IDEAS PARA UNA ESTRATEGIA

SOBRE LA LUCHA POR LA INDEPENDENCIA

 

    Andrés García  Montes

 

    Todo revolucionario y por tanto, independentista, tiene que tener claro y estar consciente de cual es la realidad que afronta, pues esa información es indispensable en la toma de decisiones y en el trazado de políticas y estrategias, con mayor posibilidad de lograr el objetivo deseado que, en este caso, es incorporar a la lucha por la independencia el mayor número posible de luchadores.

 

Me motiva y dentro de nuestra realidad me satisface, que las recientes elecciones del pasado mayo hayan despertado inquietud y polémica en el seno de nuestro movimiento por la independencia de nuestra Patria Canaria. A nadie que viva nuestra realidad en forma objetiva debe sorprender los escuálidos resultados ante un lamentable y amplio fraccionamiento y la falta no solo de unión, sino también de ideas y estrategias adaptadas a nuestra realidad social, cultural e histórica. Aclaro: Que no siento ningún placer en tener que decir esto, al contrario, desearía que una realidad diametralmente opuesta me permitiera decir lo contrario, pero como revolucionario practico la crítica y la autocrítica como indispensable arma en el proceso de evolución y desarrollo, hacia el perfeccionamiento y la conquista de los objetivos deseados, tanto en forma individual, como  global.

 

    Desde hace mucho tiempo tengo muy claro que el progreso y desarrollo exige  la corrección de los errores y equivocaciones, sin ello, el avance y progreso es imposible, la crítica no es mas que el señalamiento del error, mientras que la autocrítica es el reconocimiento por parte del autor de que el error existe, dos pasos indispensables para la corrección. Desde luego, me refiero a la crítica sana, hecha de buena fe y bien intencionada.

 

    La discusión y la polémica es necesaria, indispensable y mas en procesos tan amplios y complejos como el reto que tenemos los independentistas canarios en este momento histórico, pues de ella nacerá la luz para afrontar con la mayor posibilidad de éxito, nada mas, ni nada menos, que incorporar a nuestro pueblo a esa lucha, pues sin su concurso, esta justa aspiración, no pasa de ser un ilusorio sueño.

 

    Es aquí, en este punto de partida, donde se plantea lo mas complejo de este problema, es aquí, donde se enfrentan las verdades científicas y las concepciones culturales que el hombre porta como ente social y pensante y que también lo expresa la siguiente pregunta: ¿Yo soy como soy, porque me da la gana o porque factores ajenos a mi voluntad, me han moldeado?

 

    Con relación a nosotros los intereses que nos gobiernan y han gobernado, nos han impuesto a través del modelo cultural que ostentamos, que nuestros patrones de conducta obedecen exclusivamente a nuestros deseos, caprichos, disposiciones o ganas, o sea; mi conducta obedece únicamente a mi deseo y voluntad. Esta concepción arriba de muy extendida en nuestro pueblo, está muy arraigada, lo que choca de frente con la concepción científica tan bien expresada por uno de los científicos que mas han influido en la sociedad humana desde mediados del siglo XX, me refiero al llamado Padre del Psicoanálisis, Segismundo Freíd, donde uno de sus principios hegemónicos reza así: “En todo hombre, a lo largo de su vida, se reflejará en sus patrones de conducta, la influencia del medio ambiente donde forjó los parámetros centrales de su personalidad, de uno a cinco años”. La reacción retrógrada después de mofarse y rechazar los principios del psicoanálisis, ha tenido que aceptarlos con resabios y disgustos menos los ultrarreaccionarios y la derecha fascista que aun siguen añorando el cuentesito de Adán y Eva.

