"Habla canario"

 

Ramón Moreno Castilla

Esa "invitación", seguida de la frase "Canarias en su sitio", parece que es el eslogan de precampaña del matrimonio de conveniencia CC/PNC, de cara a las elecciones generales españolas del 9M. Y yo, personalmente, no tendría nada en absoluto que objetar, si a estas alturas de la película, y conociendo la trayectoria política, primero de las FRAIC, después de las AIC, y ahora de CC, no considerara que esa falacia es un despreciable e intolerable insulto a la inteligencia del pueblo canario.

Y sobre todo, y fundamentalmente, a los verdaderos, auténticos y nobles nacionalistas que defendemos a ultranza nuestra tierra, por encima de todo, y cuya concepción política (¡como no podía ser de otra forma!) parte del incuestionable hecho colonial canario. Y, consecuentemente, abogamos de forma pacífica por nuestra inaplazable descolonización (mediante el establecimiento del correspondiente calendario), renunciando a ser españoles -¡ni siquiera de primera!-, para ser sólo canarios, y nada más que canarios. ¡Esa es la única cuestión!

Esa majadería de "habla canario" ¿tiene algo que ver con lo de la "voz canaria en Madrid"? ¡Menuda tomadura de pelo! ¡Que no nos engañen más! ¡Estamos con una grave y aguda afonía!, y esa farsa de la "voz canaria en Madrid" es sólo eso: un engañabobos si tenemos en cuenta que los mercaderes de CC (que presumen de nacionalistas, sin serlo) y antes los otros siempre han pactado con PSOE o PP, según quien gobernara en España, para seguir manteniendo sus prebendas y ostentar el poder, sin importarles Canarias para nada. ¡Son los mismos de siempre! -elecciones tras elecciones-, y además acaparan todos los puestos como si fueran imprescindibles: alcaldes son también diputados o parlamentarios; presidentes de Cabildos son al mismo tiempo senadores, etcétera, etcétera. Es el monolítico, prepotente y omnipresente aparato del partido, con sus listas cerradas… ¡herméticamente cerradas! ¿Es que no existen más personas preparadas?

¿Y qué decir de la coletilla esa de "Canarias en su sitio"? ¿En cuál? Porque, a pesar de que algunos no se han enterado todavía dónde estamos realmente ubicados en el mapa, nosotros, los nacionalistas (¡que no "nacionalidistas"!), no sólo hablamos desde siempre canario, sino que además sabemos, sin posibilidad de error, cuál es nuestra inequívoca situación geográfica: a 96 Km. del vecino continente africano, exactamente.

Por tanto, y ante este interesado confusionismo, una exigencia personal que me he impuesto a mí mismo es la de desmontar todos esos eufemismos y aclarar ese galimatías de una vez por todas. Y es precisamente por nuestra indiscutible posición geográfica -por demás, geoestratégica-, que debo insistir de nuevo en el hecho de que el decimonónico, obsoleto, anacrónico y ya periclitado concepto de "soberanía política", mediante el cual España sigue apuntalando la insostenible "españolidad de Canarias", es contrario y choca frontalmente con el principio emergente de "localización geográfica", consagrado en la doctrina y los preceptos del Derecho Internacional contemporáneo.

Así, queda meridianamente claro que nuestro Archipiélago es otra historia: ¡Una monumental ficción político-jurídica que no se sostiene hoy en día, para perpetuar "sine die" nuestro actual "statu quo", y preservar los espúreos intereses españoles.

Por todo ello, y como nacionalista "convicto y confeso", lejos de todo dogmatismo, pero con toda la convicción del mundo, quiero proclamar solemnemente, aquí y ahora, que ¡el pueblo canario tiene un "pasivo político" exigible a corto plazo, que, por su propia supervivencia, debe enjugar cuanto antes! ¡Sin más dilaciones ni cavilaciones!

Un pasivo político exigible con la Historia, en primer lugar. Con la historia de los pueblos que han reivindicado su mayoría de edad para ser protagonistas de su futuro y dueños de su destino, sin interferencias ni tutelas de nadie. Un pasivo político exigible, con las generaciones venideras, en segundo lugar. Esta caterva de políticos que nos ha tocado padecer no tiene ningún derecho a "traspasarle" -como ya ocurriera en el pasado- a nuestros descendientes las obligaciones y deberes que, en tanto que parte de este pueblo, estaban llamados a cumplir religiosamente. Y en tercer lugar, un pasivo político exigible con la dignidad y autoestima de los pueblos (¡ellos sí!) que en el transcurso de su historia han luchado denodada e incansablemente en defensa de su territorio, su patrimonio y su acervo cultural, paradigmas de sus señas de identidad.

¡El pueblo canario no puede seguir siendo timorato y pusilánime, y debe afrontar con valentía esta realidad impuesta! ¡Ya está bien! ¡Hasta aquí hemos llegado! ¡Es el momento crucial de corregir ese "déficit"! La deuda histórica que este pueblo tiene contraída consigo mismo no ha prescrito; como sigue plenamente en vigor el derecho inalienable e imprescriptible a decidir libremente su futuro, y disponer, legítimamente, de los recursos naturales de su territorio, hidrocarburos incluidos. Lo que sí ha caducado es la histórica "pérdida de renta" que llevamos acumulada desde hace más de cinco siglos -que se dice pronto-, y que España tiene el deber inexcusable de amortizar ya, con sus correspondientes intereses de demora y "lucro cesante". ¡No se olvide, por favor, que nosotros, los canarios, somos las víctimas y, por consiguiente, los damnificados! Por eso, España no nos respeta lo más mínimo, y nos subyuga y somete diariamente.

Y ya, por último, nada mejor que reproducir una rima -cuya autoría desconozco-, pero que resulta muy significativa. Dice así: "No importa con qué mano / empuña el látigo el amo / no olvides, hermano / que siempre es ambidiestro el tirano".

rmorenocastilla@hotmail.com