De los agravios comparativos a la indigesta soberanía
Ramón
Moreno Castilla
Decían sus señorías,
los magistrados de
Pues bien, estas manifestaciones
del Alto Tribunal español en su desafortunada incursión por "aguas
turbulentas", abordando cuestiones de Derecho Internacional Marítimo,
materia en la que no es competente, no dejan de ser significativas, si tenemos
en cuenta no sólo el "status" especial de que gozan las Feroe dentro
de
Aunque el caso insólito
de las Islas Feroe no es único. Otros territorios europeos más pequeños y con
menos habitantes que nuestro Archipiélago, como Malta, Luxemburgo, San Marino,
Liechtenstein, Chipre ¡y Andorra!, están compitiendo también con sus
respectivas selecciones nacionales de fútbol para jugar el próximo Mundial. ¿No
constituyen todos estos casos un monumental y canallesco agravio comparativo
respecto a Canarias? O sea, mientras Europa ha ido propiciando y apoyando
históricamente la consolidación de "micro Estados" -unos insulares y
otros continentales- en su propio territorio, sujetos de Derecho Internacional,
al mismo tiempo ha permitido y acepta, con una política no menos colonialista,
que uno de los Estados miembros de esa Unión Europea de los 27, España, siga manteniendo
la entelequia de un "territorio nacional" en África, para mayor
escarnio y oprobio del pueblo canario. Anacronismo, en pleno siglo XXI, que la
legalidad internacional ya no ampara hoy en día.
Pero, para darle carta
de naturaleza a esa insostenible "españolidad de Canarias" y, por
tanto, "certificar" su artificiosa europeidad, no se ha planteado
siquiera que el Archipiélago canario pudiera tener el "status" de
Estado europeo, cuando Europa se está ampliando más allá de sus propias
fronteras. No, ¡qué va!, eso sería mucho para Canarias; a cambio, y para que
sigamos siendo el balneario geriátrico de Europa, un mercado cautivo,
consumidor de los excedentes comunitarios y, en consecuencia, dependientes del
exterior, se nos catalogó como región ultraperiférica, lo que no deja de ser un
encubridor eufemismo de colonia. Al mismo tiempo, lo que constituye una
flagrante contradicción en sí misma, se reconoce explícita y expresamente
nuestra inequívoca e incuestionable extraterritorialidad.
La formalización de
esta nueva "categoría" de territorios supuestamente europeos causó
gran alborozo en las filas de los pseudonacionalistas
de CC/PNC y otros; tan contentos y felices de que seamos RUP, y "se nos
nombre", en último lugar, junto a los territorios DUM franceses:
Guadalupe, Guayana Francesa, Martinica y Reunión, con Azores y Madeira, en el
Título VII, Disposiciones Comunes, Artículo III-424 de esa pretendida
Constitución europea. ¡Así se escribe nuestra denigrante e ignominiosa historia
colonial!
Para constatar la
veracidad de esas auténticas afrentas y los canarios amantes del fútbol, una
inmensa mayoría se retuerzan de envidia y vergüenza (la primera abunda, la
segunda escasea), nada mejor que reproducir la composición de los diferentes
grupos que conforman la representación europea en el Mundial de Sudáfrica 2010:
grupo I: Portugal, Suecia, Dinamarca, Albania, Hungría y Malta; grupo II:
Grecia, Letonia, Suiza, Israel, Moldavia y Luxemburgo; grupo III: Eslovaquia,
Eslovenia, Polonia, Irlanda del Norte, Chequia y San
Marino; grupo IV Alemania, Gales, Azerbaiyán, Rusia, Finlandia y Liechtenstein;
grupo V: España, Turquía, Bélgica, Estonia, Armenia y Bosnia; grupo VI:
Inglaterra, Ucrania, Bielorrusia, Croacia, Kazajistán
y Andorra; grupo VII: Francia, Rumania, Austria, Lituania, Serbia e Islas
Feroe; grupo VIII: Italia, Bulgaria, Georgia, Eire, Montenegro y Chipre. Y
grupo IX: Holanda, Escocia, Noruega, Islandia y Macedonia. ¿No es todo esto,
como mínimo, ultrajante? ¡Denunciar en Estrasburgo la indefensión político-jurídica
de Canarias sería poco! ¡Hay que ir de inmediato a
Es una pena que los
canarios sean tan conformistas, y en lugar de participar en
Lo que pasa es que
cuando los verdaderos y auténticos patriotas canarios salimos a la palestra
para denunciar la situación colonial del Archipiélago y el progresivo e
irreversible deterioro de nuestra tierra en todos los órdenes, y, pacífica y
democráticamente, reclamamos lo que todos los pueblos libres: nuestra soberanía,
se produce la gran indigestión por parte del ingente aparato del Estado que
opera en Canarias. A la que hay que sumar las continuas deposiciones blandas de
algunos diarios, consecuencia de lo anterior, como respuesta escatológica y
único argumento en contra; dado que, a falta de estos, se ensañan vilmente con
nosotros mediante el insulto, las descalificaciones personales, las injurias y
las bastardas elucubraciones.
Es lo que ha ocurrido
en días pasados, con la irrupción en la escena política -que no partidista- del
Movimiento Patriótico Canario (MPC). Sobre todo, cuando una delegación del
mismo fue recibida por el editor-director del
periódico El Día y nos mostrara su simpatía personal, editorializando en
lo oportuno y acertado del MPC.
¡Para qué fue aquello!
Los españolistas de turno, temerosos de perder sus prebendas, reaccionaron al
unísono con editoriales y artículos diarios, denunciando los intentos de
"segregación de España" por parte de "traidores a
Así que, queridos
compatriotas, no nos preocupemos, estamos en el camino adecuado. Todas esas
reacciones quijotescas nos avalan: ¡ladran, luego cabalgamos!...