Homologación no
universitaria
Juan Manuel
García Ramos *
Cuando llevamos en
1991, como consejero de Educación de aquella legislatura -por encargo del
Gobierno al que pertenecíamos-, al Parlamento de Canarias una Ley de
Homologación del Profesorado No Universitario,
He repetido muchas
veces cuál fue la intención de esta Ley 4/1991 relacionada con los haberes a
percibir por los más de dieciocho mil profesionales docentes no universitarios
de aquel entonces.
Se trataba, ni más ni
menos, de equiparar sueldos de funcionarios de una misma autonomía singular y
de corregir desigualdades de trato, y este espíritu fue entendido por todo el
arco parlamentario de aquella legislatura que votó de manera unánime la
iniciativa gubernamental.
Según todos los datos
que obran en mi poder, desde aquella fecha a hoy se ha producido un desfase en
la percepción de los haberes de los citados profesores y ese desfase entre las
retribuciones del profesorado y los puestos base de la administración
autonómica es desde hace algún tiempo motivo de reclamación por parte de las
distintas fuerzas sindicales del ámbito de la enseñanza.
El problema que
enfrenta
En estos momentos, el
problema debe centrarse en analizar el desfase existente entre lo que hoy
perciben esos profesores no universitarios homologados en su día y lo que
debían percibir. Y la solución estaría en un gran pacto entre
Ahí está el quid de
toda la cuestión y no debemos perder más tiempo ni energías en buscar la
solución a un problema que deteriora cada día que pasa la calidad de la
enseñanza en Canarias y la autoestima de los profesionales encargados de esa
tarea trascendental para el futuro de cualquier sociedad.
Otro día hablaremos de
la homologación de los docentes universitarios.
* Ex consejero de Educación del Gobierno de Canarias