Irak: cinco años de destrucción

 

Justo Fernández Rodríguez

 

George Bush, después de imponer su particular "eje del mal" y haber decidido invadir Irak, como primera medida, porque constituía un "peligro inminente para el mundo", a causa de sus "armas de destrucción masiva", convocó en las Islas Azores a Tony Blair y Jose María Aznar, presidentes de Gran Bretaña y España que, con indisimulado entusiasmo, no dudaron en incorporarse a la ilegal y sangrienta aventura bélica proyectada por Bush, aceptando defender el cúmulo de mentiras, falsedades y manipulaciones creados por los servicios de inteligencia americanos e ingleses, para justificar la invasión ilegal de Irak, obviando los informes de los inspectores de la ONU desplazados a Irak y desoyendo la decisión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.


La masiva oposición ciudadana, expresada en multitudinarias manifestaciones en la mayor parte de las capitales del mundo, no sirvió para frenar la ambición bélica de los tres farsantes reunidos en las Azores. José María Aznar, convertido en campeón de la mentira, decía (2-2-2003): "El Gobierno tiene información reservada que demuestra que Irak, con armas químicas y conexiones con grupos terroristas, supone una amenaza para la paz y la seguridad mundial".


Cinco años después de la invasión, se ha demostrado que todos los argumentos, motivaciones y razonamientos utilizados para justificar la invasión eran falsos. Irak no era un peligro inminente para la paz mundial; no tenía armas de destrucción masiva y no existía ninguna relación y, mucho menos, alianza entre Sadam Hussein y Al Qaeda. Hasta 935 mentiras fueron utilizadas por Bush, Cheney, Rumsfeld, Powell y otros altos funcionarios del Gobierno estadounidense. En España, Aznar y una buena parte de la dirección del Partido Popular, entre ellos Rajoy, Acebes y Zaplana, insistían en el "terrible peligro" de las armas de destrucción masiva de Hussein.


La muerte del dictador iraquí no facilitó, ni mucho menos, la implantación de la democracia y la paz en la zona, sino todo lo contrario. El control de las segundas reservas de petróleo del mundo y el descenso de su precio, anunciado por la ministra de Asuntos Exteriores del Gobierno de Aznar, Ana Palacio, sólo era una patraña más para ganar voluntades fáciles. En estos cinco años, el precio del petróleo aumentó un 150%, con graves repercusiones económicas para millones de ciudadanos de todo el mundo. Las excusas sobrevenidas sobre la implantación de la democracia en Irak, como precedente de un futuro democrático y pacífico en Oriente Medio, sólo han servido para ocultar el negocio y la corrupción en la reconstrucción de un país destruido. Nada hay más lejano de la democracia que la actual situación de Irak. La imposición de un gobierno títere, mediante unas elecciones sin las mínimas garantías de libertad y participación, han deslizado a Irak a una cruel guerra civil, sin horizonte visible de solución.


La utilización de la tortura en Irak y Guantánamo; el traslado de detenidos, con la complicidad de algunos gobiernos europeos, a países que aceptan los métodos más despreciables de tortura; los asesinatos impunes de familias enteras, incluidos ancianos, mujeres y niños, como represalia del ejército de los EE.UU., ante cualquier atentado, constituyen una prueba de que los crímenes de guerra no terminaron con la derrota de los nazis en la Segunda Guerra Mundial.


También nos han engañado con las bajas reales entre la población civil iraquí, producida por los misiles, bombas, ametrallamientos o, simplemente, asesinatos, de las fuerzas estadounidenses, la resistencia iraquí o la violencia terrorista desatada entre las diferentes comunidades étnicas o religiosas. La prestigiosa publicación médica británica The Lancet dio a conocer un informe sobre las bajas iraquíes que nos acerca más a la realidad que las cifras facilitadas por el Pentágono, de 151.000 muertos. Desde el inicio de la invasión, en marzo de 2003, los muertos iraquíes superan, con creces, los 650.000. Son muchas las familias que ocultan la muerte de soldados o familiares en sus viviendas, para evitar represalias. Miles de cadáveres permanecen sin identificar o en fosas comunes. Asimismo, se oculta la muerte de niños.


A estas alturas, sin trabajo y con escasas esperanzas en el futuro, 4,5 millones de iraquíes se han visto desplazados de sus hogares. Dos millones viven fuera de Irak. En los últimos meses, la violencia parece estar incrementándose. Un informe de la Cruz Roja considera que millones de iraquíes no tienen acceso a los servicios médicos, sanitarios o agua potable. El uso de la pena de muerte se ha intensificado, sin garantías jurídicas para los acusados. Reporteros sin Fronteras considera Irak el país más mortífero para los periodistas. El premio Nóbel de Economía Joseph Stiglitz calcula que el coste de la guerra superará los ¡tres billones! de dólares.

 

Con motivo del quinto aniversario de la invasión de Irak, mientras Blair ha permanecido ilocalizable, Bush y Aznar han reiterado que "invadir Irak fue una decisión correcta, necesaria y justa, pese a los muertos; volvería a actuar de igual modo". En el colmo del cinismo, el empleado de Murdoch, calificaba la situación de Irak de "muy buena". Un reciente informe de Amnistía Internacional contesta al cinismo vergonzante de Aznar. "Pese a la numerosísima presencia de fuerzas de seguridad estadounidenses e iraquíes, Irak es uno de los países más peligrosos del mundo, en el que cada mes pierden la vida de forma violenta centenares de civiles". "Desde el principio de 2006, la violencia se ha intensificado y se ha vuelto más sectaria. Con el auge de los grupos religiosos fundamentalistas, han empeorado las condiciones de vida de las mujeres, que se ven obligadas a vestir indumentaria islámica o han sido objeto de secuestros, violación u homicidios. Según la Organización Mundial de la Salud, entre 2006 y 2007, el 21,2% de las mujeres iraquíes habían sufrido alguna forma de violencia física". "La situación económica sigue siendo muy mala. El 43% de los iraquíes vive con el equivalente a menos de un dólar al día. Ocho millones precisan ayuda de emergencia, situación en la que los niños y niñas llevan la peor parte. El índice de desnutrición infantil ha aumentado un 28% en 2007. Han continuado aumentando las violaciones graves de los derechos humanos, detenciones por disidencia política, malos tratos, torturas y asesinatos".


Las víctimas inocentes causadas por la decisión de invadir ilegalmente Irak seguirán aumentando; la democracia prometida esta más lejana; el terrorismo se ha instalado en Irak, donde no existía, y la paz en Oriente Medio no ha avanzado un milímetro. Dos de los promotores de la invasión de Irak, Blair y Aznar, han dejado de ser presidentes de Gran Bretaña y de España. Pero no han sido abandonados por quienes los apoyaron. Rupert Murdoch, que puso su imperio mediático al servicio de las ambiciones bélicas de Bush, nombró consejero de News Corps a Aznar, con jornada flexible y sueldo multimillonario. Unos meses después, Tony Blair, aceptó la oferta del banco JPMorgan, con un sueldo de un millón de dólares anuales, compatible con su nuevo empleo de enviado de la ONU en Oriente Próximo. ¿Qué le ofrecerán a Bush cuando el próximo noviembre tenga que abandonar la presidencia de EE.UU.?