 

    La realidad de esta teoría científica la vivo todos los días, pues después de mas de 57 años de haber emigrado no me es posible vivir sin el perenne recuerdo y la nostalgia de mis Canarias y mi pueblo canario, a pesar que nací en el primer quinquenio de la década de los treinta, tocándome vivir en mi infancia y adolescencia el terrible trauma de la Guerra Civil Española, luego la II Guerra Mundial con sus brutales y horrendas secuelas, de mi infancia y adolescencia solo recuerdo el hambre en su mas brutal y amplia acepción, pues era hambre de alimentos, hambre de ropa, hambre de calzado, hambre de información, hambre de conocimientos. Hambre, hambre, hambre…, acompañada de la feroz represión franquista que imponía el miedo, el terror, la opresión, el despotismo. Conocí las privaciones de todo género entre ellas, la vital libertad. Sin embargo, tal como indica el psicoanálisis, en ese medio forjé mi personalidad y mi amor por la Patria Canaria se ha multiplicado al saber esta verdad científica y conocer al menos parte de su ignorada historia. He tenido y seguiré teniendo fuertes polémicas en el club canario y fuera de éste, pues una gran mayoría de paisanos y descendientes, se sienten heridos y maltratados cuando viajan a Canarias y les llaman Venezolanos Devaluados o Sudacas Retornados, ellos culpan directamente a quienes así  proceden, mientras yo me esfuerzo en demostrarles que ellos han sido inducidos por los poderosos intereses que allí se mueven a proceder de esa forma, pues ello permite dividir al pueblo canario, mientras son orientados a ver con agrado la invasión de europeos que les miran y tratan con desdén y desprecio racista. Ello permite debilitar y hacer más complejo el frente de lucha del pueblo canario, al tiempo que promueven nuestra supuesta condición de europeos.

 

    Un aspecto muy importante es que a pesar de lo dicho, cuando emigré, aun adolescente y como  buen colonizado, no solo me llamaba español, sino que me sentía muy orgulloso de serlo. Hasta que en Venezuela comencé a ampliar los estrechos y distorsionados conocimientos que me dieron en la escuela de mi pueblo y frente a lo que me enseñó un maestro español falangista llamando a Simón Bolívar traidor y desagradecido, se levantó ante mi lo que dice y demuestra la Historia de Venezuela, generando este salto diametralmente opuesto que me ha llevado a la ubicación que hoy ostento y que es la correcta. Ello me lleva a efectuarme las preguntas que siguen: ¿Culpa mía de haberme sentido español?, ¿Cómo pensaría hoy, si no hubiese emigrado?, ¿Qué sería hoy,  si no hubiese tenido la oportunidad de haber roto el manto de ignorancia con que  emigré?, ¿Cuántos canarios dentro y fuera de nuestras fronteras han podido romper el ignominioso manto colonial?, ¿Culpa de ellos seguir cubiertos por ese detestable ropaje?  Podría seguir haciéndome preguntas, pero la más elemental lógica nos conduce a una sola respuesta: no es su culpa, merecen y necesitan ayuda y todo revolucionario está en el deber y la obligación de darla.

 

    Dada esta realidad, los que hoy militamos en esta avanzada, estamos obligados a investigar y determinar el grado de alienación y transculturización que castiga a nuestro pueblo, para poder trazar los cursos de acción a seguir y estar en capacidad de idear las mejores estrategias adaptadas a nuestra realidad, para garantizar en un mas amplio margen el triunfo y al mismo tiempo colocarnos a la altura de comprender los patrones de conducta de la mayoría de nuestros hermanos donde quiera que se encuentren, entender sus reacciones, sus incomprensiones, incluso, hasta sus desdenes y burlas. Lo más importante es dejar la puerta abierta que nos permita volver a reiterar nuestras verdades y necesidades.

 

    De todo el amplio y complejo conjunto de bienes y factores tanto físicos como espirituales que conforman el medio ambiente, por su importancia y trascendencia en la conducta del hombre, se destaca el modelo cultural que dicta en gran medida la conducta de los seres humanos, esto ya lo conocían los colonizadores, he allí el por qué lo primero que atacan es el modelo cultural de los pueblos para poder dominarles. En la conquista de Canarias los Reales Decretos y los feroces castigos a quienes presentaban alguna resistencia, dan fe de esta realidad.

 

    Los múltiples ataques y deformaciones que ha sufrido y sigue sufriendo el modelo cultural del pueblo canario, siempre sometido a los vaivenes de los intereses de la metrópoli, lo han hecho enormemente complejo y contradictorio.  Basta un superficial paseo por nuestra lacerada historia para demostrarlo.

