(FALLECIÓ JOSE ANTONIO RAMOS)
David
Fajardo Rodríguez
Hoy
Canarias llora y solloza al compás del último acorde marcado por José Antonio
Ramos. Ayer [4-6-08], a primeras horas de la tarde, la muerte con su rostro de
imprevisibilidad se presenciaba en su estudio en la pequeña plaza de “
Ayer, más de un cuerpo quedo petrificado y preso -a la vez- de un
sentimiento de abandono y huerfandad.
José Antonio Ramos (nacido en Las Palmas de Gran Canaria) fue un
visionario dentro de su dimensión del arte (la música) donde destacó por
otorgarle al timple la seriedad que merece a nivel internacional y, también,
por renovar el instrumento, adaptándolo eficazmente a las nuevas demandas de
esta época.
Creó el timple electroacústico y con él peregrinó por distintas
ciudades, extendiendo la nota canaria por los confines de la tierra y mostrando
su versatilidad musical.
Canarias esta sobrada de arte, pero hay algo difícil de encontrar, y es
el arte con sentimiento (pues no siempre tienen porque ir ligadas) J. A. Ramos
era la mejor expresión de arte con sentimiento, pues en cada pieza musical se
desabrochaba el alma y vertía su contenido al publico, dando a conocer una
sensibilidad que lo coloca a otro nivel por encima de la normalidad;
probablemente, quien le ayudó a conectar con esa alta sensibilidad fue Totoyo
Millares, su maestro de timple e ilustre miembro de la familia de los Millares.
A veces, uno sueña con la posibilidad de que la grandeza artística sea
una condición eximente para evadir la muerte, pero la realidad es tajante y la
muerte llega tarde o temprano para todos, con la misma tonalidad grisácea y
aspecto mustio; pero duele ver como ésta arrasa con un potencial desmedido y
una carrera que surcaba los cielos canarios, así como que arrancase una vida de
apenas 39 años.
Nos abandonó este gigante del arte, pero cabe recordar a Unamuno cuando
decía que a través de lo que se escribe, de la obra, el artista o escritor
nunca muere, permanece vivo y, José Antonio Ramos sigue entre nosotros gracias
a esos conjuntos de acordes y arpegios bien estructurados y conjuntados que
forman bellas melodías con el sello autóctono canario. Ya tiene su hueco
labrado en la historia.
Desde aquí, solo me queda agradecerle el hecho de que su música fuese
un canto a la identidad canaria. Ayer (como comenté en un foro) el ocaso llegó
más temprano de lo habitual, concretamente, tras el cierre de sus párpados,
tras ese infarto inoportuno que freno el ritmo de sus latidos; ayer –-os
amantes del arte- morimos con él.
Por ultimo, transcribo una estrofa bellísima que dice:
El
timple es una guitarra
Que
se encogió de emoción,
Cuando
un canario cantaba
Las
penas del corazón…
Siempre
en el recuerdo…