Juramento
a la bandera
Mariana
Benítez
Estos eran momentos
en que el Pueblo Canario perdía
miles de sus hijos en la guerra de
Cuba... Miles de jóvenes fueron forzados por la monarquía imperialista
española a participar en una guerra de rapiña; en un matadero que
no tenía nada que ver con nosotros.
Textos centenarios escritos por
mujeres en la prensa obrera de canarias contra la guerra
He visto con los ojos arrasados de la grimas, que aun me queman las pupilas,
que el Diario de Las Palmas, el día 14 del corriente, dice que "el
solemne acto de jurar la bandera, inunda el patriótico amor de todos los
corazones" ¡Cuanto engaño! ¿Que les parece a ustedes, mercaderes de oficio,
que una madre a la cual le arrancan el hijo querido, del regazo materno, tenga
el corazón, henchido de júbilo? ¡Ah!
Como se conoce que no tienen hijos, y si los tienen, se comprende que
pertenecen a una clase privilegiada y que por lo tanto, pueden pagar el tributo
de sangre y así, sus hijos no servirán de
carne de cañón.
Pero en cambio los de nosotros, los
obreros, no ven eso que ustedes dicen, "que la bandera
contiene entre sus pliegues el interés y el bien
común", al contrario; nuestros hijos ven que por
"esa bandera, insignia" de la que los hombres han dado en
llamar "patria", los secuestran del hogar de sus
familias, les inculcan un odioso código
militar y aterrorizados con sus leyes se convierten en autómatas,
en maquinas de matar; les vemos salir de nuestras casas, tan
cariñosos, tan dignos productores, para sepultarlos luego en
esos palacios feudales, de horca y cuchillo, denominados
"cuarteles", donde el individuo pierde su independencia y donde
el hombre que es honrado se corrompe de tal modo, que solo al mandato de sus
jefes, es lo suficiente para empuñar el máuser y exterminar a sus
hermanos y hasta sus propios padres, matando de ese modo a la verdadera patria,
al hogar de la familia.
Decidme ¿Es esto santo, noble o humano?
¿NO? Entonces, si no tiene nada de aquello de lo que el
Mártir de Golgota dijo que "al
prójimo, como a ti mismo" ¿No comprenden que al
propagar esas exterminadoras doctrinas que tanto perjuicio causan a la
humanidad, les convierten en criminales destrozando de este modo
los corazones de las madres proletarias con sus horribles propagandas? No
saben que su responsabilidad ya que tienen conocimiento para ello, es decirles
a nuestros hijos ¡levántate
y lucha! como
les digo a todas las madres del Universo cuando vienen a quitarnos nuestros
hijos. ¡Abrazaos a ellos y
defendámosles como la leona a sus cachorritos!
Rebelde Nº2
18/4/ 1903 Las Palmas de Gran Canarias (Mariana Benítez)