 

    Primero, la bestial represión para que el guanche dejara de ser guanche, mediante la abolición de su lengua, el olvidarse de sus hábitos, costumbres, religión, familia, etc., que fue la mas brutal y dolorosa, luego la de la emigración forzada, primero como vulgar mercancía para los mercados de esclavos y carne de cañón para poblar las despobladas tierras de la Península Ibérica, fundamentalmente aquellas que los españoles le iban conquistando a los mahometanos. Luego a poblar las tierras del Nuevo Mundo a raíz de su llegada a América, hasta el punto de enseñar  la forma de pronunciar el idioma en todo el continente, situación que podemos decir con sus variantes históricas que duró hasta la década del sesenta del siglo XX, cuando los excedentes que creó la Sociedad de Consumo y luego el incremento de la explotación y saqueo a los países del mal llamado Tercer Mundo, determinó para comienzos de la década del setenta el Turismo Masivo del norte desarrollado al sur subdesarrollado, que aun impera con su descenso en nuestros días.

 

    Hay que aclarar que estas variables que han alimentado a nuestro modelo cultural es producto de las necesidades e intereses  de la metrópoli y siempre fueron impuestos a través de la represión y la ley de la selva. Basta ver los Reales Cédulas y las imposiciones entre las cuales brilla la del 25 de abril de 1678, conocida en nuestra historia como “La Cuota de Sangre”. Salvo estos últimos tiempos donde nuestro pueblo ha venido aceptando gustoso y pasivamente la enorme corriente turística que nos llega con todas sus consecuencias. Esta parte ha sido impuesta a través de los mensajes publicitarios, es si se quiere mas pernicioso y perverso, pues se ha impuesto mediante la manipulación de la mente, mediante la alienación y el embrutecimiento que crea disociación sicótica y obstaculiza la capacidad  crítica y analítica de las personas, convirtiendo al individuo en cómplice de sus propios males. Un solo ejemplo de esta verdad. Todos los que tenemos mas de 50 años recordamos como se le rendía homenaje de admiración y respeto a todos aquellos que habían tenido el valor de emigrar y dar su aporte al crecimiento y estabilidad de nuestra sociedad a través de sus nostálgicos ahorros, la cultura del indiano era algo sentido y demostrado al emigrante, pero a partir de la década del sesenta aproximadamente, el antiguo indiano es despreciado, luego rechazado y tildado de indeseable, mientras se acepta al alemán, al inglés, holandés o francés, que como buenos racistas nos miran como africanos inferiores. Así de profundo, distorcionador, detestable y enajenante, han sido los efectos de estos últimos cambios, con sus mensajes enviados al  subconsciente y que hace sus estragos en el silencio del inconciente del individuo. Si a lo dicho le sumamos las perturbaciones de la política internacional con los 30 años de la Guerra Fría y las acomodos de la ultraderecha española para que los horrendos crímenes del fascismo queden impunes, podemos formarnos un cuadro de la terrible aculturación que porta el canario de nuestros días.

 

    Todo revolucionario y por tanto, independentista, tiene que tener claro y estar consciente de cual es la realidad que afronta, pues esa información es indispensable en la toma de decisiones y en el trazado de políticas y estrategias, con mayor posibilidad de lograr el objetivo deseado que, en este caso, es incorporar a la lucha por la independencia el mayor número posible de luchadores.

 

