Hipotecas contra alimentos
Wladimiro Rodríguez Brito
En Canarias hemos de tener medidas que potencien las
mejoras en el campo, aspectos fiscales, inversiones, control de las
importaciones de países terceros, un rasero que no dé ventajas a las
producciones en el exterior sobre la local, como ocurre con el queso, el pollo
y un largo etcétera, y la defensa del suelo agrario y del agua para la
agricultura.
Estos días asistimos a
la preocupación por el abastecimiento de alimentos y las huelgas en los
transportes y la pesca, lo que nos hace meditar sobre esta problemática. En
todo este marco, está el petróleo como elemento fundamental: agricultura,
subsidios agrarios, comercio mundial, empresas multinacionales, etc., que
mueven los alimentos. Así, hemos pasado del autoabastecimiento con problemas,
caso de las dos guerras mundiales con un comercio muy limitado, productos
imperecederos, cereales, aceite y azúcar, a un comercio basado en el frío y una
mejora significativa en la circulación de mercancías perecederas, frutas,
verduras, pescado, lácteos y productos ganaderos.
Por otra parte,
queremos hacer extensivo dicho comercio para el planeta, internacionalizando
agricultura, comercio y alimentación en nombre de la famosa Ronda Doha de
Hemos asumido que
podemos vivir prescindiendo de los agricultores y ganaderos y en este marco se
plantea no subsidiar la agricultura de los países ricos y alimentarnos con
producciones de países pobres para ser supuestamente solidarios con los mismos,
con sueldos propios de su economía. Es decir, como los agricultores de nuestro
entorno no están dispuestos al cultivo de la tierra con los salarios del Tercer
Mundo, la alternativa propuesta por
En los últimos meses,
las cifras puestas por los bancos europeos y norteamericanos superan los
300.000 millones de dólares en inversiones sólo en las hipotecas "subprime"; bancos como Bradfor&Bingaly,
Nothern Rock, West L.B. y otros recursos
puestos para tapar agujeros financieros de cientos de miles de millones de
dólares, mientras en Roma los planteamientos no son poner recursos para apoyar
la agricultura de los países que padecen el hambre ante una crisis en la
producción mundial de alimentos y, sobre todo, los cambios en la demanda de
alimentos, no sólo por el incremento de la población del planeta en medio siglo
de
En Canarias hemos de
tener medidas que potencien las mejoras en el campo, aspectos fiscales,
inversiones, control de las importaciones de países terceros, un rasero que no
dé ventajas a las producciones en el exterior sobre la local, como ocurre con
el queso, el pollo y un largo etcétera, y la defensa del suelo agrario y del
agua para la agricultura.
Necesitamos una
política de hechos concretos que permita actuaciones concretas ante la
problemática del campo, como es el caso de los problemas sufridos este año con
la sequía en Canarias y que el Gobierno de España ni siquiera ha reconocido. En
nuestro territorio tenemos numerosas dificultades con las actuales pautas
comunitarias para aportar las ayudas del sistema de seguros agrarios. Los
apoyos a la agricultura en las Islas tienen más que suficientes razones en los
planos estratégicos y sociales y, sobre todo, ambientales porque son los
agricultores y ganaderos los que contribuyen a la limpieza y mantenimiento de
amplios espacios agrarios y la retirada de materia orgánica del monte.
Seguridad alimenticia
y defensa del medio ambiente son, por tanto, razones más que suficientes para
apoyar de manera decidida la agricultura y la ganadería en nuestra tierra, que
tiene una mayor dependencia del mercado internacional debido a la lejanía, lo
que nos hace ser doblemente frágiles al depender no sólo de la abundancia de
los alimentos en el exterior, sino también del transporte a las Islas. La
agricultura en Canarias juega un papel estratégico de primer orden. Asumamos
esto con hechos y no con declaraciones altisonantes.