El puerto de Granadilla y la absoluta falta de democracia

 

Yasmina Encinoso García *

 

En estas fechas tan singulares nos dirigimos a ti, no sólo para desearte una feliz Navidad y un próspero año nuevo, que por supuesto te deseamos de verdad, sino también para avisarte de que podría pasar, que en estos días se iniciaran las obras del puerto de Granadilla.

 

Como sabes bien, esta macro-infraestructura supone un gravísimo atentado ecológico que afectará de manera irreversible a varios Espacios Naturales Protegidos, a especies en peligro (piña de mar “Atracyilis preauxiana”), a áreas de importancia marina vital para el mantenimiento de las comunidades (sebadalesCymodocea nodosa”), a especies declaradas prioritarias (tortuga bobaCaretta caretta”), a las playas del Sur (trasvase de arena, posibles emisiones de crudo y aceites…) y un largo etcétera muchas veces reiterado y muchas veces desoído por las personas responsables de la gestión de este territorio.

 

También sabes bien que el puerto de Granadilla es un sinsentido que no se justifica de ninguna manera, que no es necesario y que en el caso de que lo fuera, tendría no una, sino varias alternativas, siendo la más importante la más que reconocida ampliación del puerto de Santa Cruz.

 

Y suponemos que te imaginas que la construcción del puerto de Granadilla supondrá un antes y un después en el estado económico, social y ambiental del Sur de Tenerife, así como de la economía y el equilibrio territorial insular.

 

También, que además, todo el procedimiento jurídico, administrativo y técnico adolece de numerosos errores que están recurridos por diferentes asociaciones ecologistas, sociales y políticas.

Sin embargo, lo que consideramos más importante de todo es la absoluta falta de democracia manifiesta en la intención de esta obra. Jamás en la historia de Canarias, una infraestructura ha llevado de la mano un nivel mayor de contestación social. Hasta la propia Comisión europea de Medio Ambiente ha manifestado que éste ha sido el proyecto más contestado y con una oposición mejor fundamentada por parte de los movimientos sociales de ¡TODA LA HISTORIA DE LA UNIÓN EUROPEA!

 

En cinco ocasiones han salido miles de personas a la calle a manifestarse, demostrando de una forma bien visible el grado de descontento social que esta obra acarrea. Se han enviado miles de postales a Bruselas, con varias fotos de actos muy originales y masivos reivindicando la conservación de las playas del Sur. Cientos de artistas casi regalaron sus obras (algunas de ellas, verdaderamente caras si hubieran sido vendidas al precio de mercado) para montar una exposición reivindicativa y ayudar a financiar al movimiento social. Se han organizado casi una decena de viajes a Bruselas. Se ha derrochado imaginación, tiempo, esfuerzo, ganas, ilusión, dignidad y sobre todo, cariño y respeto por esta tierra. Se ha luchado por la democracia. Y ahora nos amenaza el inminente inicio de las obras.

 

Por todo ello, te pedimos que en base a tu disponibilidad personal, estés muy atenta/o al llamamiento que hagamos cualquier día de estos, y dejes todo lo que puedas dejar a un lado, de momento, para que te sumes a las actividades que planifique un equipo que está formado por personas miembros de muchas organizaciones de toda naturaleza.

 

Necesitamos gente con disponibilidad. Necesitamos un grupo amplio de respuesta inmediata, por lo que te rogamos que si éste es tu caso, nos lo hagas saber. Te rogamos te pongas en contacto con tu organización, o bien llames por teléfono al número 922.31.54.75 (Ben Magec-Ecologistas en Acción).

No renunciaremos a nuestro legítimo derecho a luchar hasta el final de nuestras fuerzas por esta tierra, este Planeta.

 

* Ben Magec-Ecologistas en Acción