    Uno de los luchadores que mas admiro y respeto por su sacrificio y capacidad, tanto de lucha como intelectual, su envidiable trayectoria y su firme, vertical e indeclinable sacrificio; es Francisco Javier González, quien en su excelente e ilustrativo trabajo titulado “La Colonización Cultural, El Potencial  Revolucionario de la Cultura”, describe en forma magistral, “El Complejo del Colonizado”. Veamos: “Esta colonización cultural, esta aculturación, es tan fuerte que ha creado –al menos en apariencia– un individuo diferente. Ya señalamos que la colonización lastra, por tiempo indefinido, al pueblo que la sufre, secuestrando el  peso específico de su propia o posible identidad y mentalizando negativamente a sus individuos, en los que se desarrolla un  “complejo del colonizado“. Se hacen recelosos de si mismos, se infravaloran, ocultan sus pensamientos, su identidad, su cultura, que  parece despreciarse a si mismo. Esos sentimientos se van haciendo más fuertes con el paso del tiempo y la persistencia de la colonización.  Se establece incluso una división vital, con una fachada exterior, donde se adopta totalmente la cultura impuesta, se la ensalza se la supervalora y no se le discute, y otro interno, donde sobreviven soterrados elementos de la vieja cultura. Poco a poco, con el transcurso del tiempo, se realiza una simbiosis, una mezcla cultural, que origina una cultura especial, la de un pueblo colonizado, cuyo punto de arranque es la conducta histórica del pueblo sometido frente a la postura cerrada del colonizador”.

 

    Después de esta desgarradora descripción que todos la hemos vivido y sabemos es verdad, el lector se dará cuenta cuan profundo, distorsionador y enajenante lastra esa realidad que le ha tocado vivir a nuestro pequeño pueblo a lo largo de 600 años con todos los sufrimientos, desdichas, represiones, segregaciones, racismo, exclusiones, desprecios, etc., que de una u otra forma se han ido somatizando y hoy portamos en nuestro amplio y complejo modelo cultural.

 

    Por creer que el compatriota Francisco Javier González en el citado trabajo nos da una clara visión histórica sobre la posible evolución y desarrollo de nuestro movimiento, hago una larga cita que el autor titula “Estado actual de Nuestra Cultura Popular, Frente a la Aculturación”. Veamos: “El tiempo, sin embargo, trabaja a favor de los pueblos oprimidos por encima de la voluntad de su opresor. Hay un proceso inevitable, y es que a medida que se desarrollan las fuerzas  productivas y se establecen en la colonia las relaciones de producción de la metrópoli, con la tecnología que las condiciona, van apareciendo y agudizándose las contradicciones coloniales. Cuando éstas llegan a un punto, se convierten en la contradicción principal, que solo puede resolverse con la descolonización e independencia de la nación sometida, como nos enseña la ya larga historia de las luchas de liberación nacional a lo largo de todo el universo.

 

    El primer síntoma de ese enfrentamiento radical colonia-colonizador es, precisamente, la necesidad de recuperación de las formas culturales autóctonas y, sobre todo, de la propia historia, esto es, la necesidad de invertir el proceso de aculturación provocado por la colonización.

 

    Al principio son solo individuos aislados, procedentes de sectores mas o manos intelectualizados, los protagonistas de esta “vuelta a las fuentes”. Tratan sobre todo de estudiar la historia, la cultura –o lo que queda de ella– de la etapa anterior a la colonización (en nuestro caso de la etapa guanche preespañola), en un intento de trazar puentes sobre el tiempo y enlazar con ella. Esto, si el pueblo, las masas, no lo asumen como propio dentro de su aculturación o su cultura de simbiosis, no pasarán de ser movimientos mas o menos románticos y literarios. Este movimiento, a estos niveles, comienza en Canarias desde el pasado siglo, en que muchos de nuestros intelectuales tratan, desde diferentes puntos de vista, de iniciar la recuperación de nuestra identidad. Se crea una robusta  “escuela regionalista“ en lo literario que exalta al guanche frente al español, que busca un retorno a nuestros orígenes, y que incluso tiene su incidencia en el campo político a través de la figura de  Secundino Delgado, que paga muy caro su infatigable batallar por la recuperación para los canarios del sentido de su patria colonizada.

 

(…). Contra el intento de retorno a los orígenes se desatarán los ataques tanto de los colonizadores como de las oligarquías dependientes, que olfatean el peligro que ello supone para su relación de dominio. Todas las “plumas ilustres” de la colonia, generalmente vendidas al dominio colonial o engordando a su sombra, harán frente común contra los “locos” los  “ignorantes”, los “pseudo historiadores” y otras lindezas y calificativos por el estilo que dedicarán de inmediato a los osados que ponen en duda la superioridad incuestionable de la sacrosanta cultura hispana y los valores inconmovibles e indiscutibles de la civilización occidental. Pero pese a todo, la historia es inexorable. Al tiempo, tanto mas largo cuanto mas profundo sea el proceso de aculturación sufrido, serán grupos  más numerosos y mas organizados los que tomen en sus manos el proceso, generando sus propios esquemas organizativos que les permitan enfrentar el problema en toda su intensidad.

