, que se ha traducido
en "plusvalías de la colonización", cuya beneficiaria ha sido y es
España, exclusivamente.
Una
"españolidad" que ha dado lugar, a pesar de lo que se dice, a un
feroz y depredador colonialismo, alienante y encubridor de nuestra historia y
señas de identidad; así como de nuestra inequívoca situación geográfica, del
todo punto incuestionable. Además, Canarias, como primera y última colonia
española, desde donde se conquistó el resto del antiguo imperio, ha sido, por
ese motivo, el laboratorio perfecto para confeccionar un auténtico manual del
colonialismo "made in Spain". Todo un
"diccionario Espasa", donde se recoge de
Ello ha supuesto
históricamente un auténtico expolio de nuestra tierra, debido al continuo
drenaje de recursos que ha caracterizado la política de saqueo y rapiña que
siempre ha puesto en práctica España en sus colonias; lo que ha convertido
Canarias en una economía subvencionada y pedigüeña, con el aparato productivo
en manos foráneas, un mercado cautivo consumidor de los excedentes
comunitarios, con una dependencia exterior mortífera, hasta el extremo de que
aquí se importa casi todo. ¡Es lo que conviene a la metrópoli, España, para
seguir manteniendo su indeseada presencia en Canarias!
Esa execrable política
colonial euro-española se basa, entre otras "directivas comunitarias"
-que sería prolijo enumerar ahora-, en tres ejes fundamentales: un modelo
económico basado en el monocultivo del turismo (fenómeno social que no
controlamos los canarios) y en el que prima la economía especulativa en
detrimento de la productiva; el intimidatorio poder político-social evidenciado
en la presencia masiva de unidades de los tres Ejércitos y Cuerpos y Fuerzas de
Seguridad del Estado español, con el variopinto funcionariado,
que actúan como verdaderos colonos, para preservar esa impuesta españolidad; y
el nefasto y canallesco "pleito insular" (que no es tal, sino la
lucha por el poder hegemónico de los grupos económicos de las pseudo burguesías
tinerfeña y canariona, en perjuicio del resto de las Islas) que España propicia
y fomenta convenientemente, mediante los permanentes agravios comparativos
entre Tenerife y la isla hermana de Gran Canaria, o entre Gran Canaria y la
isla hermana de Tenerife.
Para seguir
alimentando esa lucha cainita, España se vale de la necesaria colaboración de
los partidos estatales que operan en Canarias con sus respectivas
"franquicias", PSOE y PP (¡nacionalistas españoles!) y con la anuencia
y abyecta complicidad de los españolistas de CC/PNC, que acaparan el llamado
Parlamento de Canarias, al subir los topes electorales para impedir el acceso a
Una devaluada (sus
decisiones no son vinculantes, ¿para qué sirve entonces?), desprestigiada
("sus servidores" se han subido el sueldo en plena crisis) e
inoperante institución, que no es ni de coña la "representación de la
soberanía popular" que dicen ostentar. Y que para mayor escarnio y oprobio
del pueblo canario mantiene en sus paredes los "frescos de la
conquista", en una exaltación denigrante de la humillación de los aborígenes
canarios (¡nuestros antepasados!) a manos de los sanguinarios invasores
castellanos. ¿No es esa "muestra pictórica" un intolerable insulto a
la dignidad del pueblo canario?
Pues bien, de esa
"casa en ruinas" (en la más miserable ruina ética y moral) salió ese
inaudito acuerdo contra el editor-director de este periódico, justamente
después (no antes, aunque la cosa viene de atrás) de que don José Rodríguez
Ramírez recibiera y apoyara públicamente la puesta en escena del Movimiento
Patriótico Canario (MPC) y editorializara sobre "los auténticos
nacionalistas". Porque, queridos compatriotas, ¡tengamos criterio propio!
y no nos dejemos engañar. En el aparente motivo de esa "reprobación
institucional" -con la falaz excusa de los "ataques a Gran
Canaria"- subyace la acción colonialista de España, que no quiere, bajo
ningún concepto, que se subvierta "su orden constitucional" y acabar
como sea con la línea editorial de EL DÍA; único periódico canario (que además
es el más vendido, ¡y leído!) que defiende a ultranza y sin tapujos la
soberanía de nuestra tierra, tras más de seis siglos de insoportable
colonialismo. ¡Esa es la verdadera y única razón!
Los sistemáticos
editoriales de EL DIA están despertando la conciencia de este pueblo y eso, ni
les conviene ni les interesa. Y mientras, lo que es una constante, España frotándose
las manos con nuestras luchas fratricidas que se corresponden con su
devastadora política colonial de "divide y vencerás".
Por tanto, esa
pantomima de la carcomida Mesa del Parlamento de Canarias, habría que
encuadrarla en el "coste de la españolidad", gravoso y oneroso donde
los haya. Así que, esperemos que las aguas vuelvan a su cauce para que la paz,
la concordia, la armonía y la solidaridad presidan para siempre nuestras relaciones
como pueblo unido y cohesionado, y así poder conseguir nuestra anhelada
soberanía.