El helicóptero
Wladimiro
Rodríguez Brito
Estamos a las puertas
de un verano sin invierno en el que, sin lugar a dudas, ante la coyuntura económica
que tenemos en el entorno canario, debiera hacernos reflexionar sobre el futuro
y, en particular, en la gestión medioambiental y la lucha contra los incendios
mal llamados forestales.
La realidad de nuestra
tierra, en la que apenas quedan agricultores, nos hace temer que tengamos
incendios en zonas antaño cultivadas y, en consecuencia, en entornos de
población, como de hecho ha ocurrido en
Por ello, estas líneas
son reiterativas, porque parece que los responsables políticos de las islas no
están entendiendo las situaciones que podemos vivir. En este marco, el
presidente del Cabildo de
El helicóptero, o los
helicópteros, y las máquinas se están convirtiendo en sueño, como a veces les
ocurre a nuestros niños con los juguetes, porque si no labramos y limpiamos
todos los entornos de población, los riesgos son importantes y poco pueden
hacer los helicópteros, como ocurrió en
Hemos de reunirnos con
los agricultores que aún cultivan la tierra y crear condiciones sociales y
económicas para que labren, planten y siembren sus parcelas. Por otra parte,
hay que penalizar a aquellos que tengan las tierras sin labrar y, en ese mismo
marco, el Cabildo gomero debe rehabilitar instalaciones hechas supuestamente
para el campo que están en el dique seco, como la miel de palma en Alojera,
miel de abeja en Las Rozas, quesería de Alajeró,
cámara frigorífica para papas y otros productos en Vallehermoso, etc., etc.,
obras hechas con dinero público alejadas de nuestra realidad rural.
Nos parece triste que
los entornos de los caseríos no estén cultivados, y en consecuencia, tengamos
en
Las instalaciones con
las que se soñó en
Por ello, en este
marco, en
Si hacemos esto y
animamos a los jóvenes a incorporarse al campo y el Parlamento de Canarias saca
una ley que aligere y anime las actuaciones en el campo, a labrar otra vez las
tierras, con mejoras en las comunicaciones y en las infraestructuras hídricas y
con limitaciones a las importaciones de choque de alimentos, estaremos haciendo
prevención. Tema éste, el de las importaciones, que no es baladí, porque en
muchas circunstancias arruinan a nuestros agricultores y ganaderos, como
ocurre, por ejemplo, con el vino, ya que en Canarias sólo consumimos el 15% de
la producción local, mientras las importaciones de choque crean deseconomías en los viticultores; o situaciones similares
con productos lácteos, en el que el apoyo a nuestra ganadería ha de ser algo
más que declaraciones. Es decir, no podemos ni debemos crear en esta cultura
urbana consumista el sueño de que el helicóptero o el juguete que se quiera resuelve, como en las películas, el maldito fuego.
Las leyes de la
naturaleza nos dicen que altas temperaturas, viento y combustible son el cóctel
necesario para los incendios y, en muchas ocasiones, provocados por los
pirómanos, tema policial que aún no se ha resuelto. Es en este marco en el que
hemos de entrar en
Creo que es bueno que
mi ex alumno Casimiro recuerde el mayo francés y aquella famosa frase:
"Seamos realistas, pidamos lo imposible". El helicóptero, sin
campesinos gomeros y gente que se tizne, pertenece a lo imposible como solución
a los incendios.