 

    Creemos que este es el estadio de la cuestión en Canarias. Por ello, es vital la creación de plataformas culturales a partir de las cuales podamos conocer primero y recuperar luego, nuestras señas particulares de identidad como pueblo, o crearlas de nuevo –si fuera necesario– frente a la aculturación que nos impone la potencia colonial, potenciarla y difundirla. ( …). Nos es vital, en la actual etapa, potenciar lo nuestro, nuestra cultura y enfrentarla a la del colonizador que nos oprime.

 

    Después de esta larga cita, donde el autor hace una magistral exposición sobre la historia y el inevitable proceso de liberación de nuestra colonizada patria, se hace necesario decirle al lector el enunciado de un principio ideológico, entendiendo por principio todo aquello que no varía bajo ninguna forma ni bajo ninguna circunstancia. Ese principio reza así: “El hombre con sus actos puede adelantar o retrazar en el tiempo el que el Hecho Histórico se de, pero nunca podrá impedirlo.” En este caso, el hecho histórico es la descolonización de Canarias. De acuerdo con este principio, de nuestra forma de actuar dependerá el que ese hecho se de mas temprano o mas tarde. Algo que es inobjetable e indispensable es que tenemos que convencer y conquistar adeptos para que se incorporen a la lucha. Para ello es indispensable, imprescindible, ir al encuentro de las masas, conversar, despertar interés, lo que exige trazar cursos de acción adaptados a la realidad socio-cultural de esas mayorías, hay que enterrar el sectarismo, el creer que siempre se tiene la razón, la convicción de que se es mas independentista porque asumo posiciones mas verticales, rígidas e inflexibles, el dejar de tratar o rehuir la comunicación con quien no tiene o discute nuestra visión o parecer, el romper relaciones con quien ostenta una concepción opuesta a la nuestra, el tratar y descalificar al adversario, etc., etc. Comprender y admitir que el hecho de practicar y utilizar métodos comprensivos y conciliadores, tu o usted, compañero de ideales y camino, no se convierte en víctima, ni es menos revolucionario, solo actúa, eso si, con la táctica y la inteligencia  que la lucha reclama.

 

    Por último quiero referirme a un hecho concreto que creo puede ser controversial y polémico, pero pienso que puede arrojar mucha luz sobre el hecho que estoy tratando.

 

