Otra infiltración de la prensa española

 

Antonio Cubillo

La alargada mano del colonialismo se acaba de hacer presente de nuevo en Canarias a través de un título, "Gaceta de Madrid", embuchado en un patrón madrileño, para tratar de controlar una parte de la opinión canaria de lectores que aún se cree lo que les digan desde la metrópoli. A bombo y platillo, la remozada "Gaceta de Madrid" viene a echarle una mano a los otros periódicos que representan intereses colonialistas y que se han puesto muy nerviosos con el hecho de que el pueblo de estas islas empieza a pensar, a pesar de las emisiones de las radios nacionales interesadas que llegan desde las lejanas tierras metropolitanas europeas o isla de San Borondón.

Los canarios de estas latitudes están empezando a leer todos los días, periódicos netamente canarios e independientes y van aprendiendo nuevos conceptos como soberanía, autodeterminación, metrópoli, justos derechos nacionales, año 2010, derechos nacionales, república federal, Nación, primera República Canaria, Naciones Unidas y otras ideas y conceptos nuevos y republicanos serios que antes ni se oían ni se podían decir sino a escondidas. El nerviosismo cunde en toda la prensa y radio y TV teledirigida o a sueldo del colonialismo y quieren recuperar el campo perdido, aunque creo que llegan tarde, puesto que este pueblo, después de seis siglos de colonialismo, ha empezado a pensar por su cuenta y a reflexionar y ver que tiene derechos nacionales que reivindicar y cosas que decir.

A mí no me extraña que la prensa de Madrid y sus patrones políticos se dediquen incluso, a partir de ahora, a buscar capitalistas canarios de nuevo cuño para hacerles el juego, en prensa, radio y TV, a los jefes de allá, como sucedió antaño en los territorios europeos colonizados que luchaban por sus justos intereses nacionales. Seguirán también apareciendo radios mal llamadas de izquierda (zurdas conceptuales), revistas y periódicos nuevos, que, de una manera ladina y plena de disfraces, intentarán engañar al pueblo canario, que empieza a plantear reivindicaciones nacionales basadas en el derecho internacional para que la más antigua colonia europea en el continente africano deje de serlo.

Advertencia, pues, a los lectores, que ya este pueblo es mayor de edad y existe, y no son estas siete islas las fantasmagóricas de San Borondón, sino bien reales y con bandera nacional con siete estrellas… y a buen entendedor, pocas palabras bastan.

* Abogado