Hagamos algo

 

Octavio Hernández

 

Julián Ayala quiere continuar su alegato con chismes mal traídos como que me opuse a que la autodeterminación se contemplara en los estatutos de Los Verdes de Canarias. Mi planteamiento en aquella ocasión fue que se incluyera en la ponencia una referencia a que Canarias pudiera ejercer en el marco de la Carta y disposiciones de Naciones Unidas todos los derechos que como pueblo no haya ejercido. No sé si usted, Sr. Ayala, incluye la descolonización entre esos derechos. Yo sí. Así pues, le aclaro, sugerí a mis compañeros en Los Verdes de Canarias que no defendieran algo en lo que ellos, mayoritariamente, no creían -como se verificó en la votación-, simplemente porque yo sabía entonces y ahora que la mayoría de ellos, por no decir todos, no eran independentistas, pero que asumieran de forma genérica las disposiciones internacionales dejando la cuestión abierta, posición que a mi, que sí considero que Canarias está sujeta a una relación colonial por España, me parecía suficiente. Así, el plenario rechazó incluir el derecho de autodeterminación e incluyó los siguientes objetivos en los estatutos de Los Verdes de Canarias:

 

Art. 5. a . La defensa de los intereses y la mejora de las condiciones de vida y el medio ambiente de los ciudadanos y ciudadanas que viven y trabajan en Canarias, que constituyen el pueblo canario como sujeto colectivo del ejercicio de derechos dentro del estado español, de la Unión Europea y de las Organizaciones Internacionales que puedan afectar al Archipiélago.

 

Art. 5. d. La consecución de una sociedad plenamente democrática, abierta, autodeterminada, ecológica y no-violenta, desde el punto de vista de la Ecología Política y desde una posición ideológica ecosocialista, ecofeminista y ecopacifista.

 

Y es que a mi, Sr. Ayala, en política, como en la vida, no me gusta que se engañe a la gente afirmando que se defienden cosas de las que, en la hora de la verdad, luego se reniega o se traicionan. Fíjese de qué manera tan sencilla explico tanto mi trayectoria en política, como probablemente la suya. 

 

El resto de insinuaciones que hace son por el estilo: medias verdades o simples mentiras arrastradas por los bajos de la injuria. Me vincula al PSOE públicamente, y sobra decir que es rotundamente falso, ocultando la vinculación de la línea editorial de Canarii con las concepciones defendidas por ese partido, que es absolutamente cierto, como a usted mismo le consta pero que sólo critica en privado. Es usted un hipócrita. Debería darle vergüenza.

 

A la vista del método que emplea conmigo, uno puede considerar lógico que no entienda qué le he querido decir en relación a la verdad histórica sobre Javier Fernández Quesada y a los independentistas que, con razón, le rinden homenaje. Pero como no quiero que esto parezca una discusión inútil entre dos personalidades irreconciliables, que es el camino que usted, no yo, pues no me anima ninguna animadversión personal, ha elegido, voy a hacer público un testimonio personal que recibí a cuenta de su artículo -para algo ha servido, ya ve don Julián-, porque la verdad que todavía está viva en la memoria de los compañeros de lucha de Javier Fernández Quesada quizá ponga las cosas en su sitio sin más discusión.

 

Octavio:

 

En primer lugar, manifestarte mi solidaridad frente a los mezquinos ataques ad hominem que estás recibiendo.

 

En segundo lugar, comentarte algo sobre Javier Fernández Quesada. Lo conocí en una célula de formación marxista del PCC(p) en 1976. La célula estaba dirigida por un estudiante de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Las Palmas llamado Paco Hernández, y usaba como nombre de guerra "René". Era argentino, y cuando terminó la carrera se casó con una chica que trabajaba en el despacho de Gonzalo Angulo y se marchó a su país (ya había acabado la dictadura). A partir de ahí le perdí la pista, pero posiblemente Gonzalo Angulo o Fernando Saenz (entonces en la dirección del PCC(p) y actualmente director de Edei Consultores) puedan facilitarte cómo localizarlo.

