JAULA DE GRILLOS
Agustín
Mora
“Jaula de grillos”. Ese fue el comentario socarrón que allá por el mes de febrero de 1981
hizo el entonces Secretario General del Partido Comunista de España
(PCE), Santiago Carrillo (ahora Secretario General de Santiago Carrillo S.L., franquicia de Ferraz) a
propósito de la celebración del II y último Congreso de Unión de Centro
Democrático (UCD) en Palma de Mallorca.
En este Congreso, las diferentes familias de la derechona española se dieron, entre rencores personales,
pactos confusos e intereses particulares, toda clase de puñaladas traperas y
golpes bajos con la más que dudosa intención de salvaguardar la incipiente
democracia española (unos días después de dicho Congreso un esperpéntico
teniente coronel de la Guardia Civil, al benemérito y bizarro grito de “¡Se
sienten, coño!” secuestró al Gobierno en pleno).
Y nos encontramos ahora, 27 años más tarde, con que
los supervivientes y los hijos de otros grumetes supervivientes de aquél naufragio
político que tuvieron que abandonar el barco porque las ratas se los comían, se
hicieron a la mar en otro barco que, derivado en patera, también está
construido con los mismos materiales que la extinta UCD, es decir, rencores
personales, pactos confusos e intereses particulares.
Este nuevo barco -Torre pasional de Babel- bautizado
con diversos nombres hasta llegar al actual de Partido Popular (PP) sin
saber a ciencia cierta a qué sentimiento obedece la segunda P, fue concebido,
en primer lugar, como un crucero de lujo (nada extraño si tenemos en cuenta la
“cuna” de sus tripulantes).
Tuvo su primer atraque (que no atraco, aunque también)
en 1996 en el “Puerto de
Afortunadamente el pasaje del PP se amotinó ocho años
después y así, un día 14 de marzo de 2004, armador, comandante y tripulación
tuvieron que abandonar el puente de mando y refugiarse en las bodegas… con las
ratas.
Desde aquél día, el armador Fraga, que se crió
bajo las fauces sangrientas de un terrible corsario apellidado Franco,
no supo controlar los bajos instintos de aquella tripulación que llevó a los
pasajeros del PP a casi una década de oprobio y abandono.
Hasta aquí el cuento, real como la vida misma, para
situarnos ahora en la paranoica situación de este partido, PP, tan parecida a
aquella con la que comenzaba este artículo. Se dice que cuando no se aprende de
la historia, la historia vuelve a repetirse…
De aquél Congreso de UCD, celebrado en Palma de
Mallorca en 1981, hasta nuestros días muy poco o casi nada ha cambiado en la
derecha española, extrema-derecha o derecha-extrema (como lo queramos llamar,
viene a ser lo mismo). Tanto es así que no solamente no se ha “civilizado”
sino que se esfuerza en esgrimir con rabia el discurso potencial del
capitalismo más retrógrado, adornado con indignantes tintes xenófobos,
homófonos y racistas.
Está tan pura su conciencia del rencor, la avaricia,
la inmoralidad y la desigualdad que, tal y como ocurrió en 1981, las diferentes
familias “derechonas” continúan destrozándose con
esas puñaladas traperas que antes citaba.
Son entre ellos amigos y camaradas cuando gobiernan y
se reparten el pastel. Son virulentos enemigos cuando el pastel se les va de
las manos.
Para conquistar de nuevo la tarta se dividen en bandos
de “buenos y malos”, de “blandos y duros”, despellejándose a
pesar de haber salido de la misma escuela y tener como libros de cabecera los
mismos títulos: “Camino” de Josemaría
Escrivá de Balaguer y “El Fuero de los Españoles”, ideario de Falange.
Está cada vez más claro que la psicología de estos “padres
de la patria” es una ensalada mental donde lo único que se dibuja
escandalosamente claro es la ambición de poder y el dinero. Los problemas de
los ciudadanos son, para estos “modélicos cristianos”, un anexo que se calma
con fútbol y concursos televisivos.
Y ahí están, a veces haciéndonos reír, a veces
haciéndonos llorar de vergüenza ajena. Con el espectáculo al que estamos
asistiendo en estas semanas (y lo que nos queda), cualquier película de Andrés
Pajares y Fernando Esteso no dejarían de
ser un buen drama de contenido social.
Rajoy
llora que da risa porque sus “amiguitos” no le perdonan haberse quitado de
encima la caspa zaplanera y acebesca.
Aznar se desgañita pidiendo a la Emperatriz
Sissi San Gil y al Virrey Mayor Oreja que
sometan (a Rajoy) a un “Auto de Fe” en
el Valle de los Caídos bajo la severa mirada de los Legionarios de
Cristo (Botella dixit) y la invocación a
los “ausentes”.
“Principios y valores” nos dicen los “buenos” y nos cantan los “malos”. El
mismo discurso para ambos porque ambos son lo mismo. “Todo por
Sí, dan ganas de reír al verlos congestionados en su
encarnizada lucha por la tarta que somos los ciudadanos anestesiados con sus
mentiras. Y ya que hablan de “buenos y malos” ¿por qué no son buenos todos y
nos hablan de su origen franquista y de su arrepentimiento? ¿Por qué nos
ocultan su patrimonio, sus riquezas, su pasado falangista?
Y dan ganas de reír y de llorar cuando comprobamos que
sus bajas pasiones pesan más que su posible dignidad. Por eso mismo, ahora,
están donde tienen que estar, en ese barco de lujo a la deriva que vale menos
que el más humilde de los cayucos.
El próximo mes de junio, en Valencia, volverán a
brillar las navajas y volverán a ensordecerse nuestros oídos con el ruido de
otra nueva “jaula de grillos” que, muy posiblemente, se convierta en “jaula
de escorpiones”.
Sólo nos queda esperar que se claven unos a otros el
aguijón y que el superviviente se suicide (políticamente, claro) si le queda un
mínimo de dignidad.
Pregunta idiota que se me ocurre esta semana. ¿Quién
dirigirá la orquesta de los grillos? ¿Berlusconi?
22-05-08