    En este momento histórico el pueblo canario ha dado una demostración que nuestro movimiento, al menos desde mi punto de vista, no lo ha valorado en su justa dimensión social e histórica. Por primera vez a nuestro pueblo se le invitó a organizarse a nombre del Nacionalismo Canario, ¿cual ha sido su respuesta?, aclaro: Hablo de la organización, del movimiento no de su dirección. Jamás nuestro pueblo había conocido una organización de la magnitud y alcance que como Coalición Canaria abarca todas las islas y se ha desbordado fuera de nuestras fronteras abrazando a la emigración. Esto es un hecho que por encima de nuestros deseos, pareceres, opiniones o creencias, está ahí, para quien quiera verlo o para quien lo ignore. Que la dirección de ese  movimiento haya caído y esté en manos de lo más servil y reaccionario de nuestro pueblo, no cambia un ápice la realidad de que el  pueblo canario ha dado una respuesta firme y contundente a las banderas del nacionalismo. Es evidente que dado la terrible aculturación y tergiversación sufrido por nuestro modelo cultural, a lo que se une la ignorancia de nuestra historia y nuestro débil sentido de identidad, la mayoría de esa masa necesita orientación para hacer una correcta  interpretación y adquirir conciencia de ese nacionalismo. Como negar que ahí hay un envidiable campo de lucha y se dan un amplio y variado conjunto de condiciones para comenzar a romper el cerco con que el coloniaje nos domina, como desconocer que es una oportunidad para comenzar a revertir el proceso histórico que la ignorancia, la confusión y la mentira, hábilmente manejada por la metrópoli y sus serviles internos, ha dado los resultados que todos conocemos. Otro aspecto de primordial importancia es que los revolucionarios tenemos que estar e ir a donde esté la masa, ya que es un hecho histórico bien conocido que ellas no van a venir a nosotros, no hay mas salida, amén de ser lo mas inteligente, el que aun venciendo los sentidos de rechazo y repulsión, nuestro deber y obligación, arriba de estratégico y político, es mezclarnos con la masa, para tener la oportunidad de conversar, enseñar, señalar y criticar, desde adentro aprovechando las contradicciones, errores y actos serviles y adversos al progreso y desarrollo de Canarias, lo que redundará en beneficio del indispensable proceso de enseñar, convencer, pues la lucha interna, desde adentro es mas efectiva y contundente, mas oída por la masa y mucho mas efectiva. Un ejemplo de nuestra realidad actual lo pone de manifiesto: Que espacio queda para negar o desconocer que la recién división de Coalición Canaria, C.C. obedece fundamentalmente -aunque se diga otra cosa-, que a la metrópoli le preocupa en alto margen el que el pueblo canario haya logrado conformar una organización del tamaño y magnitud de C.C., que si bien hoy lo tiene controlado, mañana puede cambiar, motivo por el cual era necesario e imprescindible dividirla. La descarada forma en que ocurrió el hecho no solo denuncia esta posibilidad, sino que señala también con mayor claridad que lo que ellos quisieran a los lacayos que se prestaron y dirigieron  la artera maniobra, incluso como la metrópoli pagó el favor a ciertos dirigentes.

 

    Se hace necesario, por constituir una prueba mas, hacernos la siguiente pregunta: ¿Cómo se ha dirimido este problema en Canarias?, pues muy sencillo, adaptada a la conveniencia e intereses de la metrópoli y sus aliados internos, las castas dirigentes del pueblo canario. Se puede decir que eso es normal que una fracción le eche la culpa al otro, se saquen la madre y se lancen improperios, de acuerdo, hasta inclusive que los dos polos de poder Santa Cruz de Tenerife y las Palmas de Gran Canaria, comanden la controversia, pero esto ha ido mucho mas allá, entre esos excesos han despertado el adormecido fantasma que sirvió de base para fraccionarnos en dos provincias, la metrópoli y sus socios están muy preocupados y quieren profundizar al máximo esa división. Así hemos visto de nuevo los repulsivos y apestosos escritos de quien es mas importante, si el que vive en Tenerife o en la Gran Canaria, donde los serviles se disputan cual es mas fiel al amo colonial, hazaña que se mide a través del que logra mayor disociación y división, utilizando las frases mas hirientes y los epítetos mas degradantes y denigrantes en su empeño de crear mayor enfrentamiento y división. Cada vez que leo estas perversidades, siento como me invade la fétida carroña del feudalismo colonial.

 

    ¿Cómo ignorar que si nuestro movimiento hubiese infiltrado a C.C. tendría en este acontecimiento tierra abonada para una acción de denuncia, orientación y enseñanza, a esa gran masa de nuestro pueblo perdido en la maraña de esa brutal aculturación que ha sido y sigue siendo el arma central de la metrópoli y sus socios internos en este detestable proceso de dominio y sojuzgamiento?

 

Por conocer la posición de  muchos y admirados compañeros de camino y de propósitos, creo ver el rechazo que raya en la crispación irracional de algunos, con el debido respeto y la firma consideración que les debo, solo les pido que piensen, razonen, discutan, resten o sumen, la petición es para ellos y todos los que luchamos desde la misma trinchera. Daré por bien empleado el tiempo y la preocupación que este trabajo me originó y me sentiré bien pagado con solo originar en mis amables lectores la debida preocupación y generar en ellos la esclarecedora discusión sobre el valor positivo o negativo que estas preocupaciones  puedan tener.