 

 Los demás miembros de la célula no éramos militantes del PCC(P) -entrar a militar se consideraba un paso muy importante en la vida-, pero sí simpatizantes (yo entro a militar formalmente a finales de 1976). Uno era Paco Saavedra, que actualmente vive en El Hierro, y del que si te interesa puedo facilitarte teléfono y correo electrónico, pues mantenemos el contacto. Otro era el propio Javier, que en esa época hacía el servicio militar. Otro era su primo Lito (del que te puede dar pistas la familia: yo hace décadas que no sé de él). Y el último era yo.

 

Nos reuníamos en una casa del Paseo de Madrid (no recuerdo si el nº 10 o el 13), propiedad de la familia de Javier. Lo que yo recuerdo con claridad es que todos simpatizábamos con el PCC(p), todos nos considerábamos comunistas y todos éramos independentistas. También recuerdo que varias veces comentábamos los distintos modelos de socialismo: que si el chino, que si la autogestión yugoslava... (lo que no nos gustaba era la burocracia soviética). 

 

Cuando Javier volvió a La Laguna le perdí la pista (manteníamos mucho las reglas de la clandestinidad entonces) y no volví a saber de él hasta su asesinato. Pero no creo que, entre finales del 76 y su muerte, cambiara de ideas.

 

Esta es la información que te puedo facilitar. Si necesitas alguna otra, no dudes en darme un toque. Pero no te fíes de mi palabra: habla con los demás.

 

Gracias por dignificar la figura de Javier.

 

Un fuerte abrazo,

 

Teodoro Santana

 

Y ahora incluyo el texto que fue recortado y omitido en la revista Canarii, redactado por Javier Fernández Quesada en noviembre de 1977, poco antes de ser asesinado:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Texto del a nota:

 

Si ustedes supieran la

cantidad de proyectos,

ideas y nuevas visiones

de “la gente” sobre Canarias

por supuesto libre e independiente....

Todos estamos

ganando confianza en

un futuro cada vez más

cercano para Canarias.

Hay muchas cosas

que debemos hacer perdurar

pues son vestigios

únicos de otras épocas

de la humanidad.

Canarias, mañana,

quizás será autogestionaria.

 

 

-

         Manifestación por el asesinato en Las Palmas, 1977          Manifestación por el asesinato en La Laguna 1979

 

Señor Ayala, para esto estamos, para rescatar la memoria y hacerlo haciendo honor a la verdad. A esa tarea le invito de buena fé. Los homenajes que el independentismo rinde a Javier Fernández Quesada, insisto, no son una "versión interesada". La versión que da usted y que se publicó en Canarii no hace honor a la verdad. Y si es tan obcecado para no reconocerlo, estoy convencido de que los lectores imparciales sí lo harán.

 

Dejemos los odios enfermizos para los que los siembran y apoyemos a la familia y a Miguel Ángel Díaz Palarea, que hoy, igual que hace treinta años, están recibiendo amenazas por querer que se haga justicia, que se reabra el caso y se juzgue a los responsables. Amenazas del régimen que nunca dejó de ser, contra quien dejó su vida en el empeño colectivo de tumbarlo. ¿Acaso eso no sería mucho más serio, importante y digno que seguir perdiendo el tiempo guardando espuelas a ver quién es el más gallito de esta página de internet? No me motiva infamar su trayectoria, señor Ayala, ni tampoco defender la mía de infamias. Siento vergüenza de estar polemizando aquí sobre el “y tú más” de nuestras miserias sabiendo que nuestros verdaderos enemigos merodean por las alcantarillas del Estado amenazando para que no se haga justicia aquí y ahora, hoy como ayer. Pienso en cómo hacer algo para continuar apoyando. Haga algo, Julián. Hagamos algo todos.