Desvergüenza y
’huertos eólicos’
Justo Fernández Rodríguez
Ya tenemos al primer afroamericano,
Barack Obama, como
candidato a la presidencia de los Estados Unidos, en medio de una aparente
unidad de los demócratas, gracias al matrimonio Clinton. Su objetivo es "restaurar
el liderazgo estadounidense en el mundo" y terminar con los ocho años de
desastrosa gestión política, militar, económica y social de George W. Bush.
¿Podrá Obama romper el fuerte sentimiento racista de
la conservadora sociedad norteamericana?
El golpe de mano de Putin contra Georgia se ha consolidado. Rusia ha reconocido
como Estados las zonas georgianas separatistas de Abjasia
y Osetia del Sur, en medio de la incapacidad e inutilidad de
En los últimos decenios, una gran mayoría de países desarrollados o en
desarrollo vienen intentando la búsqueda de energías alternativas que alivien
su excesiva dependencia económica de los países productores del petróleo y de
las grandes empresas multinacionales, que controlan la producción y, cada vez
más, especulan con los precios de los productos derivados del crudo con subidas
injustificadas, ocasionando graves perjuicios a millones de ciudadanos de todo
el mundo.
La caducidad en el tiempo de la explotación de los productos del petróleo, el
elevado costo y difícil almacenamiento del hidrógeno líquido y los temores
ciudadanos a la alternativa nuclear, con tristes experiencias de riesgo real y
miles de víctimas -los frecuentes accidentes que se producen, por falta de
inversión en seguridad, vertidos incontrolados o radiaciones nocivas, todo ello
unido a las dificultades para la destrucción de los residuos o su almacenaje,
con negativas consecuencias medioambientales-, nos están obligando a la
búsqueda de nuevas alternativas, más duraderas y menos peligrosas y nocivas.
Las energías eólica y solar se consolidan
como las más adecuadas para los desafíos y necesidades energéticas futuras,
retrasar el cambio climático y proteger el medio ambiente. Todavía en mantillas,
la energía eólica y solar generará este año más de 3.600 millones de euros, lo
que supone un crecimiento del 55% respecto al ejercicio anterior. Quizás por
esto, como en el resto de las energías, los intentos de acumulación, el
favoritismo, las presiones, la información privilegiada, el nepotismo, el
amiguismo, el pago de comisiones y la corrupción política comienzan a socavar
el deseado interés general que debiera fundamentar la concesión de licencias
por parte de los poderes públicos. Pero me temo que son otros intereses los que
presiden las concesiones.
Pese al silencio de la prensa cercana al PP y de la que pretende controlarlo y
dirigirlo, hemos logrado saber que seis altos cargos del Gobierno de Castilla y
León, del Partido Popular, se han visto obligados a dimitir, mientras siete
funcionarios son investigados, por la concesión irregular de los denominados
"huertos solares". Una auténtica trama que pretendía repartirse,
entre sus familiares y amigos, el sustancioso negocio de la autorización o implantación
de plantas de energía solar en León, Zamora y Valladolid. Decenas de
concesiones se otorgaron a cargos del PP y sus familiares. León Javier Lasarte,
cuyo apellido comienza a dar titularidad al caso, ha confesado que vendió siete
de las múltiples concesiones conseguidas a una empresa alemana.
Esta fiebre fotovoltaica se inició hace cuatro años, cuando Juan Vicente
Herrera, presidente de Castilla y León y hombre de confianza de Mariano Rajoy,
aprobó una nueva legislación que concedía sustanciosas subvenciones públicas a
los titulares de los "huertos solares" y obligaba a las compañías
eléctricas a comprar la energía producida en ellos.
Esperando a la actuación de
Hace unos años, desde
La suspensión de un magistrado y las sospechas generalizadas sobre las
irregularidades, tráfico de influencias e información privilegiada que rodeó el
concurso eólico culminó con la detención de siete cargos públicos del PP,
varios empresarios y la petición de una comisión de investigación
parlamentaria, mientras se elevaba el tono de las acusaciones entre los
dirigentes políticos de CC y PP, socios en el Gobierno, hasta unos meses antes.
Poco después, el PP, con la intención de anular la acción de esa comisión,
pidió la constitución de otra comisión parlamentaria para investigar las 29
irregularidades denunciadas en la gestión de
Poco después, los canarios tuvimos que ser testigos del vergonzante pacto entre
PP y CC que, sin disimulos, negociaron la disolución de las dos comisiones de
investigación parlamentaria, para tapar sus respectivas responsabilidades, en
ambos casos de corrupción, conocidas como el caso Amorós, que afectaba
al núcleo de poder del Gobierno de Coalición Canaria, y la denominada trama
eólica, diseñada, preparada y ejecutada desde la propia Consejería de Industria
para beneficiar a empresarios cercanos al PP, a cambio de suculentas
comisiones. El escándalo alcanzó el Parlamento canario, donde CC y PP
escenificaron su mayoría para concluir un acuerdo bochornoso y vergonzante.
Cuatro años después, todavía esperamos alguna decisión judicial.
Canarias, años después, con el mayor número de horas de sol, no tiene una
estructura de aprovechamiento destacable. Es más, según el PSC, el Gobierno
canario ha perdido 79 millones de euros, concedidos por el Estado, para la
instalación de energía eólica, por culpa de la desidia, incapacidad e
ineficacia, después de once meses sin resolver el nuevo concurso. ¿Qué ocurre,
existen dificultades para gobernar con objetividad y honestidad?