GUAGUAS,
BRT, TRANVÍA O TREN
Mafersa *
¡Hay que ver como somos los canariones!
En 1974 se inauguró el tramo de pruebas del tren vertebrado en la avenida
Marítima de Las Palmas de Gran Canaria. Un modernísimo tren, que funcionaba con
electricidad y podía alcanzar los 240 Kms/hora,
silencioso, involcable y muy cómodo, pero que fue
desmontado poco después por una durísima campaña realizada por un periódico
local y otros poderes fácticos de la isla. Podríamos haber sido los pioneros en
el archipiélago en cuestión de transporte terrestre, pero no fue así. Bueno,
pues aún hoy no se ha cerrado el debate, ¿Tranvía para la ciudad? ¿Tren para la
isla? Como el oso, inverna el debate pero no por un
invierno, sino por unos años, y vuelve a salir a la luz, con toda su fuerza,
con toda su polémica íntegra.
Hay quién está a favor y quienes en contra, cada uno
tiene sus razones, lo que no es de recibo es el argumento de que porque Santa
Cruz tiene Tranvía, nosotros también debemos tenerlo. Lo primero que debe hacer
el Cabildo es realizar los estudios necesarios para diseñar un Plan Insular de
Movilidad Sostenible, como se hacen estas cosas, recogiendo la información
necesaria sobre cuantos, donde van y de donde viene la población para definir
las demandas del servicio, establecer los intercambios y las paradas
necesarias. De este estudio y de su distribución modal, con sus estaciones e
intercambiadores, emergerá la necesidad o no de implantar un nuevo medio de
transporte, que puede ser guiado o no. Independientemente de este estudio, se
impone la implantación de las nuevas tecnologías en la comunicación entre los
vehículos y las estaciones, intercambiadores y/o
paradas, pudiéndose dar hoy en día, con total precisión, la hora de llegada de
cada vehículo a su siguiente parada, información valiosísima para el cliente
que espera y que sabrá, sin sorpresa alguna, si le da tiempo de tomarse un
café, ir a comprar el periódico o, incluso hacer una última gestión.
Por otra parte, impensable sería no aplicar las
últimas tecnologías a la protección del medio ambiente, pudiendo perfectamente,
en el caso de las guaguas o BRT, ser impulsados por pilas de combustible,
generalmente hidrógeno, habiéndose inaugurado recientemente una planta de
producción de este vector energético en Arinaga, en el Instituto Tecnológico de
Canarias (ITC), utilizando la energía solar fotovoltaica y eólica (energías
limpias) para descomponer el agua por electrólisis, en sus dos componentes: el
Hidrógeno y el Oxígeno. Una pila de combustible consiste en un ánodo en el que
se inyecta el combustible (generalmente hidrógeno) y un cátodo en el que se
introduce un oxidante (normalmente aire), funcionando exactamente a la inversa
de la electrólisis. Los dos electrodos de la pila de combustible están
separados por un electrolito iónico conductor, produciéndose una reacción
química con producción energía eléctrica, vapor de agua y calor, por lo que las
emanaciones gaseosas se limitan al vapor de agua, con ausencia absoluta del
pernicioso CO2 no produciendo, (además) ruido alguno. Tanto el
tranvía en la ciudad como el tren en la isla son soluciones de muy alto coste,
no solo económico, sino medioambiental y de territorio, del que tan escaso estamos.
En el caso del tranvía se vería agravado por el alto
montante de las indemnizaciones a satisfacer por la cantidad de edificios que
habría que derribar para poder hacer las diferentes líneas, probablemente,
muchos de ellos de especial protección, por su antigüedad, o su arquitectura.
Por otra parte, un sistema guiado en la ciudad
presenta el inconveniente de tener que circular por unas vías previamente
instaladas, eliminando la posibilidad de circular por otras direcciones al
carecer de la instalación de las mismas, lo que no sucede con las guaguas ni
con los BRT, que pueden circular por cualquier calle y carretera, con una
movilidad de las que carecen el tren y el tranvía. Pero dirán ustedes que es
eso del BRT al que he hecho alusión varias veces, pues les explicaré: son
guaguas rápidas (autobuses rápidos para los de una hora más). Su nomenclatura
BRT proviene de sus siglas en inglés Bus Rapid Transit, y son guaguas de alto rendimiento, articuladas y
de hasta 200 pasajeros, siendo, probablemente la solución ideal tanto para
nuestra ciudad como para toda la isla. El sistema BRT es una especie de híbrido
entre la guagua y el tranvía, teniendo las ventajas de la capacidad de este
último pero no la servidumbre de tener que circular por vías previamente
instaladas, adquiriendo mayor flexibilidad, velocidad y maniobrabilidad, siendo
además muchísimo más barato que el tranvía o el tren (relación coste del Km.
recorrido dividido por el número de viajeros transportados, teniendo en cuenta
la vida útil y la amortización de la inversión realizada).
La implantación del sistema BRT podría ser tan rápido
como si de una ampliación del número de guaguas se tratase, debiendo tenerse en
cuenta que no en todas las líneas se puede instalar este sistema por lo angosto
de algunas calles. Por otra parte, no se necesitaría aprender nuevas
profesiones como sería el caso de implantar el tren o tranvía, pues los
conductores podrían ser los mismos que los de las guaguas con una serie de
prácticas en vacío, antes de hacerse cargo de una línea con viajeros.
Importante para la optimización del servicio es el que las BRT dispongan de
unas vías exclusivas para este servicio. Podría utilizarse la diferencia de
presupuesto en transporte terrestre del Gobierno de Canarias entre Santa Cruz
de Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria, por las inversiones realizadas en el
tranvía en Santa Cruz, para adquirir el material e implantación de este sistema
en la ciudad, y, la diferencia inversora que se va a producir por la
implantación del tren en Tenerife, para implantar en Gran Canaria el tantas
veces mencionado sistema BRT.
* Manuel Fernández Sarmiento