Acto homenaje a Javier Fernández Quesada

celebrado en el salón de actos

 de la Escuela Superior de Magisterios La Laguna

 

 

 

 

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El céntrico salón de actos de Magisterio tuvo un lleno hasta la bandera, la fecha del pasado 12 de Diciembre devolvió nuevamente a la Universidad de La Laguna el espíritu reivindicativo que antaño siempre la caracterizó, reuniendo a colectivos, organizaciones y ciudadanos que se acercaron a la calle Heraclio Sánchez, ya bien entrada la tarde, para celebrar un sentido homenaje a la figura de Javier Fernández Quesada, el estudiante canario asesinado en el transcurso de una huelga histórica, allá por los conflictivos años de 1977.

 

El acto cultural tenía una especial significación dado que tendría lugar la presentación pública del nuevo libro de Miguel Ángel Díaz Palarea, abogado sindicalista que ha dedicado su vida a la defensa de los trabajadores y el cultivo de las artes plásticas y la escritura novelística, teniendo a sus espaldas una importante obra narrativa que le ha convertido en uno de los escritores isleños con mayor personalidad de la última década.

 

El libro ha sido editado por la CCT y ha contado con la colaboración del Centro de la Cultura Popular Canaria. Su título, reflejado en la portada, lleva por nombre  “Javier Fernández Quesada. No Olvidamos”, haciendo una clara alusión del componente histórico de la novela y el amplio margen político que se percibe en sus páginas refiriendo directamente los sucesos del momento, además de contar en primera persona las claves sindicales que llevaron a la huelga revolucionaria a diversos sectores en lucha.

 

Al comienzo del acto, tomó la palabra el poeta Paco Viña para agradecer desde el CCPC a todo el público su presencia en el salón de actos, una intervención de gran emotividad que hizo hincapié en la deuda que se tiene hacia el joven estudiante y la importancia que su figura ocupa en la memoria colectiva del pueblo canario, además de citar el actual percance sobre la ley de memoria histórica. Seguidamente, tras los aplausos, tomó la palabra Samir Delgado, joven autor y ex representante de estudiantes en el Claustro de la universidad, haciendo un llamamiento para que los estudiantes canarios no pierdan el vínculo con el pasado histórico y prosigan en la lucha para conseguir una universidad comprometida y solidaria hacia las causas sociales.

 

Tras la lectura de una carta abierta en memoria de Javier, fue el turno de palabra para el prologuista del libro, Alberto Comas, profesor de literatura y fiel colaborador del autor con la realización de diversas introducciones sobre la prosa de cada libro de Palarea. Haciendo un repaso general a los objetivos de la novela, el prologuista incide en la amplia labor de investigación realizada sobre los hechos y el factor humano que se desprende de las anécdotas vividas por los compañeros sindicalistas que llevaron a cabo las huelgas en un momento convulso de la historia reciente.

 

En ese momento, cuando el evento cultural alcanzaba su meridiano y un par de compañeras sindicales colocaban una pancarta de manera improvisada con el rostro de Javier, bajo el lema “Ni olvidamos, ni perdonamos”, los micrófonos que iban  desplazándose con agilidad durante las diversas intervenciones por la colaboración entusiasta del escritor Ángel Morales, fueron colocados frente a Carlos Fernández Quesada, hermano de Javier, que, tras un viaje expreso desde Las Palmas de Gran Canaria el mismo día, tuvo una esperada intervención desde la mesa para agradecer los actos conmemorativos y aclamar por la justicia histórica, dejando entrever que además del dolor familiar, la muerte del joven estudiante era una pérdida para toda la sociedad canaria, que en ese momento anhelaba la libertad y la democracia.

 

Para finalizar, tras un aplauso rotundo del público, ya la presentación del libro recayó en el propio autor, siendo Miguel Ángel Díaz Palarea, con el ingenio habitual que le caracteriza, quien desvelase las claves narrativas de su obra. Tanto el contexto circunstancial de las movilizaciones, así como el desarrollo de los días posteriores al asesinato, estuvieron marcadas por un fuerte clima de contestación social ante los indicios de continuismo político que la Patronal y el Ejército pretendían aplicar, tras la muerte de Franco, todo ello bajo la presencia deleznable del Gobernador Civil, Luis Mardones, y su aparato represivo para frenar el auge social que el movimiento nacionalista canario estaba logrando en las esferas internacionales y la toma de conciencia política de buena parte del pueblo canario ante el vértigo de aquéllos momentos de transición frustrada.

 

Tras las definitivas acotaciones de Palarea sobre el libro y la figura de Javier, los flashes fotográficos dieron sus últimos destellos y el público abandonaba lentamente el recinto, con la compra de ejemplares firmados del libro, en la mesa colocada por el CCPC, y las típicas conversaciones entre grupitos de personas que, nostálgicos de otros tiempos, contaban sus experiencias acerca del pasado y los deseos de un futuro para las islas donde se haga justicia de una vez y podamos vivir en plena libertad.